Mostrando entradas con la etiqueta Juan Talega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Talega. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de noviembre de 2018

Por soleá. LOS PERSONALISMOS FLAMENCOS.


Hace bastantes años que, en esta misma sección, di explicaciones sobre mi forma de narrar los acontecimientos flamencos, pues, casi siempre existe un grupo de aficionados que me censura mi forma de referir las crónicas flamencas. Es decir, que me inquieren cuando escribo o hablo de soleá de tal o cual cantaor, siguiriyas de determinados maestros, malagueñas de los verdaderos creativos y de los recreados de los anteriores, etc. Hoy quiero reiterar lo de mi ¿estilo? porque lo considero, en cierto modo, pedagógico para intentar que se tenga en cuenta la historia de nuestro arte y sus protagonistas.

Pienso que todo esto tiene una explicación, aunque la misma no pueda ser la adecuada. No basta con decir que ha cantado “por soleá con compás, buen ritmo, adecuada entonación y entrega profesional”. ¡No! Por supuesto que esto no es verdadera información. Y el ejemplo quiero exponerlo con ¿rotundidad? Hace tiempo que visionando la película “Escucha mi canción”, cuyo protagonista fue nuestro comprovinciano “Joselito”, en el programa “Cine de barrio” de TVE, en la misma interpretó dos estilos flamencos malagueños; el primero una rondeña –y ahí se puede quedar la referencia conociendo las virtudes que el “pequeño ruiseñor” poseía-, derivando seguidamente a un fandango. Mas habría que aludir a que la primera tenía la creatividad del ilustre iliturgitano Rafael Romero “El Gallina”, y el segundo la de Joaquín Vargas “El Cojo de Málaga”. Y así son las cosas.

¿Si atrevería alguien a censurar que en el programa de un concierto clásico se aluda a la Novena Sinfonía… de Beethoven; a la Rapsodia húngara… de Liszt; a las Cuatro Estaciones… de Vivaldi? ¿Es menester o no referenciar a los creadores? Porque, desde luego, no basta con reflejar dos cuartetos, un concierto y tres tocatas, hay que decir quiénes fueron sus artífices ¿Y por qué no en el flamenco? ¿Quién tiene el derecho de quitarle a Pastora Pavón Cruz “Niña de los Peines” su creatividad en la petenera, tangos, bamberas, bulerías, etc.? ¿Cuál es el osado que puede ningunearle a don Antonio Chacón sus granaínas, cartageneras o malagueñas…?

Rosario López en la Peña Flamenca de Jaén
Pero, es que aún hay más. Cuando efectúo referencias a la creatividad que un determinado artista flamenco recuerda, acrisola o recrea, intento influenciar al interesado lector a que investigue sobre quien fue el artífice de la misma, ya que considero que despertando su curiosidad, el neófito o incipiente aficionado puede ir introduciéndose más en el conocimiento de nuestro universal arte.

Por todo ello, seguiré escribiendo que –por ejemplo- “Chano Lobato” nos recordó por alegrías a Manolo Vargas o Aurelio Sellé; que “El Tomasa” se acordó en las siguiriyas de Tío Manuel ‘Cagancho’, por los aires de Juan Talega; que Rosario López acrisoló los ecos de “El Gallina” por cañas; o que José Menese, con matices de Antonio Mairena, reivindicó la personalidad de Bernardo el de los Lobitos por marianas.

“A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del Cesar”.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco)

jueves, 5 de julio de 2018

Crónica flamenca en Mancha Real. ‘RUBITO HIJO’ ACRISOLA VIEJOS ECOS FLAMENCOS.

El pasado sábado, 30 de junio, la Peña Flamenca ‘El Trillo’, de Mancha Real, hizo honor a su paisano Pedro Ramírez ‘Perico Sevilla’, con la presentación del cartel de su ‘XLVII Pipirrana Flamenca’, la cual se celebrará el próximo día 21 del mes de julio, con un recital flamenco del joven cantaor de La Puebla de Cazalla, Manuel Rodríguez Cabrera ‘Rubito hijo’, en cual participará en el añejo espectáculo flamenco mancharealeño.

Rubito hijo acompañado por Marcos Serrano
Con la guitarra del nazareno Marcos Serrato, que abrió el acontecimiento flamenco con unos tangos, en los que estableció buenos acordes y adecuado compás, así como cierta brillantez en sus trémolos con limpieza tonal en el traste, ‘Rubito hijo se aposentó en el escenario con seriedad para iniciar un recital por soleares con potente voz y abordar el localismo alcaeño con recuerdos de Juan Talega, derivando al matiz que Luis Torres ‘Joselero de Morón’ imprimiera a las soleares de “Anilla la de Ronda”, para derivar a los ecos del jerezano Juaniquín de Lebrija, con estructuras musicales de Fernanda de Utrera, centrándose seguidamente en Triana por Ramón ‘El Ollero’, con las resonancias que José Menese adquiriera de ‘Antonio Mairena’, y finalizar por la de remate del citado ‘Juaniquín de Lebrija’.

En los tientos-tangos volvió a evocar a su paisano José Menese trasladándonos hacia el recuerdo de Pastora Pavón, enlazando con la creatividad de ‘Juanito Mojama’, ubicándose después en los localismos gaditanos, recordar igualmente a ‘El Piyayo’ por Málaga, y finalizar con inclinaciones hacia Enrique Morente y Antonio Cortés ‘Chiquetete’. En las granaínas estableció las sonoridades de ‘Manuel Vallejo’, aires de Menese con letra de Moreno Galván, para finalizar con la conocida media granaína y falta de ligazón y largo melisma rematador. Prestantes recuerdos tocaores de ‘Perico el del Lunar’ efectuó Marcos Serrato en su introducción por peteneras, las cuales comenzó ‘Rubito’ con acrisolación de los ecos de Rafael Romero en tesitura tonal alta, para continuar a través de la personalidad de Pastora Pavón y el tratamiento que de la misma efectuara Juanito Varea.

Como casi todos sus paisanos cantaores de La Puebla de Cazalla, Manuel se acomodó en las seguiriyas por los ecos de ‘Antonio Mairena’ y la creatividad del porteño Tomás ‘El Nitri’, para continuar por la línea de ‘Paco La Luz’ en versión recreativa de Menese, con nueva letra de Moreno Galván, y un prestante remate por la enjundia de Antonio Mairena. Continuó por cantiñas-alegrías con resonancias de ‘Chano Lobato’, unas letras por rosas, y nuevamente acercamiento a Juan Manuel Rodríguez Sarabia en su remate. Los cantes mineros los estructuró por taranta-minera con aires de ‘Piñana’, para concluir con la taranta ‘La Gabriela’ que popularizara Pastora Pavón.

‘Rubito hijo’ es de los pocos cantaores de La Puebla que domina las bulerías, eso sí, abordándolas con las conocidas como ‘al golpe’ (de compás algo más lento), para derivar a los ecos de ‘Terremoto de Jerez’ y enlazar con la personalidad de ‘Fernanda de Utrera; después se centró en el compás gaditano con resonancias del alcalaeño ‘Manolito el de María’, estableciendo un final del estilo por los aires jerezanos de ‘Los Sordera’ con matices acupletaos. Finalizó con fandangos José Cepero, también por los valientes de Alosno y estructura musical de ‘Paco Toronjo’, nuevamente por Cepero y más Alosno.


Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la

miércoles, 23 de mayo de 2018

Crónica flamenca. SEBASTIAN VILCHES LUCE EN LA XXXIII SEMANA DE ESTUDIOS FLAMENCOS.

Con la presentación de la XXXIII Semana de Estudios Flamencos de la Peña Flamenca de Jaén por su presidente, Alfonso Ibáñez Sánchez, y otros directivos de la entidad jiennense, el lunes 21 de mayo de 2018, se iniciaron los actos de un acontecimiento que, hasta el viernes 25, resaltará la personalidad poética y humana de Miguel Hernández, a la vez que prestigiará a jóvenes valores del flamenco, los cuales, a pesar de su juventud son ya firmes figuras de nuestro arte.

Así, el joven iliturgitano Sebastián Vilches se aposentó en el escenario de la Peña capitalina para constatar sus numerosos avances y su amplitud de conocimientos sobre los estilos y sus personalismos. Comenzó por soleares de Alcalá con el adecuado reposamiento de Juan Talega, derivar seguidamente a Mercedes ‘La Serneta’, ubicarse posteriormente en Triana por Ramón ‘El Ollero’, y rematar con entrega y facultades por el jerezano ‘Juaniquín de Lebrija’. En la malagueña, se afianzó con buen melisma y conocimiento por Enrique ‘El Mellizo’, con resonancias de Manolo Vargas, para continuar con rondeñas de Rafael Romero, y rematar por el fandango averdialado del granadino Frasquito ‘Yerbabuena’.

Con inicial copla por bulerías y recuerdo de ‘La Paquera’, acometió los tientos de Juanito ‘Mojama’ que popularizara su paisano Rafael ‘El Gallina’, para proseguir por los ecos gaditanos del estilo y así enlazar con los tangos de Málaga que ‘La Pirula’ recreó de los de Granada, centrándose con prestancia en los de ‘La Niña de los Peines’, volver a los del ‘Monte’ granaíno con influencias de Tía Marina ‘Habichuela’, y finalizar el envite por Pastora Pavón.

Similar tratamiento –en la historia cantaora de cada estilo- realizó con las cantiñas-alegrías con evocaciones de los viejos maestros gaditanos y ciertas sonoridades camaroneras, para proseguir en la misma línea y un potencial recuerdo de ‘Beni de Cádiz’.

El iliturgitano Sebastián Vílches, acompañado por Paco Cortés

En las siguiriyas, estableció el pellizco necesario para recordar al jerezano Diego ‘El Marruro’, circunstancia que propició el calentamiento de su instrumento canoro y acercarse a la prestante recreación que Antonio Mairena realizó de una de las del porteño Tomás ’El Nitri’, y finalizar con la cabal de cambio de ‘El Tuerto de la Peña’ en tesituras de quejumbroso pellizco y potencia tonal. La caña de su paisano Rafael Romero la inició con el tratamiento de soleariya de Diego Clavel, lo cual le estableció quedarse corto en la salida habitual del estilo, para seguir desarrollando el cante en el compás de soleá por bulería y rematar por soleá del gaditano Enrique Ortega.

En los fandangos, se metió de lleno por ‘El Niño Gloria’, para continuar con el de Manuel Vega ‘El Carbonerillo’, y rematar con resonancias de Caracol y estructura musical de ‘Pepe Pinto’. Finalizó por bulerías, en la línea más moderna del estilo, con evocaciones de ‘Chiquetete’ y ‘Turronero’, nuevamente Manolo Caracol y ecos gaditanos, así como un final por ‘El Chozas de Jerez’, con tratamiento de ‘La Macanita’ o ‘El Torta’.

El jiennense Antonio Mena acompañado por Paco Cortés
Igualmente, se subió al escenario el joven jiennense Antonio Mena, ganador del premio por Cantes Mineros de la Fundación “Cristina Heeren”, con interpretaciones taranteras de Manuel Torre (la conocida como taranto), continuó por la que aprendiera en Linares Joaquín Vargas ‘El Cojo de Málaga’, más conocida como murciana y ecos de Gabriel Moreno, para rematar por cartagenera chaconiana.

En cuanto a la guitarra de Paco Cortés, resaltar una vez más su prestigiosa profesionalidad, su creatividad en las variaciones personales, recuerdos de los viejos maestros, así como su maestría para establecer el acompañamiento adecuado.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

jueves, 3 de mayo de 2018

Por soleá. FLAMENCO ¿NO EN PAPEL Y SI EN ORDENADOR?

La noticia es significativamente interesante: “El grupo de investigación Tecnología Electrónica e Informática Industrial de la Universidad de Sevilla, dirigido por Carlos León, ha conseguido enseñar algo de este arte a una inteligencia artificial, todo un reto ya que se trata de una música caracterizada, precisamente, por la falta de regularidad.”

Los aficionados hemos venido conociendo a lo largo de la historia, concretamente desde principios del siglo XX, que ‘El cante no cabe en el papé’, según dejó establecido Eugenio Noel, tras escucharle la frase al cantaor alcalaeño Joaquín el de la Paula. Algo de razón tendría el viejo maestro inspirador de Antonio Mairena, cuando han sido muchos los músicos que han intentado hacer partituras con los sones y ecos de nuestra música, sin conseguirlo.

Es menester recordar que Scarlatti utilizó giros rítmicos de la música popular andaluza, o como Gluck lo hizo en su ballet ‘Don Juan’ y Mozart en su ópera ‘Las Bodas de Fígaro’, según expresa Claudio Cascales en ‘El Flamenco en la música clásica’. Y sigue el autor: ‘Boccherini llegó a dominar las formas musicales españolas como el fandango…’ o ‘El padre Soler escribió con aire de burlería en Sonata en Do y su famoso fandango en Re, obra maestra del género solista para clave.’ Tampoco podemos olvidar ciertas composiciones con influencias andaluzas-flamencas de Debussy, Ravel, Chabrier, Lalo y Bizet; como tampoco las de los rusos Glinka, Balákirev, Rimsky-Korsakov, o Tchaikovsky. Citar igualmente a los españoles Falla, Albéniz, Granados, Tárraga, Sarasate o Turina, entre los más importantes.

En varios Congresos de Actividades Flamencas se han presentado ponencias que han tratado igualmente el tema como ‘Musicología’, ‘Una revolución en el análisis del flamenco. Las computadoras’, o ‘Musicología del Flamenco III’, del francés Philip Dornier, defendidas en los años 1988, 1989 y 1991, respectivamente, y publicadas en la revista “Candil”. Por tanto, el tema siempre ha estado en candelero.

Por otro lado, sabemos que científicos de la Universidad de Sevilla y la Politécnica de Madrid y otras internacionales, han demostrado la relación de las matemáticas y el flamenco: ‘La clave está en el ritmo. "En términos sencillos, podemos definirlo como una división o partición del tiempo de ejecución musical", afirma J.Manuel Tosé Miguel Díaz-Báñez, profesor de Matemática Aplicada en la Universidad de Sevilla y responsable del estudio.’ ‘Como si de especies biológicas se tratara, los investigadores han desarrollado un árbol filogenético para la evolución de los compases del flamenco, representados por cinco palos: fandango, soleá, bulería, seguiriya y guajira. "El patrón rítmico o compás sería el código que contiene la información genética" de cada estilo, explica Díaz-Báñez.’

Espero que la capacidad del ordenador puedan aprender todo esto, mas, cuesta trabajo imaginarme a la inteligencia artificial recrear la nasalización cantaora de ‘Manuel Torre’ o ‘Chocolate’, el pellizco aguardentoso de ‘Juan Talega’ o ‘Fernanda de Utrera’, los melismas de Pastora Pavón, las ligazones cantaoras de su hermano Tomás Pavón, o los ecos rajados de ‘Camarón’.

Rafael Valera Espinosa
(flamencólogo)

martes, 27 de febrero de 2018

Memoria flamenca. AURORA VARGAS VARGAS ‘AURORA VARGAS (y II).

 “YO CREO QUE EL CANTE SERIO Y PROFUNDO NUNCA SE OLVIDA.”

Una de las cuestiones que más me llamaban la atención sobre la trayectoria profesional de ‘Aurora Vargas’, era la ausencia de grabaciones que la sevillana tenía siendo máxima figura de los festivales flamencos de la época. Más de veinte años triunfando y sin ninguna muestra discográfica en el mercado, resultaba raro. Por esos aspectos continuó mi entrevista a la cantaora en 1998.

¿Por qué has grabado tan tarde?
-“Primeramente porque en honor a la verdad, es que tampoco me ha hecho falta. Cuando he ido a los festivales he ‘procurao’ siempre sembrar, poner mi granito de arena, dar todo lo que soy y más. También he ‘tenío’ la suerte de inaugurar ‘Canal Sur’ y eso me dio popularidad y, creo que siempre que he ‘estao’ en un sitio de estos no lo he hecho mal. Luego resulta que las casas discográficas no te lo ponen tan fácil. Siempre se muestra un poco egoístas, tirando más ‘pa’ ellas que ‘pa’ los artistas y el arte. Y no ‘too’ se puede dar.

¿Exigen comercialidad?
-“¡Sí! Las casas argumentan que el flamenco es para una minoría y quieren un mercado más amplio. También dicen que de esta forma se integra a la juventud. Y la verdad es que yo tengo un hijo con dieciséis años que, a pesar de todo, a quien escucha es a Juan Talega, ‘La Perla de Cádiz’ Pastora… Y ‘toos’ los días viene con una cinta nueva de ‘toa’ esa gente. Escucha a ‘Camarón’ y de ‘Camarón’ se pasa a Juan Talega, y luego a ‘Chocolate’ y a ‘Mairena’. Tengo otro con diez años que no sabía quién era ‘Chocolate’. Estaba jugando con el video-juego y sonaba ‘Chocolate, y me preguntó ¿Quién es el que canta? ¡’Chocolate’! Pues me gusta el eco que tiene…” Por eso te digo que si a veces se integra a la juventud al flamenco con algo comercial en los cantes, pues tampoco está mal.”

Aurora Vargas
con la guitarra de 'Niño de Pura'
y las palmas de 'El Bobote' y 'El Eléctrico'
¿Alguno de tus hijos va para artista?
-“¡Hasta ahora no! Pero el de dieciséis años… ¡Bueno…! Mis niños tienen el oído musical perfecto. Cuando traen las notas de las clases de música son sobresalientes totales, porque el oído musical es perfecto. Mi niña canta y baila ‘pa’ nosotros. El que tiene dieciséis años, sí. Canta y además bien. Y nosotros lo escuchamos sin que se entere, porque es tímido, le da vergüenza. Pero no canta como los niños de hoy, aunque le gusta también lo moderno. El, lo que escucha es flamenco puro.”

¿Es verdad que nunca se dominan los nervios antes de subir a un escenario?
-“¡Nunca! Cada vez te dan más porque es más la responsabilidad que se tiene. Yo he ‘actuao’ hace poco en el Teatro “Lope de Vega”, en el ciclo que ha ‘organizao’ Cultura de la Junta durante dos días, y las dos veces como un flan. Cuando terminé el primer día, el cual tuvimos un gran éxito, me sentí muy satisfecha. Entonces, cuando llegó el segundo, pues más nervios todavía. Y es que tú misma te lo pones difícil. Si eres una persona responsable no puedes estar tranquila.”

¿Estás satisfecha de tu disco? ¿De quién fue la iniciativa de hacerte acompañar con otros instrumentos diferentes a la guitarra?
-“Sí que estoy satisfecha de mi disco. ¡Bastante! Aunque siempre te exiges más. Y en cuanto a la iniciativa de los otros instrumentos, en parte surgió de la casa grabadora porque pensamos que tampoco se puede hace ‘too’ un disco entero de flamenco puro. Yo no puedo grabar un disco sólo ‘pa’ nosotros, los puristas. Porque yo soy purista cien por cien. Lo que escucho en mi casa es ‘too’ pureza, a la gente más antigua. Escucho a ‘La Perla’, a la ‘Niña de los Peines’, a ‘Mojama’, a Tomás… No te puedes ajustar ahí cuando sales al ‘mercao’. He hecho cinco temitas ‘pa’ los más flamencos y otros cinco temitas más comerciales.”

¿La importancia de esos instrumentos conforme va pasando el tiempo, le va a ayudar en algo al flamenco?
-“Yo creo que sí. Yo no me salgo del flamenco. Los dos tangos y las bulerías son flamencas. Además, ‘toa’ la ‘vía’ ha ‘habio’ instrumentos. ‘Caracol’ fue uno de los que más trató por ahí. Había una gitana, Amina, que no se podía cantar más flamenca que cantaba esa mujer… Y sus hermanos, flamencos cien por cien, uno le tocaba el violín y el otro el acordeón. Yo creo que el cante serio y profundo nunca se olvida. Piensa que cuando estás en una reunión flamenca no hay instrumentos y a veces ni hasta guitarra, y cantas al golpe, que es como se ha ‘cantao’ ‘toa’ la vida. Lo que sí vuelvo a decirte es que de esta forma la juventud se integra más, se aficionan los que no lo son. Y no defiendo esto porque yo haya ‘grabao’ así, si no porque se ha visto con otros artistas anteriores como ‘Camarón’ y muchos más.”

Aurora Vargas en la Peña Flamenca de Jaén
(foto: Pepe Pamos)
¿La Niña de los Peines?
-“¡Me encanta! Además, en todo lo que ha hecho. La escucho, la jaleo y hasta me rio de lo feliz que me encuentro.”

¿Manuel Torre?
-“¡Un fenómeno!

¿Chacón?
-“Otro fenómeno en lo suyo.

¿Camarón?
-“¡Un fuera de serie! Yo creo que lo ha ‘dejao’ ‘too’ hecho y lo ha ‘demostrao’. Ha ‘sío’ un revolucionario del flamenco. Uno de los mejores de este siglo. Yo le he ‘escuchao’ cosas cuando él tenía catorce años, grabaciones por siguiriyas, y no se podía tener más conocimiento que tenía él del cante. Además tiene una discografía completa, donde demuestra que ha ‘cantao’ por ‘toos’ ‘laos’.”

¿Te has presentado en algún concurso?
-“¡Nunca!”

¿Por qué?
-“Porque la verdad es que no me ha hecho falta para darme a conocer. He ‘tenío’ la suerte de participar en muchos festivales y en los más importantes, y no he ‘necesitao’ la promoción de un concurso.”

¿Cómo ves el futuro del flamenco?
-“En un buen momento. Hasta creo que se le puede comparar con lo que conocemos como la época de ‘Oro del Flamenco’.”

Rafael Valera Espinosa



lunes, 19 de febrero de 2018

Por soleá. "FLAMENCOLOGÍA". ANSELMO GONZÁLEZ CLIMENT.

A veces la creación es más conocida que el propio autor, circunstancia que generalmente se produce más en las artes que en las ciencias. Este es el caso de nuestro protagonista del día de hoy, el cual publicó en 1955 un tratado muy certero sobre el flamenco que tituló ‘Flamencología’, término que quedó acuñado a partir de entonces para definir la ciencia de los estudios en torno al arte flamenco, aunque siempre han existido autores que no han estado de acuerdo con el vocablo. 

Anselmo González Climent, creador del libro, fue un autor argentino de padres nacidos en San Roque (Cádiz), pueblo en el que pasó grandes temporadas. El libro es de capital importancia para el flamenco y también para los toros, según expresan numerosos y prestigiosos analistas de ambas artes. Fue a raíz de su lectura por parte de Ricardo Molina Tenor, cuando éste (artífice de la institucionalización del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de 1956) busca la amistad del argentino para estructurar el citado concurso.

Junto con el poeta de Puente Genil, Anselmo se erigió en alma del referido Concurso hasta la III Edición de 1962, en la que se le entrega ‘La Llave de Oro del Flamenco” al mairenero Antonio Cruz García ‘Antonio Mairena’, lo cual significó la casi total ruptura de la relación entre ambos escritores, entre otras circunstancias porque Ricardo Molina defendía el gitanismo de la escuela ‘mairenera’ influenciado por Antonio y Juan Talega, y Anselmo se inclinaba más por la escuela gaditana que representaban grandes figuras como ‘Enrique el Mellizo’, Enrique Ortega ‘El Gordo’, ‘Curro Dulce’, don Antonio Chacón… aleccionado por Aurelio Selles.

Tal fue la importancia del libro ‘Flamencología’ que su prologuista, el gaditano y escritor José María Pemán expresó:

"He aquí un libro para el cual, si su autor no me hubiera pedido tan amablemente un prólogo, creo que yo hubiera solicitado e intrigado hasta conseguir el honor de escribirlo".

Mas, no solo Anselmo González Climent escribió ‘Flamencología’; también fue autor de ‘Oído al cante’, ‘Bulerías’, ‘Antología de la poesía flamenca’, ‘Pepe Marchena y la Opera Flamenca y otros ensayos’, o ‘Cante en Córdoba’, amén de otros trabajos literarios y de investigación como la enciclopedia ‘Historia de la Marina Mercante de Argentina’. A raíz de la celebración del XIII Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de 1992, se publicó un volumen bastante clarificador de los entresijos que rodearon el de la ‘Llave de Oro’ treinta años antes, con el título ‘Cartas de Ricardo Molina a Anselmo González Climent’, gracias a la colaboración de la Peña Flamenca de Jaén, depositaría de bastantes documentos literarios del autor argentino.

Igualmente, la revista Candil publicó por entregas otro apreciado volumen que no llegó a editarse como tal, bajo el título ‘Viejo carnet Flamenco’. Una transcripción de las entrevistas que en su día Anselmo González realizó a los más señeros cantaores de la época.

Este año se cumplen 20 de su fallecimiento. Su recuerdo es capital.


Rafael Valera Espinosa

lunes, 15 de enero de 2018

Por soleá. MANUEL MONEO. PATRIARCA FLAMENCO JEREZANO.

https://www.jerezjondo.com/2017/12/20/jerez-da-su-ultimo-adios-a-manuel-moneo/
Manuel Moneo (fotografía de Jerez Jondo)
La historia de nuestro arte tiene una base fundamental en su creación en Jerez de la Frontera, y es posible que sea la primigenia aunque a otros les duelan. Generalmente, hemos considerado a ‘Tío Luis el de la Juliana’, aguador que era de la ‘Fuente de los Albazirones’ como el primer cantaor flamenco y creador de las tonás de ‘Tío Luis el cautivo’ o la de ‘Los Pajaritos’, difundidas sobre 1770. Cierto es que según mis investigaciones tomadas de Antonio Cristo Ruiz, la historia flamenca se retrotrae sobre el 1763 con el jerezano criado en el Puerto de Santa María, Juan Cortés Monje ‘El Cagón’ como primer cantaor de la historia, reconocido por Antonio Machado y Álvarez ‘Demófilo’, en su ‘Colección de Cantes Flamencos’ de 1881, según los testimonios de ‘Juanelo de Jerez’.

A partir de aquí, la historia del arte de Jerez se encumbra con grandes intérpretes como Manuel Molina, ‘Loco Mateo’, ‘Paco La Luz’, ‘Diego el Marruro’, Joaquín ‘Laserna’, ‘Chato de Jerez’, Juan Junquera, ‘Salvaorillo’, María La Jaca’, ‘La Serrana’, ‘Tío José de Paula’, Manuel Torre, don Antonio Chacón, ‘Juanito Mojama’, ‘El Gloria’, su hermana ‘La Pompi’, y los herederos más conocidos de los citados como ‘Tío Agujetas’, ‘Tío Juane’, ‘Manuel Agujetas’, ‘Terremoto de Jerez, Manuel Soto ‘Sordera’, Manuel Valencia ‘El Diamante Negro’… Y después, los herederos de estos, entre los que se encuentra Manuel Moneo Lara ‘Manuel Moneo’.

Y todo estas referencias vienen a colación por la muerte del citado y entrañable, así como mejor cantaor Manuel Moneo, el pasado 19 de diciembre. En su día establecí que:

“Manuel Moneo es uno de los máximos representantes de la escuela jerezana. Se puede considerar actualmente como el heredero y continuador del prestigio cantaor de figuras como Terremoto de Jerez, Manuel de los Santos “Agujetas”, o Manuel Soto “Sordera”. Miembro de una señera familia de gitanos cantaores jerezanos –hermano de Juan Moneo “El Torta”- su metal de voz y su profundo quejío conlleva la enjundia del flamenco de su tierra.”

Varias veces vino a Jaén y siempre disfruté de su arte, principalmente, por soleá y siguiriyas. De él dije que por soleá cantaba por Alcalá con aires de Juan Talega, La Andonda y Antonio Mairena (era un enamorado del maestro de los Alcores), mostrando entrega, conocimiento, buen compás y adecuadas formas. Y que, por siguiriyas, marcó su verdadera enjundia cantaora, con inclinación a evocar personalismo de su tierra, como los de Paco La Luz, Tío José de Paula –a través de Tía Anica La Piriñaca-, y un quejumbroso remate por Diego El Lebrijano.

En su día, la Peña Flamenca de Jaén lo consideró candidato para homenajearlo en su anual Semana de Estudios Flamencos, mas, sus compromisos profesionales por esas fechas aplazaron dicho reconocimiento para más adelante, circunstancia esta que no ha logrado establecerse.

Con su óbito, se ha perdido uno de los principales baluartes del arte jerezano por su pellizco, conocimiento, profesionalidad y evocación de los históricos de su tierra.

Rafael Valera Espinosa

viernes, 15 de septiembre de 2017

Crónica flamenca. CASTA Y SENTIMIENTO FLAMENCO EN ‘JOSE EL DE LA TOMASA’.


Alfonso Fernández Malo
Fueron y son amigos, y así se verificó el viernes en la Peña Flamenca de Jaén, durante el acto homenaje a José Giorgio Soto “José el de la Tomasa”, de la XXXII Semana de Estudios Flamencos que la entidad le ha dedicado al cantaor sevillano. Y fue otro sevillano de vivencias y medio crianza, de raíz torreperogileña, Alfonso Fernández Malo, el que supo expresar con sencilla prosa poética –la del pueblo, su pueblo- los aspectos más íntimos y señalados de la artística vida del abuelo jerezano de José, José Soto Loreto ‘Pepe Torre’, hermano del legendario ‘Manuel Torre’; de sus padres Manuel Giorgio Gutiérrez ‘Pies de Plomo’, y Tomasa Soto Díaz ‘La Tomasa’.

Muchas fueron las anécdotas y los recuerdos señalados en la glosa de Fernández Malo a ‘El Tomasa’. Bastantes los entresijos familiares artísticos relatados como el del apelativo ‘Pies de Plomo’, adjudicado de sopetón a su padre cuando pretendiendo a su madre subió a la azotea donde ‘Pepe Torre’ tenía gallos de pelea, y su futura suegra, al pisar el padre de José un pollo sin querer le espetó: ¡Lo pisastes, Pies de Plomo! Alfonso Fernández fue estableciendo las andanzas cantaoras de ‘Pies de Plomo’ por la Alameda de Hércules; los “jondos’ pellizcos siguiriyeros de ‘La Tomasa’, los avances flamencos del homenajeado tras su faceta de telonero del rock andaluz; sus éxitos y vicisitudes de recitales y estancias en los más ‘peregrinos’ lugares como la ciudad de Zamora, donde cantó en la Peña Amigos del Cante, con una temperatura exterior de siete grados bajo cero… Y, especialmente, los ratos vividos en comunión cantaora y tabernaria con gran número de famosos amigos, literatos, artistas del ramo, buscavidas y admiradores del flamenco y del creativo clan jerezano de ‘Los Torre’ afincado en Sevilla.

El de la Tomasa con Paco Cortés
En la contestación cantaora, ‘José el de la Tomasa’, con la prestante y virtuosa guitarra del granadino Paco Cortés, expuso por caña a compás de soleá por burlerías su admiración por el iliturgitano Rafael Romero “El Gallina”, rematada por soleá apola. En las soleares –por bulerías, a veces- José fue dejando la marca familiar de resonancias jerezanas por los aires del trianero Noriega, Alcalá por Juan Talega y la de Joaquín el de la Paula, para rematar con entrega tonal por Triana. Los cantes mineros los ofertó con recreación personal de la taranta-taranto de su tío abuelo Manuel Torre, musicalizando el estilo con alargamiento del melisma y manteniendo a la vez el sentimiento ‘jondo’ del cante. Donosura y gracia rítmica fueron los matices con los que desarrolló las cantiñas-alegrías con referencias de los grandes gaditanos como Enrique el Mellizo, Pericón o Manolo Vargas, estableciendo singularidad artística y aportaciones personales. En los fandangos –estilo que él defiende con pasión- mostró su enjundia y matices propios en el recuerdo de cantaores como Antonio el de la Calzá, José Méndez Bao ‘El Chato Méndez’, y principalmente por su tío-abuelo Manuel Torre.

Su lucimiento personal continuó por el estilo emblema con marca de la casta cantaora familiar como son las siguiriyas. Constatando su gran afición por el cante y su insistente estudio del mismo, José se metió directamente –sin salida, como suele ser habitual por el personalismo- con fuerza y entrega a recordar el tratamiento que de Tío Manuel ‘Cagancho’ ofertó en su día Juan Fernández ‘Talega’. En la misma tesitura serena y ‘jonda’ del cante nos recordó la personalidad del porteño Tomás Fernández Vargas ‘El Nitri’, para finalizar con el aire del gaditano ‘Curro Durse’. Finalizó con un amplio repertorio de bulerías, en las que su personalidad e influencias de su casta cantaora, fueron las mejores premisas para el disfrute de los aficionados.

Como sorpresa de la noche, su nieto Manuel Giorgio de diecisiete años, estableció prestancia, conocimiento, ‘jondura’ y reposo en las soleares de Alcalá por Joaquín el de la Paula y su sobrino Juan Talega, así como por las del trianero ‘Noriega’.


Rafael Valera Espinosa 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Por soleá. CONCURSO NACIONAL DE ARTE FLAMENCO.

Generalmente, para identificar el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba solamente hay que referirse al “Nacional de Flamenco”. Desde el año 1956, se ha venido identificando como el certamen más completo de la historia de nuestro arte. A lo referido han contribuido figuras como Antonio Fernández Díaz “Fosforito”, ganador absoluto de los cuatro primeros premios del celebrado en 1956; el linarense Gabriel Moreno que se alzó con el Premio de Honor por siguiriyas en la primera fase de 1957, que daría opción a la final de 1959, siendo el Premio de Honor en la misma para Juan Talega; Antonio Mairena, que consiguió la “Llave de Oro del Flamenco”, en el desarrollado en 1962; José Menese Scott, el cual alcanzó el Premio de Honor “Tomás El Nitri”, en 1965; las bailaoras Matilde Coral y Merche Esmeralda que compartieron en 1968 el Premio de Honor Encarnación López “La Argentinita”; o Benito Amós Rodríguez “Beni de Cádiz”, que fue premiado en 1971 con el “Diploma Especial Silverío”.

He de señalar destacados cantaores que consiguieron tres premios como Curro de Utrera y Sernita de Jerez en las aludidas fases de 1957 y 58. Posteriormente, en un mismo concurso, Juan Talega se alzó con dos premios en 1959, por siguiriyas y cantes de fragua, y soleares y polo. José Domínguez “El Cabrero” en 1980 consiguió los “Mercé La Serneta” y Manuel Reyes “El Canario”. En el X Concurso de 1983, fue Juan Moreno “El Pele” el que obtuvo los premios “Mercé La Serneta” y el “Pastora Pavón”. En el año 1986, José Mercé igualmente se alzó con los mismos que cantaor cordobés. Y en 1992, el linarense José Heredia “Joselete”, también consiguió dos p
remios, el “Manuel Torre” y el “don Antonio Chacón”. Hasta aquí lo más significativo.

Todo lo que antecede representa diversidad, amplitud concursal por estilos, especialidad en determinadas disciplinas, amplio número de artistas profesionales y noveles en liza, numerosas jornadas de clasificación y buen flamenco para los cordobeses y foráneos visitantes, acaparación nacional de la fiesta de la primavera con la complementación del concurso de patios, y sobre todo, primacía flamenca y prestigio internacional.

Con el nuevo sistema implantado en 2010, solo son tres los ganadores del citado certamen (uno por cada disciplina flamenca), mientras que por el establecido desde 1965, los premiados eran siete en el apartado de cante, seis en el de baile y dos en el de guitarra, sin contar con los premios de honor. Por este anterior formato, Córdoba se llenaba de arte durante más de veinte días, amén de los espectáculos complementarios. Todo un universo flamenco cada tres años. En estos últimos tiempos solo nueve días y de forma expedita. Esto último conlleva a que muchos aspirantes no acudan a su convocatoria. El Nacional de Córdoba se ha convertido -arropado por su prestigio- en un concurso más de los muchos existentes, lo cual no limita su decadencia en un futuro. ¡Ojo! No recortemos también en nuestro arte.        

Rafael Valera Espinosa

viernes, 9 de diciembre de 2016

Por soleá. ¿PRIMERAS FIGURAS DEL FLAMENCO?

Semanas pasadas, con motivo del V Congreso Internacional de Peñas Flamencas de Málaga. Uno de los organizadores, Diego Pérez, a su vez Presidente de la Federación Provincial de peñas malagueñas, en la presentación del mismo argumentaba que estaban desapareciendo las primeras figuras del arte flamenco: “Se echa de menos a cantaores como Juan Peña “Lebrijano”, José Menese, Camarón…” A veces, muchos aficionados consideramos que este tipo de declaraciones tienen cierto tipo de nostalgia por lo vivido en estos últimos cincuenta años, mas no sin razón.

Desde el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de 1956, siempre ha existido un colectivo de cantaores flamencos (solo me voy a limitar al cante) que han estado en lo alto del escalafón: Juan Talega, Antonio Mairena, Rafael Romero, Manolo Caracol, Canalejas, El Sevillano, Fosforito, Juan Varea, Bernardo el de los Lobitos, etc. Más tarde, en la década de los sesenta continuaban muchos de los citados y, además, se les sumaban Chocolate, La Paquera, Terremoto de Jerez, Manuel Agujetas, Manuel Mairena, Pepe Menese, Beni de Cádiz, Lebrijano… Al comienzo de los setenta ya eran figuras Chano Lobato, Camarón, Enrique Morente, Calixto Sánchez, Carmen Linares, Diego Clavel y muchos más.

A partir de los ochenta, la nómina se fue diversificando entre los que se mantenían en la línea ortodoxa y los que iniciaban nuevos movimientos o adaptaciones vanguardistas de nuestro arte como los citados Enrique Morente y Juan Peña “Lebrijano”, y otros de enjundia y prestancia flamenca como Vicente Soto “Sordera”. En esta década comienzan a sobresalir artistas ganadores del Concurso cordobés como El Cabrero, El Pele, José Mercé, Vicente Soto “Sordera”, Mayte Martín… Mas, la mayoría de estos últimos no han alcanzado el liderazgo flamenco de los referidos de  épocas anteriores. Que conste, nadie duda de su calidad flamenca y del disfrute que nos producen sus grabaciones e interpretaciones en festivales, pero estás figuras de hoy pienso que no mantienen la misma tesitura –o no se les solicita su colaboración-  como las anteriores a acudir con modestia económica a los añejos espectáculos mayoritarios de Andalucía.

Tengo la alegría de comprobar cómo las nuevas figuras del cante flamenco mantienen un nivel de calidad interpretativa y de conocimientos sobre nuestro arte como no ha existido nunca. Considero que esta circunstancia predispone a crear su propia escuela flamenca y a no considerarse seguidores de un artista consagrado. Lógico y legítimo. Sin embargo, particularmente para mí, y por citar un ejemplo, ni a La Paquera ni a Beni de Cádiz los considero “caracoleros”, aunque también. Solo hay que detenerse en su escucha y analizar cuál es la estructura y la sonoridad de su cante. La primera, la considero de Pepe Pinto y de los que le antecedieron, la segunda es ciertamente caracolera, pero con singular personalidad, lo mismo que en la actualidad evoca El Pele.

Reitero que hay muchos, magnificos, prestantes y buenos/as cantaoras/es flamencos actualmente ¿Pero tienen liderazgo en el escalafón o en el caché artístico?

Rafael Valera Espinosa  

lunes, 24 de octubre de 2016

Memoria flamenca. JUAN PEÑA FERNANDEZ “EL LEBRIJANO” (II)

“CONVIVI CON PASTORA PAVON CASI CUATRO AÑOS.”

De todos es sabido que Juan Peña Fernández “El Lebrijano” ha sido unos de los artistas más inquietos y vanguardistas de la historia del flamenco, hasta su muerte. Una vez matizadas (en la primera entrega) con sus declaraciones las ocasiones que se presentó a concursos flamencos –de los cuales generalmente renegaba-, esta parte de la entrevista, especie de segundo capítulo, lo enfoqué a que nos hablara de sus influencias artísticas, así como de las figuras que él admiraba y de su entorno familiar.

Comencé preguntándole por una grabación que me había llamado la atención, porque se hizo apoyar por unos coros. No era muy extraño este aspecto en otros cantaores como, por ejemplo, Juan Pérez Sánchez “Canalejas de Puerto Real”, el cual se solía acompañar así en algunos villancicos flamencos. Cierto que hubo otros que también practicaron y grabaron con estos acompañamientos corales, como los que se encuadraron en la bien conocida “Ópera Flamenca”. Más, que lo hiciera un gitano de escuela rancia y pura como “El Lebrijano” en aquellos tiempos, hijo de María La Perrata y sobrino de José Fernández Granados “El Perrate”, y además por el cante por alboreás, resultaba un poco extraño. Sí que lo hizo, igualmente, Rafael Farina, pero en los tiempos de la citada Opera Flamenca.

La pregunta fue de atraco. Hace aproximadamente veinticinco años (sobre finales de los sesenta) se publica un disco tuyo en el que se incluye una alboreá en la que estás arropado por un coro ¿Eres, por tanto, uno de los primeros innovadores del flamenco?
- “No sé hasta qué punto soy innovador; creo que es la historia quien tiene que decirlo. El artista debe de hacer lo que en ese momento cree que ha de hacer, y la afición lo entiende a veces y otras no. Recuerdo que este trabajo que me comentas, en su tiempo de publicación no le cayó bien a la gente, y sin embargo ahora le gusta. Por esto te digo que es la historia quien, al final, valora con justicia sí el trabajo es acertado o no. Siempre he hecho lo que creía que tenía que hacer, en algunas ocasiones habré acertado y en otras puede que no.”

Y otra más a bocajarro ¿Hasta qué punto ha influido Antonio Mairena en tu personalidad?
- “Yo tuve en mis comienzos influencias de Mairena. Esto está claro. Pero quien verdaderamente ha influido en mi arte han sido los Pavones. Hay que tener en cuenta que yo conviví con Pastora casi cuatros años de mi vida, y ella era la fuente en la que entonces se bebía, no yo solo, sino Antonio también. Tampoco hay que olvidar el arte de Juan Talega, y pienso que de los Pavones y Talega hemos bebío todos. ¿Qué es lo que pasa…? Pues que Antonio cuando llega arriba, como todo el que alcanza la cima, impone su criterio, su forma… ¿Qué soy alumno de Antonio Mairena? No cabe ninguna duda, pero antes soy acérrimo a los Pavones ¡Eso también es verdad! Y es en los Pavones donde yo me recreo.”

Como otras figuras del flamenco, tú también fuiste un cantaor para el baile. ¿En qué medida esta faceta perfecciona a un artista?
- “Lo que produce esa faceta es la profesionalidad. Para hacerte profesional tienes que cantar para bailar y todos los días. Escuchas, ves… Así estuve casi catorce años, siete en “El Duende”, y más de seis con Antonio Gades. Esto es muy importante porque te da confianza y conocimiento, pues sabes en cada momento lo que va a pasar y vas asimilando las reacciones del público. Esto sucede igualmente con la guitarra. Todos los concertistas flamencos de calidad como Paco de Lucía, Enrique de Melchor, Manolo Sanlúcar… todos han tocado antes para el baile y para el cante, esto es una escuela importantísima en el artista.”

Quise que me contara interioridades y fiestas flamencas de su amplia familia y le interpelé con ¿Hasta qué punto mediatiza el entorno familiar y comarcal?
- “El profesional puede coger matices de los aficionados del entorno familiar y comarcal, pero el profesional tiene que beber del profesional, porque el aficionado no te enseña la parte fundamental. Es muy importante conocer a esta gente y… recuerdo con mucho cariño –como buena cantaora sin ser profesional- a Fernanda la Pinini, y también al Borrico, al cual he escuchao como creo que no había escuchao antes a nadie. Y puedo seguir enumerando así a muchos artistas como a Tía Anica la Piriñaca, a Tío Bacán, a mi padre, a mi tío Bastián, a mi tío Perrate, a Juaniquí, al Chozas… Han sido y son profesionales, pero no lo son. Esto te da una riqueza muy grande, pero te la da cuando después conoces a los maestros como los Pavones, como Juan Talega o como Antonio Mairena. Entonces, con lo que has escuchao y con lo que te han enseñao los profesionales, sacas tus propias conclusiones.”

En su carrera profesional hubo una circunstancia muy específica y digna de resaltar. Quise que me la contara y se supiera parte del colectivo flamenco por su particularidad: En los años setenta a ti te dan en Jerez el Premio de la Bulería, y todos sabemos que los jerezano son muy suyos como para dar un premio de esta índole a un cantaor foráneo ¿Cómo se produce este otorgamiento?
- “Es cierto que Jerez es Jerez, y en Jerez se canta muy bien, y más por bulerías. Yo tengo la gran suerte de que la gente de allí me quiera y le guste mi cante por bulerías. Creo que por esta circunstancia la gente de Jerez no tuvo ningún reparo en darme el premio del “Gloria”, y pienso que volverían a dármelo si se repitiera la situación. Hay un aspecto muy importante… ¿Si tu cantas en Jerez por bulerías y ellos te entienden…? ¡No tienen ningún problema! Lo malo es que no te entiendan y, si esto es así, ya puede entrar el que entre que no le dan mérito. Hay dos casos que ilustran perfectamente la situación: Antonio Mairena no entró nunca en Jerez, y sin embargo, Manolo Caracol entró siempre. No es que seas ni mejor ni peor, te entienden o no te entienden.”

Más adelante, dialogamos sobre una de las obras que considero esenciales en la historia de nuestra música por lo que cuenta, como se cuenta y su repercusión musical como es “Persecución”, la cual contó con la letra de Félix Grande. Pero esto será para la siguiente semana.

Rafael Valera Espinosa