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jueves, 8 de febrero de 2018

Por soleá. EL FESTIVAL DE PEGALAJAR CUMPLE 50 AÑOS.

No conocí las primeras ediciones del más popular de los festivales flamencos de nuestra provincia por su antigüedad, pues solo tenía 18 años y para poder asistir a dichos acontecimientos había que poseer vehículo o amigos que lo tuvieran –no todos eran ni son aficionados-, permiso paterno y, sobre todo, economía para solventar el desplazamiento y los gastos complementarios. Tampoco estaba totalmente subyugado por nuestro arte, a pesar de servir de especialista de sonido y control para grabar los programas sobre flamenco de Fernando Arévalo con Fernando Pérez Mesa ‘Canalejas hijo’, en ‘La Voz de Jaén. Emisora Sindical’.

Presentación 49 festival flamenco de Pegalajar (Verano 2017)
El Festival Flamenco de Pegalagar se institucionalizó un agosto de 1968 siguiendo las estelas de los exitosos ‘Potaje de Utrera’ (1957); Concurso Nacional del Cante de Las Minas en La Unión (1961); Festival Flamenco de Mairena del Alcor (1962), aunque desde mediados de los cincuenta se celebraban fiestas flamencas con Antonio Mairena en la festividad de San Bartolomé; Concurso Nacional de Tarantas de Linares (1962) ‘Caracola de Lebrija’ (1965); Festival Flamenco de Música y Danza en el ‘Paseo de los Tristes’ (1965) ‘Gazpacho de Morón’ (1967), etc. Y se creó gracias a un entusiasta colectivo de aficionados pegalajeños capitaneados por Luis Chica, al que luego se unirían el jiennense José Solís Rostaing, el pintor Miguel Ayala, el jovencísimo Pedro León, etc.

Su historia está plagada de grandes momentos flamencos. Me contaba uno de sus presentadores más añejos, Juan Antonio Ibáñez, que en un primer tiempo la Peña de Pegalajar se denominó ‘Peña Flamenca Miguel Hernández’, y que por este motivo el granadino Enrique Morente cantó –creo que por peteneras- ‘Andaluces de Jaén’ en el festival del año 1971.

Por el escenario de ‘La Charca’ han pasado los más prestigiosos artistas de los últimos 70 años de la historia de nuestra música: ‘Antonio Mairena’ y sus hermanos ‘Curro’ y Manolo, ‘Terremoto de Jerez’, ‘Fosforito’, Rafael Romero, ‘Fernanda y Bernarda de Utrera’, José Menese, Diego Clavel, ‘La Perrata de Utrera’ y sus hijos ‘El Lebrijano’ y Pedro Peña, Calixto Sánchez, ‘Camarón de la Isla’, dos jovencísimas cantaoras como Rosario López y Carmen Linares arropadas por Rafael Romero, ‘La Niña de la Puebla’, José Mercé… Es decir, toda la mejor nómina de artistas habidos desde la fundación del festival.

Recuerdo las anécdotas que me contaba mi entrañable y desaparecido amigo Martín García Ruíz cuando acompañaba a Luis Chica y las vicisitudes que a veces vivían por culpa de los artistas, obligándoles según contrato a salir de nuevo en la segunda parte.

Igualmente, siempre mantendré en mi memoria la impresión que me causó ver bailar por primera vez a la impar gitana sevillana Manuela Carrasco, y como ‘La Perrata’ la jaleaba desde detrás del escenario. O la sorpresa que me llevé cuando anunciaron al maestro de profesionales del baile como era Enrique ‘El Cojo’, bailar con magnificencia, poderío y profesionalidad por alegrías, teniendo un pie más corto que otro.

¡Larga vida al festival pegalajeño!


Rafael Valera Espinosa

viernes, 27 de octubre de 2017

Por soleá. JOSE SOLIS ROSTAING. PRIMER PRESIDENTE DE LA PEÑA DE JAEN

Vuelve el mes de agosto a evidenciarnos que la vida sigue y que sus jiennenses protagonistas flamencos van desapareciendo. Si el pasado día 18 se cumplió un año de la muerte de Rosario López, su querido amigo y prestante aficionado José Solís Rostaing se ha unido en el más allá con ella dos días antes de este primer aniversario de su óbito.

José Solís Rostaing (primer presidente de la
Peña Flamenca de Jaén)
Muchos son los recuerdos e importante la tarea que ambos y sus amigos desarrollaron para institucionalizar la Peña Flamenca de Jaén desde mediados de los años sesenta hasta la oficialización de la Peña como tal en 1971, siendo elegido José Solís Rostaing democráticamente por sus miembros como el primer presidente de la entidad.

Pocos años después, a finales de 1973 -casi clandestinamente- yo frecuentaba con mi amigo Ramón Béjar la prestigiosa y tertuliana taberna del cordobés Andrés Molina y su acogedora esposa y magnifica cocinera –de origen carchelejeño- María González, arropados por su yerno Luis de la Rosa Galán y su hija Anita, sita en el popular callejón ‘Arco del Consuelo’ una puerta más abajo -hacia la calle Cerón- de la popular y antigua taberna ‘La Manchega’. Allí conocí, gracias a mi amistad con Fernando Pérez Mesa ‘Canalejas hijo’, a la élite de los sabios flamencos de aquella época como Ángel García Cruz, José Solís Rostaing y su esposa Angelines, José Cruz García ‘Pepe Cruz’, Antonio Altés Sánchez-Rando, Fausto Olivares, Ramón Porras, Juan Antonio Ibáñez y demás miembros de la tertulia primigenia fundadora de la Peña Flamenca de Jaén.

Ávido de sus conocimientos, preguntaba e inquiría sobre nuestro arte y siempre recibía la información demandaba. A veces, incluso me atrevía a crear polémica sobre el por qué La Niña de los Peines acaparaba tanto su afición que dejaban al margen a otros artistas como Juan Talega o Aurelio Sellé, siendo José Solís –como siempre- el diplomático y sabio catalizador de la respuesta explicativa de que en el flamenco había y hay preferencias sobre unos u otros artistas en función de los gustos y sentimientos personales. Esa forma de actuar fue una de sus constantes principales de José Solís Rostaing, un amigo ecuánime, a veces distante pero muy cercano, intelectual, serio, y siempre entregado a los demás.

Destacó profesionalmente en sus diversos cometidos como Jefe de Negociado en la Delegación Provincial de Trabajo jiennense. Por todas las virtudes citadas fue elegido como primer Presidente de la Peña Flamenca de Jaén.

Vivió con intensidad y junto a sus amigos, como Angel García Cruz, su amor por el arte flamenco y el de toros, desplazándose en numerosas ocasiones  para visionar los espectáculos más importantes de la época como el ‘Potaje de Utrera’ y disfrutar con el arte de Fernanda de Utrera, el ‘Gazpacho de Morón’ y admirad el toque de ‘Diego el del Gastor’, o el buen toreo de ‘Curro Romero’ o ‘Rafael de Paula’ en el Puerto de Santa María.

Descanse en paz.
Rafael Valera Espinosa