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miércoles, 10 de agosto de 2022

Memoria flamenca. Otoño con nombre de mujer.

 El festival de Jaén cierra los eventos de la canícula y anuncia el arranque del próximo curso.

La cantaora lebrijana Anabel Valencia convenció a los más escépticos.
La cantaora lebrijana Anabel Valencia convenció a los más escépticos.
REMEDIOS MALVÁREZ

Actualizado  

Festival Pepe Polluelas

José Ruiz Pérez (Jaén, 1924-1990), conocido por Pepe Polluelas, no fue profesional en sentido lato, pero había cantado en las ventas desde temprana edad. A los 15 años fue secundado por Niño Ricardo y, con el aprendizaje de los cantaores a los que les cogió la guerra civil en Jaén, sobre todo de Canalejas de Puerto Real, reinó en las fiestas privadas y en algunos festivales de la provincia para alcanzar, por su sabiduría y autoridad, el título de patriarca del cante de Jaén.

Lo escuché muchas veces en la intimidad, y si por soleá con guiños al Niño de Madrid era difícil encontrarle rival, dominaba con gusto la seguiriya y la taranta, además de tener un modo muy peculiar de abordar el fandango. Estaba soltero y vivía en un hotel gracias a la tutela de la Peña Flamenca de Jaén, que tras su fallecimiento en febrero de 1990, instituyó al año siguiente este festival que, en 2019, retomaría el cardinal que le corresponde, ya que los festivales en Jaén arrancaron el año 1972 en el Teatro Asuán.

Empero, esta edición, como sus anteriores, anuncian el cierre de los eventos de la canícula y el arranque del próximo curso, al par que subraya la presencia de la mujer en el flamenco con tres voces que, como sus predecesoras, sentencian su significación en el mundo del cante. Y así lo evidencia el sevillano diario La Andalucía, que en una gacetilla publicada en 1860 anuncia el día del santo de don Miguel Barrera, dueño del Salón de Oriente, de tal modo: "un baile por convite, al cual asistirán los principalePaCs cantadores, las más famosas guillabaoras flamencas y las boleras más notables en bailes del país", con lo que el término flamenca alude no al hombre y sí a las cantaoras gitanas.

Despejado estos dos asuntos que consideraba de interés informativo, la apertura correspondió a la sabadellense Victoria Romero, que escoltada con mimo por el local Juan Moreno, nos propuso un viaje en el tiempo que resultó evocador en las tonadas campesinas, gustosa por tientos, seductora en la cabal de Silverio y de plena solvencia en el fandango del Gloria, decayendo en las bulerías.

A Romero la conocí a principio de los noventa en Sardañola, y su lenguaje es ahora más sensible y enternecedor, por lo que he de decir que ha crecido una enormidad. Residente en Jaén desde 2000, poco a poco se va haciendo el hueco que se merece, dado que su relato expresivo es detallado y de una riqueza vocal y dramática digna de elogio.

Bajo la batuta del siempre esmerado y resuelto Chaparro Hijo, la galduriense Gema Jiménez, aunque nacida en Úbeda, ofreció un discurso musical impecable, frío, pero perfecto. La guitarra del cordobés es capaz de reavivar los espíritus a fin de que los cantaores suenen por encima de sus posibilidades, tal que el caso de Jiménez, que pese a su embarazo de cinco meses y sufrir la pérdida del patriarca hace un mes, es un ejemplo paradigmático de cómo se puede y debe abordar la tipología. En la taranta de Linares y la cartagenera de Chacón trasladó toda su complejidad con un equilibrio sutil entre la sugerencia y la evidencia; de la guajira ofreció una obra compleja de una riqueza casi inabarcable, y en las tonadas campesinas y los jaleos extremeños la vimos apagada, falta de aliento, en tanto que en los fandangos de Manolo Fregenal y Niño León consumó ser un ejemplo, en suma, del esmero y resolución con que se ha de abordar un repertorio.

Y al cierre, Lebrija, que no es un tópico geográfico. Prueba incuestionable es Anabel Valencia, que junto a Curro Vargas, el hijo de la irrepetible Concha Vargas, puso de manifiesto que el esplendor que aporta a la esencia de las malagueñas de Manuel Torre y El Mellizo y por cantiñas, es fascinante, manteniendo siempre el rigor y en plena consonancia con las tonalidades de la guitarra. Y cuando abrió su garganta para hacer de las seguiriyas de El Nitri, Paco la Luz y Juan Junquera un espectáculo visual y poético de los que dejan boquiabierto, convenció incluso a los más escépticos, quedando las bulerías de su tierra en la memoria de los asistentes como algo mágico e inspirado.

La noche había cumplido, pues, su objetivo: estar a la altura de la exigencia del amigo en el recuerdo Pepe Polluelas, aquel cabal gruñón que en este festival hubiese constatado que el flamenco femenino está más vivo y despierto que nunca, por más que el otoño sea ajeno al paso del tiempo. Largos paseos sobre mantos sonoros de hojas marchitas cobraron vida, pues, en los alféizares de las ventanas de Jaén, Jódar y Lebrija. Han sido tres voces de jóvenes mujeres en las que se dan la mano lo viejo y lo nuevo: lo uno, manifestado en la austeridad expresiva del cante, mientras que lo otro les viene dado por el desarrollo vital que imponen a todo lo que tocan.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMÉNEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (IX).


“EL FLAMENCO ES TAN IMPORTANTE, TAN RICO Y ORIGINAL QUE NO NECESITA ADITAMENTOS.”
Manuel Moreno Jiménez ‘Manuel Morao’ me fue documentando sobre sus criterios profesionales y sus opiniones de las inclinaciones de los artistas, en función de las presiones de las casa grabadoras y otros estamentos culturales. En este aspecto destacó el comportamiento de su cuñado Fernando Fernández Monje ‘Terremoto de Jerez’, mas continuó sobre el tema.

-“En la actualidad se achaca la falta de libertad a los condicionantes que las casas grabadoras y otras entidades ponen a los artistas, pero es que hoy (2001) creo que no, porque todo el mundo está buscando hacer algo distinto para ver qué pasa, porque aquí nadie sabe nada, aquí todo son experimentos… Están ligando el tango de los gitanos extremeños con la salsa de Cuba o de Puerto Rico. Inclusive, un familiar mío está haciendo una especie de blues para ver si suena la flauta y ganar mucho dinero.

Entonces, si sale una persona con unas cualidades portentosas, con una gran voz, una gran potencia, una gran inspiración y con ganas de hacer por sí mismo y no por lo que le marque la época o el márquetin, sino porque él lo sienta, a lo mejor tiene éxito por ser distinto y no parecerse a nadie. Esa es mi gran esperanza.

¿A la conclusión que podemos llegar es que en la actualidad solo hay mediocridad?

Manuel Morao y Agustín Castellón 'Sabicas'
-“Creo que sí, que estamos en la gran época de la mediocridad.”

¿Cuándo el flamenco se hace acompañar por diferentes instrumentos que no han sido comunes en esta tarea, es porque los artistas son mediocres?

-“¡Totalmente! Porque el flamenco es una música tan importante, tan profunda, tan rica, tan peculiar y tan original, que no necesita aditamentos. Una mujer guapa, si se lava la cara, está mucho más guapa que si se adorna con muchas pinturas. ¡Pero tiene que ser guapa, eh!

¡Pero, ‘Paco de Lucía’ no es un artista mediocre!

-“Pienso que no. Pienso que ‘Paco de Lucía’ en un gran artista de su época y pienso que es otra cosa. Insisto, es un artista que ha nacido dentro de su época. Porque también hay una equivocación con el nacimiento de los artistas. Cuando los artistas nacemos fuera de época es muy difícil triunfar. Si naces en la época que a ti te viene bien por tu manera de ser, por lo que tú haces, por lo que crees y por lo que conceptúas en la vida, entonces tienes el noventa por ciento ganao. Por eso considero a ‘Paco de Lucía’ un gran artista, pero con la circunstancia de que ha nacido dentro de su época.

En este arte hay nombres señeros con ‘La Niña de los Peines’, su hermano Tomás, Antonio Mairena, Manolo Caracol… ¿cuál crees tú que es la base común de todos para haber llegado adonde llegaron?

-“La base que particularmente creo que es más importante, es haber nacido dentro de un entorno y haber llevado una vida que va unido a esto. Hay otros que no han nacido dentro de ese entorno, dentro de ese concepto de vida artística y no han llegado a tanto, porque realmente no han sido artistas. Los que hemos sido artistas y hemos tenido esas vivencias, lo hemos tenido más fácil y lo hemos visto facilísimo, porque hemos estado nadando en nuestros elementos.

El flamenco se mide principalmente por el cante, porque tiene que tener sus vivencias, tiene que pasar las necesidades para el cante te duela. De esta forma tú has sufrido lo que es el cante. El cante nace de unos sentimientos que engloba una marginación, una persecución… circunstancia que experimenta una raza que está viviendo y está sintiendo y además tiene ese entorno adecuado. ¿Por qué los gitanos hoy, la mayoría, no consiguen interpretar lo que han hecho el cante? Y ahora me dicen que las letras se tienen que adaptar a los momentos… En un cante por siguiryas tú no puedes decir que si el asfalto, el coche, la droga…”

Antonio Núñez 'Chocolate' y Manuel Morao
¡Pero cabe todo en una música, no es todo solamente la letra!

-“Pero es que todo va unido. Es un compendio de muchas cosas. Es una forma de exteriorizar lo que tú tienes dentro. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los cantes se conocen por su música y muchos también por su letra. ‘De Santiago y Santa Ana’ se conoce porque lo cantaba ‘Manuel Torre’, pero también la cantaba ‘Joaquín Lacherna’ ¿Por qué? Porque había vivido aquello y lo exteriorizó cantando. ¿Por qué ‘Paco la Luz’ creó esa música y su letra clásica por siguiriyas? Porque lo había padecido en sus carnes y así supo conjuntar tan perfectamente una con otra. Como también podemos citar el ‘Reniego…’ de ‘Los Caganchos’. Y, después, se han hecho versiones que han renovado los cantes. Por eso, al contrario de lo que dicen ahora, el cante no está muerto, siempre estará vivo.”

¿Y el baile, cómo lo ves en la actualidad?

-“El baile lo veo que ya no se parece al auténtico baile flamenco. Se parece más a una competición de fortaleza. Puede ser una carrera de resistencia y un hacer muchas cosas, sin ton ni son, que parezcan que son nuevas, con lo cual no tiene nada que ver con lo que tiene que ser.”

¿Tú crees que se ha desvinculado la música flamenca del baile?

-“¡Sí! El pasado día 25 de mayo yo estuve viendo por la televisión, concretamente, una retransmisión en diferido del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, que, además, le han dado el premio por bulerías, y nada tenía que ver el que estaba cantando con el que estaba bailando. Aquello no se sabía lo que era, no guardaba consonancia, ni con la música ni con el cante. El cante y el ritmo, es decir el acompañamiento y el baile es como una conversación que tiene que tener sentido, y aquello era todo incongruente. Y me pregunté ¿a esto le han dao un premio por bulerías? ¿Pero esto es lo que es? Yo no sabía lo que era.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco)

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Por soleá. FLAMENCOS Y CORPORACIONES ORGANIZADOS.

Durante la celebración de la XXXI Semana de Estudios Flamencos organizada por la Peña Flamenca de Jaén y dedicada a la figura de Vicente Soto Barea “Vicente Soto Sordera”, el escritor, estudioso y crítico flamenco Manuel Martín Martín, en su disertación sobre “El amplio árbol genealógico flamenco de Vicente Soto ‘Sordera”, refirió que las grandes familias flamencas de la Baja Andalucía se encuadraban unos pocos apellidos gitanos de pueblos como Utrera, Lebrija, Morón, Jerez de la Frontera, Cádiz, etc., pero que principalmente se había establecido un eje importantísimo y unificador de clanes establecidos entre Utrera-Lebrija-Jerez.

María "la Perrata"
Argumentaba que solo había que citar algunos apellidos para comprobar con fehaciencia la mezcla de figuras cantaoras de unas y otras localidades. Citar por ejemplo a Francisco Valencia Soto “Paco La Luz”, recordar a Juan Valencia Carpio “Juanito Mojama”, o Manuel Soto Loreto “Manuel Torre”, es reconocer la riqueza artística y creativa de grandes figuras de Jerez de la Frontera, las cuales tiene mucho que ver con los Valencia de Lebrija, entre los que hay que destacar a Manuel Valencia Carrasco “Manuel de Paula” o Fernando Peña Soto “Pinini”. Buscar a los Fernández de Lebrija  como María Fernández Granados “La Perrata” y aseverar su linaje con intérpretes de la talla de Gregorio Manuel Fernández “Tío Borrico”, o Fernando Fernández Monje “Terremoto de Jerez”. Y, como no, establecer igualmente relación entre los Jiménez Peña de Utrera (Fernanda y Bernarda de Utrera) y los Moreno Jiménez de Jerez (Los Moraos). Así podríamos ir llenando páginas y páginas.

Pues, los que elucubran y trabajan por nuestro arte se están poniendo de acuerdo, tanto institucionalmente como artísticamente, para remarcar las viejas escuelas de nuestra música y procurar su conocimiento y conservación. Por ejemplo, lo que establece la siguiente noticia: “La asociación de las Casas Cantaoras ya tiene protocolo”. ‘El Ayuntamiento de Jerez apuesta por el flamenco como una piedra capaz de generar actividad económica’. Y sigue: La junta de gobierno local aprobó el pasado viernes el 'Protocolo General referente a la Declaración de Intenciones entre los Ayuntamientos de Jerez de la Frontera, Lebrija, Mairena del Alcor, Morón de la Frontera y Utrera para la creación de la Asociación de las Casas Cantaoras de la Baja Andalucía.' Este documento tiene como objetivo "establecer las líneas básicas para la constitución de una asociación del desarrollo de la cultura flamenca y su potencialidad turística denominada Asociación Cultural Turística Casas Cantaoras de la Baja Andalucía".

La iniciativa tiene su origen en la dedicatoria de un día a las Casas Cantaoras de la Baja Andalucía en la pasada Fiesta de la Bulería. "A partir de ahí, y a iniciativa de Jerez, hemos visto la posibilidad de continuar creando un contexto de colaboración que puede definirse en un programa de actuaciones turístico y de promoción nacional de lo que significan las Casas Cantaoras de la Baja Andalucía", explica el teniente de alcaldesa de Urbanismo, Dinamización Cultural, Patrimonio y Seguridad, Francisco Camas.

La tarea se ha puesto en marcha y las líneas se han marcado. Enhorabuena.
Rafael Valera Espinosa

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Crónica flamenca. AMPLIO REPERTORIO FLAMENCO DE “FILO DE LOS PATIOS”


"Filo de los Patios" acompañada por Paco Cortés
Hace bastante tiempo que Madrid ha venido siendo considerada como la novena provincia flamenca. Es decir, las ochos andaluzas y Madrid. También a veces hemos de recordar las dos extremeñas, y como no Barcelona, sin olvidarnos de las murcianas Cartagena y La Unión. Mas, Madrid siempre ha sido emporio de grandes espectáculos flamencos, de cátedras flamencas –solo citaré las del siglo XX- como las de don Antonio Chacón, Pepe Marchena, Manolo Caracol, etc., que han consagrado a numerosas figuras de nuestro arte en sus cafés-cantantes como “Villa Rosa”, “Los Gabrieles”, “El Duende”, “Zambra”, “Los Canasteros”, “El Café de Chinitas”, “El Corral de la Morería”, etc. En la metrópolis de España, como sucede con el toreo, hay que triunfar para ser reconocido como auténtica figura.

Sus ambientes se han desarrollado en determinados lugares a los que acudían personajes de la talla de Pepe el de la Matrona, Rafael Romero, Manuel Moreno “El Morao”, José Blas Vega,  El Chata de Vicalvaro, El Canario de Madrid, Antonio Escribano Ortiz, Félix Grande, Enrique Morente, José Menese, etc, propiciando una seria afición entre la que se ha criado Filomena Auñon Proy “Filo de los Patios”, cantaora que con el acompañamiento de la guitarra del graníno Paco Cortés, protagonizó el recital flamenco del pasado viernes, 18 de noviembre, de la Peña Flamenca capitalina, encuadrado en el Circuito Flamenco “A la verde Oliva” que organiza la Federación Provincial de Peñas de Jaén, y que cuenta con el patrocinio de la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía.
Comenzó su recital con malagueñas rememorativas de las creatividades de “La Trini”, con buen melisma, poderío tonal y cierta tesitura pastueña, y de Juan Reyes Osuna “El Canario” con las mismas características sonoras anteriores. En los siguientes tangos estableció una introducción modernista, para meterse de lleno –a veces con matiz estentóreo- en el recuerdo de La Niña de los Peines con aire reposado, abordando seguidamente la singularidad de la malagueña “La Pirula” por la Repompa de Málaga, y rematar con reiterados aires de Pastora Pavón con inclinaciones trianeras.

En los cantes mineros constató la influencia cadenciosa del cartagenero Antonio Piñana con una taranta-minera, para continuar por la creatividad de don Antonio Chacón por cartagenera en reiterada tesitura sosegada, y finalizar con valentía tonal por la taranta que El Cojo de Málaga grabara en 1923, y que posteriormente, en 1929, denominara como levantica. Ofertó seguidamente cantiñas-alegrías con introducción de matices acupletaos que en su tiempo popularizara “Chiquitete”, para seguidamente asentarse en la pureza gaditana de Manolo Vargas y Pericón de Cádiz. En las soleares ofreció un rotundo homenaje a Fernanda de Utrera y a las influencias que la utrerana recogió de figuras como Joaquín el de la Paula a través de Juan Talega, y del jerezano Juaniquín de Lebrija. Potencial eco estructuró para desarrollar la media-granaína (actualmente granaína) con introducción recordatoria de Vallejo, y estructura musical de Calixto Sánchez, tesitura que reiteró en la granaína (actualmente media-granaína) con incremento del melisma y la melodía flamenca.

Mas, como siempre, las siguiriyas establecieron su calidad cantaora, desarrollando una primera en la que recordó la influencia que Paco la Luz estableciera en Joaquín Lacherna; posteriormente, se acordó de Tío José de Paula por Tía Anica la Piriñaca, para continuar con entrega y poderío tonal por Tío Manuel Cagancho, a través de la creatividad de Tomás Pavón, posteriores sonoridades del porteño Tomás el Nitri, y un final por cabal de Silverio Franconetti y leves resonancias de El Loco Mateo. Finalizó con bulerías y matices de El Chato de la Isla por Jerez, aires de La Perla de Cádiz, recuerdos de Vallejo, fandangos de El Pichichi por el estilo, también de El Gloria y más Vallejo.

Maestría, virtuosismo, compenetración, dominio del traste, variaciones con personalidad, buen compás, adecuados tonos y prestancia flamenca, fueron las virtudes que demostró –como siempre- el granaíno Paco Cortés, facilitando con auténticas sonoridades flamencas las difíciles ejecuciones estilísticas que desarrolló su acompañada.

Rafael Valera Espinosa
(Presidente de la Peña Flamenca de Jaén y flamencólogo)

viernes, 23 de septiembre de 2016

Por soleá. LA PERMANENTE CREATIVIDAD DE RAFAEL ROMERO.

Es menester señalar que la mayoría de maestros de nuestro arte han tenido mentores que les han ido inculcando sus enseñanzas y, a la vez, han procurado promocionar sus valías para que alcanzaran su propio estatus. Es lo que conocemos como la revalorización de lo establecido para crear e innovar con criterio agradecido de las fuentes creativas en las que se han formado. Pienso que esto es el verdadero acicate para ir engrandeciendo la divulgación del arte flamenco. Manuel Torre procuró y consiguió enaltecer las cualidades adquiridas de artísticos maestros como El Viejo de la Isla, Manuel Molina, El Loco Mateo, Paco La Luz o Joaquín Lacherna, y, de esta forma, crear su propia personalidad, redondeada con su conocido cambio de remate por siguiriyas. Y junto a él, añejas figuras como don Antonio Chacón, La Niña de los Peines, Aurelio Sellé o Manolo Caracol.

Bien es cierto que nuestro comprovinciano Rafael Romero –no valorizado como se merece- igualmente ha tenido una progresión flamenca en cuanto a recrear lo aprendido. Muchas son sus aportaciones a determinados estilos como la caña, la serrana, la petenera, los tientos, el mirabrás, las siguiriyas, las farrucas, los garrotines, las guajiras, la debla, los jaleos extremeños, los villancicos flamencos, las romeras, etc. A lo que hay que sumar sus cantes de la madrugá (primigenios de los cantes mineros) y muy especialmente sus rondeñas. Es en este último cante donde Rafael figura como auténtico creador nato –no recreador- de un estilo flamenco.

Considero que, en cierto modo, su creación ha pasado de puntillas. Cierto que este es un estilo que, según los estudiosos, tuvo su inicio en el arte de una legendaria cantaora conocida como Ana Amaya Molina “Anilla la de Ronda”, mas no está configurado su origen plenamente en lo referido. Pero ha sido Rafael Romero, el gitano de Andújar, el que ha consolidado su creación como clásica. Y recordar su singularidad por este estilo no es de actualidad, aunque también. En la década de los sesenta del pasado siglo, artistas de la talla de Benito Rodríguez Rey “Beni de Cádiz”, ya las tenía como primordiales en su repertorio, e incluso las grabó. Otros como José Menese, Rosario López, Miguel Vargas, José el de la Tomasa, Enrique Morente… y muchos más, las utilizaron como continuadoras de sus malagueñas para rematar este grupo de cantes.   

En la actualidad, la creación de Rafael Romero por rondeñas se ha quedado como un cante clásico en la derivación de las malagueñas hacia los cantes abandolaos, los cuales suelen ser redondeados por la rondeña de “El Negro”, las que popularizara Silverio Franconetti a mediados del siglo XIX, y que fueron grabadas por Antonio Pozo “El Mochuelo”, en 1907. Sin embargo, he de insistir en que las de Rafael son las más populares –las grabó primeramente con aires de los fandangos de Huelva y, posteriormente, como las conocemos en la actualidad, con ecos abandolaos- de los flamencos actuales.



Rafael Valera Espinosa  

viernes, 20 de mayo de 2016

Manuel Martín abre la XXXI Semana de Estudios Flamencos de la Peña de Jaén hablando del jerezano.

Niño Jorge le pone arte a la velada inaugural del ciclo flamenco acompañado a la guitarra por el iliturgitano Antonio Gómez.

Niño Jorge, Manuel Martín y Antonio Gómez
Foto de Agustín Muñoz (Diario JAÉN)
El crítico, escritor, estudioso y periodista astigitano Manuel Martín Martín, actualmente desarrollando sus tareas propias en el diario 'El Mundo', abrió el lunes la XXXI Semana de Estudios Flamencos de la peña jienense dedicada a homenajear a Vicente Soto Barea 'Sordera de Jerez', con la ponencia titulada 'Vicente Soto, el cantaor culto del flamenco contemporáneo', la cual estuvo complementada por el arte de Eduardo Martínez Redondo 'Niño Jorge', que fue acompañado por la guitarra del iliturgitano Antonio Gómez.
Manuel Martín estableció desde el principio el conocimiento que sobre el personaje tiene y el minucioso estudio que ha realizado para configurar una de las biografías más completas del artista jerezano. Se remitió a la tercera generación de sus ancestros, los cuales habían nacido en la comarca de Utrera-Lebrija, habiendo emparentado posteriormente con otros clanes de los entornos, creando las familias jerezanas de 'Los Sotos', 'Los Moraos', 'Los Fernández', 'Los Peñas', 'Los Junqueras' o 'Los Monje'.
Refirió como su abuelo materno Vicente Barea le fue influyendo en los ambientes flamencos de su natal barrio jerezano de Santiago, o como escuchaba y aprendía de su vecina Tía Anica 'La Piriñaca', para después ir entresacando con personalidad los ecos de su madre -sobrina de 'El Gloria'-, de su padre Manuel Soto -heredero de los ecos de 'Paco La Luz'- así como del ambiente artístico madrileño creado, además de por su familia, por vecinos como 'El Güito' o Juan Peña 'Lebrijano', residentes entonces en la metrópolis española por sus trabajos en los tablaos capitalinos.
Aludió también a sus trabajos en 'Los Canasteros' de Manolo Caracol, o en el famoso Torres Bermejas. Relató el anecdótico examen que realizó para sacarse el carnet de artista profesional de flamenco, con un jurado compuesto por la popular bailarina-bailaora Mariemma, Rafael Romero 'El Gallina', Enrique de Melchor, o la prestigiosa maestra del baile Pilar López.
Habló de sus giras internaciones, de su pertenencias a compañías como la de Manuela Vargas, formando elenco con Fosforito, El Güito, Farruco, Fernanda de Utrera, Los Habichuelas, etc. Finalizó con el extenso relato de sus intelectuales grabaciones en las que ha aflamencado poesía de autores como Fernando Pessoa, Rubén Darío, Miguel de Unamuno, Alfonso Reyes, Antonio Machado, Valle Inclán, Juan Ramón Jiménez o José Asunción Silva; también a Góngora, Lope de Vega y Quevedo, así como al Quijote de Miguel de Cervantes; refirió sus magníficos trabajos discográficos como 'Tríptico Flamenco' (una trilogía dedicada a Cádiz, Jerez y Sevilla), señalando la prestante tarea reivindicadora del arte flamenco.
Niño Jorge.
Por su parte, 'Niño Jorge' comenzó su recital con una melismática y melódica malagueña-granaína evocadora de las formas de Aurelio Sellé, seguida de una enjundiosa malagueña del Mellizo, y un prestante remate por rondeñas. En la siguiente caña estableció su apasionamiento por los ecos de 'El Gallina' y un remate solearero por Silverio. Juanito Mojama fue evocado a través de Rafael Romero y Rosario López por tientos, derivando después a los tangos con matices de Pastora Pavón y ciertas resonancias de Chano Lobato.
Se centró en el localismo alcalaíno por soleá con evocaciones de Joaquín el de la Paula por Juan Talega, posteriores resonancias de Utrera, también de Manuel Torre, de José Yllanda, Pastora Pavón y remate por el gaditano Paquirri el Guanté.
Sus cantiñas denotaron conocimiento y compás. Mas su pellizco lo resaltó por martinete de 'El Loco Mateo', debla de Tomás Pavón con referencias a R. Romero, siguiriya de Tomás El Nitri, y una enjundiosa cabal de citado 'Loco Mateo'. Finalizó con serrana y el cambio siguiriyero de María Borrico.
Diario JAÉN: http://www.diariojaen.es/cultura/la-pena-exalta-al-cantaor-culto-del-flamenco-contemporaneo-JE1530920

Diario IDEAL: http://www.ideal.es/jaen/culturas/musica/201605/19/amplio-arbol-genealogico-sordera-20160518201900.html