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lunes, 27 de enero de 2020

Obituario. Porras a Paquillo.

El puente de Paco


    19 ENE 2020







    Se nos fue Paco, Paquillo, y años atrás también se nos fue su puente, éste demolido por el empuje miserable de las inmobiliarias. Y Paco que se nos murió en silencio, como guardando la voz para que nuestra soledad pudiera refugiarse en el olvido. Pero no. Hoy quiero instalarme en la memoria de aquellos años de Jaén, en que ardieron las pasiones sobre el flamenco y las personas que lo encarnaban. Y él, al lado, siempre en la sombra, con su enorme sencillez, con esa claridad para identificar los ecos más jondos que a pocos entonces nos estremecían, con una absoluta disposición al humilde consejo, apalabrando vivencias de los viejos y nuevos maestros, aquilatando, peldaño a peldaño, el pedestal para que otros brillaran o acaso, exhibieran una cultura aprendida, tan distinta de la suya que era básicamente existencial.
    Posiblemente, Paco no leyera monografía alguna sobre éste o aquel cante o cantaor, ni tampoco se valiese de ensayos eruditos sobre la jondura de este arte. No lo necesitó, porque el flamenco lo guardaba dentro y cayó sobre su piel, dejando sobre ella una valiosísima servidumbre de la que nos alimentamos todos.

    La historia de la Peña Flamenca de Jaén, si se escribe, debe de reservar una mención pormenorizada de personas como 'Paco el del Puente', como lo fue, en su día, Leovigildo Aguilar y como lo son algunos, afortunadamente, vivos. Fueron ellos los que posibilitaron este colectivo que tanto se comprometió en el rescate de este arte, sumido, no hace demasiadas décadas en la ramplonería y el envilecimiento.

    Al igual que existe un cante “palante” y otro “patrás”, también existen quienes formalmente operan como la voz social de estudio de ese instrumento que supieron ser las peñas flamencas de Andalucía, y otros que “pa'trás” hicieron y hacen posible ese instrumento. No solo con su sacrificado trabajo de gestión, sino con una atención amorosa hacia este arte, recopilando, como lo hiciera 'Paco el del Puente', todas las grabaciones de su entrañable amiga Rosario López, de las que se ha derivado parte de su discografía.

    Hace más de veinticinco años, en mi poemario “Arco del consuelo”, dediqué a Paco un soneto cuyos dos tercetos reproducen, pienso yo, al personaje: “Imprevisto y veloz, como el calambre, buscavidas sagaz, conserva olfato, de perdiguero astuto como el hambre. Tan leal como Job y tan paciente, que no incurre al pensarla en desacato, velará nuestro entierro desde el Puente.
    Por desgracia, hemos tenido que velar tu entierro. Tu puente ya es el puente de las lágrimas, amigo.

    viernes, 8 de marzo de 2019

    Diario JAÉN. Homenaje a Rafael Valera.









    La Universidad rinde hoy homenaje a Rafael Valera

    Hasta once cantaores y músicos participan en el recital del Aula Magna.

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    07/03/2019


    Rafael Valera junto a Manolo Canalejas y otros socios de la Peña Flamenca de Jaén

    A Rafael Valera Espinosa se le consideraba, y con razón, uno de los baluartes más prestigiosos del flamenco, no solo de la provincia de Jaén, sino de Andalucía, y decir esto es decir de España y del mundo. La inesperada muerte del flamencólogo jiennense, ocurrida el 30 de noviembre de 2018, provocó, en su día, una reacción en cadena de muestras de dolor, cariño y reconocimientos a su aportación a este arte universal que él tanto amaba y del que tanto sabía.

    La Universidad de Jaén (UJA) no ha querido dejar pasar la oportunidad de reconocer su figura y ha organizado un homenaje en su honor, que tendrá lugar el 7 de marzo, a partir de las 20:00 horas, en el Aula Magna (edificio C, del campus de Las Lagunillas). La entrada es libre hasta completar el aforo.

    Lo hace con un concierto que tiene un cartel espléndido que incluye a once artistas de distintas facetas del flamenco. Se titula Flamenco en la UJA. Homenaje a Rafael Valera y estará dividido en tres partes. Una, de cantantes básicos del flamenco, en la que actuará Eduardo Martínez Redondo “Niño Jorge”, que estará acompañado al toque por Antonio Gómez. El segundo tramo del recital se titula “Savia flamenca”, y cantará Ángeles Toledano, acompañada por Alberto Garrido (percusión) y Ángel Flores (guitarra). Por último, cerrará el homenaje el espacio titulado “Música de cámara flamenca”, con los guitarristas José Rojo & Laura González, que estarán acompañados por Marcos López (saxofón), Antonio Fernández Escobar (violonchelo), Jorge Cano (percusiones) y Juan Jaime Ruiz Leite (contrabajo).

    Una velada, diseñada por UJA Cultura, que busca que tanto aficionados como amantes de la buena música, en general, se lo pasen bien por la calidad contrastada de los participantes.

    Rafael Valera Espinosa, fallecido con 68 años, nació en Carchelejo, aunque la mayor parte de su vida vivió en Jaén, donde trabajó en la emisora RNE, hasta su jubilación. Durante muchos años fue presidente de la Peña Flamenca de Jaén, en la que también estuvo muy vinculado a la revista “Candil”, en la que eran magníficas sus aportaciones. De hecho, junto a José Cruz, Ramón Porras, Manuel Urbano Pérez, Leovigildo Aguilar Burgos, y otros más, conformaron el germen que puso en marcha la Peña Flamenca de Jaén.

    Uno de sus últimos actos públicos fue en el auditorio municipal de Palomares, de Jódar, en el XLVII Festival de Arte Flamenco, que es uno de los más vetustos de la provincia. Él fue quien presentó esta cita con el cante hondo. También presentó la XXXVIII edición del Festival Flamenco “Pepe Polluelas”, en el Teatro Darymelia, el 19 de octubre de 2018. Estos fueron sus últimos actos públicos más destacados.

    Por otro lado, Rafael Valera reunía todas las características esenciales como persona. Era una buena persona en el sentido machadiano de la expresión “...en el buen sentido de la palabra, bueno”. Su bonhomía la dejó patente siempre con sus amigos y con cualquiera que se acercase a saludarlo. Rafael Valera sabía ser... y estar, en todo momento.

    Mas información: http://www.diariojaen.es/cultura/la-universidad-rinde-hoy-homenaje-a-rafael-valera-HL5269797#printAcUrlSection

    martes, 24 de abril de 2018

    Por soleá. ‘LEO’ AGUILAR BURGOS.

    Como suele suceder en los estamentos, para que estos funcionen siempre existe una o varias personas que se dedican en cuerpo y alma a dicho menester. En el flamenco existen aficionados por su música, por su defensa, por su programación y por su proyección artística. Son personas que aman y siente esta universal música, mas, el que reúne todas las virtudes anteriormente citadas, ese es un ‘flamenco’ que aglutina todos los elementos para descubrirse ante sus tareas. En ese pedestal siempre ha estado Leovigildo Aguilar Burgos, ‘flamenco’ donde los haya habido, y más. De carácter alegre, solidario, muy diplomático, entendido, y sobre todo trabajador para prestigiar nuestro inigualable arte andaluz.

    Comenzó su tarea profesional siendo uno de los prestigiosos tipógrafos del antiguo ‘Diario Jaén’. Es decir, supo la técnica en el manejo y selección de tipos para crear trabajos de impresión. El tipógrafo Stanley Morison la definió, en 1936, como: Arte de disponer correctamente el material de imprimir, de acuerdo con un propósito específico: el de colocar las letras, repartir el espacio y organizar los tipos con vistas a prestar al lector la máxima ayuda para la comprensión del texto escrito verbalmente.” Y eso es lo que Leovigildo realizó durante muchos años en los diarios de Jaén, Barcelona y nuevamente Jaén, cuando pertenecían al Secretariado Nacional del Movimiento. Tras la democratización pasaría -como bastantes de sus compañeros- a pertenecer al Ministerio Nacional de Gobernación, habiendo sido su trayectoria neta, justa y eficiente en el Gobierno Civil de Jaén.

    Ante este bagaje profesional, ya en el año 1988 y por su habitual presencia en los recitales de la Peña Flamenca de Jaén, los miembros del Consejo de Redacción de la revista ‘Candil’ consideraron que su profesionalidad debía ser requerida para colaborar en la edición de la misma. Desde mediados del citado año pasó a ser secretario de la publicación hasta el año 2004, fecha de su ictus cerebral. Entre esas fechas su labor ha sido encomiable, certera, versificadora, constante y eficiente en su búsqueda de ilustraciones, en el trabajo solicitados a sus compañeros de profesión y destino laboral, en sus aportaciones flamencas, y en la lucha por mantener en el tiempo la publicación.

    Mas, particularmente considero enormemente apreciable su tarea de ‘casi director’ de la revista por su constancia en aglutinar a la mayoría de los colaboradores de la misma; en diplomática y cariñosamente acción exhortiva exigirles trabajos a señalados autores como a los críticos Miguel Acal, Agustín Gómez, Manuel Martín, Luis y Ramón Soler; a los pintores Miguel Alcalá, Antonio Povedano, Miguel Ayala, Fausto y José Olivares, Carmelo Palomino, Juan Valdés o Miguel Viribay; a los poetas Francisco Almagro, Juan Alberto Fernández Bañuls, Alfonso Fernández Malo, Félix Grande, Ramón Porras, Fernando Quiñones, Manuel Ríos Ruíz; a los artistas Luis Maravilla, ‘Fosforito’ y Félix de Utrera; a investigadores como el cardiólogo Manuel Concha, Donn Poren, Bernard Leblón… y sobre todo a este que les escribe.

    Gracias ‘Leo’ por tu sapiencia y entrega flamenca.


    Rafael Valera Espinosa