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jueves, 31 de mayo de 2018

Crónica flamenca. MOLINA DAMIANI DESCUBRE LOS MESES DE MIGUEL HERNÁNDEZ EN JAÉN.

ARACELI MUÑOZ ESTABLECE SU SEÑORIO EN EL BAILE FLAMENCO.

Con la aseveración de que su libro ‘Viento del Frente. Pueblo del Sur’ ha estado motivado por la petición efectuada por Candil para que escribiera sobre Miguel Hernández en la primavera de 2017, Juan Manuel Molina Damiani constató en su conferencia ‘Miguel Hernández en Jaén. Humanismo y estética’, impartida en la noche del pasado jueves en la sociedad flamenca capitalina, dentro de la XXXIII Semana de Estudios Flamencos, que sus trabajos siempre son detallados, didácticos, profundos y plenos de investigación literaria. ¿Sabía alguien que Miguel estuvo en 1937 cinco meses en Jaén y no tres como se había venido estableciendo? La seriedad y profundidad de las investigaciones de Molina Damiani así lo han demostrado.

Inició la sustentación del trabajo que efectuó para la realización del reciente libro incidiendo en la obra de Miguel desde los años 1930, cuando el poeta comienza a resultar incómodo, y que hasta el 1952 no apareció la primera referencia del artista por el negativo e intencionado interés del régimen sobre el poeta. Refirió cómo llega a Jaén en 1937 y desarrolla una labor de comunicación en el diario republicano ‘Frente Sur’, que comenzó a imprimirse en la imprenta republicana de Madrid que trasladaron a Baeza. Además, relató que una de las premisas de Hernández en Jaén fue conseguir hacerse con las cosechas de aceite y evitar el fortalecimiento que las mismas hubieran supuesto para la economía de los rebeldes.

Narró que en Jaén, Miguel escribe diez de los veinticinco poemas que conforman ‘Viento del Pueblo’, diario poético de guerra, así como el epicentro que del mismo suponen los poemas doce y trece de dicha obra, los cuales llevan el título de ‘Al soldado internacional’ y ‘Aceituneros’, principalmente realizados en el frente de Lopera-Porcuna. Prosiguió especificando las defensas estéticas que acentúan el humanismo del autor, y cómo la palabra en ‘Viento del Pueblo’ es netamente clara. Nos aclaró que los poemas del libro están creados para ser dichos y no leídos, porque, como alabó Vicente Aleixandre –añadió- Miguel Hernández fue ‘Gran compositor y gran intérprete.’ Complementó su exposición aludiendo a que la obra en un principio es un ‘cancionero’, en general, ya que solo contiene cinco romances. Finalizó leyendo ‘La canción del esposo soldado’.

La precocidad flamenca de la noche la plasmó la bailaora de Lucena (Córdoba) Araceli Muñoz, última ganadora del Concurso Provincial de ‘Jóvenes Flamencos’ que organiza y patrocina la Diputación Provincial de Córdoba. Con un adecuado elenco en el que la voz corrió a cargo de Gema Cumplido, el toque lo desarrolló David Navarro, las palmas las estableció Mara Martínez, y la percusión la efectuó Daniel Morales, la lucentina de 18 años se presentó estéticamente perfecta –como gustaba a Pilar López y Vicente Escudero- en el escenario de la Peña Flamenca de Jaén, vestida de traje corto con pantalón al estilo de Carmen Amaya, para bailar una farruca estructurada con femineidad, a pesar del carácter masculino del baile, estructurando buen compás, ritmo adecuado, poderío en el taconeo y desenvoltura en el escenario, marcando con precisión la composición estética de la figura.

En las alegrías mostró el sonriente semblante que requiere la coreografía del baile, con movimientos adobados de gracia, compás y el necesario taconeo, mostrando las enseñanzas de la cordobesa Inmaculada Aguilar, así como formas plásticas del estilo, para derivar hacia la coreografía lenta del baile con arabescos y adecuadas formas de cintura para arriba, que se tradujeron posteriormente en ritmo, al enlazar con las bulerías de Cádiz, en las que su arte quedó plasmado de salero y coreografía taurina ayudada por el mantón para estructurar un remate de buen baile.

Los acompañantes le complementaron la noche flamenca con un sensible toque por granaínas de David Navarro en el cual también estableció dominio del traste y maestría en el trémolo; tientos tangos de Gema Cumplido con aires de ‘Mojama’ y derivación a los tangos por ‘La Niña de los Peines’ y recuerdos de ‘La Revuelo’; y un final de fiesta de todo el cuadro flamenco en el que destacaron principalmente Araceli Muñoz y Mara Martínez.
Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y Vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)


lunes, 6 de noviembre de 2017

Memoria flamenca INMACULADA AGUILAR BELMONTE. BAILAORA (y V).

“EN UNA OCASIÓN ‘CAMARÓN’ Y ‘TOMATITO’ LLEGARON TARDE Y EL PÚBLICO DECÍA: ‘SI NO QUIEREN VENIR QUE NO VENGA, VOSOTROS SEGUID BAILANDO’.”

Inmaculada Aguilar (foto de Pepe Pamos)
Muchas son las apreciaciones que la cordobesa Inmaculada Aguilar Belmonte, para el baile flamenco ‘Inmaculada Aguilar’, nos ha venido relacionando sobre su persona, su aprendizaje, su arte y sus dotes didácticas como profesora del Conservatorio Superior de Música ‘Rafael Orozco’ de Córdoba, en el que se imparten clases correspondientes a las Enseñanzas básicas de Danza (4 cursos) y los seis cursos de Enseñanzas Profesionales de Danza, en las especialidades Danza Clásica, Danza Española y Baile Flamenco, además de ser uno de los primeros en reconocer la enseñanza de la especialidad Guitarra Flamenca. Y también numerosos son sus criterios vertidos sobre la historia del baile flamenco, sus opiniones en relación con los movimientos artísticos-flamencos, las nuevas técnicas, y las grandes figuras que han marcado un hito en el desarrollo bailaor de nuestra música, todo enmarcado en la entrevista que le efectué en su Córdoba natal el 15 de junio de 1994. Después de señalarnos su pasión por el baile de Manuela Carrasco y Sara Lezama, el diálogo lo centré en conocer algunos aspectos personales de nuestra protagonista que no habían sido establecidos.

¿Te falta por montar algún baile?

- “Creo que sí. Lo que pasa es que el baile está marcado por un ritmo, un compás… Yo no he visto nunca bailar granaínas, ni marianas… Son cantes a los que difícilmente puedes marcarle un ritmo para meterlos en el baile. Lo que sucede es que, como tienes una amplia gama de bailes, generalmente lo que haces es profundizar en ellos e intentar aportar algo personal.”

¿Cómo ves el futuro?

- “No lo veo. Existe un enorme número de gente con ilusión, con ganas de aprender y con ganas de pisar un escenario flamenco, y lo digo por mi propia experiencia y por la de los alumnos que están en el Conservatorio, así como por la cantidad de academias que existen en Córdoba. No es una cuestión de falta de personal humano o de artistas, quizá sea que no se percibe salida por ninguna parte. Los alumnos, cuando terminan la carrera ¿qué hacen?, ¿dónde van?, ¿qué salida decorosa pueden encontrar? La mayoría de ellos se van a Madrid o Sevilla a tocar otras facetas del baile, pero no pueden comer del baile. Las perspectivas en cuanto a trabajo son nulas. Por tanto, las ilusiones, el empuje, la fuerza, la gana e incluso la calidad sí que están ahí; sin embargo, una salida hacia el futuro no la veo.”

¿Qué recuerdos mantienes con más cariño de tus actuaciones?

- “Uno de los momentos que guardo con más nostalgia fueron los veinte minutos que estuvieron aplaudiendo mi actuación las personas que me vieron en el Festival de Aviñón del pasado año. Esa ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida artística. Otro de los momentos que he vivido con cariño fue el hermanamiento que se hizo en Marruecos entre sus bailes y el flamenco. Al final del espectáculo yo propuse hacer un fin de fiesta entre todas las bailarinas marroquíes y yo. Salimos todas cogidas de la mano al escenario y nos fuimos alternando al son de la música de sus instrumentos. Fue un precioso y emocionante final que hizo vibrar al público de Marruecos.

Inmaculada Aguilar en la Peña Flamenca de Jaén
(foto: Pepe Pamos)
Y, desde luego, tampoco se puede olvidar lo que viví en el escenario de la VI Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla. Entre otras cosas, por lo que para mí significa un escenario de esas características y porque siempre he tenido mucho respeto por Sevilla. Creo que había cierta expectación por verme, porque mi temporada de festivales había sido bastante sonada y esto había despertado el interés de significativas figuras del baile. Recuerdo que los nervios me comían en el camerino, porque me preguntaba ¿y si hoy meto la pata?, porque la artista es la artista… Al final, cuando terminé mi actuación y vi como el público de Sevilla todo en pie me aplaudía, sentí una enorme emoción, emoción que se acrecentó más cuando muchas de mis compañeras fueron al camerino a felicitarme. A partir de aquí, ese poquito complejo que yo tenía se me quitó radicalmente.

Tampoco se me olvidará la serie de galas que hicimos con ‘Camarón de la Isla’. Entre otras cosas porque íbamos siempre como a la aventura. Todos conocemos al público que seguía a José Monje ‘Camarón’, y claro, siendo yo una bailaora paya, pues te puedes imaginar cómo salía al escenario; porque el espectáculo lo comenzaba yo y lo cerraba ‘Camarón’. Sin embargo, en todas las actuaciones de la gira tuve un éxito tremendo, y no sé por qué, ya que la gente que había acudido al acontecimiento flamenco quería ver a ‘Camarón’ y no a Inmaculada Aguilar. Pienso que aquello nos predisponía de tal manera que nosotros salíamos a por todas, y esa actitud de entrega y de trabajo, luego era premiada con enormes aplausos. Recuerdo que en una de esas galas ‘Camarón’ no se había presentado todavía y ‘Tomatito’ tampoco. Imagínate la gente reclamando a ‘Camarón’… Total que nosotros salimos y lo dimos todo. Recuerdo que había voces que decían ‘¡Si no quiere venir ‘Camarón’ que no venga, pero seguid bailando!’

Inmaculada Aguilar consiguió, además del premio citado del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba ‘La Argentinita’, también el Premio de Fin de Carrera del Conservatorio Superior de Música, Declamación y Danza de Córdoba, en 1975; el Premio Cabales de Plata a la bailaora más completa, en 1989; y, ese mismo año, el Olé de Córdoba por su trayectoria artística; en 1999 recibió en Bodegas Campos ‘La Fiambrera de Plata’ del Ateneo de Córdoba; y otros muchos más. En los últimos años, Inmaculada Aguilar ha seguido su intensa actividad artística dando conferencias y recitales en Peñas Flamencas y Teatros, así como su participación en los Festivales más importantes de Andalucía y fuera de ella. También en 1998, viajó a Buenos Aires y Santiago de Chile, acompañando al Presidente de la Junta de Andalucía, D. Manuel Chávez González, donde impartió cursos y realizó actuaciones.   
Rafael Valera Espinosa

jueves, 2 de noviembre de 2017

Memoria flamenca. INMACULADA AGUILAR BELMENTE. BAILAORA (IV).

“EL CAJÓN ¿PARA QUÉ?, PARA ESO ESTÁN LOS PIES DE LA QUE BAILA O EL QUE BAILA.”

Después de conocer las opiniones de Inmaculada Aguilar sobre las consideradas tres grandes figuras del baile del siglo XX, Vicente Escudero, Carmen Amaya y Pilar López, nuestra conversación de junio del 94 se estructuró en conocer cuál era su opinión sobre las influencias del baile flamenco en aquéllos tiempos de preponderancia de festivales, concursos y pocas actuaciones flamencas en teatros y aforos selectos. Además, gracias al Concurso Nacional de Córdoba y a la Bienal de Sevilla, se intuía que el baile iba tomando más relevancia de la que hasta ese tiempo tuvo después de los cafés-cantantes y los tablaos flamencos.

¿En los festivales flamencos se aprecia el baile lo mismo que el cante?

- “¡Desde luego que no! Además, estoy en contra del baile en los festivales. Tú sabes que se comenta o dicen que la guinda del festival es el baile ¿Pero qué guinda? Para mí tan profesional es un bailaor como un cantaor. Cuando una bailaora o un bailaor están dispuestos a subirse a un escenario es porque hay muchas horas de trabajo detrás, muchas horas de estudio que nadie conoce. Supongo que un cantaor también llevará sus horas de trabajo y estudio, pero es distinto. Nosotros, ahora mismo, somos considerados un poco la Cenicienta del flamenco. Por otra parte, he de decir que los aficionados que asisten a los festivales, cuando aparece el cuadro de baile en el escenario, muchos se levantan y se van a la barra, esto supone un esfuerzo desmesurado en el artista porque tiene la necesidad de centrar al mayor número posible de aficionados en el interés por su baile, y nunca con bulla, que es lo que parece que quieren algunos. Al artista le gusta y siente la necesidad de bailar una soleá o una siguiriya, que posiblemente sea lo que demande el nivel del festival. Tienes que luchar con muchas cosas en contra, como los escenarios que nunca están en condiciones, la megafonía te la encuentras en situación similar, y qué decir de las luces…”

¿Salen figuras?

- “Si que salen figuras; pero aparte de eso es que existe un trabajo interno que no se ve, y que va a proporcionar que el día de mañana haya un buen plantel de figuras de baile. Creo que hay gente muy buena bailando hoy en día. Lo que sucede es que no se crean oportunidades para que todos ellos se conozcan; en ese sentido estamos un poco estancaos en dar a conocer valores nuevos. Las otras facetas del flamenco tienen, en cuanto a promoción y popularidad mucho más fácil el asunto.”

¿Qué piensas de los nuevos instrumentos que se están incorporando en el acompañamiento al baile flamenco como el cajón, la flauta, los violines…?

- “Que no me gustan. También te digo que si el trabajo está hecho con gusto… A mí el instrumento que menos me molesta es la flauta. El cajón ¿para qué?, para eso están los pies de la que baila o del que baila, además están las palmas, que para mí es lo más flamenco. Quizás en la parte del baile en el que no existe el cante, la flauta suavice un poco ese pasaje. Insisto en que la flauta es el instrumento que menos me molesta, pero tampoco es una cuestión que me apasione.”

¿No existe en la juventud actual del baile flamenco determinado academicismo y cierta falta de gracia natural?

- “Yo te puedo hablar de mi experiencia y de la de mis alumnos. Indudablemente, un artista se hace en un escenario, a base de pisar muchas tablas, de equivocarte muchas veces, de que el público en bastantes momentos no te haga mucho caso, de que en ocasiones tengas algún fracaso… A través de toda esta experiencia el artista se hace; desde luego que tienes que nacer con algo propio. Recuerdo que en mis comienzos bailaba como una autómata, pero el haber seguido pisando un escenario, de sufrir equivocaciones, de haber seguido viendo y estudiando el baile, eso me ha servido para que hoy en día haya superado muchas cosas que en mi época anterior prácticamente eran como una barrera bastante difícil de salvar.”

Después de Pepe Ríos ¿ha existido algún otro maestro?

- “Sí que los ha habido. Por ejemplo Mario Maya, ‘La Tati’, Paco Fernández, Merche Esmeralda, ‘Josele’, ‘Manolete’, ‘El Güito’… He tenido la suerte de que todos ellos hayan sido mis maestros. Pero he de insistir en que por encima de todos está Pepe Ríos, no en el aspecto de ser mejor, sino en el aspecto del cariño. Por otro lado, Pepe fue el primero que me dio el empuje y me dijo: “Inma, esto va por aquí. Ahora aprende con quien tú consideres”.

¿Ha habido alguna figura del baile por la cual hayas sentido una especial predilección?

Inmaculada Aguilar en la Peña Flamenca de Jaén
(foto: Pepe Pamos)
- “En cuanto a hombres te puedo nombrar a Mario Maya, ‘Manolete’, ‘El Güito, Javier Latorre, a veces Joaquín Cortés, Antonio Gades, ‘El Mistela’… En cuanto a mujeres y por la época en que yo empezaba, me gustaba enormemente Manuela Carrasco, era mi ídolo. También Sara Lezama, porque en aquella época bailaba mucho flamenco. Recuerdo que me hicieron por entonces una entrevista y entre otras cosas yo dije que me gustaría ser la mezcla de las dos, porque una tenía la fuerza y la otra la técnica y la disciplina. También admiro a Matilde Coral, Cristina Hoyos, ‘La Yerbabuena… A mucha gente que está trabajando muy bien.”

Para la próxima y última entrega he dejado los aspectos más íntimos que me relató en relación con el flamenco, los cuales Inmaculada Aguilar me fue contando con fases muy emotivas y que muy pocos conocen como sus giras con José Monje Cruz ‘Camarón de la Isla’, o los veinte minutos de aplausos que recibió tras su actuación en uno de los Festivales de Aviñón.

Rafael Valera Espinosa

miércoles, 25 de octubre de 2017

Memoria flamenca. INMACULADA AGUILAR BELMENTE. BAILAORA (III).

“CARMEN AMAYA SUPUSO UNA REVOLUCION EN SU EPOCA   . LAS BAILAORAS SE LO DEBEMOS TODO A ELLA.”

Nos quedamos la semana pasada en como Inmaculada Aguilar nos explicaba sus participaciones en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba en las ediciones de los años ochenta, ochenta y tres, y ochenta y seis. Refería que la primera vez lo hizo para conocerlo y adecuarse a las normas del certamen; que la segunda vez el jurado no consideró que nuestra protagonista se alzará con algún premio; y que en la tercera, la del año 1986, concretamente en la XI Edición, si alcanzó el premio deseado. Por ahí continuó nuestro diálogo del 15 de junio de 1984.

¿A qué premios te presentaste?

- “El primer año me presenté a todos. Estaba muy valiente y creo que tenía ignorancia. En el ochenta y tres competí en solo dos premios, el de ‘La Argentinita’ y el de ‘Pastora Imperio’, donde conseguí una mención especial en el de la soleá. En el ochenta y seis volví a presentarme a los mismos premios y alcancé el de ‘La Argentinita’.

¿Has tenido la tentación de volver a concursar?

- ¡No! En absoluto. El conseguir un premio te colma perfectamente tus ansias de triunfo. Yo quería tener la experiencia de ello y el acumular premios no es una obsesión mía. El triunfo del ochenta y seis me abrió suficientemente las puertas; el tener cinco premios nacionales no creo que pese más, y si pesa, para mí no. Yo tengo otra historia montada y no me lo he vuelto a plantear. Creo que tendría más que perder que ganar.”

¿Significa eso que no estás muy de acuerdo con los concursos?

- “Con el único con el que estoy de acuerdo es con el Concurso Nacional de Córdoba, aunque últimamente se están desvirtuando algo las cosas en cuanto al baile. Los concursos siempre son malos, no me gustan. El jurado, por muy bueno que sea, siempre tiene la posibilidad de equivocarse, y entonces entran muchas cosas en juego. Yo he pertenecido a un jurado de sevillanas, que pienso que no tiene mucha importancia y lo he pasado muy mal. Ni había premio para todos, porque lo han podido merecer más de uno, y además me he podido equivocar porque mi subjetividad también entra en juego, lo mismo que la de los demás miembros del jurado. El arte es muy subjetivo y no creo que nadie tenga la suficiente objetividad para decir quién es el bueno o el malo.”

¿Y si el jurado fuera de profesionales?

- “Creo que es importante. Opino que esta circunstancia vendría en beneficio del baile, porque indudablemente el profesional entiende de esto. Tú sabes que del baile no se tienen los mismos conocimientos, en el mundo del flamenco, que de las otras facetas. El baile flamenco se desconoce mucho, y se desconoce desde lo que es una estructura a como se llama un paso, por qué se hace así… Esto pienso que influye a la hora de calificar. Creo que los profesionales deberían estar ahí.”

¿Qué opinas de Carmen Amaya?

- “Le tengo mucho respeto a esa figura. Bien es sabido de todos que Carmen Amaya supuso una revolución en su época. Hasta que no llega ella, la bailaora estaba como en un segundo plano, era una mujer que bailaba mucho de cintura para arriba y prácticamente los pies no existían, y cuando llegó ella lo cambió todo. Pienso que se dijo que la mujer iba a bailar y, gracias a ella hoy se baila de la forma que se hace, aunque ha pasado también bastante tiempo desde ella hasta hoy. Pero prácticamente creo que las bailaoras se lo debemos todo a ella.”

¿Quizás por la revolución que supuso Carmen Amaya, sus detractores la acusaban de tener un baile masculino?

- “Ten en cuenta que en la época en que ella aparece, la mentalidad de los estudiosos y de los aficionados era de que el baile de la mujer no podía salirse de una loseta, y de que prácticamente todo era de cintura para arriba. Cuando aparece Carmen Amaya con unos pantalones y unas botas y comienza a zapatear, arma el auténtico taco. Fue como lo de Isadora Duncan cuando se quitó las zapatillas y exclamó aquello de ‘yo quiero libertad’. Eso mismo pienso que le pasó a Carmen Amaya, que quería bailar con todo su cuerpo, porque para bailar hay que hacerlo con todo el cuerpo.”

¿Y Vicente Escudero?

- “Solo lo he visto bailar en un video. Supongo que marcaría una época. Lo conozco más por libros y por referencias de otras personas. Creo que le dio carácter y elegancia al baile de hombre; sus brazos eran característicos. Cuando lo he visto bailar francamente a mí no me ha gustao, pero comprendo que su época era distinta a la de hoy. Actualmente el hombre baila con todo, no solo con los pies; se le pide que baile con brazos, con cabeza, que gire, que salte… Indudablemente él marcó una época y supongo que gracias a Vicente Escudero muchos otros han marcado una tendencia.”

¿Pilar López?

- “Es una maestra. Pienso que su estilo es el que se baila ahora. Formó a grandes figuras actuales y su impronta está hoy en día de actualidad.”

¿Se baila ahora mejor que antes?

- “¡Distinto! No se baila ni mejor ni peor, se baila diferente. Actualmente, la mujer hace un baile más complicao y volvemos a retomar la figura de Carmen Amaya. La mujer de hoy no solo baila con los brazos; la mujer debe de saber bailar con todo y eso implica dificultad. Igual en el hombre. Yo creo que se ha mejorao en el sentido de desarrollar un baile más complicao y de exigir cada día más.”

¿Crees que el baile flamenco mantendrá una progresión igual a la de la guitarra?

- “Yo pienso que el baile flamenco hace tiempo que está teniendo esa progresión.”

Continuará. 
Rafael Valera Espinosa

jueves, 19 de octubre de 2017

Memoria flamenca. INMACULADA AGUILAR BELMENTE. BAILAORA (II).

“FUI MAESTRA DE GUITARRISTAS PARA ENSEÑARLES LO QUE ERA EL BAILE.”

Tras explicarme sus estudios flamencos en la academia de Pepe Ríos, en Sevilla, me resultó algo extraño que Inmaculada Aguilar no hubiera optado por otra ciudad para dicho aprendizaje, incluida su Córdoba natal o Madrid. Por estos derroteros continuó nuestro diálogo del 15 de junio de 1994.

¿No había en Córdoba academias adecuadas?

- “Que a mí me gustaran en ese momento no. Yo quería buscar algo distinto. Desde luego no sabía lo que era, pues con diecisiete años, insisto, yo no conocía el flamenco, y consideraba que Sevilla, con respecto a Córdoba era diferente, ahora quizá no, pero antes Sevilla ha tenido siempre mucha más tradición en el baile que nosotros, y además las grandes figuras han salido de allí. Lo que había en Córdoba entonces no me gustaba. Y no es que fuera ni bueno ni malo, yo no podía discernirlo en aquellos momentos, pero es que lo que había no me gustaba y entonces me fui a Sevilla a buscarlo.”

¿Has formado parte de alguna compañía flamenca?

- “¡No! Tuve oportunidad en más de una ocasión, y no solo de pertenecer a compañías flamencas, sino de baile también, pero el tener que aislarme de mi familia me retuvo muchísimo, y el hecho de haber aprendido flamenco me indujo a efectuar mis pinitos sola, lo que me llevó a sostener que podía tener la posibilidad de estar con mi gente y poder bailar flamenco a la vez, además de que cuando era jovencilla mis padres no me dejaban y yo tenía edad para tomar una decisión, con lo cual se me cerraron las puertas en ese sentido, de lo que tampoco me arrepiento.”

¿No crees que la experiencia que se adquiere en una compañía de baile podía haber mermado tu carrera?

- “Quizás me he perdido cosas, aunque verdaderamente no me lo he planteado porque soy una persona que nunca me quedo quieta, lo que me ha llevado a ver mucho baile. Entonces he tratado, no solo de haber estudiado con Pepe Ríos, sino también de estudiar con todos los maestros posibles que considero que me pueden enseñar algo, aparte de que todo lo que se hace en el baile, Inmaculada Aguilar lo está viendo.”

¿Cómo se entiende para un aficionado que generalmente se centra en el cante, lo que significa ser monitora de guitarristas?

- “Eso resultó una experiencia muy positiva que yo tuve en los cursos de Paco Peña. La tarea consistía en que tenía que coordinar el trabajo de unos guitarristas y explicarles como era un baile flamenco, de qué partes se componía dicho baile, donde tenían que entrar, que salir, que cortar… Por ejemplo, en las alegrías, que es un baile muy claro en su estructura, pues empezábamos por la salida o la entrada, dependiendo del escenario, la llamada por bulerías… en fin, las cinco partes que tienen las alegrías. En eso consistía mi trabajo, primero lo explicaba y luego lo bailaba. Y la verdad es que la experiencia fue bastante buena, además de que a mí me sirvió para aprender mucho más, ya que primero me tenía que estudiar el planteamiento del baile, y las preguntas que ellos me realizaban me hacían pensar mucho. Así que tanto ellos como yo aprendimos mutuamente.”

¿Cuesta trabajo hacerse un nombre en el baile flamenco?
- “¡Mucho!

¿En Córdoba más?

- “Tal y como están las cosas, en cualquier parte. En Córdoba, en otros tiempos mucho más, pues, como te decía antes, no existía tradición. Hemos tenido que ir rompiendo muchas barreras, hemos tenido que competir con gente que a priori tenía que ser mejor que nosotros porque no éramos de Sevilla, y bastantes cosas más. Recuerdo que una vez me preguntó Juanita Reina: “¿Niña tú de dónde eres? ¡Yo de Córdoba! ¿En Córdoba hay bailaoras? ¡Las mejores, poquitas pero muy buenas. Es que en mi tierra somos muy poquitos pa too, pa l’arte también, pero cuando salimos arrasamos.” Nunca se me olvidará esta anécdota porque viene a corroborar ese determinado encasillamiento que generalmente existe con el baile y Sevilla.”

Como profesora de danza española que eres ¿crees que a través del baile regional o folclórico se puede alguien meter en el flamenco?

Inmaculada Aguilar entrevistada por Rafael Valera (foto: Pepe Pamos)
- “Yo te voy a contar qué hacemos en el Conservatorio. En la escuela de danza española la alumna o el alumno entra mentalizado a realizar una carrera en la que tiene que conoces distintas disciplinas. Primero estudia unos cuatros años que son muy duros, porque solamente es trabajo técnico y prácticamente se carece de lo que es el baile propiamente dicho y no se entra en contacto con lo que es la danza. A partir del quinto empieza a profundizar en los distintos estilos, los cuales los conoce todos a la vez, el regional, la escuela bolera, la danza estilizada y el flamenco. No le lleva un baile a otro, conoce las cuatro disciplinas de golpe. Yo tengo alumnas/os a los que francamente se les da muy bien el baile flamenco, y otros a los que se les da muy bien las zapatillas, así como otros que prácticamente saben llevar las dos disciplinas. En función de su dominio eligen el tipo de baile.”


¿Cuándo empiezas a vislumbrar que podías conseguir algo en el concurso de Córdoba?

- “La primera vez que me presenté es en el ochenta y con la intención de conocerlo, de ver qué pasaba. Si mal no recuerdo, en esa edición creo que sólo estuvimos dos cordobesas y las demás de Sevilla. Lo cierto es que ese año me sirvió de mucho, ya que aprendí lo que era el concurso. En el ochenta y tres fui a por todas y la verdad es que no lo conseguí, no tuve al jurado conmigo. Y en el ochenta y seis ya sí estuvieron conmigo, llegamos a una misma conclusión.”

Después me hablaría de sus premios en Córdoba, su opinión de los concursos y de los jurados, de Carmen Amaya, de Vicente Escudero, de Pilar López… Mas, eso queda para la siguiente entrega.

Rafael Valera Espinosa

lunes, 9 de octubre de 2017

Memoria flamenca. INMACULADA AGUILAR BELMENTE. BAILAORA (I).

“PEPE RÍOS ME ENSEÑÓ A SABER LO QUE ES EL FLAMENCO POR DENTRO.”

Inmaculada Aguilar con Rafael Valera (foto: Pepe Pamos)
Tengo amistad con Inmaculada desde mediados de los ochenta, así como con su marido Bernardo Mesa. Mas nuestros encuentros con motivo del XIII Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de 1992, en los que ambos fuimos compañeros del jurado del mismo, dicha amistad se acrecentó hasta el punto de compartir encuentros y reuniones casi propios de familia. Sus comentarios, enseñanzas y criterios me hicieron comprender más el baile flamenco y asimilar la grandeza de esta disciplina de nuestro arte, la cual engloba la casi totalidad de nuestra universal música. Era, por tanto, menester que toda esa sabiduría también la conocieran los lectores de la revista ‘Candil’, de ahí que propiciara la entrevista que sigue en su tierra natal, concretamente en la bodeguilla del inestimable aficionado cordobés que respondía al nombre de Miguel López, un 15 de junio de 1994.

Esta fue la introducción que hice en su día del referido diálogo:

“La serenidad de su rostro irradia la fina sensibilidad de una mujer que disfruta y se apasiona con su arte. Los firmes rasgos de su mandíbula le declaran una personalidad en constante lucha por la búsqueda de la verdad y del progresivo perfeccionamiento de su baile, con el deseo de proyectar su particular creatividad en el flamenco. Inmaculada Aguilar me mostró su irreductible amor por el flamenco, y me evidenció unas enormes ganas de trabajar en proyectos de envergadura, en los que entraba la formación de su propia compañía. Todo ello se constata en el diálogo que sigue. Y, en el mismo, nuestra protagonista subrayó una rotunda claridad de ideas, a la vez que vertió sustanciosos criterios sobre los conceptos más importantes del baile flamenco.”

¿Cómo se despierta en ti la afición por el baile?
- “Comienzo a bailar con unos tres años, aproximadamente, y lo hago por la danza clásica. A los ocho entro en el Conservatorio y realizo mi carrera de clásico español, en la que una de las vertientes del clásico español era el flamenco. Cuando acabo la carrera llegó a la conclusión de que la disciplina que más me gusta era la del flamenco. Ante esto, le dije a mi padre que me quería ir a Sevilla a estudiar, aunque solo podía ir los sábados porque todavía estaba en el colegio. Mi padre accedió y durante unos ocho años aproximadamente estuve yendo a Sevilla, donde entré en contacto con un mundo que para mí era prácticamente desconocido, pero que poco a poco fue enganchándome, e imagínate hasta qué punto, que desde los dieciocho años estoy metida de lleno en el flamenco, quizá porque tuve la suerte de estar con un maestro, que aparte de darme clases y enseñarme pasos, también me abrió los ojos para que conociera ese mundo, que para mí es muy importante. Así fue como entre en un ambiente que desconocía pero que me engancho rápidamente.”

¿Es necesario aprender solfeo, conjunto coral, ballet clásico, arte dramático, guitarra… para bailar?
- “Pienso que sí hay que estudiar todas esas disciplinas porque una bailaora o bailarina no solo tiene que saber baile, sino todas las materias que tengan que ver con el escenario para perfeccionar su arte, además de perfeccionar su formación. Por tanto, creo que todas estas disciplinas que he estudiado y que sigo estudiando me favorecen a la hora de situarme en el escenario.”

¿No es de extrañar que una bailaora flamenca sea licenciada en historia?
- “Eso no tiene nada que ver con el flamenco ni con la danza. Surgió después de acabar los estudios del colegio y mi padre me dio carta blanca en el sentido de si quería hacer carrera universitaria o no. Consideré que había que seguir y que no merecía la pena cortar. Justamente el mismo año que entré como profesora del Conservatorio de Córdoba me matriculé en historia, de lo cual me alegro cada día más. Aunque no tenga nada que ver una disciplina con la otra, a la hora de enseñar a mis alumnos y conocer al ser humano, la licenciatura me ha ayudado muchísimo.”

He de insistir. ¿No piensas que una intelectual metida a bailaora flamenca en aquellos tiempos parece que no compagina?
-“Es que yo no me considero una intelectual, me considero una persona normal a la que le gusta bastante leer, que le apasiona todo lo que tenga que ver con el ser humano… Es por esto que elegí la carrera de historia, porque es, de alguna manera, la labor del ser humano a través de las distintas épocas históricas. No creo que tenga que estar reñida una cosa con la otra, aunque tradicionalmente así ha sido, ya que el flamenco ha estado arraigado en una parte del pueblo que generalmente no ha tenido posibilidades económicas para estudiar. Sigo insistiendo que en una faceta no es incompatible con la otra aunque así lo parezca.”

Volviendo a tu aprendizaje flamenco ¿por qué elegiste como maestro a Pepe Ríos?
- “Fue un poco por casualidad. Antes había ido a otra academia que no voy a citar y después de estar allí le dije a mi padre que aquello no era flamenco. El me contestó que yo que sabía, si no tenía idea de lo que era el flamenco. Seguí insistiéndole y le dije que lo que yo veía no me gustaba. Entonces seguimos buscando academias en Sevilla y, nada más entrar en la academia de mi maestro Pepe Ríos, a mí me pasó algo curioso, yo sentí algo especial allí. La academia era muy pequeñita y todas las bailaoras eran gitanas, incluidos el guitarrista y mi maestro; yo era la única paya que pisaba allí. Aquello fue como entrar en un mundo que no conoces y gustarte. Yo me dije que eso era lo que estaba buscando y lo que quería hacer.

¡Claro…! Los primeros días fueron dificilísimos para mí porque venía de una disciplina totalmente distinta. Sin embargo, cuando mi maestro me vio me dijo que todo lo que yo tenía aprendido me servía. El argumentó que mi cuerpo lo tenía trabajao, así como que poseía unos conocimientos que otros alumnos no tenían. A pesar de ello tuve que olvidar o desatender muchos de mis conocimientos que con el flamenco nada tenían que ver. Mis primeras clases fueron una toma de contacto con el flamenco hasta que me enamoré de este arte y comencé a querer a mi maestro, porque, aparte de enseñarte lo que es un, dos, tres… me enseñó a cantar, a tocar la guitarra… no sé ni cantar ni tocar la guitarra, pero si supe lo que es el flamenco por dentro.”

Continuará. 

Rafael Valera Espinosa


miércoles, 2 de mayo de 2012

XXVII Semana de Estudios Flamencos.

La semana que abarca desde el 7 al 12 de mayo de 2012, nuestra Peña celebrará la XVII Semana de Estudios Flamencos, la cual estará dedicada al guitarrista lebrijano Pedro Peña, con el siguiente

P R O G R A M A

Lunes 7: Conferencia de la bailaora y profesora Inmaculada Aguilar Belmonte, con el titulo “El baile flamenco de mujer y sus elementos”, la cual complementarán las bailaoras Alba Luna y Rocío Carmona, que contaran con el cante de Gema Cumplido y el toque de David Navarro.

Martes 8: Conferencia de Manuel Martín Martín, crítico flamenco, con el titulo “El hondo valor musical de Pedro Peña”. Posterior recital flamenco de los guitarristas José Rojo y Laura González.

Miércoles 9: Descanso.

Jueves 10: Breve conferencia de Rafael Valera con el titulo: “Pedro Peña, un maestro del acompañamiento”. Recital de Tomás de Perrate, con la guitarra de Antonio Moya.

Viernes 11: Acto de homenaje a Pedro Peña y recital flamenco de Pedro Peña y su hijo Pedro María Peña.

Sábado 12: Misa flamenca en la Iglesia Parroquial de San Bartolomé a las 20 horas (Ocho de la tarde-noche) oficiada por el Revdo. D. Ramón López, Administrador Parroquial de San Bartolomé, y cantada por Eduardo Martínez “Niño Jorge” y la guitarra de José Rojo.

Cena conmemorativo del 41 aniversario de la fundación de la Peña Flamenca de Jaén, y recital flamenco de la joven cantaora Gema Jiménez con la guitarra de Gabriel Expósito.

Todos los actos comenzarán a las 21,30 horas.

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La XXVII Semana de Estudios Flamencos de Jaén tendrá lugar en la capital desde el próximo lunes y hasta el sábado 12 de mayo en una edición que incluirá varios actos de homenaje al guitarrista de Lebrija (Sevilla) Pedro Peña.
JAÉN, 4 (EUROPA PRESS)
La XXVII Semana de Estudios Flamencos de Jaén tendrá lugar en la capital desde el próximo lunes y hasta el sábado 12 de mayo en una edición que incluirá varios actos de homenaje al guitarrista de Lebrija (Sevilla) Pedro Peña.
Esta cita cultural, organizada por la Peña Flamenca de Jaén y en la que colabora con su patrocinio Unicaja, cuenta con un variado programa, cuyas actividades, excepto la misa flamenca, se celebrarán a partir de las 21,30 horas en la sede de la asociación, ubicada en la céntrica calle Maestra, según ha informado este viernes la entidad financiera.
La conferencia de la bailaora Inmaculada Aguilar 'El baile flamenco de mujer y sus elementos' y la actuación de las bailaoras Alba Luna y Rocio Carmona, que contarán al cante con Gema Cumplido y el toque de David Navarro, abrirán los actos el próximo lunes. Un día después, será el turno de Manuel Martín Martín, que ofrecerá la charla 'El hondo valor musical de Pedro Peña', a la que seguirá el recital flamenco de los guitarristas José Rojo y Laura González.
El día 9, por su parte, está prevista la conferencia de Rafael Valera titulada 'Pedro Peña, un maestro del acompañamiento' así como el recital a cargo del cantaor Tomás de Perrate con la guitarra de Antonio Moya. En la jornada del viernes, tendrá lugar el acto de homenaje a Pedro Peña y el recital flamenco protagonizado por el lebrijano y por su hijo Pedro María Peña.
La iglesia de San Bartolomé acogerá el sábado, a partir de las 20,00 horas, una misa flamenca oficiada por el titular de la parroquia, José Lomas, y cantada por Eduardo Martínez 'Niño Jorge', con la guitarra de José Rojo. Posteriormente, una cena flamenca con motivo del 41 aniversario de la fundación de la Peña Flamenca de Jaén y el recital de la cantaora Gema Jiménez con la guitarra de Gabriel Expósito pondrán punto final a esta edición.
El patrocinio de Unicaja a la Semana de Estudios Flamencos de Jaén se enmarca en el interés de la entidad financiera por respaldar actuaciones culturales en general, y especialmente aquellas relacionadas con la música y el flamenco en particular, en su ámbito de actuación y en concreto en Jaén.
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Informativos CanalSur  08/05/2012
La Peña Flamenca de Jaén ha organizado su XXVII Semana de Estudios Flamencos en homenaje a Pedro Peña Fernández. De manera que entre el 7 y el 12 de mayo se celebrarán una serie de actos que tienen como principal objetivo homenajear al hijo de la Perrata. Una semana que comenzará el próximo lunes día 7, con la conferencia de la bailaora cordobesa Inmaculada Aguilar sobe 'El baile flamenco de mujer y sus elementos', que complementarán las bailaoras Alba Luna y Rocío Carmona, que contarán con el cante de Gema Cumplido y el toque de David Navarro.
El martes 9, será el turno de Manuel Martín Martín, que ofrecerá una conferencia sobre 'El hondo valor musical de Pedro Peña'. Posteriormente, habrá un recital flamenco de los guitarristas José Rojo y Laura González. El jueves día 10 será el propio Rafael Valera el que ofrecerá una breve conferencia sobre 'Pedro Peña, un maestro del acompañamiento'. al que seguirá un recital de Tomás de Perrate que estará acompañado a la guitarra por Antonio Moya. El viernes se celebrará el acto de homenaje propiamente dicho a Pedro Peña, con un recital flamenco de Pedro Peña y su hijo Pedro María Peña.
Para finalizar, el sábado día 12 tendrá lugar una misa flamenca en la iglesia de San Bartolomé a las 20 horas, oficiada por Ramón López y cantada por Eduardo Martínez 'Niño Jorge' y la guitarra de José Rojo. Ese día también se celebrará una cena conmemorativa del 41 aniversario de la fundación de la Peña Flamenca de Jaén y un recital flamenco de Gema Jiménez con la guitarra de Gabriel Expósito.

Más información: Eco-Diario