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martes, 11 de septiembre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMENEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (II).


ACOMPAÑÉ AL ‘GLORIA’ Y A ‘LA POMPI’ EN LA CASA EN LA QUE VIVIÓ ‘LA PIRIÑACA’


Considero que la primera entrega de la entrevista realizada en la primavera de 2001 a Manuel Moreno ‘Morao de Jerez’ publicada la pasada semana quedó un poco en suspense. Aunque no era mi intención crear expectación, sí que consideré que quizás el interés por la vida de este gran tocaor de Jerez podría despertarse entre los lectores y en especial entre los aficionados. Y así continuó ‘Manuel Morao’ sobre sus años de aprendizaje.

De izquierda a derecha: Juan José Carrascosa, Terremoto de Jerez, Francisco Torrecillas, Manuel Morao,
Juan Luis de la Rosa, el hermano de Terremoto de Jerez,
y sentado José Cruz García (presidente de la Peña Flamenca de Jaén)
(foto de Pepe Pamos)
-“Mi padre le argumentó lo que fuese a ‘Tío Tati’ y él le dijo que como tenía amistad con Javier Molina, que le iba a hablar de mí. Un día se presentó en mi casa con Javier Molina y el hombre me estuvo viendo tocar… ¡Tocar el ritmo que era lo que yo sabía pero con un aire especial! ‘¡Bueno! Que el niño venga a mi casa que le voy a dar clase’, dijo Javier Molina. Cosa que hizo durante un par de años y así fue como comencé a tocar la guitarra. Después yo continué y, aunque al comienzo cogí la escuela de Javier Molina, a partir de aquí yo cree mi propia escuela. En unas declaraciones que tiene Javier Molina dice que su dos alumnos preferidos fueron ‘Currito el de la Jeroma’ y yo. De esta manera me hice guitarrista creando a partir de Javier Molina mi propia forma de tocar la guitarra. Hoy en día se dice que estamos en la época de la evolución y la evolución había que hacerla entonces.

Antes se realizaba la evolución que era plasmar tu personalidad sin dejar la raíz ni dejar los cánones y los decálogos que existían en el flamenco. Tu creabas así una escuela. Hoy la evolución consiste en hacer una fusión… no sé… con el jazz o con otro tipo de músicas que nada tienen que ver con la nuestra y, eso no es evolución para mí.”

¿Qué recuerdos guardas de las fiestas en las que participaban artistas de la talla de ‘Juan Jambre’ o ‘Tío José de Paula’?

-“Recuerdo muchas y buenas cosas. En Jerez había un plantel de artistas aficionaos –este tipo de artistas ya no existen, pues hoy el que toca una palma o canta un fandango, lo primero que pone es la mano y sabe ya el cachet que tiene antes de aprender a cantar- que han cantao maravillosamente, entre los que se encontraba uno que era tío de ‘Sernita de Jerez’ y de ‘Tío Borrico’. Se llamaba ‘Tío Cabeza’ de apodo y su nombre era Francisco Fernández. También estaba ‘Tío José de Paula’, que fue un artista amateur, nunca profesional, así como ‘Perico el Tito’, que era el padre de ‘Diamante Negro’, que cantaba extraordinariamente bien. Dentro de todo este grupo de artistas estaban igualmente ‘Tío Juaniquín y ‘Juan Jambre’, siendo este último un artista profesional pero localista; es decir, solo a nivel de Jerez. A todos los he escuchao y he alternao con ellos, los cuales eran verdaderos creadores flamencos.”

¿Cómo surge tu acompañamiento a ‘La Niña de los Peines’?

-“Ese acompañamiento se realiza durante lo que se conoce como la ‘Opera Flamenca’ y ‘El Pinto’ comienza con su bar en ‘La Campana’ sevillana. Allí parábamos todos los artistas que participábamos en los espectáculos de verano que se celebraban en las plazas de toros, porque estos eran los recintos más idóneos para el flamenco al aire libre, aunque también se utilizaban los cines de verano. Y parábamos en el bar porque era donde principalmente se organizaban y contrataban los espectáculos.

En una fiesta a la que fui invitada en el bar conocí a Pastora. Porque en aquél lugar, un día sí y el del medio también, siempre surgía un motivo para organizar una fiesta, pues, a la tercera copa nos íbamos al local que debajo del bar tenía ‘El Pinto’. Yo era un chiquillo entonces, y a pesar de ello les toqué a ‘La Niña’, a sus hermanos Arturo y Tomás, a Vallejo…

Pero ahí no se acaban mis andanzas de aquél tiempo en Sevilla, pues en el Casino de la Exposición pusieron como un colmao en el que actuaba un cuadro flamenco, y allí acompañé a ‘La Malena’. Después, en el primer festival que hicieron al aire libre en Sevilla, lo celebraron en un cine de verano que había en la calle donde está La Cruz del Campo, de chiquillo yo actué en él. Luego hicieron otro en Triana y también actué. Pero todo esto se desarrolló después de lo que te he contao del bar de ‘El Pinto’. En ese festival ‘La Malena’ bailó y Mairena le cantó por alegrías y yo los acompañé.”

Pero volvamos a Jerez, Manuel ¿Conociste a ‘El Gloria’ y su hermana ‘La Pompi’?

-“¡Sí! En la calle La Sangre, en la casa en que vivió ‘La Piriñaca’ vivía familia de ‘El Gloria’ y ‘La Pompi’, y ellos venían de vez en cuando ahí. Yo, de chiquillo, me iba a casa con mi padre y él decía ‘Mira que mi niño va a tocar la guitarra…’ De esta manera yo les toqué al ‘Gloria’ y a ‘La Pompi’. Más tarde cuando me fui a Sevilla y ellos trabajaron allí, entablamos relación por aquello de ser paisanos, y coincidimos en más de una fiesta en la que los acompañé.”

¿Y tu relación con Carmen Amaya?

-“Eso fue estando yo ya en Madrid. Ella vino de América y yo trabajaba en el Villa Rosa, época en la que conocí a José Cepero, a ‘Juanito Mojama’, ‘Perico el del Lunar’… Por medio de ‘Faustino el Sastre’, que era el que nos cosía a todos los artistas, el cual le hablaba a una tía de Carmen Amaya, se organizaban bastantes fiestas en el Villa Rosa y allí llegaba Carmen y así se entabló nuestra relación.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

jueves, 11 de enero de 2018

Por soleá. JUSTICIA A ‘BENI DE CADIZ’.

Escribía el pasado mes de agosto:

“En el flamenco no siempre se hace justicia con los artistas. Algunos por su amplia popularidad han sido homenajeados hasta la saciedad y otros han quedado –quizás con más virtudes- en el olvido. Personajes de la talla del jerezano Juan Valencia ‘Juanito Mojama’, su paisano Manuel Fernández ‘Sernita de Jerez’, el iliturgitano Rafael Romero ‘El Gallina’, la sanluqueña Encarnación Marín ‘La Sallago’, o hasta el propio Tomás Pavón, por citar a los más populares, no han tenido a lo largo de la historia el reconocimiento debido a sus grandes méritos.

Beni de Cádiz con Rocío Jurado
Particularmente, considero que Benito Rodríguez Rey ‘Beni de Cádiz’ ha padecido la misma injusticia, incluso en la fecha de su óbito acaecido en diciembre de 1992, y pienso que debido a la gran popularidad de José Monje Cruz ‘Camarón de la Isla’, por haber muerto tempranamente cuatro meses antes, lo cual considero lógico, mas, no en la totalidad. ‘Beni de Cádiz’ ha sido uno de los artistas más completos que ha dado la segunda mitad del siglo XX. Quizás su comportamiento desenfadado y, en ocasiones, cómico le haya restado seriedad a su reconocimiento artístico.”

El pasado día 22 de diciembre se cumplieron los 25 años de orfandad del arte de ‘Beni de Cádiz’. No sé si mi referida columna del mes de agosto tuvo alguna trascendencia. Lo que sí he comprobado es que el Ayuntamiento de Cádiz hizo pública el 22 de noviembre (un mes antes) la programación establecida para homenajear a nuestro añorado artista. A tal fin se desarrollaron los siguientes actos:

“Mesa redonda con Juan José Téllez, José Luis Ortiz-Nuevo, Cristina Cruces, Javier Osuna y José Jiménez ‘Rebujina’. Esta se celebró el lunes 18 de diciembre.” “Martes 19, a las 18.30 horas, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, se presentó el libro ‘Un genio surrealista: Beni de Cádiz, flamenco popular y moderno’, coordinado por Alberto Romero Ferrer y Francisco Dodero Martín.” Y el 20 de diciembre, en el Gran Teatro Falla, se desarrolló un espectáculo en el que varios artistas de Cádiz rindieron homenaje a su figura como Antonio Reyes y Diego del Morao; Bernardo Parrilla, Patricia Valdés al baile, Tate Núñez y Diego Montoya a las palmas; y David Peña ‘Dorantes al piano como colaboración especial. En la segunda parte actuó José Anillo y Andrés ‘Pituquete’; Carmen de la Jara y Juan José Alba; Felipe Scapachini y Adriano Lozano; y Ale Silva y Juan José Alba. También actuaron Rosario Toledo, Miguel Rosendo y Emilio Florido.

Su figura se merece más y la prueba la tienen en las grabaciones de 1971 del Concurso de Córdoba. No se puede cantar mejor por siguiriyas, alegrías, malagueñas, soleares, tonás o bulerías, en competencia con ‘La Paquera’, Calixto Sánchez, ‘Naranjito de Triana’ o ‘Curro Malena’. Su arte acrisola los ecos de su tierra a veces con matices ‘caracoleros’, y sobre todo, una estructura musical basada en ‘Pepe Pinto’. Una delicia. En Internet lo pueden comprobar.

Rafael Valera Espinosa

miércoles, 4 de octubre de 2017

Memoria flamenca. CAYETANO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ ‘NANO DE JEREZ’ (y III).

“LA FRAGUA ES COMO SI ESTUVIERAMOS HACIENDO UNA COLUMNA DEL CANTE FLAMENCO.”

Aclarado en la entrega anterior el tema del VIII Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba en el que ‘Nano de Jerez’ quedó –con el único accésit- como mejor concursante en el premio Pastora Pavón Cruz ‘Niña de los Peines’ por tientos, tangos y peteneras, mi interés sobre su opinión de los concursos en 1994, diecisiete años después de su participación en el más prestigioso de ellos, era bastante manifiesta.

¿Qué opinas de los concursos?

- “Han cambiado mucho las cosas. Y han cambiado porque creo que se nos han ido bastantes buenos aficionaos. Antes se montaba juraos en los que estaban ‘Curro Mairena’, mi padre – el Tío Juane-, Juan de la Plata, Paco Vallecillo… Eso ya se acabó. Ahora, los concursos como el de Córdoba –con todo mi respeto- no son como antes. Hace catorce o quince años cuando un artista se llevaba un premio en Córdoba, éste le daba una fama que le proporcionaba la vida cantaora para siempre. Se va perdiendo ese sabor. Ahora te llevas un premio y a los cuatro días nadie se acuerda de ti.”

¿No puede suceder que el nivel de los concursantes actuales no sea el de hace quince años?

- “Puede ser que sí. Antes se presentaban ‘José el de la Tomasa’, ‘Rancapino’, ‘José Mercé’, ‘Luis de Córdoba’… Hoy solo se presentan aficionaos con más o menos calidad, porque los artistas que tienen nombre y tienen un camino hecho  no se arriesgan a quedar malamente. Una prueba palpable fue la de la primera Bienal de Sevilla. Cuando Calixto Sánchez la ganó, este no tenía la fama de Menese, ni de ‘Luis de Córdoba’, ni de ‘Fosforito’. Y yo pienso que a estos últimos no le hizo ningún bien su participación en el concurso. Es más, el concurso ganó prestigio por haberse presentado estos artistas consagrados. Y además, fíjate si han cambiado las cosas, que para Calixto la Bienal supuso un gran salto en el mundo del flamenco y unos años después a ‘Chocolate’ no le supuso gran cosa. Los concursos sirven para que el aficionao que vale tenga una buena oportunidad de acceder al ‘anillo’ flamenco.”

En Jerez siempre ha existido una generación cantaora con nombres muy significativos para la historia de este arte. Quiero citar a ‘La Piriñaca’, ‘Tío Juane’, ‘Sernita de Jerez’, ‘Agujetas el Viejo’… por un lado. Luego a ‘Terremoto’, ‘El Sordera’, ‘Chocolate’, Manuel ‘Agujetas’, ‘La Paquera’… Más cerca de nuestro tiempo a ‘José Mercé’, Vicente Soto ‘Sordera’, Ana Peña, ‘Manuel Moneo’, tú… ¿Y en estos últimos tiempos que pasa? ¿Dónde está la generación cantaora de Jerez?

- “Jerez tiene la columna del cante a compás hecha a través de los tiempos. Pienso que Dios puso el arte del compás en mi tierra. Ahora lo que pasa es que todo se está adulterando. A mí me gustaría que los aficionados más jóvenes que yo se acordaran todos de ‘Manuel Torre’, de ‘Juanito Mojama’, de ‘La Pompi’ –la hermana de ‘El Gloria’-, del propio Rafael Ramos Antúnez ‘Niño Gloria’, también de ese magnífico artista que fue Fernando Fernández Monge ‘Terremoto de Jerez’. Hoy está todo adulterao, y aunque el sello de Jerez permanecerá porque es incomparable, parece como si se estuviera perdiendo en beneficio del cuplé por bulerías. Jerez no es hoy lo que hace quince o veinte años, por suerte o por desgracia.”

Unos años antes de la época de la entrevista, una coreografía creada alrededor de la fragua, en la que Cayetano Fernández González ‘Nano de Jerez’ se criara como artista flamenco, tuvo bastante éxito por la participación de su padre Juan Fernández Navarro ‘Tío Juane’ y su hermano Manuel Fernández ‘El Gordo’. Los conceptos de aquél montaje eran muy importantes para conocer el mundo fragüero de los gitanos de Jerez.

¿Cómo surge el espectáculo ‘La Fragua del Tío Juane’?

- “La fragua es como la madre del cante porque cuando se hace una ronda por tonás y martinetes, es como si estuviéramos haciendo una columna importantísima del cante flamenco. El actuar ante la luz de una fragua encendía cantando por tonás y martinetes, en ese paisaje cantaor, escuchar a mi padre con 76 años cantar por tonás… Creo que es la pureza del flamenco. Por todo ello, surge el espectáculo de ‘La Fragua del Tío Juane’.”

¿Dando martillazos o soplando la fragua se puede cantar?

- “¡No! Se puede cantar cuando se está calentado el hierro. Cuando estás dando martillazos estás pendiente del hierro que estás labrando. Solo se canta cuando el hierro está en la fragua poniéndose al rojo.”

¿Hacia dónde camina el flamenco?

- “El flamenco añejo, el que nos eriza el vello nunca se perderá porque es un arte de minorías. ¡Sí…! ¡De minorías! Las que saben apreciar lo que es un quejío siguiriyero, un tercio de soleá o un compás por bulerías, adulteren lo que adulteren o pase el tiempo que pase. Mientras haya dos personar que sepan escuchar, el flamenco nunca se perderá.”

¿Y si los artistas persisten en sus inclinaciones vanguardistas?

- “Yo respeto a todos mis compañeros, pero esto es un campo de batalla en el que luchamos los que elegimos el tarrito pequeño contra los que eligen el tarro grande. A estos últimos que Dios los ampare.”

¿Y los festivales, se perderán?

Nano de Jerez bailando (foto de Pepe Pamos)
- “¡Sí¡ Porque se ha abusao mucho de los festivales; se han hecho muchas injusticias. Qué pena que Andalucía no se haya preocupao de mantener este tipo de espectáculos perfeccionándolos. Y aquí hemos de meternos todos, salvándose el que pueda. Los ayuntamiento, los organizadores, los artistas… Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad en este menester. No se puede programar un festival que comience una hora después de la anunciada, con los cantaores vestidos casi todos con el mismo traje, con una luz blanca para todos, con una deficiente megafonía, con el mismo cante siempre y… ¡A cobrar que nos vamos! El espectáculo no debe durar más de dos o tres horas. Debe de tener unas luces perfectas que cambien cuando es debido, un escenario digno y adecuado donde cuadran los artistas con el sonido bien ajustao a las tonalidades de cada uno… Y después decirles a los cantaores que cuando van a cambiar de letra, metiéndome yo el primero. No se puede cantar lo mismo hoy aquí y mañana allí y ganar quinientas mil pesetas. La gallina de los huevos de oro se ha perdió.”

Rafael Valera Espinosa

martes, 19 de septiembre de 2017

Memoria flamenca. CAYETANO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, ‘NANO DE JEREZ’ (I).



- ENTRE LOS AMIGOS DE MI PADRE SE ENCONTRABAN ‘EL CHOZAS’ ‘EL BORRICO’ Y ‘TERREMOTO’

Nano de Jerez con Rafael Valera durante la entrevista
‘Nano de Jerez’ es un cantaor redondo, de amplio repertorio, y con una virtud poco reconocida, la de haber entremezclado sus raíces jerezanas con las de la escuela sevillana de Antonio Mairena. Es, por tanto, un cantaor atípico para mi criterio personal, en función del gusto de los jerezanos. En ocasiones, se ha quejado –como tantos otros: José Mercé, ‘Los Sorderas’, ‘Sernita de Jerez’, ‘El Juanata’…- de no ser reconocido en su tierra, de no haber sido un cantaor reclamado por los organizadores de espectáculos (administraciones y entidades jerezanas) para poder constatar sus prestantes esencias flamencas de la tierra ante sus paisanos.

Le realicé la entrevista en 1993, cuando vino a la Peña Flamenca de Jaén acompañado por la guitarra de su paisano Fernando Moreno, y en Candil la prologué de la siguiente forma:

“Menudo, simpático y vitalista, claro de ideas y con un intenso bagaje cantaor que le circula por la sangre. ‘Nano de Jerez’ es consciente de cuál ha de ser su papel en el mundo del flamenco. Primero, se identifica como intérprete de Jerez de la Frontera y miembro del clan de ‘Tío Juane’, su padre, con todas las connotaciones que dicha filiación lleva consigo. Posteriormente, reconoce el magisterio que sobre su persona artística ha ejercido Antonio Mairena. Finalmente, saca la cara por la ortodoxia flamenca y aboga por una recreación basada en las claras raíces de nuestro arte.”

Pregunta: ¿Cómo surge lo de Nano de Jerez?

Respuesta: -“Pues eso surge porque me llamo Cayetano, Cayetano Fernández González y por mi abuelo. Trabajando de pequeño en la fragua todos me decían ‘Nano’ para llamarme. Cuando empiezo a cantar en los ‘Jueves Flamencos’ que organizaba ‘El Morao’ y a los que iba con pantalones cortos, todos me decían ‘Nano’ y me quedé con ‘Nano de Jerez’. Lo cierto es que nadie me conoce por Cayetano; tu preguntas en Sevilla o Jerez por Cayetano y nadie sabe darte razón, si preguntas por ‘Nano de Jerez’, entonces sí.”

P: ¿Cuándo te apercibes de que tú podías ser artista flamenco?

R: -“Fue con catorce o quince años, pues como miembro de una familia gitana y fragüera yo siempre escuché el cante alrededor de la fragua. Oía a mi padre, a la familia de mi padre, y a los amigos de mi padre. Entre los amigos de ‘Tío Juane’ –mi padre- se encontraban ‘El Chozas de Jerez’. ‘El Borrico’, ‘Terremoto’… De ahí se me vino el cante al oído y al corazón, porque el cante se lleva dentro, y de tanto escuchar a estos grandes artistas me di cuenta de que yo también podía entonar los cantes. Así que lo hice en los bautizos, bodas y fiestas. A partir de aquí, le dije a mi padre que yo iba a tirar el martillo y que me iba a dedicar al cante. Por aquella época, Manuel Moreno ‘El Morao’ organizaba en la Plaza de Toros de Jerez un espectáculo que se llamaba ‘Los Jueves Flamencos’, el primero donde cobré por cantar. Posteriormente, me contrató ‘La Cañeta de Málaga’, con la que estuve un año trabajando, más tarde me fui a Japón y al volver, durante una estancia en Marbella conocí a una bailaora-cantaora con la que posteriormente me casé en Sevilla, ciudad de la que hice mi cuartel general, aunque todas las semanas me voy a Jerez para no perder su agua, pues sigo bebiendo en mi tierra.”

P: ¿Qué recuerdos mantienes de las reuniones de tu padre con ‘El Borrico’, ‘El Chozas’ y ‘Terremoto de Jerez’?

Nano de Jerez en la Peña flamenca de Jaén
R: “Sinceramente, lo que me queda en la memorias es un sentimiento de admiración hacia esos artistas. Y tengo que decirte que también tuve la suerte de trabajar con algunos de ellos como ‘El Borrico’, ‘Terremoto’ o ‘El Sordera’ en las fiestas que se organizaban en las bodegas de Jerez. Recuerdo que había una viña que le decían ‘El Majuelo’ donde se organizaban fiestas flamencas; en esas fiestas fue donde yo comencé a cantar junto a las figuras, porque entonces yo era como un novillero y ellos mataores ya consagraos, valga la comparación del cante con el toreo. En aquél tiempo había que esperar a que se acabara la cena para que los cantaores comenzáramos a cantar, teniendo a veces que esperar a que llegaran las cuatro de la madrugá antes de que empezara el cante. A mí no se me pueden olvidar las siguiriyas de ‘Terremoto’, las soleares del ‘Sordera’ y ‘El Juanata’, ni las bulerías cantás y bailás del ‘Borrico’. Luego también los buscaba por Jerez, no solo a ‘Terremoto’ o ‘El Borrico’, también preguntaba por el ‘Tío Agujetas’ y otros artistas de mi tierra. También se dio la circunstancia de que al lado de la fragua nuestra se fundó la Peña ‘Los Cernícalos’ y, claro, siempre que podía me escapaba a escuchar el cante porque nunca faltaba un quejío por siguiriyas ni un buen compás por bulerías.”

P: ¿Tu padre ha sido tu maestro?

R: “Mi padre me ha dao a mí la vida, el eco y el pellizco. Después, cuando yo empecé a despuntar, mi padre me dijo que podía volar solo. Luego tuve la suerte de estar ocho años junto a Mairena y mi cante tiene mezcla de Jerez y de Antonio. En los últimos años de su vida yo estuve muy vinculado con él, pues nos veíamos casi todos los días y fue mi maestro. Me aconsejó que no me saliera del camino de la pureza de los cantes. Nunca se me olvidará la semana que estuvimos juntos grabando ‘Al calor de mis recuerdos’. Soy mairenista hasta lo más profundo de mis huesos.”

En la siguiente entrega ‘Nano de Jerez’ me habló de los cantes de Alcalá, de ‘Joaquín el de la Paula’ y sobre todo de Antonio Mairena.
Rafael Valera Espinosa

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Por soleá. BENITO RODRIGUEZ REY ‘BENI DE CADIZ’


No es necesario repetir que en el flamenco no siempre se hace justicia con los artistas. Algunos, por su amplia popularidad, han sido homenajeados –por sus méritos- hasta la saciedad y otros han quedado –quizás con más virtudes- en el olvido. Personajes de la talla del jerezano Juan Valencia ‘Juanito Mojama’, su paisano Manuel Fernández ‘Sernita de Jerez’, el iliturgitano Rafael Romero ‘El Gallina’, la sanluqueña Encarnación Marín ‘La Sallago’, o hasta el propio Tomás Pavón, hermano de ‘La Niña de los Peines’, por citar a los más populares, no han tenido a lo largo de la historia el reconocimiento debido a sus grandes logros artísticos.

Particularmente, considero que el gaditano Benito Rodríguez Rey ‘Beni de Cádiz’ ha padecido la misma injusticia, incluso en la fecha de su óbito acaecido en diciembre de 1992, y pienso que debido a la gran popularidad de José Monje Cruz ‘Camarón de la Isla’, por haber muerto tempranamente cuatro meses antes que su comprovinciano, lo cual considero lógico, mas no en la totalidad. ‘Beni de Cádiz’ ha sido uno de los artistas más completos que ha dado la segunda mitad del siglo XX. Quizás su comportamiento desenfadado y, en ocasiones cómico, le haya restado seriedad a su reconocimiento artístico.

Beni de Cádiz con Rocío Jurado
En su participación en el VI Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, celebrado en mayo de 1971, ‘Beni de Cádiz’ fue el artista más premiado del mismo, consiguiendo el Diploma Especial ‘Silverio’ (él único cantaor de la historia del certamen que lo ganó), el ‘Manuel Torre’ por siguiriyas, y el Enrique ‘El Mellizo’ por alegrías, pudiendo haber conseguido más –según me comentó en su día el crítico y miembro del jurado Agustín Gómez- a lo que algunos miembros del jurado se opusieron porque podía ser escandaloso el resultado, ya que su hermano Amós Rodríguez Rey formaba parte del tribunal artístico. Quiero recordarle a los aficionados que en la fase final de opción a premio participaron también Francisca Méndez ‘La Paquera’, ganó el Pastora Pavón, ‘Curro Malena’ que consiguió el de ‘La Serneta’, ‘Naranjito de Triana’ que se alzó con el de ‘El Canario’, Pedro Lavado que dominó el don Antonio Chacón,  y sin premio otros conocidos y prestantes cantaores como Diego Camacho ‘El Boquerón’, Calixto Sánchez, Jesús Heredia, ‘Curro Fernández’, Alfredo Arrebola, ‘Coronel de Linares, ‘Curro Andrés’, Juan Navarro Cobos, etc.

Amplio de repertorio, ‘Beni de Cádiz’ cultivó con prestancia y conocimiento los cantes por siguiriyas y soleá por los aires del ‘Viejo la Isla’, ‘El Mellizo’ y ‘Curro Durse’. Fue igualmente uno de los primeros cantaores que adoptaron la creatividad de Rafael Romero por rondeñas. Dominaba con ritmo y compás las cantiñas-alegrías, los tientos-tangos, las bulerías, los cantes mineros, los fandangos y las zambras caracoleras, personalidad flamenca esta que fue su santo y seña por haber pertenecido a la compañía que el sevillano formó con Lola Flores.

Espero que en el veinticinco aniversario de su muerte sea homenajeado como demanda su arte.
     

Diario de Cádiz a Beni de Cádiz
              Rafael Valera Espinosa

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Por soleá. CONCURSO NACIONAL DE ARTE FLAMENCO.

Generalmente, para identificar el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba solamente hay que referirse al “Nacional de Flamenco”. Desde el año 1956, se ha venido identificando como el certamen más completo de la historia de nuestro arte. A lo referido han contribuido figuras como Antonio Fernández Díaz “Fosforito”, ganador absoluto de los cuatro primeros premios del celebrado en 1956; el linarense Gabriel Moreno que se alzó con el Premio de Honor por siguiriyas en la primera fase de 1957, que daría opción a la final de 1959, siendo el Premio de Honor en la misma para Juan Talega; Antonio Mairena, que consiguió la “Llave de Oro del Flamenco”, en el desarrollado en 1962; José Menese Scott, el cual alcanzó el Premio de Honor “Tomás El Nitri”, en 1965; las bailaoras Matilde Coral y Merche Esmeralda que compartieron en 1968 el Premio de Honor Encarnación López “La Argentinita”; o Benito Amós Rodríguez “Beni de Cádiz”, que fue premiado en 1971 con el “Diploma Especial Silverío”.

He de señalar destacados cantaores que consiguieron tres premios como Curro de Utrera y Sernita de Jerez en las aludidas fases de 1957 y 58. Posteriormente, en un mismo concurso, Juan Talega se alzó con dos premios en 1959, por siguiriyas y cantes de fragua, y soleares y polo. José Domínguez “El Cabrero” en 1980 consiguió los “Mercé La Serneta” y Manuel Reyes “El Canario”. En el X Concurso de 1983, fue Juan Moreno “El Pele” el que obtuvo los premios “Mercé La Serneta” y el “Pastora Pavón”. En el año 1986, José Mercé igualmente se alzó con los mismos que cantaor cordobés. Y en 1992, el linarense José Heredia “Joselete”, también consiguió dos p
remios, el “Manuel Torre” y el “don Antonio Chacón”. Hasta aquí lo más significativo.

Todo lo que antecede representa diversidad, amplitud concursal por estilos, especialidad en determinadas disciplinas, amplio número de artistas profesionales y noveles en liza, numerosas jornadas de clasificación y buen flamenco para los cordobeses y foráneos visitantes, acaparación nacional de la fiesta de la primavera con la complementación del concurso de patios, y sobre todo, primacía flamenca y prestigio internacional.

Con el nuevo sistema implantado en 2010, solo son tres los ganadores del citado certamen (uno por cada disciplina flamenca), mientras que por el establecido desde 1965, los premiados eran siete en el apartado de cante, seis en el de baile y dos en el de guitarra, sin contar con los premios de honor. Por este anterior formato, Córdoba se llenaba de arte durante más de veinte días, amén de los espectáculos complementarios. Todo un universo flamenco cada tres años. En estos últimos tiempos solo nueve días y de forma expedita. Esto último conlleva a que muchos aspirantes no acudan a su convocatoria. El Nacional de Córdoba se ha convertido -arropado por su prestigio- en un concurso más de los muchos existentes, lo cual no limita su decadencia en un futuro. ¡Ojo! No recortemos también en nuestro arte.        

Rafael Valera Espinosa