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lunes, 16 de marzo de 2020

Hace 50 años de la Peña Flamenca de Jaén. Autorretrato.

- Allá por los años 70 bullía el arte por doquier, la provincia de Jaén era toda una sinfonía en partitura de anhelos, y el flamenco, en casi todos los aspectos.
Juan Antonio Ibáñez entrevista a Antonio Mairena

@diariojaen
De Juan Antonio Ibáñez, periodista y flamencólogo.

En el texto de una conferencia ofrecida en su día, un 7 de mayo por cierto, y en la sede de la Peña Flamenca de Jaén, titulada “Autorretrato flamenco, la otra mirada de @candil_flamenco”, en su inicio advertía a los lectores que no venía a disertar, a dar una conferencia, sólo a recordar y compartir una etapa, unos aficionados y unos amigos, que hicieron posible que Jaén fuera acogida y reconocida en los ámbitos flamencos de todo el orbe #jondo. Como introducción al artículo, situaba mí atención en una época de luces y sombras donde el futuro nos aventuraba a predecir un mañana de ilusionantes realidad.

Y continuaba el escrito explicando: En los años 70, en Jaén, en esta tierra de olivos, sabia, entera, profundamente verdadera y sincera, es de todos conocido que, al calor de la amistad, nace un empeño por situar al #flamenco en su justa dimensión. Habrá que preguntarse, ¿cómo era aquella llama primera de una convivencia artística difícil de olvidar y, ciertamente, al menos para mí, muy difícil de reproducir y condensar durante unos minutos? Digamos en principio que eran otros tiempos para el mundo del arte en general, y también del flamenco que había salido de la penuria errática de posguerra. Y no voy a hacer un retrato detallado de la España de los 70; sí, desde luego, reseñar, en boceto de emociones que deposito en este recinto de tan significado sentido para mí, algunos trazos de la época.

Hay que decir que corría por Europa un aire nuevo de libertad. El mayo francés impregnaba, en buena medida, toda manifestación artística. Y el flamenco, no lo olvidemos, nació queriendo libertad. Libertad de un pueblo o de varios pueblos que, unidos, reclamaban su voz. Voz que al ser tan rica y verdadera se hizo #arte.

Hay que situarse en el escenario de los hechos. Para unos, supone la nostalgia. Para los jóvenes, el conocimiento del ayer. Para todos, la historia. Es acudir a la memoria y con la memoria caminar más seguro. Pues bien, en aquellos años bullía el arte por doquier. Jaén era toda una sinfonía en partitura de anhelos. Y el flamenco, en casi todos los actos. Premios, distinciones y allí estaba Rafael Romero, El Gallina, para recibir el preciado galardón. Corría ya el año 1971 y los poetas del grupo el Olivo concedían sus olivos de oro. Uno para Rafael Romero “cantaor de flamenco —se lee en el programa— nacido en Andújar. Su nombre figura hoy en varias antologías de cantaores flamencos y tiene grabados numerosos discos”. Fernando Quiñones, el amigo Fernando, llegaba a la radio con su gozo gaditano —inenarrable su vocabulario— y me decía “Juan A. ya tenemos 25.000 pesetas para hacer la semana cultural Avances”. Y acudían poetas, músicos y, claro, flamencos. Pepe el de la Matrona insigne patriarca nos ofrecía su teoría-lección del cante. Al cantaor le fue impuesta la insignia de la Peña Flamenca jiennense.

Así pues, de forma definitiva, se produce la incorporación a la geografía cantaora andaluza de una provincia, Jaén, con elementos más que suficientes como para sentir, en su paisaje y en sus gentes, la verdad nacida y autentificada en este Sur nuestro. Jaén se siente receptora a cuanto proviene de otras zonas enmarcadas, ya hace tiempo, en una labor investigativa y de pureza. Todo aquel que acudía para cruzar el espejo de nuestras vivencias, ya se quedaba en nosotros. Hablo de Fernando Quiñones, José Manuel Caballero Bonal, la familia Mairena, Los Perrate, Enrique Morente, Tía Anica La Piriñaca, José Menese las espléndidas embajadas jerezanas. También, Fernanda y Bernarda. La Perrata, El Lebrijano.

Y se anima la actividad flamenca; no solo en la capital, también en otros puntos de la provincia. Surgen peñas y grupos de aficionados en preocupante actitud por sintonizar con los ecos y las voces que empapan, con su decir, aquellos añejos y expresivos escenarios de nuestra vida pasada. Y en este contexto, primavera de 1978, nace la revista CANDIL. En 1980, la Revista es galardonada con el premio de Divulgación de la Cátedra de Flamencología de Jerez. La publicación se consolida. Un nutrido grupo de colaboradores entre escritores e ilustradores: pintores y escultores, la sustentan. Y he aquí que pintura, escritura y flamenco se hicieron cómplices para sacar a la luz las más hermosas e inéditas secuencias del cante, el toque y baile.

Múltiples eran, han sido, las actividades de la Peña. San Lucas, la feria, brillaba en nuestra caseta y los artistas que la llenaban. Y llegó el momento de enaltecer la figura de Pepe Polluelas. Su festival, que se repite anualmente, lo testimonian. El veterano Pregón navideño, la Semana de Estudios Flamencos, etc.

50 años de historia y compromiso con el Flamenco. Podría haber seguido con el relato. No era necesario. Solo he querido recordar y traer a mi mirada un retablo; hecho primero de intenciones, luego de realidades. De aquel ayer al hoy, han pasado cincuenta años de un tiempo de largo recorrido en el que los componentes de sus juntas directivas, socios y colaboradores en general, desde la dignidad y buen hacer, han trabajado en pro del arte flamenco.

Termino. Sean como final, los versos de Fernando Quiñones que escribiera y recitara en nuestra primitiva sede, un día de fiesta y honores, cuando los duendes y su compás vinieron a visitarnos:


Cuando ya no haya más,
cuando ya no haya más
que americanos
y Bancos, cuando todo
hasta un tercio de Soleá
se compre, ya a esta
Peña Flamenca de Jaén
no habrá quien la derribe
puesto que ahora y aquí
la comulgamos, la tenemos,
la dejamos aquí entre todos
clavada a este papel
entre la luz locuaz y eterna
de la guitarra y las voces.

lunes, 15 de octubre de 2018

Por soleá. FESTIVAL ‘PEPE POLLUELAS’ DE JAÉN.

Generalmente, se puede considerar que el Festival Flamenco ‘Pepe Polluelas’, como bien reza en su cartel de este año, solo lleva celebrándose 28 ediciones, lo cual es cierto, mas, con el aludido nombre. Para conocimiento de los aficionados y sociedad en general, he de realizar una pequeña historia aclaratoria del mismo, aunque es posible que anteriormente ya haya escrito sobre el tema. 

Los festivales jiennenses en su denominación general como tales, tuvieron anteriormente otros títulos. Los mismos comenzaron en 1975 bajo la particular y llamativa convocatoria de ‘Reunión Flamenca en Jaén’. El entonces presidente de la Peña jiennense, José García Cruz, y su junta directiva, consideró que había que salirse de la generalidad de llamarlos festivales, para de esta forma distinguirse de los que entonces se celebraban en Andalucía.

Dos años se llevaron a cabo en el Auditorio de ‘La Alameda’, cuyos elencos estuvieron formados por reconocidos artista de la época, hoy considerados, bastantes de ellos, como figuras legendarias del flamenco. Aquí estuvieron ‘Fernando Terremoto’, ‘Tía Aníca la Piriñaca’, Manuel Soto ‘Sordera’, Rafael Romero ‘El Gallina’, Carlos Cruz, José Menese, Rosario López, ‘Diego Clavel’, María ‘La Perrata’ y su hijo Juan Peña ‘Lebrijano’, Manuela Carrasco, ‘Manuel Morao’, ‘Perico el del Lunar hijo’, Pedro Peña, etc...
Último cartel del Festival Flamenco "Pepe Polluelas"

Ante el fracaso económico y de público de los mismos, los entusiasmos se enfriaron y se sucedieron dos años sin festival. No obstante, la entidad capitalina había montado para la feria de octubre la caseta ‘Las Tres Morillas’, la cual estuvo activa hasta mediados de los ochenta, y los eventos flamencos se convirtieron en jornadas, pues cada día de festividad ferial se contrataba a figuras como ‘Lebrijano’, Menese, ‘Chano Lobato’, ‘Beni de Cádiz’, ‘Los Montoya’, ‘Turronero’, ‘Diego Clavel’, Rafael Romero, Rosario López, ‘Curro Fernández y su grupo’ –con su hija Esperanza jovencísima-, ‘Fernanda y Bernarda de Utrera’, ‘Pepa Montes’, ‘Manuel Agujetas’.

Mas, el ímpetu festivalero volvió a renacer con los ayuntamientos democráticos en 1979. El entonces concejal de cultura, José Montané, retomó la tarea pero con la salvedad de celebrarlos en las fiestas de la Virgen de la Capilla, por las circunstancias climatológicas del mes de octubre y un Auditorio de ‘La Alameda’ sin techar. Las ediciones celebradas se titularon ‘Noches Flamencas en La Alameda de Jaén’. Varios años después, dicho acontecimiento retomó su fecha de octubre como ‘Festival Flamenco de Jaén’.


De izquierda a derecha: Alfonso Ibáñez, isabel Azañón, Rafael Valera y Francisco Cañada,
en la presentación de la última edición del Festival Flamenco "Pepe Polluelas"
(foto: Diario JAÉN)
Ya, en el año 1991, y tras la muerte el año anterior de José Ruíz Pérez, ‘Pepe Polluelas’, el entonces alcalde jiennense, Alfonso Sánchez Herrera, propuso a la Peña Flamenca de Jaén que había que resaltar la calidad y enjundia del bohemio cantaor de la tierra denominando el espectáculo con su nombre, a lo cual todos accedieron. De dicha decisión se cumplen en este octubre veintiocho años.

Por tanto, si ajustamos fechas desde el inicio del mismo en 1975 y no consideramos las actuaciones de la caseta ‘Las Tres Morillas’ como tales festivales, la edición de este año sería la 42. Si por el contrario, se le suman los dos años referidos, su edición alcanzaría la 44.ª.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

jueves, 9 de noviembre de 2017

Por soleá. ROSARIO LÓPEZ. CANTAORA UNIVERSAL DE JAEN.

Rosario López
(acuarela de Mariángeles Jiménez
para la exposición Amalgama, Diputación de Jaén,
con motivo del Día Internacional del Flamenco)
El pasado 18 de agosto se cumplió el primer aniversario de la muerte de nuestra insigne y universal cantaora Rosario López Carrascosa, ‘Rosario López’ para el mundo flamenco. Muchos han sido los escritos en los que he referido sus cualidades personales, sus virtudes cantaoras, sus éxitos regionales, nacionales e internacionales. Y siempre con el mismo mensaje:

“Jaén puede presumir de haber parido una de las cantaoras más prestantes de la segunda mitad del siglo XX y XXI de la historia de nuestro arte”.

Hay muchos ejemplos de la certeza del anterior comentario. Quizás el más significativo sea el reflejado en el doble CD de RTVE Música ‘Mujeres en el Flamenco. Actuaciones históricas’, editado en el 2007, en el que  junto a nuestra paisana figuran artistas de la talla de Tía Aníca ‘La Piriñaca’, ‘Fernanda de Utrera’, ‘La Perla de Cádiz’, Antonia ‘La Negra’ –madre de ‘Lole’-, María Vargas –tía de Aurora Vargas-, Carmen Linares, Encarnación Fernández, la citada Lole Montoya, la también referida Aurora Vargas, y las catalanas Mayte Martín y Ginesa Ortega, mas, con una salvedad muy ilustrativa sobre su arte, Rosario López mantiene su expresión cantaora en cinco estilos (cantes mineros de la madrugá, peteneras, soleares de Tomás Pavón y apolá, siguiriyas y tientos), mientras que las demás figuras no alcanzan su número de grabaciones.

Tía Anica la Piriñaca
(óleo de Pepe Olivares

para la exposición Amalgama, Diputación de Jaén,
con motivo del Día Internacional del Flamenco)
Todo tiene su explicación biográfica. ‘Rosario López’ fue una cantaora que bebió de las fuentes más prestigiosas de este arte. Sus vivencias en el desaparecido Teatro Cervantes –su natal cuna- viendo y escuchando a las figuras que formaban los elencos de las compañías de copla que hasta mediados de los sesenta por allí desfilaban, le influyeron en su talante artístico. Mas, fueron sus amigos y antiguo esposo los que incidieron en su amor por el flamenco. Un poquito más adelante y tras sus reuniones cantaoras en El Monterrey, fue el iliturgitano Rafael Romero “El Gallina” y la admiración de ambos por ‘La Niña de los Peines’ la que le marcaron en el camino a seguir en su trayectoria profesional, una carrera en la que sus vicisitudes le hicieron dolerse con prestancia y quejio en los estilos serios; en la que sus alegrías le aportaron el ritmo y la fiesta para acometer con buen compás los cantes festeros; y en la que su sensibilidad y versatilidad cultural la inclinaron a dominar la melodía y el melisma de los estilos libres.

Pero, hay más. Si son las resonancias de Pastora Pavón y “El Gallina” las que más imperaron en sus interpretaciones, no podemos dejar de señalar que ecos como los de Juanito Mojama, Manolo Vargas, Rebollo, Vallejo, ‘Canalejas’, ‘El Sevillano’, ‘Niño Gloria, ‘La Piriñaca’, Tomás Pavón, Mairena, ‘Niño de Cabra’, don Antonio Chacón… también se incardinaron en un repertorio diverso que Rosario centró con mucha personalidad en soleares, caña, siguiriyas, serrana, rondeñas, tientos-tangos, bulerías, fandangos, granaínas, campanilleros, peteneras, alegrías, saetas, villancicos o malagueñas.

Larga vida a la memoria flamenca de Rosario López.

Rafael Valera Espinosa
(presidente de la Peña Flamenca de Jaén y
crítico de flamenco).

(Artículo publicado en Ideal-Jaén el pasado 18 de agosto de 2017)

martes, 24 de octubre de 2017

Por soleá. ¿FLAMENCOS? ¡SI! Y UNIVERSALES.

A veces, y sin intencionalidad, sino por lógica, es menester clarificar las incongruencias. ¿Quién puede pensar que nuestra corporación capitalina no está a favor del arte flamenco –su arte por ser andaluza- si lleva 42 años patrocinando su Festival FLAMENCO? Es más, en épocas  boyantes con amplio presupuesto para mantener un espectáculo que se inició con la puesta en escena de grandes figuras como Tía Aníca “La Piriñaca”, Terremoto de Jerez, Diego Clavel, José Menese, Rafael Romero “El Gallina”, Manuela Carrasco, El Lebrijano, Rosario López,  Morao de Jerez, Paco Cepero, Carlos Cruz o ‘Perico el del lunar, hijo’.
  
Sin embargo, e intuyendo de antemano que no ha habido un fin que justifique el medio para alcanzar un resultado satisfactorio de su mensaje, más bien todo lo contrario, he de retomar la frase que en su día utilizó ‘Paco de Lucia’, cuando se organizó un acontecimiento promocional previo a la Exposición Universal de Sevilla de 1992, en el que figuraban Plácido Domingo, Julio Iglesias y ‘Paco de Lucía’, este último en letras más pequeñas, negándose el de Algeciras a participar en el evento con la reivindicativa frase de ‘Han ofendido mi cultura’ ¿Eran más consideradas la música clásica o la melódica que la flamenca, en un acontecimiento que reivindicaba lo andaluz -como el arte flamenco- en la organización y el trabajo de la Exposición Internacional de Sevilla? Parece ser que así fue.

Por tanto, no se puede ‘ofender nuestra cultura’ por lanzar un mensaje que nada tiene que ver con los ‘FLAMENCOS’, solo porque una entrada del diccionario de la RAE que está más incardinada en el vocablo ‘chulo’. Y tampoco, porque hay otra –la tercera- que especifica que ‘chulo’ es ‘lindo, bonito y gracioso’. Considero que es menester sopesar y contrastar siempre las consecuencias que pueden acarrear una campaña que, a veces, consigue lo contrario del fin que se persigue.

¿Alguien se hubiera atrevido a decirle a García Lorca que no se pusiera flamenco al componer ‘El Romancero Gitano’? ¿O a Manuel de Falla en su obra de ‘La Danza del Fuego’? ¿Y al resto de la Generación del 27? Y más ¿se imaginan en un escenario sin ser o ponerse flamencos a ‘Pepe Marchena’, Manolo Caracol, Carmen Amaya, Juanito Valderrama, ‘Antonio el bailarín’ Antonio Mairena, Rafael Romero, Matilde Coral, ‘Chano Lobato’, ‘Camarón de la Isla’, Fernanda de Utrera, Enrique Morente o ‘Paco de Lucía’? ¿Pero qué pensamos?

Pero hay más. ¿Intuyen la expresión de ‘Fosforito’, Manolo Sanlúcar, Manuela Carrasco, Carmen Linares, José Mercé, ‘El Pele’, Merche Esmeralda, Miguel Poveda, Vicente Soto ‘Sordera’, Mayte Martín, India Martínez, Arcángel, ‘Tomatito’, Sara Baras, Argentina o ‘Dorantes’ –los cuales han actuado en los prestigiosos ‘Scala de Milán’, Teatro de las Naciones de París, en el Avenida de Buenos Aires, en la Conmunale de Roma…-  al conocer el lema de la campaña jiennense?

Javier Márquez (alcalde de Jaén) presentando la campaña #stopflamencos
¡Claro! qué tampoco hubiera sido adecuado lo de ‘stop-taurinos’, ‘stop-rockeros’; ‘stop-cinéfilos’, ‘stop-pictóricos’, ‘stop-salseros’… porque todas son artes, como el flamenco. Vivir para ver.

Rafael Valera Espinosa

lunes, 16 de octubre de 2017

Por soleá. FESTIVAL “PEPE POLLUELAS” 2017.

El próximo día 20 de octubre, viernes, a las nueve y media de la noche se celebrará el XXVII Festival Flamenco “Pepe Polluelas”. Casi tres décadas ininterrumpidas de flamenco anual en esta tierra capitalina, gracias al patrocinio del Excmo. Ayuntamiento de Jaén ¿Por qué tan pocos años en relación con otros acontecimientos flamencos? podrán preguntarse los aficionados. Mas, todo tiene su explicación.

Presentación del cartel
De izquierda a derecha: Alfonso Ibáñez (secretario), Rosa M. Povedano (autora del cartel),
Isabel Azañón (concejala), Rafael Valera (presidente) y Vicky Romero (cantaora)
En el año 1975 –la de este año según su historia sería la 42 edición del festival-, la Peña Flamenca de Jaén incentivada por el auge de estos espectáculos flamencos, inició en el Auditorio de La Alameda las denominadas “Reuniones Flamencas de Jaén”, por aquello de no catalogarlas como festivales y significarse de otra forma para ser más reconocido. En las mismas actuaron los mejores de su tiempo: Tía Aníca “La Piriñaca”, Terremoto de Jerez, Diego Clavel, José Menese, Rafael Romero “El Gallina”, Manuela Carrasco, El Lebrijano, Morao de Jerez, Paco Cepero, Rosario López, Carlos Cruz, etc. Esta iniciativa solo tuvo dos ediciones por mor del fracaso económico, la afición jiennense no respondió con su asistencial apoyo. La entidad flamenca capitalina contó en aquel momento con el apoyo de la Caja Rural de Jaén, que sufragó las pérdidas.

Con la institucionalización de los ayuntamientos democráticos, y la reivindicación social que en aquel tiempo supusieron las letras flamencas y determinados cantaores, este tipo de acontecimientos se propagaron por toda la comunidad andaluza. Y Jaén no fue menos. El concejal José Montané retomó el envite y se comenzó con las “Noches flamencas de la Alameda”, las cuales se celebraban en las fiestas de la Virgen de la Capilla, en Junio, por aquello de intentar solventar lo de la asistencia.

Nos acercamos  al año 1990, y siendo alcalde Alfonso Sánchez Herrera, este propuso a la Peña que el festival se denominara “Pepe Polluelas”, con el afán de reivindicar al artista jiennense, y por la admiración y amistad que el máximo edil sentía por José Ruiz Pérez. Y así continuamos con la entonces nueva denominación del acontecimiento flamenco capitalino: Festival Flamenco ‘Pepe Polluelas’. No es menester señalar que por el evento han pasado las mejores figuras de cada época, pues los jiennenses siempre han demostrado su conocimiento de nuestra cultura.

Esta XXVII edición del “Polluelas” incide en la tarea de ofrecer el arte de artistas consagrados y de jóvenes con proyección de éxito. Vicente Soto ‘El Sordera’, es uno de los cantaores de más raigambre jerezana en la actualidad, dominador de un amplio repertorio y con matices ortodoxos y heterodoxos de raíz. María Fernández ‘María Terremoto’, representa la continuidad cantaora de su jerezano abuelo Fernando Fernández ‘Terremoto de Jerez’. Vicky Romero constatará su poderío tonal y su enciclopedismo, su formación en las escuelas catalanas con reminiscencias andaluzas y jiennenses. Y Darío Chica adecuará su progresión hacia una profesionalización más prestante en nuestro arte.

Y, sobre todo, rogaremos a los artistas que se ‘PONGAN FLAMENCOS’ cuando se posicionen en el escenario del Teatro Darymelia para disfrute de los aficionados.


Rafael Valera Espinosa

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Crónica flamenca. AMPLIO REPERTORIO FLAMENCO DE “FILO DE LOS PATIOS”


"Filo de los Patios" acompañada por Paco Cortés
Hace bastante tiempo que Madrid ha venido siendo considerada como la novena provincia flamenca. Es decir, las ochos andaluzas y Madrid. También a veces hemos de recordar las dos extremeñas, y como no Barcelona, sin olvidarnos de las murcianas Cartagena y La Unión. Mas, Madrid siempre ha sido emporio de grandes espectáculos flamencos, de cátedras flamencas –solo citaré las del siglo XX- como las de don Antonio Chacón, Pepe Marchena, Manolo Caracol, etc., que han consagrado a numerosas figuras de nuestro arte en sus cafés-cantantes como “Villa Rosa”, “Los Gabrieles”, “El Duende”, “Zambra”, “Los Canasteros”, “El Café de Chinitas”, “El Corral de la Morería”, etc. En la metrópolis de España, como sucede con el toreo, hay que triunfar para ser reconocido como auténtica figura.

Sus ambientes se han desarrollado en determinados lugares a los que acudían personajes de la talla de Pepe el de la Matrona, Rafael Romero, Manuel Moreno “El Morao”, José Blas Vega,  El Chata de Vicalvaro, El Canario de Madrid, Antonio Escribano Ortiz, Félix Grande, Enrique Morente, José Menese, etc, propiciando una seria afición entre la que se ha criado Filomena Auñon Proy “Filo de los Patios”, cantaora que con el acompañamiento de la guitarra del graníno Paco Cortés, protagonizó el recital flamenco del pasado viernes, 18 de noviembre, de la Peña Flamenca capitalina, encuadrado en el Circuito Flamenco “A la verde Oliva” que organiza la Federación Provincial de Peñas de Jaén, y que cuenta con el patrocinio de la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía.
Comenzó su recital con malagueñas rememorativas de las creatividades de “La Trini”, con buen melisma, poderío tonal y cierta tesitura pastueña, y de Juan Reyes Osuna “El Canario” con las mismas características sonoras anteriores. En los siguientes tangos estableció una introducción modernista, para meterse de lleno –a veces con matiz estentóreo- en el recuerdo de La Niña de los Peines con aire reposado, abordando seguidamente la singularidad de la malagueña “La Pirula” por la Repompa de Málaga, y rematar con reiterados aires de Pastora Pavón con inclinaciones trianeras.

En los cantes mineros constató la influencia cadenciosa del cartagenero Antonio Piñana con una taranta-minera, para continuar por la creatividad de don Antonio Chacón por cartagenera en reiterada tesitura sosegada, y finalizar con valentía tonal por la taranta que El Cojo de Málaga grabara en 1923, y que posteriormente, en 1929, denominara como levantica. Ofertó seguidamente cantiñas-alegrías con introducción de matices acupletaos que en su tiempo popularizara “Chiquitete”, para seguidamente asentarse en la pureza gaditana de Manolo Vargas y Pericón de Cádiz. En las soleares ofreció un rotundo homenaje a Fernanda de Utrera y a las influencias que la utrerana recogió de figuras como Joaquín el de la Paula a través de Juan Talega, y del jerezano Juaniquín de Lebrija. Potencial eco estructuró para desarrollar la media-granaína (actualmente granaína) con introducción recordatoria de Vallejo, y estructura musical de Calixto Sánchez, tesitura que reiteró en la granaína (actualmente media-granaína) con incremento del melisma y la melodía flamenca.

Mas, como siempre, las siguiriyas establecieron su calidad cantaora, desarrollando una primera en la que recordó la influencia que Paco la Luz estableciera en Joaquín Lacherna; posteriormente, se acordó de Tío José de Paula por Tía Anica la Piriñaca, para continuar con entrega y poderío tonal por Tío Manuel Cagancho, a través de la creatividad de Tomás Pavón, posteriores sonoridades del porteño Tomás el Nitri, y un final por cabal de Silverio Franconetti y leves resonancias de El Loco Mateo. Finalizó con bulerías y matices de El Chato de la Isla por Jerez, aires de La Perla de Cádiz, recuerdos de Vallejo, fandangos de El Pichichi por el estilo, también de El Gloria y más Vallejo.

Maestría, virtuosismo, compenetración, dominio del traste, variaciones con personalidad, buen compás, adecuados tonos y prestancia flamenca, fueron las virtudes que demostró –como siempre- el granaíno Paco Cortés, facilitando con auténticas sonoridades flamencas las difíciles ejecuciones estilísticas que desarrolló su acompañada.

Rafael Valera Espinosa
(Presidente de la Peña Flamenca de Jaén y flamencólogo)

viernes, 20 de mayo de 2016

Manuel Martín abre la XXXI Semana de Estudios Flamencos de la Peña de Jaén hablando del jerezano.

Niño Jorge le pone arte a la velada inaugural del ciclo flamenco acompañado a la guitarra por el iliturgitano Antonio Gómez.

Niño Jorge, Manuel Martín y Antonio Gómez
Foto de Agustín Muñoz (Diario JAÉN)
El crítico, escritor, estudioso y periodista astigitano Manuel Martín Martín, actualmente desarrollando sus tareas propias en el diario 'El Mundo', abrió el lunes la XXXI Semana de Estudios Flamencos de la peña jienense dedicada a homenajear a Vicente Soto Barea 'Sordera de Jerez', con la ponencia titulada 'Vicente Soto, el cantaor culto del flamenco contemporáneo', la cual estuvo complementada por el arte de Eduardo Martínez Redondo 'Niño Jorge', que fue acompañado por la guitarra del iliturgitano Antonio Gómez.
Manuel Martín estableció desde el principio el conocimiento que sobre el personaje tiene y el minucioso estudio que ha realizado para configurar una de las biografías más completas del artista jerezano. Se remitió a la tercera generación de sus ancestros, los cuales habían nacido en la comarca de Utrera-Lebrija, habiendo emparentado posteriormente con otros clanes de los entornos, creando las familias jerezanas de 'Los Sotos', 'Los Moraos', 'Los Fernández', 'Los Peñas', 'Los Junqueras' o 'Los Monje'.
Refirió como su abuelo materno Vicente Barea le fue influyendo en los ambientes flamencos de su natal barrio jerezano de Santiago, o como escuchaba y aprendía de su vecina Tía Anica 'La Piriñaca', para después ir entresacando con personalidad los ecos de su madre -sobrina de 'El Gloria'-, de su padre Manuel Soto -heredero de los ecos de 'Paco La Luz'- así como del ambiente artístico madrileño creado, además de por su familia, por vecinos como 'El Güito' o Juan Peña 'Lebrijano', residentes entonces en la metrópolis española por sus trabajos en los tablaos capitalinos.
Aludió también a sus trabajos en 'Los Canasteros' de Manolo Caracol, o en el famoso Torres Bermejas. Relató el anecdótico examen que realizó para sacarse el carnet de artista profesional de flamenco, con un jurado compuesto por la popular bailarina-bailaora Mariemma, Rafael Romero 'El Gallina', Enrique de Melchor, o la prestigiosa maestra del baile Pilar López.
Habló de sus giras internaciones, de su pertenencias a compañías como la de Manuela Vargas, formando elenco con Fosforito, El Güito, Farruco, Fernanda de Utrera, Los Habichuelas, etc. Finalizó con el extenso relato de sus intelectuales grabaciones en las que ha aflamencado poesía de autores como Fernando Pessoa, Rubén Darío, Miguel de Unamuno, Alfonso Reyes, Antonio Machado, Valle Inclán, Juan Ramón Jiménez o José Asunción Silva; también a Góngora, Lope de Vega y Quevedo, así como al Quijote de Miguel de Cervantes; refirió sus magníficos trabajos discográficos como 'Tríptico Flamenco' (una trilogía dedicada a Cádiz, Jerez y Sevilla), señalando la prestante tarea reivindicadora del arte flamenco.
Niño Jorge.
Por su parte, 'Niño Jorge' comenzó su recital con una melismática y melódica malagueña-granaína evocadora de las formas de Aurelio Sellé, seguida de una enjundiosa malagueña del Mellizo, y un prestante remate por rondeñas. En la siguiente caña estableció su apasionamiento por los ecos de 'El Gallina' y un remate solearero por Silverio. Juanito Mojama fue evocado a través de Rafael Romero y Rosario López por tientos, derivando después a los tangos con matices de Pastora Pavón y ciertas resonancias de Chano Lobato.
Se centró en el localismo alcalaíno por soleá con evocaciones de Joaquín el de la Paula por Juan Talega, posteriores resonancias de Utrera, también de Manuel Torre, de José Yllanda, Pastora Pavón y remate por el gaditano Paquirri el Guanté.
Sus cantiñas denotaron conocimiento y compás. Mas su pellizco lo resaltó por martinete de 'El Loco Mateo', debla de Tomás Pavón con referencias a R. Romero, siguiriya de Tomás El Nitri, y una enjundiosa cabal de citado 'Loco Mateo'. Finalizó con serrana y el cambio siguiriyero de María Borrico.
Diario JAÉN: http://www.diariojaen.es/cultura/la-pena-exalta-al-cantaor-culto-del-flamenco-contemporaneo-JE1530920

Diario IDEAL: http://www.ideal.es/jaen/culturas/musica/201605/19/amplio-arbol-genealogico-sordera-20160518201900.html

miércoles, 11 de abril de 2012

Crónica. COMPAS Y RITMO SALINERO EN DAVID PALOMAR

Cádiz siempre se ha distinguido en general por la gracia, viveza, alegría y desenfado de sus gentes. En el flamenco lo ha establecido por su primigenia creación, por sus jondos y emocionados sentimientos, y también por estructurar el compás y el ritmo de los estilos como los mejores. De ahí que su escuela cantaora representada por artistas –no quiero citar a las numerosas figuras creadoras que no han grabado- de la talla Aurelio Sellé, Manolo Vargas, Pericón de Cádiz, y los más cercanos Beni de Cádiz o Chano Lobato, hayan marcado la esencia cantaora y festera de su tierra.


David Palomar representa a la última generación gaditana que se arroga con prestancia la continuación de la escuela citada. Todo su repertorio flamenco (su final fue algo cupletero) lo basó en los estilos que representan las cadencias, ritmos y companses empleados por sus admiradas y citadas figuras. En las bulerías iniciales con letras alusivas a las chuflillas de su tierra, recordó con personalidad propia a maestros como Ignacio Ezpeleta, Manolo Vargas y Pericón de Cádiz., manteniendo con soltura la aludida prestancia del ritmo y el compás.

Las siguiriyas las abordó con la dificultad que supone evocar a un maestro como Antonio Mairena por la creatividad primera del porteño Tomás el Nitri, progresando en resolución tonal hacia el jerezano Tío José de Paula con entremezcla de las improntas artísticas de Tía Aníca La Piriñaca y Mairena, ofertando después el jondo sentimiento del estilo por la creatividad de Curro Durse con aproximaciones tonales a Manuel Agujetas, para establecer un resolutivo final por la cabal de El Fillo.

En las cantiñas-alegrías volvió a constatar su cuna natal con el posicionamiento en los ritmos y compases de Pericón de Cádiz establecidos con conocimiento y singularidad artística, para seguidamente demostrar lo primigenio de la jota gaditana en la conformación de este grupo de cantes, y volver a resaltar el compás y la gracia que por aquí marcaron Aurelio Sellé y Chano Lobato. En las continuadoras malagueñas, David quiso igualmente establecer su inquietud musical por encontrar nuevos aportes con el recuerdo de la creatividad de su comprovinciano Francisco Lema “Fofosforito”, mas edulcorando la melodía con ciertas aproximaciones a Morente y determinada falta de estructura melódica por evocar los barrocos melismas del granaíno; mejor y más centrado estuvo en la de su paisano Enrique el Mellizo por las resonancias de Aurelio.

En cuanto a las soleares, Palomar concibió un recorrido que favorecía la adecuación rítmica del estilo, así como sus condiciones tonales. Comenzó por Juaniquín de Lebrija para establecer los ecos de Curro Frijones con tonos de Agujetas y poder meterse de lleno en Enrique el Mellizo, seguidamente se subió a los matices trianeros de Ramón el Ollero, para descender hacia la especial y campesina personalidad de El Chozas de Jerez  y finalizar por su paisano Paquirri el Guanté. En los tanguillos reiteró el establecimiento de las personalidades de Chano Lobato y Pericón de Cádiz, principalmente. Y en las bulerías se olvidó del acelerado ritmo de su tierra para centrarse en los ecos de Jerez y ciertas modernidades de Pansequito del Puerto, así como puesta en escena de Beni de Cádiz, con coplas que se adaptan poco al ritmo y compás del estilo.

Buen recuerdo el establecido de Diego el del Gastor por la guitarra de Ricardo Rivera, con fases en las que demostró cierta sensibilidad musical y determinado virtuosismo, a la vez que se acoplaba con precisión en el diapasón y cierta búsqueda de nuevos argumentos musicales con su acompañado.
Rafael Valera Espinosa
Presidente de la Peña Flamenca de Jaén
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