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viernes, 29 de marzo de 2024

Memoria flamenca. Adiós a Gabriel Moreno, hijo de La Gabriela

 

Adiós a Gabriel Moreno, un cantaor de leyenda

Por Javier Esturillo - Marzo 11, 2019
Adiós a Gabriel Moreno, un cantaor de leyenda
El cantaor linarense Gabriel Moreno en una imagen de archivo. Foto: Cedida

La figura de Gabriel Moreno se mueve entre la realidad y la leyenda. "Un cantaor de los pies a la cabeza y, sobre todo, un artista que sabía estar en un escenario", dicen quienes lo conocían. Gabriel Moreno, nacido en Linares en 1941, fallecía este domingo en Madrid a los 77 años dejando atrás una carrera cargada de contribuciones al flamenco, en especial a los cantes de su tierra, como las tarantas, pero también fue colosal en tangos, solares, seguiriyas, tonás y fandangos, con un estilo propio que no dejaba indiferente a nadie.

Con su dominio del compás se ganó el respeto del mundo flamenco. Sin embargo, no gozó del reconocimiento que merecía un hombre con un sello personal y duende insuperable, cuyo estilo enlazaba con la escuela de Tomás Pavón y su hermana Pastora. Los aficionados al cante de la provincia lloran la muerte de uno de los grandes.

En mayo 2010, la Peña Flamenca de Jaén dedicó la Semana de Estudios Flamencos a la figura del cantaor linarense. Hubo conferencias, como la pronunciada por Manuel Martín sobre “El expresionismo gitano de Gabriel Moreno”, y recitales en las voces de 'Toly de Linares', 'Joselete', 'Niño Jorge' o el propio cantaor. También fue homenajeado por la Federación Provincial de Peñas en 2013, con la presencia de su paisana Carmen Linares. Gabriel Moreno grabó a lo largo de su carrera veinte álbumes.

"Creo que no tengo el sitio que merezco", dijo en más de una ocasión contrariado. Fue reivindicado en su tierra natal, donde cantaores como Bartolomé de Haro, 'Toly de Linares', lo consideran todo un maestro y uno de los grandes de la historia del flamenco.

TRAYECTORIA

José Gabriel Moreno Carrillo aprendió a cantar en el seno de su familia, unos gitanos herreros de La Carolina. Sin embargo, su estilo no está, ni mucho menos, relacionado con el de las fraguas. Se subió por primera vez a las tablas con doce años con un espectáculo infantil titulado "Los Joselitos del cante".

Luego se fue a Málaga, de donde pasó a Norteamérica. Allí conoció a Sabicas, quien le enseñó algunos secretos del cante. Seguidor de la escuela de los "Pavón", fundamentalmente de Pastora, la Niña de los Peines, a su vuelta ganó en el Concurso Nacional de Córdoba, donde le otorgaron el Premio de Honor por seguiriyas y tonás.

Posteriormente se fue a Madrid para trabajar con la bailaora Lucero Tena y el guitarrista Serranito, con quienes viajó a la Unión Soviética. Ha grabado muchos discos y ha participado en infinitud de montajes, de manera que es uno de los maestros indiscutibles del flamenco jiennense.

Más información en La contra de Jaén


martes, 5 de mayo de 2020

Memoria flamenca. Clausura del Curso de Guitarra Flamenca.

El Conservatorio de Música de Jaén clausura el Curso de Guitarra Flamenca.

Luis Miguel Expósito Cruz y Rocio Alcalá. /
Luis Miguel Expósito Cruz y Rocio Alcalá.

Un sentido y profesional recital puso punto y final a un recital en el que se interpretaron nueve obras que mostraron el avance de los alumnos.

RAFAEL VALERA ESPINOSAJaén
El pasado martes se clausuró en la Peña Flamenca de Jaén el Curso de Guitarra Flamenca del Conservatorio Profesional de Música 'Ramón Garay' de nuestra capital, correspondiente a 2015-2016, con la puesta en escena de un sentido y profesional recital de guitarra flamenca de la mayoría de los estudiantes que han recibido las enseñanzas de los profesores José Rojo Moreno y Laura González, así como del también profesor Juan Carlos Pérez.
El mismo dio comienzo a las 21:15 horas de la noche, y a lo largo de más de una hora se interpretaron nueve obras que determinaron los avances de los alumnos, y los caminos netamente flamencos que le vienen marcando sus directores musicales.
Este acontecimiento supone la Tercera Audición de Guitarra Flamenca que ha venido organizando el aludido Conservatorio, y sirve para promocionar sus enseñanzas, su prestante categoría adquirida en el mundo del flamenco, así como la incuestionable promoción y la aseveración de que el flamenco es la música más importante del acervo cultural de Andalucía.
El acto lo abrió Javier Ramírez Gordejuela (2.º Curso de Enseñanza Profesional de Música) con la obra 'Punta y Tacón', una farruca del navarro Agustín Castellón 'Sabicas', estableciendo buena pulsación, sonido flamenco y resolutivo trémolo. Por su parte, Jorge Daniel Gómez León (3º de EPM) estableció en las alegrías 'Campiña Andaluza', igualmente de Agustín Castellón, la música descriptiva de las tierras andaluzas con buen trabajo en el traste, resaltando posteriormente la importancia de la jota gaditana en la consolidación de las mencionadas alegrías.
Eduardo Mendoza Martínez (4º de EPM) evocó la singular y prestante calidad de Francisco Sánchez Gómez 'Paco de Lucía' de su pieza por tientos 'Llanto a Cádiz', con determinada precisión y luciéndose en el 'picao' -tan característico del algecireño- con cierta sutileza y buena ejecución.
Manuel F. Ruano López (2º EPM) presentó una composición de corte medio clásico denominada Panaderos Flamencos, cuyo autor, Esteban de Sanlúcar -uno de los más prestantes guitarristas de la primera mitad del siglo XX y asiduo acompañante de Canalejas de Puerto Real, se basó en la escuela bolera para redondear con arte un tipo de seguidilla con aires gaditanos, la cual fue realizada con conocimiento y limpieza por el referido alumno.
Matices flamencos.
Tras la interpretación de la obra 'El Loco' de Manolo Sanlúcar, donde el profesor Juan Carlos Pérez con dominio y conocimiento de la guitarra flamenca y los trémolos, dio paso a unos singulares matices flamencos de la flauta travesera de Ana Blanco; y de la composición 'Zarda', de Monty, también con la guitarra del maestro y los violines de Eduardo Sánchez y Lucía Leiva, el acompañamiento al cante tomó el protagonismo del espectáculo.
El primer estilo desarrollado por la profesora-cantaora Rocío Alcalá fueron las cartageneras con matices de don Antonio Chacón, en las que el acompañamiento efectuado por el alumno Daniel Gómez León (3º EPM) estuvo en consonancia con las necesidades que reclamó la interpreté, aunque se echó de menos alguna que otra variación. Otro tanto sucedió con el cante por Polo con salida de caña de la cantaora y remate con entrega por soleá apola, en el que Jesús A. Expósito Montoro (5º EPM) fue marcando con asentado ritmo el compás del 3 x 4.
La noche se alegró con el acompañamiento a Rocío Alcalá de Luis Miguel Expósito (3ª EPM) por bulerías, con estructurado compás y acertado ritmo en la guitarra, fuerza en la voz de la cantaora, y adecuado trabajo en el mástil del instrumento flamenco. Este apartado termino con unos cantes por fandangos de Huelva en los que Rocío Alcalá demostró su apasionamiento por el personalismo de Paco Toronjo y acercamientos a José Domínguez 'El Cabrero', en los que la guitarra de Francisco Juan Ramírez Torres estuvo con adecuadas resonancias y buenas cadencias rítmicas.
Toque por bulerías.
En el final del evento y dentro del apartado denominado 'Conjunto Instrumental Flamenco', los alumnos Juan L. Hidalgo de la Torre, Miguel A. Moreno Cruz y el profesor Juan Carlos Pérez, desarrollaron un toque por bulerías lleno de ritmo y fiesta. En la pieza 'Cañaveral' de Gerardo Núñez por verdiales, Luis Miguel Expósito Cruz y Eduardo Mendoza Martínez, establecieron una adecuada sincronía musical con bellos pasajes rítmicos y festeros. El final lo basaron Jesús Expósito Montoro, Francisco J. Ramírez Torres y Jorge Daniel Gómez León en la pieza 'Gitanos Andaluces' de Paco de Lucía, con significativo sonido flamenco, pleno de alegría y ritmo, siendo complementado con el acompañamiento de las palmas del resto de participantes.

lunes, 2 de abril de 2018

Por soleá. ¡QUÉ BIEN VENDE EL FLAMENCO! (II).

Relacionando esta columna con la del pasado domingo, y ratificándome en lo bien que le sientan a muchas producciones discográficas, escenográficas, o de cualquier índole, la palabra flamenco en su denominación y puesta en escena, he de seguir intentando resaltar los valores de nuestra universal cultura musical, para que no pierda su entidad, a pesar de la rentabilidad que supone sumarla a otra cultura musical o intento de ¿renovación? como por ahí se viene expandiendo: “Chola Chalá es la agrupación pionera en la fusión del folklore nacional (paceño-boliviano) y el flamenco, que propone canciones de autoría propia, donde juegan de manera innovadora con escalas, armonías, ritmos, letras e historias y una fusión cultural.”

Se viene comentando en muchos medios de comunicación el gran éxito de la ¿renovadora? del arte flamenco ‘Rosalía’: “Ella no quiere hacer lo correcto. “Pa’ [sic] esa mierda ya no tengo tiempo”, cantaba con la sensación del rap, trap o como queramos llamarlo C.Tangana.” Uno se pregunta ¿atenorar una siguiriya de Manuel Molina y rematarla con bajo-falsete de Marchena por la cabal de Silverio popularizada por ‘El Pena’ es renovar esta música? ¡Pues qué bien! ¿Lo es coger una canción que se aflamencó por bulerías entre otros por Manuel Vallejo y retrotraerla de nuevo a canción? ¡Pues, que vale!

Hubo un tiempo en el que flamenco también comenzó a tener determinadas acepciones para ratificar sus influencias y no tener que denominarse como tal. ¿Recuerdan la denominación de ‘flamenquito’? Considero que el vocablo diferenciaba con justa medida la adecuada separación de flamenco y arte aflamencado para turistas o similares. Sin embargo, se ha perdido porque en sí mismo se subordinaba con realidad al verdadero arte. Ahora consideran mejor hablar de renovación, vanguardismo, revolución, mestizaje, fusión, entremezcla… del flamenco. ¡Todo para vender mejor!

A veces considero que estos nuevos profetas del flamenco no tienen memoria o nosotros tenemos mucha ¿Nadie se acuerda de las grabaciones de 1932, cuando el gran Ramón Montoya (innovador de la guitarra flamenca) acompañó al saxo de Fernando Vilches que hacía la voz del cantaor? ¿O a ‘Sabicas’ con Joe Beck en 1966, uno por flamenco y otro por rock? ¿Y cómo no hablar de Smash y Manuel Molina; Triana o Tabletón; Gualberto y su sitar con Ricardo Niño a la guitarra; ‘Lebrijano’ con sus ‘galeras’ y ‘caravanas’; o Manolo Caracol con su yerno Arturo Pavón?

Y reitero, una vez más, que todo es bonito, netamente musical, divertido, coreográfico, muy trabajado artísticamente y adecuadamente disfrutable. Sin embargo, particularmente no me pone el vello de punta como lo hacen Tomás Pavón, su hermana ‘La de los Peines’, ‘Manuel Agujetas’, ‘Terremoto de Jerez’, ‘Antonio Mairena’, ‘Fosforito’, ‘Lebrijano’, ‘Camarón’ y Morente en sus inicios, o Miguel Poveda. Aún creo que los argentinos no han terminado de considerar que las composiciones del gran Astor Piazzola sean auténticos tangos. Incluso él tuvo que reconocer que sus composiciones eran ‘Música contemporánea de Buenos’. Cada música y arte tiene su sitio.

Rafael Valera Espinosa

jueves, 14 de septiembre de 2017

Por soleá. A VUELTAS CON LA REIVINDICACIÓN FLAMENCA.

Cierto, soy cansinamente reiterativo. Mas, en función de las declaraciones de los artistas y de las actividades que se celebran fuera de nuestras fronteras andaluzas, no tengo más remedio que insistir. El flamenco no recibe el trato que debe en nuestra Comunidad autónoma. Existen demasiados ejemplos de que lejos de nuestro entorno se idolatra nuestra música, y aquí, en Andalucía, por medio de las ayudas autonómicas y provinciales se incentivan las programaciones de otras modalidades que acarrean costos económicos más elevados que los del flamenco. ¡Qué no basta organizar el clásico festival en las fiestas patronales! ¡No¡ Hay otras muchas épocas anuales en las que establecer más actividades flamencas.

Es curioso que en este verano de 2017 la ciudad de Pamplona se haya gastado 400.000€ en actividades flamencas, lo que dividido entre los 201.311 habitantes de la misma, el gasto por persona pamplonesa alcanza casi los dos euros (1,98 concretamente), y así lo viene estableciendo desde hace cuatro años con la puesta en marcha de su programación ‘Flamenco on Fire’, sin contar con otras actividades como por ejemplo la misa flamenca que cada año en la catedral se dedica al pamplonés guitarrista Agustín Castellón ‘Sabicas’.

Si se siguiera la misma pauta, en Jaén, el gasto de 1,98 euros por los 114.658 empadronados en nuestra capital alcanzaría la cantidad de 227.022 euros ¡Qué utopía¡ ¿No les parece? Pero, es que si establecemos el mismo cálculo para Sevilla, para contentar anualmente –insisto, anualmente y no cada dos años por lo de la Bienal- a sus habitantes con programaciones flamencas según el mismo parámetro, habría que invertir 1.383.406 euros. La cantidad para Córdoba se dispara a los 652.643 euros anuales para los 329.618 habitantes censados en la ciudad califal en 2013 (el Ayuntamiento no da cifras posteriores a la fecha). En Málaga, se alcanzaría la cantidad de 1.126.637 euros para los 569.009 pobladores censados. Por su parte, Cádiz necesitaría 235.459 euros para sus 118.919 censados. Y Jerez de la Frontera 421.403 para los 212.830 habitantes. Y para qué seguir.

María Pagés fotografiada por Victoria Hidalgo
Y lo más doloroso aún es que la Universidad Internacional Menéndez Pelayo haya organizado en Santander una actividad complementaria a sus Cursos de Verano: “El flamenco, la literatura, el cine y la justicia centrarán la undécima semana de actividades culturales de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, por la que pasarán figuras como la bailaora María Pagés”, y la Universidad Internacional de Andalucía ni por asomo ha programado nada de flamenco para sus cursos ni en la sedes Antonio Machado de Baeza, Campus Tecnológico de Málaga, Campus Santa María de La Rábida de Huelva, y Campus ‘La Cartuja’ de Sevilla.

No es extraño que Miguel Poveda se lamente con razón: En España hace falta que se tome conciencia de que el flamenco es una de nuestras músicas más universales, más bellas, más complejas y más emocionantes. Lo dice el público pero también los grandes músicos de todas las disciplinas. Es para sentirse orgulloso.

Rafael Valera Espinosa