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lunes, 22 de octubre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMÉNEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (y X).


“‘LA ANDONDA’, ‘LA SERNETA’, ‘JOANIQUIN DE LEBRIJA’… TODOS ERAN DE JEREZ DE LA FRONTERA.”

Después de sentenciar sobre los movimientos flamencos artísticos que se estaban desarrollando y fraguando por los inicios del año 2000, mi interés era que ‘Manuel Morao’ volviera a su Jerez y así detallarnos el mayor número de aspectos de nuestro arte de su tierra.

Antes me has expresado las grandes cualidades de ‘Manuel Torre’ y que nadie aún ha ocupado su pedestal ¿pero tú has escuchado a alguien de Jerez que se le haya aproximado?

Morao de Jerez entrevistado por Rafael Valera
-“Fernando ‘Terremoto’ tenía una personalidad que no se parecía a la de ‘Manuel Torre’ en nada, y ni recordaba a Manuel, que es lo bueno. A lo mejor te cantaba eso de ‘Siempre por los rincones…’, pero lo hacía con su personalidad, no como Manuel. ‘El Torre’ tenía unas condiciones únicas que desde luego ‘Terremoto’ no tenía, reuniendo Fernando también unas condiciones maravillosas. Pero, para mí, el cantaor como artista genial que ha reunido las mejores condiciones ha sido ‘Manuel Torre’.

Con esto te quiero decir que todos los grandes han tenido momentos de esplendor. Por ejemplo, de ‘Antonio Mairena’ se comentaba entre los gitanos de que era un hombre muy frio, muy cerebral, un hombre muy metódico en sus cantes, y reconozco que muchas veces lo era, sin embargo, yo he oído cantar a ‘Mairena’ en muchas ocasiones muy gitano y muy bien, con un cante de inspiración y por el camino adecuado de lo que tiene que ser el cante. ¿Por qué? Porque era un gran artista además de un gran estudioso. Y este es un ejemplo adecuado para lo que quiero expresar. También Tomás Pavón era un hombre muy cerebral y además imitaba a ‘Torre’.

¿Y ‘Perrate de Utrera?

-“José ‘Perrate’ también tiene un gran mérito, aunque ha sido más posterior y pienso que de menos calado artístico.”

¿Las influencias de las viejas escuelas de la guitarra flamenca se van a perder?

-“¡Sí! Las viejas escuelas o sus posibles influencias se acaban. Y todo porque creo que se están menospreciando bastante. Hoy, y quizás con razón, se está valorando bastante la evolución que la guitarra ha tenido en técnica, en conocimiento, en ejecución… Pero insisto que se está menospreciando algo muy importante como es la personalidad. Como en todas las cosas de la vida, aunque saques muchos beneficios, repito, luego tienes que pagar una factura también. Y la factura de la gran evolución de la guitarra es la de la impersonalidad.”

¿Comprendes la actitud de ‘Manolo de Huelva’ cuando se negaba a enseñar su técnica o su escuela?

-“En parte estoy en contra, pero también estoy a favor, porque a mí me pasa tres cuartos de los mismo. Como he dicho antes, yo me considero artista, pero soy consciente de que soy un mal maestro. Como profesor soy muy malo, como creo que eran la mayoría de los artistas ¿Motivo? Los artistas tenemos un concepto del arte muy personal, muy sui generis, y eso desgraciadamente no se le puede enseñar a nadie, porque tú tienes una forma de concebir el arte y de exteriorizarlo… ¿Y cómo le explicas eso a otro y que lo entienda y que lo haga?

¿Tú se lo entendiste a Javier Molina?

-“¡Sí! Se lo entendí cuando yo estaba aprendiendo. Una vez que aprendí, no. Porque después no he hecho nada de Javier Molina, ya que me creé mi propia personalidad. Más buena o más mala. Habré tenido más seguidores o menos seguidores, más gente a favor o menos gente a favor, pero mi toque está ahí.”

¿Por qué a los cantaores del barrio de Santiago les gustaba hacer las cosas de los de San Miguel y viceversa?

-“¡Mira! Todas las ciudades y pueblos de Andalucía la Baja tenían un barrio o una calle de los gitanos porque así los marginaban. En esa situación unos se cantaban a otros. Tú me cantas y yo te canto, tú padre me canta a mí y mi tío te canta a ti… Eso estaba concentrao. Y en este sentido la única ciudad que tenía dos barrios y por tanto dos escuelas de cante era Jerez. Porque Triana tiene una, Alcalá era otra, Utrera era otra, Lebrija otra, Sanlúcar, El Puerto, Cádiz… Pero Jerez tiene dos y en cada una de ellas había personalidad suficiente para crear. En esta situación surgía la competencia y unos querían demostrar que hacían mejor lo de los otros y viceversa. Todo lo que creó Jerez en esa época era bueno”

¿Por qué Jerez tiene fama de no haber tenido creatividad por soleá, cuando creativos como ‘La Andonda’, ‘La Serneta’ o ‘Juaniquín de Lebrija’ eran de allí?

-“Los que dicen eso es porque no saben. Solo tienen un conocimiento superficial de lo que es esto. En Jerez hay una escuela de distintas músicas por soleá, siendo una de las más importantes la de ‘Frijones’, la cual es muy difícil de ejecutar y por eso ha tenido muy pocos seguidores. También está la de ‘Juaniquín’, el cual no aprendió a cantar en El Cuervo ni en Lebrija, como ‘La Serneta’ no aprendió a cantar en Utrera, ni ‘La Andonda’ en Triana. Ellos ya eran cantaores en Jerez. Luego entonces, el que dice que en Jerez no hay escuelas de cante por soleá es que no sabe.”

¿Son verdaderamente los dos artífices siguiriyeros de Jerez ‘Paco la Luz’ y Manuel Molina?

-“Hay que tener en cuenta que son muchos los siguiriyeros importantes que ha dado Jerez.”

¿Pero son ellos los que verdaderamente ponen las bases?

-“¡Hombre! No te puedes olvidar de ‘El Marruro’, de Joaquín ‘Lacherna’, de ‘Perico Cantatore’… No te puedes olvidar de toda esa gente que fueron grandes músicos y que hoy la gente no saben ni quieres fueron. Por eso te digo que Jerez ha sido la cuna más rica de músicos creativos de lo que es el cante de los gitanos.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

viernes, 22 de junio de 2018

Memoria flamenca. ANTONIO CARRIÓN JIMÉNEZ ‘NIÑO CARRION’ (I).

 “A ‘MAIRENA’ LO CONOCÍ Y LLEGUÉ A TOCARLE EN UN BAUTIZO EN TRIANA.”

Aún recuerdo mis impresiones sobre su toque cuando se presentó a la fase de selección del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de 1992, y, cosa curiosa, no consiguió entrar en la faceta de opciones a premio después de establecer uno de los más brillantes toques para intentar entrar en liza en los premios “Manolo de Huelva” y “Ramón Montoya”, cualificado como estaba para ellos. Su decisión fue que no se presentaría a más concursos porque su toque ya se había establecido como uno de los más prestantes a la hora de acompañar a las consagradas figuras más señeras de la época. Después del mismo me dolieron las críticas –sobre todo de Manuel Martín- por mi porcentaje de responsabilidad en la decisión, ya que hubo de entrar en la terna sin tener que demostrar con anterioridad sus extensas cualidades.

Comencé la entrevista realizada en el otoño de 2000 a mi amigo Antonio Carrión de la siguiente forma:

Antonio Carrión entrevistado por Rafael Valera
(foto de Pepe Pamos)
“Antonio Carrión es una persona jovial y afable. Siempre está dispuesto para tocar el instrumento flamenco sim importarle la distancia, el día o las horas necesarias. A sus treinta y seis años se ha erigido en acompañante de varias de las primeras figuras actuales de nuestro arte como ‘Chocolate’, ‘Manuel Mairena’, José Menese, ‘Chano Lobato’, ‘Mariana Cornejo’ o ‘Nano de Jerez’. Con un toque sobrio y efectivo para arropar adecuadamente a sus acompañados, complementado a la vez por variaciones virtuosas y evocadoras de los grandes maestros, se ha convertido en uno de los pocos guitarristas que ha asumido la prestigiosa tarea desarrollada por prestigiosos maestros como Manuel Serrapí ‘Niño Ricardo’, Melchor Jiménez ‘Melchor de Marchena’, Juan Carmona ‘Habichuela’, etc. De formación autodidacta, como los citados, ha logrado sacarle a su guitarra las notas más efectivas y brillantes para encauzar adecuadamente el arte de los cantaores. Quizá le falte en la actualidad un disco en el cual plasmar con garantías las excelencias de su toque.”

P: ¿Cuándo se inicia tu afición a la guitarra?

R: -“Se inicia a la edad de diez años, aunque de chiquitito en mi casa solo he escuchado flamenco. A mí ni me han llevado al futbol ni a los toros, siempre ha sido a escuchar flamenco. Mi padre, el cantaor ‘Carrión de Mairena’ -que todavía sigue cantando- fue el que me sacó en concursos, recitales y otras actuaciones flamencas, hasta que después comencé a tocar con otros cantaores. Esto último me sirvió para ir adquiriendo la faceta de profesional y abandonar la de aficionado, conocer el mundo del flamenco y a sus figuras.”

P: Tú padre ¿por qué no ha sido cantaor profesional?

R: -“Porque siempre ha tenido otro trabajo y su dedicación no ha sido plena al flamenco. Es un gran aficionao y comenzó a participar en concursos y reuniones flamencas, sobre todo para que me escucharan a mí.”

P: Aparte de tu padre ¿qué otros personajes de tu familia han tenido trayectoria flamenca?

R: -“Por parte de mi padre estaba su tío, un flamenco más reconocido que le decían ‘Cancuna’, natural de Mairena del Alcor, como nosotros, el cual compartió con ‘Antonio Mairena’ muchos momentos flamencos en reuniones y fiestas flamencas. Se caracterizaba por ser un dominador de los cantes de compás, cosa que hoy en Mairena no abunda, pues no hay muchos que canten por bulerías, tangos… Los de la generación nueva mairenera van más por soleares, siguiriyas…”

P: ¿Puede haber influido en esto la enorme profundidad y calidad de Antonio por estos últimos cantes?

R: -“En parte sí. Pues Antonio marca unas pautas -sobre todo en Mairena- por estos estilos que han incidido en que actualmente en mi pueblo exista un buen grupo de cantaores jóvenes que andan muy bien por soleá y siguiriyas. Y por una dedicación muy amplia hacia estos cantes, es curioso que no dominen con soltura las bulerías, los tangos, las cantiñas…, cuando Antonio sí que hacía todos ellos con calidad. Pienso que mis jóvenes paisanos debieran ahondar más en esta faceta.”

P: ¿Conociste a Mairena?

R: -“Lo conocí y llegué a tocarle en un bautizo en Triana siendo yo muy jovencito; solo tuve esa oportunidad con él. Aunque si guardo ciertos recuerdos del maestro. Yo iba con mi abuelo al bar del ‘Libra’, en la Plaza de las Flores, en Mairena, donde está el Cristo de la Cárcel, y él tomaba café allí; o cuando participaba en los festivales de Mairena, que entonces se celebraban en el Paseo, yo no me perdía ninguno, así como los del Patio de la Academia.”

P: ¿Quién fue tu primer maestro?

R: -“Yo no he tenido maestros, si se puede expresar así. Mi primer maestro fue mi padre, que aunque entiende mucho de guitarra no sabe poner un deo en el diapasón. Para enseñarme me tatareaba los toques y yo intentaba sacar las notas que él me decía. Luego, cuando en las grabaciones escuchaba a Ricardo, a Melchor, al Huelva… yo decía para mí que esto es lo que mi padre tatareaba. Y la verdad es que con este método tan singular él fue el que me inició en la guitarra. A todo esto hay que sumar que a mí me gustaba más el cante que la guitarra. He sio un cantaor frustrao y lo sigo siendo. Es por esto último que de las tres facetas de la guitarra, la que más me gusta es la del acompañamiento.”

P: Ramón Montoya, ‘Melchor de Marchena’, ‘Niño Ricardo’, ‘Manolo de Huelva’, ‘Sabicas’… ¿Qué opinión te merecen?

R: -“Han sido unos auténticos maestros en su faceta. En la de acompañamiento los que más me gustan son ‘Niño Ricardo’ y Melchor. Yo soy muy ‘melchorista’ tocando, y también ‘ricardista’. A la hora de hacer un toque con más florituras o de concierto me quedo con ‘Sabicas’ y Montoya.”

P: En las últimas actuaciones que te he escuchado he comprobado que también te inclinas por ‘Diego el del Gastor’.


R: -“Porque me gusta mucho el toque de Morón, ya que tiene un soniquete muy especial, como también lo tienen Jerez y Utrera-Lebrija. Y Diego tiene un toque muy singular, muy flamenco y muy gitano. Por bulerías me encanta ese toque de Diego.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente
de la Peña Flamenca de Jaén)

lunes, 2 de octubre de 2017

Por soleá. LUIS SOLER GUEVARA. FLAMENCO DONDE LOS HAYA.

Esta es la satisfactoria noticia flamenca de la semana para éste que les escribe:

‘El pasado 23 de septiembre, la Línea de la Concepción se convirtió, para numerosos aficionados y artistas de la cultura musical flamenca, en centro de atención y en parada obligatoria por el merecido homenaje que la Peña Flamenca Cultura Linense rendía al estudioso de flamenco, investigador y escritor malagueño Luís Soler Guevara.

Soler ha impartido a lo largo de su vida conferencias por muchos lugares de la geografía española sobre el amplio saber del flamenco, ha publicado importantes libros, entre ellos: “Reflexiones sobre el flamenco y los flamencos”, el diccionario “Flamencos del Campo de Gibraltar”, “Algeciras, Cien años de Flamenco”. Su última obra publicada junto con José Vargas, Carlos Martin y Antonio Burgos, está centrada en Canela de San Roque, bajo el título “Por el hablar de la gente”; un importante libro que lleva incluido dos cd’s con cantes del cantaor sanroqueño.’

Retrato en pastel de Luis Soler (por Alfonso Ibáñez)
Luis Soler se merece este homenaje y los ya acontecidos como el de la otorgación de la XVIII Palma de Plata de de Algeciras en 2009, el reconocimiento de la Peña ‘Los Amigos del Cante’ de Zamora de 2013, o la XXIX Semana de Estudios Flamencos de la Peña Flamenca de Jaén, celebrada en mayo de 2014. Y es acreedor de muchos más méritos por su gran labor sobre la historia de nuestra universal música, más concretamente sobre la creatividad, enjundia, y maestría de Antonio Cruz García ‘Antonio Mairena’.

Principalmente, es conocido por su inalterable compilación de la historia de las soleares y siguiriyas en la obra ‘Antonio Mairena en el mundo de la siguiriya y la solea’ -elaborada junto con su sobrino Ramón Soler Díez-, editado por la Fundación Antonio Mairena y la Junta de Andalucía en 1992. Todo un estudioso y orientativo trabajo al cual poder acogerse para aprender y entender lo que estos estilos significan para la historia y evolución de nuestra universal música, y para aprender con precisión cuales han sido los mejores intérpretes de estos dos palos flamencos.

Mas, como dejan entrever los últimos párrafos de la noticia, su obra es bastante más intensa, pues sus trabajos son innumerables en las diferentes revistas de flamenco como ‘Candil’, Sevilla Flamenca, ‘Al-Yazirat’ de Algeciras, y muchas más. Aparte de las referidas publicaciones, Luis Soler tiene publicados más libros como “Manolo el de Huelva“, junto con otros escritores; “El Cojo de Málaga”, también con diferentes autores; La Enciclopedia “La Historia del Flamenco”; “Testimonios Flamencos” 40 Cd’s, en los que figuran los más insospechados y prestantes artistas flamencos de Andalucía como el jiennense ‘Pepe Polluelas’; ‘Los Cantes de Antonio Mairena’, etc.

En su día se recopilaron miles de firmas por todos los ambientes flamencos para que a nuestro eminente aficionado se le concediera la Mellada de Andalucía por su ingente labor de investigación y difusión científica sobre nuestra universal música. Mas su obra continua acrecentándose, su prestigio engrandeciéndose y sus trabajos prestigiando al flamenco. Enhorabuena Luis.


Rafael Valera Espinosa

martes, 19 de julio de 2016

Memoria flamenca. JUAN CARMONA “HABICHUELA” (II)

"A LOS DIECISIETE AÑOS ME BUSCABA LA VIDA CON ANTONIO EL DE LA CALZÁ."

Refería Juan Carmona “Habichuela” en la entrevista que le realicé en el año 1986, como los artistas después de sus actuaciones se reunían en los cuartos de cabales de las ventas y se cantaban y tocaban unos a otros, especificando que se escuchaban entre ellos y cada uno cogía lo que más le interesaba o le gustaba del otro, lo acrisolaba con su creatividad y se engrandecían las escuelas flamencas. Solamente una vez Juan no estuvo de acuerdo con el comportamiento que un gran maestro de la guitarra flamenca como Manolo de Huelva, y este fue relato:

- “Tan solo te voy a contar una anécdota que me paso con Manolo de Huelva. Yo creo que ha sido el único que nos dio portazo. Estaba entonces en el final de su carrera y tocaba en la Venta de Manzanilla, en Madrid, en la carretera de Barcelona. Fuimos un día allí Juan Maya “Marote” y yo, y le dije ¡Juan, no digas na! Porque sabíamos lo raro que era. Nos metimos en el cuarto y me dice, Juan ¿Qué cantaor hay? A mí no me importa, el que haya que entre, yo vengo a escuchar a Manolo de Huelva. Entró el “Cojo de Madrid” que era el que había, nos sentamos, se nos queda mirando… ¡Claro! Manolo de Huelva no nos conocía, nosotros a él sí. Como en aquella época tocábamos también pa bailar, teníamos en las uñas ese pegamento que se echa cuando se toca en estas circunstancias. Se nos queda mirando las uñas y nos dice ¿Qué venís a copiarme? Lo que yo hago se lo va a comer la tierra. Cogió su guitarra, la metió en el estuche y nos dejó allí con el cantaor. Entonces, cogió la guitarra Juan Maya y estuvimos escuchando al “Cojo Madrid”. Esto es una excepción porque Manolo era muy raro. Pero, hoy hay más malicia que antes. Antes me decían ¡Juan, haz una falseta que te guste! O yo le decía, por ejemplo, a Melchor de Marchena, Melchor toca esa falseta por soleá otra vez que me ha gustao mucho ¡Ahora mismo! Y la hacía. ¿Pero hoy? Hoy está cantando un cantaor y hay otro escuchándolo y dice que  eso no es así. Y me pregunto yo ¿Cómo es entonces…?”

La casa de los “Habichuela” hoy en día es muy numerosa. Sin lugar a dudas, tú has sido el que les ha dado popularidad ¿Se puede decir que los “Habichuela” han creado escuela?

Habichuela con Juan Manuel Rodríguez Sarabia "Chano Labato"
- ¡Bueno, en algunas cosas quizás te pueda decir que sí! Por ejemplo, en el acompañamiento ahí está lo que he hecho. Hoy en día hay mucha gente que se come la guitarra, que la toca fenomenalmente, pero a la hora de acompañar el guitarrista tiene que pararse, escuchar al cantaor y ayudarle, sobre todo cuando tiene la voz rozada. No meterle variaciones largas, hacerle cosas raras para dejarlo más afónico, sino ayudarle para que se tranquilice y pueda salir de lo que está haciendo porque está físicamente mal. Eso es lo que tiene que hacer un guitarrista que acompaña. Y hoy, que me perdonen muchos guitarristas que hay que tocan muy bien, están locos porque el cantaor termine la salía, para empezar a picar y hacer cosas que arranquen el aplauso. Yo lo hago también algunas veces, pero no es eso. Cuando el cantaor termina su cante se le hace una variación cortita y entra otra vez. Se le ayuda a respirar y a entonar de nuevo.”

¿Se subordina la guitarra así, o mantiene su papel esencial de acompañamiento a la vez que adquiere un protagonismo similar al del cantaor?

 –  ¡Hombre! Si es un guitarrista responsable, ahí está su labor. Nosotros hemos tenido mala suerte en eso, porque la figura es el cantaor y nosotros somos la segunda figura, si se le puede llamar así. Entonces, si hay un guitarrista que le acompaña bien, es otra figura. Ahora, si se quiere destacar por encima del cantaor, ya no lo es. Y hay muchos que quieren sobresalir. Yo conozco a bastantes que les pegan más aplausos que al cantaor. El cantaor es el mataor y el guitarrista el banderillero. Hay que dejarlos cantar y, si el guitarrista quiere sobresalir que haga después dos solos para que el público sepa que también es figura. Pero mientras el cantaor está actuando, el guitarrista tiene que estar supeditao a lo que hace el cantaor.”

Por aquellas fechas, los festivales eran numerosos y ciertamente que había tocaores que querían sobresalir por encima del cantaor. Los aficionados considerábamos las actitudes y, aunque siempre valorábamos las virtudes del guitarrista, el duende nos lo despertaba mayormente el cantaor.

El aspecto señalado por Juan Carmona significaba mucho para mí, entre otras cosas porque existían algunos colectivos que se inclinaban por resaltar más al guitarrista y a veces me reprochaban que en mis críticas periodísticas y radiofónicas no estuviera de su parte. Pienso que Juan dejó bastante claro el tema poniendo a cada uno en su lugar.

Volví nuevamente a que Juan Carmona “Habichuela” me hablara de sus correrías y sus compañeros de Granada:

- “Con los cantaores he tenido muchas vivencias. El que más me gustaba en Granada era Juanillo el Gitano. Aún estando en Madrid, en Torre Bermeja, ganaba por aquella época quinientas cincuenta pesetas y todos los días ahorraba quince o veinte duros, y cuando juntaba diez o doce mil pesetas, eso es muy importante en el aficionao –yo voy a hablar ahora como aficionao-, cogía este dinero y me montaba en el tren por la noche y amanecía en Graná. Llevaba en mi mente lo que me iba a gastar, que me quedara dinero para el viaje de vuelta. Luego, dos mil pesetas para Juanillo el Gitano, otro tanto para el guitarrista y a tirarme todo un día entero con Juanillo. ¿Qué me cantaba…? ¡Magnifico!, ¿Qué me hablaba…? ¡Mejor! Nos comíamos nuestros pollos con ajos en la venta, hasta que solo me quedaba dinero para la vuelta a Madrid. Eso lo he hecho muchas veces por escuchar a ese gitano granaíno.

Luego tengo otras vivencias en Graná con muy buen sabor. Allí llegó uno que le decían Enrique el Gitano, que ya murió, y cantaba por tarantas muy bien, pero que muy bien. Yo iba detrás de él como un perrillo. Me decía “¡Niño que siempre estás…!” Yo tenía quince o dieciséis años. Y se acompañaba solo. Luego estuvo "El de la Calzá" y con él me buscaba yo  ya la vida”.
Rafael Valera Espinosa
(presidente de la Peña Flamenca de Jaén y flamencólogo)