Mostrando entradas con la etiqueta Paco Toronjo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paco Toronjo. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de mayo de 2020

Pepe Polluelas a treinta años de su muerte y 96 de su nacimiento.

La Peña de Jaén evoca al mítico cantaor jiennense, a través de sus redes sociales, con un artículo firmado por el desaparecido y añorado flamencólogo Rafael Valera.


El pasado 26 de abril, Pepe Polluelas hubiera cumplido noventa y seis años, casi un siglo de vida de un mítico cantaor jiennense de cuyo fallecimiento se cumplen tres décadas precisamente este año del coronavirus. La efeméride no ha pasado de largo para la Peña Flamenca de Jaén, que ha colgado en sus redes sociales un artículo de su revista Candil, firmado por el desaparecido flamencólogo Rafael Valera, en honor de Polluelas.

Pepe Polluelas (primero por la derecha),
con José Palomino y el gran Paco Toronjo

"Era un cantaor ciertamente largo y conocedor de bastantes personalismos cantaores. Le gustaba iniciar sus fandangos recordando la creatividad de José Cepero con su granaína-malagueña, para seguidamente evocar a Palanca, Marchena, Antonio el de la Calzá, El Sevillano y a Pepe Pinto. Era, por otro lado, buen conocedor de los cantes mineros con matices marcheneros y singularidad propia, evocando muy asiduamente a Joaquín Vargas 'El Cojo de Málaga”, escribe Valera.

El recordado estudioso asegura: "Polluelas se encontraba consigo mismo cuando cantaba por soleá, estilo este siempre amado por el artista, ya que conocía bastantes personalismos y localismos, mas siempre imperaba su matiz personal en la ejecución. Y aquí hay que resaltar su fino rebuscamiento de las letras y su pasión por el contenido filosófico".

Excelente retrato de Rafael Valera en torno a una figura que forma parte ya de la memoria flamenca y sentimental de Jaén, un artista singularísimo, como recuerdan estas palabras del crítico Manuel Martín: "Mis recuerdos, que fueron muchos, no se escapan por el humo de aquel sempiterno cigarro sujeto entre los dedos de la mano izquierda. Antes bien, quedan prendidos en su mirada de aficionado exigente, en sus palabras de celoso vigilante de la autenticidad flamenca, en sus modos agresivos ante cualquier discrepancia, en su bohemia, en su modo de coger la copa de vino, en las ideas que escondía debajo de la gorra. Para el flamencólogo ecijano, "su personalidad en el cante era incontestable. Le ponía su sello a todo lo que tocaba, porque no le gustaba la copia por la copia. Buscaba, además, las letras que se asociaban a sus experiencias vividas y administraba sus facultades, cortitas, pero buscando el sabor, el gustito. A él le gustaba el cante corto, el pellizco, y la profundidad. Cantaba por necesidad vital, y en las distancias cortas no lanzaba un grito, sino un puñado de alfileres sonoros".


Pepe Polluelas (retrato de Alfonso Ibáñez)
Bohemio, discreto, jaenero hasta la médula (ahí está su memoria en los cantones de Jesús, donde no faltaba cada Viernes Santo), la huella de Polluelas sigue vivísima en su ciudad, en la mente y el corazón de un montón de jiennenses que lo conocieron y admiraron: "De lo que me han transmitido mis maestros del flamenco, y también habiéndolo conocido en su ámbito tabernario, lo recuerdo como un hombre tímido, guardián sigiloso de sus conocimientos flamencos, que eran muchos", evoca Alfonso Ibáñez, presidente de la Peña Flamenca y autor del retrato que figura al pie de este texto. "Sin duda, un referente propio del flamenco de Jaén. A través del Festival Pepe Polluelas, que este año, si se celebra, alcanzará su cuadragésimo octava edición, tratamos de potenciar nuevas figuras del flamenco", apostilla Ibáñez.

Sí, una ensolerada cita jonda anual lleva su nombre, y en el Pilar del Arrabalejo (al amparo de las tabernas que frecuentaba) lo recuerda a diario. Alguien pidió para él, en las páginas de la prensa, una estatua en los cantones, frente al Camarín: nanay, que diría un castizo. Eso sí, su nombre campea en el título de más de un poema escrito por algunos de los bardos de la ciudad:
"Viernes Santo.
El cantaor Pepe Polluelas
afina su garganta de oficiante
en liturgias de amor por El Abuelo...", 

poetizó Miguel Calvo Morillo, ya tan recordado como él, y eso sí que no hay calle que lo garantice.

martes, 13 de febrero de 2018

Por soleá. VILLANCICOS FLAMENCOS (y II).

Villancicos 2017
Se piensa que el villancico flamenco suele cantarse por los estilos festeros, criterio bastante parco del tratamiento que este arte ofrece de las letras navideñas. Aunque es menester apuntar que es, generalmente, por esos estilos por donde mejor cuadran y más se han popularizado como expresé en la pasada columna. Sin embargo, cantaores como Manolo Vargas, Pepe el Culata, Paco Toronjo, Bernardo el de los Lobitos o Pericón de Cádiz, los abordan por tanguillos de Cádiz, alegrías, tientos, martinetes, soleares, fandangos de Huelva, sevillanas, verdiales, bulerías, peteneras y malagueñas.

Los villancicos flamencos se interpretan principalmente en Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Murcia y Cataluña. Es decir, el mundo geográfico principal de este arte. Pero, como sucede en muchos de los aspectos del flamenco, existen determinadas comarcas en las que son más populares. Ateniéndonos a la serie de trabajos realizados sobre el tema, las principales provincias en las que se cantan con más asiduidad, a la par que mantienen una mayor creatividad son las de Sevilla, Cádiz, Jaén y Córdoba.

En la tierra jiennense destacan las ya citadas localidades de Andújar y Linares, aunque hay que sumar igualmente las de Jódar, Torredelcampo y hasta la propia capital. En este contexto, siempre hay que tener en cuenta la tradición difundida por Rafael Romero “El Gallina” de los villancicos de su tierra, la cual ha sido muy valorada por los estudiosos a la hora de elaborar cualquier tipo de trabajo en este sentido, a veces con indicaciones de connotaciones folclóricas, con determinada razón.

Mas, nuevamente, salen a relucir los centros cantaores de Sevilla y Jerez, como principales comarcas en las que se han desarrollado creatividad y solera para abordar el villancico flamenco. Es lógico por ser ciudades en las que posiblemente más artistas hayan nacido y generalmente los más creativos. Sin embargo, no podemos olvidar las zonas de Utrera-Lebrija, Los Puertos, Cádiz, Córdoba…

En Jerez siempre han destacado las personalidades de Rafael Ramos “El Niño Gloria”, y su hermana “La Pompi”. El primero tuvo tal importancia en relación con el villancico flamenco, que incluso popularizó una forma -creo que heredada- de abordar este canto navideño a través de las bulerías uniéndole un estribillo muy pegadizo, en el que se repite con insistencia la palabra “gloria”, la cual acabaría dándole su apelativo artístico, y que, posteriormente, sería adoptada por la mayoría de los cantaores jerezanos, llegando incluso a crear una escuela en la que abundaron seguidores de la talla de ‘Canalejas’, Manuel Soto “Sordera”, “Chano Lobato” y otros cantaores actuales. Tampoco hay que olvidar a otro de los inigualables genios de este arte también de Jerez como fue “Manuel Torre”, el cual desarrolló una creatividad sin par al aflamencar los campanilleros de ‘La Aurora’.

Y, en nuestra tierra, la popularización del villancico se debe a ‘Canalejas de Puerto Real’. Posteriormente –aparte del citado Rafael Romero- fue Rosario López, junto con Manolo ‘Canalejas’, los continuadores de la tradición flamenca de estos cantes, y últimamente Eduardo Martínez ‘Niño Jorge’.


Rafael Valera Espinosa

viernes, 1 de diciembre de 2017

Memoria flamenca. DIEGO ANDRADE MARTAGÓN “DIEGO CLAVEL” (II).

“YO NO HE REINVENTAO EL CAMBIO POR SIGUIRIYAS DE ‘MANUEL MOLINA’.”

Diego Clavel con Rafael Valera
Quizás, una de las épocas más entrañables de la trayectoria artística de ‘Diego Clavel’ fue la década de los setenta del pasado siglo. Lo significativo fue su premio por siguiriyas en el Concurso de Mairena del Alcor, en 1970. Seguidamente, el Catavino de Oro de la Peña ‘El Lucero’ de Montilla, durante festival La Cata de Montilla, en competencia con El Lebrijano, Menese, Curro Malena, Camarón de la Isla y Fosforito. Otro de sus galardones más prestigiosos fue el de la ‘Saeta de Oro’ de Radio Nacional de España de Sevilla. En 1972, participa en el concurso del Cincuentenario de Granada, alcanzando una excelente clasificación. Y, seguidamente, su estancia en Madrid. Por ahí continuó la entrevista que le realicé en abril de 1981.

Pregunta: Después de tus éxitos en los concursos vinieron las grabaciones con las letras éticas y de testimonio político que te compuso Juan Manuel Caballero Bonald:

Respuesta: “¡Bueno! A raíz de que yo ganara el premio de Mairena, Moreno Galván me llevó a Madrid; si Paco no me hubiera llevado a Madrid quizá yo estaría todavía en la Puebla de Cazalla. Con él –tú sabes que Moreno Galván hacía letras políticas- grabé dos discos chiquitos en la RCA; luego me pasé a Ariola. Pero allí quien llevaba el flamenco era Caballero Bonald, y le dijo a Moreno Galván que si me hacía algunas letras, y este le dijo que sí. Y así salió el disco que dices, que sí, que eran un poco políticas las letras, pero hay un cante que es la caña, que la letra la hice yo personalmente.”

Pregunta: Entonces ¿desde tus inicios has venido escribiendo tus propias letras?

Respuesta: “No solamente aquella. Después he empezao a cantar mis letras. Concretamente, en el disco ‘Encuentros’ hay cinco cantes con letras mías. También en el último todos los cantes tienen mis letras.”

Pregunta: Generalmente, y porque te lo piden, realizas el cambio por siguiriyas del jerezano ‘Manuel Molina’. Creo que se puede decir, sin riesgo de equivocarse, que, tras Manuel Vallejo, has sido quien más ha revalorizado este cambio ¿Cómo surgió esto en ti?

Respuesta: “A este cante yo no lo conocía como de ‘Manuel Molina’. Este cante se lo escuché a Antonio Mairena, y Antonio lo hacía sin ligarlo tanto como Vallejo. Entonces yo le dije a Francisco Moreno Galván ¿Yo puedo hacer este cante toó seguío? Y él me dijo que sí, que lo hiciera si podía. Y todo esto sin habérselo yo escuchao a Vallejo, y resulta que lo ligué por mi cuenta, y parece que esto lo he reinventao yo. ¡No el cante! La forma que yo te he dicho que había escuchao a Antonio Mairena. Luego, después fue cuando escuché a Vallejo. Y luego tengo críticas que dicen que yo lo alargo mucho, etc., etc. Pero lo cierto es que este cante ha vuelto a tener auge desde que yo lo hice en Mairena. Y tengo que reconocer que este cante ha sio el que me ha dao el poquito nombre que tengo. Lo que me fastidia un poco es que solo me pidan ese cante. ¡Mira! Cuando me dicen ¡Clavel, por siguiriyas…! Me están pidiendo el cambio de ‘Manuel Molina’, y yo también hago otros cantes y estos no me lo piden.”

Pregunta: Pero no deja de ser un halago.

Respuesta: “¡Si… claro! Pero yo hago otros cantes.”

Pregunta: Y mientras, los críticos diciendo que te encasillas…

Respuesta: “¡Bueno…! El tema de los críticos es otro. Y de esto prefiero casi no hablar. Porque, a veces se hacen críticas sin saber de cante, y eso no es así ¡vamos… que ya está bien! Yo respeto a los críticos que son eso ¡críticos! Yo agradezco tanto una crítica buena o mala que, a veces, también nos la merecemos. Pero para mí, los críticos lo primero que tienen es que saber de cante, después escuchar imparcialmente al cantaor y, tras esa escucha, realizar su crítica que pa eso están.”

Pregunta: ¿Qué me dices de los cantes comerciales?

Respuesta: “¡Hombre! Ahora que me mientas eso, yo no sé cómo la gente realiza comentarios. ¡Fíjate! Porque en mi último disco he metío unos fandangos de Huelva ya se ha dicho que son comerciales… ¡Bueno¡ Yo no lo creo así porque me ido al que creo que los realizó siempre con mucho corazón y pundonor, a Paquito Toronjo. También por hacer esto se me ha dicho que he perdió mi línea. Y te sigo diciendo que esto no es así, porque los fandangos de Huelva tienen su calidad y, estando bien hechos, pueden ser tan grandes como cualquier otro estilo, y que conste que no son ¡comercialeeees…!

Pregunta: Diego ¿crees que en flamenco caben otros instrumentos musicales que no sean la guitarra?

Respuesta: ¡Oée! Tendrán cabida para otros, a mí eso no me va. ¿Quién lo haga…? Bien hecho está ¡claro… para él! A mí, sacándome de la guitarra que no me busquen otro sitio. Yo no puedo querer más que a la guitarra.”

Pregunta: ¿Qué opinión te merecen las casas grabadoras? ¿Malean a los cantaores incitándoles a que hagan cantes comerciales?

Respuesta: “¡No sé qué decirte! Por mi propia experiencia no puedo decir que sí; quizás sea porque yo me he marcao siempre una línea mu seria pa mis cantes ¡Ea...! Qué no sé andar por otro sitio. Además, mi experiencia en casas grabadoras no ha sío mu buena, pues he tenío bastante mala suerte. Puede que haya fallao la promoción, que haya fallao yo, que no lo creo porque hago festivales y bastantes actuaciones en las Peñas. Lo que sí puedo decirte es que a las casas grabadoras lo que les va son los cantes que no tengan mucha complicación a la hora de escucharlos y, así, cualquiera que esté trabajando, o haciendo cualquier cosa, pueda escucharlos sin profundizar en lo que es el cante y lo que expresa el cantaor. Pero al cante, como tú sabes, hay que dedicarle mucha atención y, lo que es más importante, una atención especial.”


Rafael Valera Espinosa  

lunes, 10 de octubre de 2016

Memoria flamenca. PACO TORONJO (II)

“YO NO HE CONOCIO A ‘LA CONEJILLA’”.

Francisco Gómez Arreciado “Paco Toronjo”, con la guitarra de José Sousa, cantó en la Peña Flamenca de Jaén el 31 de enero de 1987 veintiséis fandangos de Huelva y una malagueña. En los primeros cantó por los localismos de Huelva, de Santa Eulalia, de Alosno incluidos los valientes, a la vez que engrandeció personalismos como los de Antonio Rengel, El Acalmao, Juan Rebollo, Marcos Jiménez, Bartolo el de la Tomasa, y los de su  personal aire. En la malagueña evocó al creativo gaditano Francisco Antonio Enrique Jiménez Fernández “Enrique el Mellizo”. De varios de estos personajes estuvimos hablando con el ilustre cantaor de Alosno en la segunda parte de la entrevista del citado 31 de enero.

En un momento de la charla no quise abordar de lleno cómo Paco había establecido una especial forma de hacer los fandangos de su tierra. Por aquella época había intérpretes populares que recordaban a los más significativos cantaores y, por ahí le fui sacando ciertos criterios interesantes a tener en cuenta sobre los fandangos de Huelva.

¿Por qué en estos últimos tiempos cantaores de renombre y mucha popularidad están incrementando la interpretación de los fandangos de Huelva por los aires de José Rebollo?
- ‘Rebollo tenía un fandango que yo hago a mi manera, y hay un cantaor que no es de Huelva, que es un gran amigo mío, que es ‘El Cabrero’, que después de no ser de Huelva no lo hace mal… ¡Pero, amigo mío! Lo ha cogió too de aquí –se señala él- , de los discos, de las cosas… pero se defiende’

¿Se acuerdan los cantaores de hoy en día al cantar por Huelva de artistas añejos como Rebollo, Pérez de Guzmán…?
- ‘El fandango de Pérez de Guzmán no es de Huelva, es amalagueñao, es abandolao, lleva el ritmo de verdial, aunque lo tengo yo grabao a mi manera, pero lleva el ritmo de verdial y lo influye; es un fandango más. Pérez de Guzmán estuvo mucho tiempo en Málaga, escuchó mucho al Cojo de Málaga e hizo un fandango a su manera, pero que es verdial.’

¿Si tuvieras que salvar un fandango salvarías solo el de Alosno?
- ‘¡No! Es muy difícil. Alosno solo tiene dieciséis tipos de fandangos; luego vienen los pueblos… Está el de Rengel, el de Rebollo; Paco Isidro no, Paco Isidro lo hacía bien, pero no me llegó nunca. Rengel y Rebollo solo hicieron un par de discos; los dos están en un mismo disco y no me quedo satisfecho cuando los escucho. Luego he escuchao a Rengel en persona y eso era otra cosa, pero el disco no; no sé si sería porque era discos de pizarra que luego los han sacao en casette –era la época de este formato-. Pasa lo mismo con ‘El Carbonerillo’, que por cierto casi toos los fandangos que hacia tenían el ritmo de Huelva, y fíjate que nació en La Macarena, pues toos los fandangos que hacía tenían ritmo de Huelva… ¡Ojo! Tocándole Ricardo’ Se refería a Manuel Serrapí Sánchez ‘Niño Ricardo’.

Como en el mensaje subliminal de sus declaraciones imperaba su ego creativo, quise entresacarle si había conocido algún cantaor profesional o aficionado que le hubiera gustado y así lo siguiera estableciendo.

¿Ha habido en tu tierra cantaores aficionados que te hayan llegado de verdad?
- ‘¡No¡ Porque en Alosno desde luego ha habio gente, pero luego no se dedicaban a eso. Los mineros… Marcos Jiménez que era abogado, o Manolillo el Calmao. Eran los que cantaban cuando se tomaban seis o siete copas de aguardiente o cuando se metían en fiesta y ya no cantaban otra vez hasta que no se terciaba. ¡Vamos, que no se dedicaban a eso! Cantaban a su forma pero no eran profesionales. También estaban el de Bartolo, el de la Matea… Eran toos aficionados del pueblo.

No quedándome muy satisfecho con sus declaraciones, insistí: ¿Y en tu juventud había alguien con garra?
- ‘Desde mi juventud hasta ahora no he escuchao gente con garra. Eran mayores todos. Marcos Jiménez hace ya un montón de años que murió; Bartolo igual; el de la Matea igual; Juan María igual… Esa gente si vivieran tendrían ya más de cien años.’

Y seguí reiterando mi curiosidad por si saltaba algún nombre. ¿María ‘La Conejilla’ quién era? - ‘¡Mira! Yo tengo cincuenta años y yo no la he conocío. La gente dice fandangos de ‘La Conejilla’ y yo me criao en el Alosno, nacío en el Alosno… ¡Fíjate! Me he llevao treinta años en el Alosno hasta que me fui a vivir a Madrid, tengo dos hijos madrileños y me he venío pa mi tierra, porque estaba ya hasta las narices de Madrid, pero a ‘La Conejilla’ no la he conoció.’

Tras esta última firme aseveración, con la cual pienso que quiso establecer su primacía cantaora por Huelva, retomé el dialogo hacia su vida profesional.

¿Cómo has desarrollado tu vida artística en Madrid?
- ¡Muy bien! Terminé una tourné con Juanito Valderrama y me quedé a grabar un disco con Hispavox. Entonces pasamos por el tablao de ‘Las Brujas’ y no sé quien estaba allí de Huelva que habló con el dueño de la sala ¡Mira que van a salir y tal…! Entonces iba conmigo este que ha grabao el último disco conmigo, Juan Díaz, que también de Alosno, y es un hombre que tampoco se dedica por completo a esto. Entonces salimos mi hermano y yo,  y al escucharnos nos dijeron que si queríamos seguir allí. Total que seguimos y me llevé a mi familia a Madrid. Luego estuve en cuatro o cinco tablaos, aunque yo venía toos los años a mi tierra, al Rocío, a la feria de Sevilla, o alguna cosa particular. Después he estao dieciséis años en el tablao ‘Las Cuevas de Nemesio’, que está en la Cava Alta; el primer tablao que yo pisé en Madrid, que por cierto, me llevó Pulpón… todavía estaba ese guitarrista célebre que salió con nosotros, ‘El Pinche’, que tocaba con las cuerdas metálicas que tienen un sonido diferente a todos y, además, con las cuerdas esas no puede tocar nadie. Yo no sé como ese hombre aguantó una feria de Sevilla sin echarse na en los deos ni na, pero tenía un aire distinto.

¿Cómo se vive el flamenco en Madrid?
- ‘Pues mira… yo caí muy bien en Madrid, porque a la gente le gustaba y estaba acostumbrá al fandanguillo y, cuando escucharon el fandango se dijeron que este no era el fandanguillo, era distinto. Se vive muy bien, muy bien…’ Continuará.

Rafael Valera Espinosa

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Memoria flamenca. PACO TORONJO (I)

"EL FANDANGO DE HUELVA, ANTES DE SALIR YO CON MI HERMANO ERA FANDANGUILLO DE HUELVA."

A comienzos de 1987,  la Peña Flamenca de Jaén –sin establecer visos de suficiencia- ya tenía conformado su prestigio y universalidad dentro del mundo flamenco. Era la más reconocida por sus trabajos, sus recitales, las Semanas de Estudios Flamencos, la programación de exitosos festivales flamencos, el comedido y serio conocimiento de nuestro arte por sus asociados, y la autoridad que se emanaba de su ambiente por todo lo referido. Actuar en la citada peña era como conseguir la alternativa de prestante artista flamenco.

Ese logro lo consiguieron eminentes aficionados como José Solís Rostaing,  Angel García Cruz, Ramón Porras González, Fausto Olivares Palacios y sus hermanos Pepe y Paco, Juan Antonio Ibáñez, José Cruz García –presumía de tener los mismos apellidos que Antonio Mairena-, Pedro Sánchez Ortega, Manuel Urbano Pérez Ortega, José Luis Buendía López, los hermanos Fernando y Manolo “Canalejas”… y muchos más. Todos brillaban en su entendimiento flamenco, otros en las tareas administrativas –Juan José Carrascosa, Fernando Calahorro, José Agrela, Antonio Altés Sanchez-Rando, Luis de la Rosa Galán, Ramón Montoro Campos, Joaquín Sánchez Martínez, Juan Luis de la Rosa Vidal o José Mesa… además de un comedido saber flamenco-, trabajadores todos que encumbraron la Revista Candil, y por tanto, el flamenco jiennense.

Francisco Gómez Arreciado “Paco Toronjo”
Comenzaba el año 1987 y muchos eran los cantaores que deseaban demostrar sus cualidades flamencas. Entre ellos, el onubense Francisco Gómez Arreciado “Paco Toronjo”. Se le contrató para el 31 de enero del citado año, y tres horas antes –siete de la tarde- de su recital flamenco, los dos solos, en el hall del Hotel Xauen, iniciamos nuestro diálogo.

¿De dónde te viene la afición? ¿Cuáles son tus raíces flamencas?
- ‘Mis raíces son que en la familia de mi padre ha cantao todo el mundo. Mi abuela cantaba estupendamente, mi padre también, mis tíos… Yo creo que estoy cantando desde que tenía ocho o diez años. Estaba guardando cochinos con ocho años y creo que cantaba corriendo detrás de los cochinos.”

No era muy explícito en los inicios de la entrevista. Conocía el prestigio de la revista y estaba expectante para no cometer ningún error que trascendiera en su trayectoria flamenca. Quería saber de su profesionalidad y a mi requerimiento expresó:

- ‘Se produce cuando mi hermano Pepe y yo grabamos el primer disco. Entonces éramos los Hermanos Toronjo. Tengo dieciocho discos hechos con mi hermano y siete u ocho en solitario.’

¿En tu familia ha habido algún artista con renombre?
- ‘¡No! Eran aficionados. Mi padre cantaba muy bien como te he dicho. Era un hombre de campo. No fue nunca profesional. Era imitador, les gustaban las cosas de Marchena, del Carbonerillo, de Cepero… Esos cantes los rumeaba bien. Yo no, yo canto a mi forma.’

Paco ya venía desde tiempo constataban una forma muy personal de hacer el cante. Sus ecos “jondos” se traslucían en sus interpretaciones y los aficionados empezábamos a considerarlo como un creador más que recreador. La pregunta era pertinente ¿Ha sido tu personalidad la creadora de iniciar, a veces, las sevillanas por serranas, o los fandangos de tu tierra por siguiriyas?
- ‘¡Eso lo he hecho yo! Eso lo he hecho yo por hacer más flamenco el fandango. Porque yo canto bien por siguiriyas. Me gusta hacer la salía y luego arrancarme por fandangos. Cada fandango lleva un son. Unos fandangos hay que cantarlos por arriba y otros por medio, y los del medio son lo que canto del Alosno, donde yo nací. Como estos fandangos hay que cantarlos por medio y la siguiriya también, pues sale el fandango’

 Considero que Paco se refería a la estructura musical del segundo verso de la siguiriya, pues en lo demás, la enjundia y el quejío de la misma está en el poderío tonal –es decir, por alto- del intérprete.

Mas mi interés estaba en sus teorías y creatividades de los fandangos de Huelva, y le pregunté por singulares paisanos suyos sobresalientes en el estilo como José Rebollo, Antonio Rengel o Paco Isidro:
- ‘Fueron hombres que no fueron, no fueron… Paco Isidro era un hombre muy mayor, era taxista. No lo hacía mal. Y Rengel era un hombre que no duró mucho. Rebollo creo que murió joven –en Sevilla en 1938-, yo no lo conocí. A Rengel sí y con Paco Isidro he estao muchas veces. Ellos se defendían. ¿Sabes donde fueron mucho a aprender? A mi pueblo. Estuvieron mucho en el Alosno. No porque yo haya nacido en ese pueblo, pero la madre del fandango de Huelva es Alosno.’

¿Es verdad eso de que para cantar por Huelva hay que haber nacido en Huelva?
- ‘Yo creo que sí. Tú sabes que ha habio mucha gente que lo ha iuntentao y han fracasao casi toos. No han llegao a dar lo que hay que darle al fandango de Huelva. Un ejemplo lo tienes aquí en Jaén, en ese gran amigo mío que es Juanito Valderrama, que ha cantao muy bien por fandangos naturales, pero cuando se mete por Huelva ya no es igual. Yo he hecho giras con él. Es una gran persona, es un peazo de artista, pero no sé lo que tiene… Yo creo que sí sé por qué… ¿Toca bien Paco de Lucía? Yo tengo tres discos con Ramón de Algeciras, su hermano… Toca fenomenalmente a compás pero le falta el aire de allí, el aire de Huelva, un aire que es de mi tierra, el aire de Huelva. Igual que las alegrías son de Cádiz, igual que la malagueña es de Málaga, igual que la granaina es de Granada.’

Aquí, por mi juventud, me faltó decirle que las granaínas eran de don Antonio Chacón, el cual nació en Jerez de la Frontera.

Volví a la carga por el desasosiego que me producía la defensa del fandango de su tierra y la utilización de la entrada siguiriyera para engrandecer la flamencura del de Huelva, preguntándole ¿Es que los fandangos no son tan flamencos?
Joaquín Vargas “El Cojo de Málaga”
- ‘¡El fandango sí! Pero tú sabes que el fandango de Huelva, antes de salir yo con mi hermano no le llamaban fandango, le llamaban fandanguillo de Huelva, y además se cantaba para bailar, eran folclóricos, que yo los canto también pa bailar, pero los canto libres, a mi forma, porque pa bailar es como una letanía… ¡Pa bailaaar!

En la continuación hablamos de su impronta personal y los seguidores que ha tenido. La revalorización de una singularidad que ha engrandecido el fandango de Huelva, y de otros creativos como José Pérez de Guzmán y Ursaiz “Pérez de Guzmán”, o Joaquín Vargas “El Cojo de Málaga”.

Rafael Valera Espinosa (presidente de la Peña Flamenca de Jaén y flamencólogo).
        



miércoles, 2 de mayo de 2012

BERNARDO MIRANDA.

A raíz de lo publicado en la columna pasada titulada “Ciclos Flamencos”, algunos aficionados podrán preguntarse porqué cito que “Ahora estamos inmersos en el final de una cierta modernidad generada a raíz de los avances técnicos, el marketing comercial y la afortunada carencia de vicisitudes de los artistas para sobrevivir”. Y quiero aclarar el por qué de mi aseveración.

​En los últimos tiempos –cerca de una década- están surgiendo numerosos artistas jóvenes que vienen estableciendo una enorme afición y estudio sobre nuestro arte, los cuales gracias a su preparación están consiguiendo numerosos premios en concursos flamencos a pesar de su juventud. Y cito varios ejemplos: La galduriense (Jódar) gana el Premio Nacional de Tarantas de Linares con 17 años (la más joven el conseguirlo), y la Lámpara Minera de La Unión a los 19, además del prestigioso “Melón de Oro”, de Lo Ferro (Murcia). La onubense Rocío Márquez Limón obtiene la citada “Lámpara Minera” con 22 años. La pacense (Badajoz) Celia Romero consigue el mismo premio en La Unión con 16 años. El jiennense de Villacarrillo Carlos Cruz hijo, se alza en Huelva con el Premio Jóvenes Flamencos de la Junta de Andalucía, también con 22 años, etc. Así podría seguir enumerando jóvenes cantaores que establecen su repertorio por las estructuras ortodoxas y los estilos más diversos.

​Claro ejemplo de lo citado tuvimos oportunidad de disfrutarlo con otro joven cantaor de Fernán Núñez (Córdoba), Bernardo Miranda Fernández, de 22 años, en el pasado recital de San Antón que ofreció en la Peña Flamenca de Jaén. Y para aseverar sus inclinaciones a las viejas escuelas, que mejor de relatar los estilos y personalismos por los que basó su puesta en escena.

​Comenzó con granaína melódica y melismática, basada en las escuela chaconiana con claras sonoridades al gaditano Aurelio Sellé, tesitura en la que siguió abundando para redondear con solvencia tonal y melismática por la media granaína. Otro tanto estableció con el compás del tres por cuatro de las cantiñas-alegrías, basando sus referencias cantaoras en Pericón de Cádiz y algo de Manolo Vargas.

​Amplio fue el recorrido de sus soleares, basadas principalmente en los aires apolaos de Triana con acertados matices de Diego Bermúdez Cala “El Tenazas de Morón”, para después enlazar con la recreación que del iliturgitano José Yllanda realizara Pepe Marchena, y volver a la Triana del Zurraque con evocaciones El Arenero y Olivé. Melódico y melismático fue su enfoque de la malagueña de La Trini con recreación chaconiana, que enlazó con fandango de Lucena y verdial malagueño.

​Mas su hondura artística –precoz para su juventud- la constató por cantes de fragua con potente tono por debla y tonás con acercamientos sonoros a Rafael Romero, enlazándolas con pellizco flamenco con siguiriyas de Tomás El Nitri, Diego el Marruro y el cambio de Manuel Molina. En los tientos-tangos reitero su seguimiento del cantaor iliturgitano y la revalorización que este hizo del jerezano Juanito Mojama, evocando también los ecos de los maestros gaditanos por el estilo, para derivar a los tangos con tratamientos modernos y coplas de Las Grecas. Finalizó con una tanda de fandangos de Huelva con aproximaciones al onubense Paco Isidro, al cané de Alosno, al personalismo de José Rebollo por Paco Toronjo, así como al tratamiento que Pepe Toronjo estableciera del de Santa Eulalia y su hermano Paco de los del Cerro de Andévalo, para finalizar con prestancia artística por la creatividad de Manuel Vallejo.

Rafael Valera Espinosa
Presidente de la Peña Flamenca se Jaén y flamencólogo.