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lunes, 8 de octubre de 2018

Por soleá. MANUEL RÍOS RUIZ.

Manuel Ríos Ruiz
(foto de Jerez Jondo)
Triste es la noticia del fallecimiento de Manuel Ríos Ruiz, gran poeta de Jerez de la Frontera, y buen amigo mío y de la Peña Flamenca de Jaén, pues sus colaboraciones en la revista ‘Candil’ fueron numerosas. Poeta, ensayista, periodista e investigador. Miembro de número de la Real Academia Jerezana de San Dionisio de Ciencias Artes y Letras, Miembro fundador de la Cátedra de Flamencología y presidente del Patronato del Museo del Arte flamenco. Está reconocido unánimemente como uno de los más hondos y cabales conocedores del arte flamenco. Residía en Madrid, donde ha dirigido las revistas La Estafeta Literaria y La Serneta. Fundó la Revista La Venencia y la colección de libros del mismo nombre.’ ‘Durante quince años mantuvo en RNE el programa de flamenco El Cuarto de los Cabales. Ha sido igualmente crítico de flamenco de ABC de Madrid y columnista de Diario de Jerez. Por su libro de poemas El oboe, mereció el Premio Nacional de Literatura 1972 del Ministerio de Cultura. Y por el conjunto de su obra poética el Premio Hispania de las Letras del Club Universitario Hesperia de Nueva York’ escriben sus amigos de ‘La Voz del Sur’.

Entablamos amistad en Córdoba en abril de 1992, cuando entre otros, ambos fuimos elegidos para formar parte del jurado del XIII Concurso Nacional de Arte Flamenco, así como también de la XIV Edición de 1995. Nuestras vivencias fueron intensas en los veinticinco días que aproximadamente duraban los concursos, y las intensas conversaciones, generalmente sobre flamenco. Recuerdo una en la que quiso convencerme -y lo consiguió- de una reflexión que él había venido sopesando durante bastante tiempo sobre el cante por siguiriyas. Me dijo que sus paisanos ‘Curro Durse’ y Manuel Molina, por sus influencias sobre Silverio Franconetti, don Antonio Chacón y Manuel Torre, el primero, y también sobre ‘Manuel Torre’, el segundo, con su siguiriya ‘Siempre por los rincones…’, habían sido los artífices de la consagración jerezana en el citado estilo. Igualmente, recuerdo como Antonio Fernández Díaz 'Fosforito', Manolo Ríos y yo, luchamos en el concurso para que José Heredia ‘Joselete de Linares’, alcanzara los premios ‘Manuel Torre’ y don Antonio Chacón, en la edición de 1992.

Aparte de sus colaboraciones con la revista ‘Candil’, Manuel Ríos Ruíz fue miembro de la Comisión Organizadora del Congreso Fundador de la Asociación Nacional de Críticos de Arte Flamenco, que auspiciado por la Diputación Provincial de Jaén, se celebró en nuestra tierra en el año 1993, y de la que también formaron parte Manuel Martín Martín, Agustín Gómez Pérez, Manuel Urbano Pérez Ortega, Tomás Ortiz Ibañez, Leovigildo Aguilar Burgos, Francisco Cañada Cejudo y yo.

Fue uno de sus libros el que más me encaminó hacia el conocimiento de nuestro arte, ‘Introducción al Flamenco’, editado en los primeros años de la década de los setenta, así como el ‘Diccionario Enciclopédico de Flamenco’, el que me sirvió para escudriñar los desconocidos artistas de nuestra provincia.

Manuel Ríos siempre estará en mi memoria.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)


jueves, 5 de julio de 2018

Manuel Martín se recrea en la amplia trayectoria flamenca de Diego Clavel.

El complemento artístico en el inicio de la XXIV Semana de Estudios Flamencos, que tiene como escenario la Peña de Jaén, lo puso Raúl Montensinos.

07/05/2009 - Autor: Rafael Valera - Fuente: Ideal

El escritor, estudioso y crítico flamenco astigitano Manuel Martín Martín, en la jornada inaugural de de la XXIV Semana de Estudios Flamencos de la Peña Flamenca de Jaén, la cual homenajea a Diego Clavel, dejó una vez más constancia de su amplio conocimiento de la vida y hechos de los artistas flamencos.


Y aunque parezca extraño, en la exposición de su conferencia La devoción insatisfecha de Diego Clavel, constató que el cantaor de la Puebla de Cazalla es uno de los maestros actuales que más progresión y enseñanzas artísticas ha establecido en los últimos cuarenta años.

Su popularidad -dijo- se acrecienta cuando en 1970 gana el Concurso de Mairena del Alcor, revaloriza la forma interpretativa de la siguiriya de Manuel Molina al estilo de Manuel Vallejo, acompaña con su cante a la desaparecida y legendaria bailaora Pilar López, interpreta y graba letras reivindicativas de Caballero Bonald, participa en varios programas flamencos de TVE, y culmina una obra investigadora con la grabación de las antologías de la malagueña, de las soleares, siguiriyas, cantes mineros y fandangos de Huelva. Finalizó expresando que En el arte de Diego tienen cabida todos los perfumes del cante.


Raúl Montesinos
(foto: IDEAL) 
El complemento artístico lo efectuó el joven y también morisco Raúl Montesinos, el cual estuvo acompañado por la maestría del guitarrista mairenero Antonio Carrión, exponiendo ambos su profesionalidad en un comienzo por malagueña-granaína de Manuel Torre con excesivo alargamiento melódico, para derivar a la rondeña de Rafael Romero, enlazar con fandango de Lucena, y rematar con zángano de Puente Genil y resonancias fosforeras.

En lo siguientes tientos-tangos se centró en la evocación que Diego efectúa de Juanito Mojama, también por el localismo gaditano, recuerdos de El Lebrijano, evocaciones de Pastora y un final a través de los ecos del Titi de Triana y más de la Niña de los Peines.

Pero su conocimiento e impronta artística la expuso por soleares y siguiriyas. En las iniciales del tres por cuatro se ubicó primeramente en Alcalá y resonancias de Juan Talega, continuó con matices de El Mellizo y derivar a las utreranas de Juaniquín de Lebrija. En las segundas, Raúl estableció fuerza tonal por Tomás "El Nitri", pellizco en la recreación que de Juan Junquera hizo Manuel Torre, para enlazar con la de cambio de Manuel Molina y finalizar con la cabal de El Tuerto de la Peña.

Cantó también por cartagenera de Chacón y por la taranta que popularizara Pastora Pavón conocida como de La Gabriela.

Finalizó con fandangos de Cepero, Vallejo, El Niño Gloria y los onubenses de Paco Isidro y el valiente de Alonso.


lunes, 2 de abril de 2018

Por soleá. ¡QUÉ BIEN VENDE EL FLAMENCO! (II).

Relacionando esta columna con la del pasado domingo, y ratificándome en lo bien que le sientan a muchas producciones discográficas, escenográficas, o de cualquier índole, la palabra flamenco en su denominación y puesta en escena, he de seguir intentando resaltar los valores de nuestra universal cultura musical, para que no pierda su entidad, a pesar de la rentabilidad que supone sumarla a otra cultura musical o intento de ¿renovación? como por ahí se viene expandiendo: Chola Chalá es la agrupación pionera en la fusión del folklore nacional (paceño-boliviano) y el flamenco, que propone canciones de autoría propia, donde juegan de manera innovadora con escalas, armonías, ritmos, letras e historias y una fusión cultural.”

Se viene comentando en muchos medios de comunicación el gran éxito de la ¿renovadora? del arte flamenco ‘Rosalía’: Ella no quiere hacer lo correcto. “Pa’ [sic] esa mierda ya no tengo tiempo”, cantaba con la sensación del rap, trap o como queramos llamarlo C.Tangana.” Uno se pregunta ¿atenorar una siguiriya de Manuel Molina y rematarla con bajo-falsete de Marchena por la cabal de Silverio popularizada por ‘El Pena’ es renovar esta música? ¡Pues qué bien! ¿Lo es coger una canción que se aflamencó por bulerías entre otros por Manuel Vallejo y retrotraerla de nuevo a canción? ¡Pues, que vale!

Hubo un tiempo en el que flamenco también comenzó a tener determinadas acepciones para ratificar sus influencias y no tener que denominarse como tal. ¿Recuerdan la denominación de ‘flamenquito’? Considero que el vocablo diferenciaba con justa medida la adecuada separación de flamenco y arte aflamencado para turistas o similares. Sin embargo, se ha perdido porque en sí mismo se subordinaba con realidad al verdadero arte. Ahora consideran mejor hablar de renovación, vanguardismo, revolución, mestizaje, fusión, entremezcla… del flamenco. ¡Todo para vender mejor!

A veces considero que estos nuevos profetas del flamenco no tienen memoria o nosotros tenemos mucha ¿Nadie se acuerda de las grabaciones de 1932, cuando el gran Ramón Montoya (innovador de la guitarra flamenca) acompañó al saxo de Fernando Vilches que hacía la voz del cantaor? ¿O a ‘Sabicas’ con Joe Beck en 1966, uno por flamenco y otro por rock? ¿Y cómo no hablar de Smash y Manuel Molina; Triana o Tabletón; Gualberto y su sitar con Ricardo Niño a la guitarra; ‘Lebrijano’ con sus ‘galeras’ y ‘caravanas’; o Manolo Caracol con su yerno Arturo Pavón?

Y reitero, una vez más, que todo es bonito, netamente musical, divertido, coreográfico, muy trabajado artísticamente y adecuadamente disfrutable. Sin embargo, particularmente no me pone el vello de punta como lo hacen Tomás Pavón, su hermana ‘La de los Peines’, ‘Manuel Agujetas’, ‘Terremoto de Jerez’, ‘Antonio Mairena’, ‘Fosforito’, ‘Lebrijano’, ‘Camarón’ y Morente en sus inicios, o Miguel Poveda. Aún creo que los argentinos no han terminado de considerar que las composiciones del gran Astor Piazzola sean auténticos tangos. Incluso él tuvo que reconocer que sus composiciones eran ‘Música contemporánea de Buenos’. Cada música y arte tiene su sitio.

Rafael Valera Espinosa

viernes, 1 de diciembre de 2017

Memoria flamenca. DIEGO ANDRADE MARTAGÓN “DIEGO CLAVEL” (II).

“YO NO HE REINVENTAO EL CAMBIO POR SIGUIRIYAS DE ‘MANUEL MOLINA’.”

Diego Clavel con Rafael Valera
Quizás, una de las épocas más entrañables de la trayectoria artística de ‘Diego Clavel’ fue la década de los setenta del pasado siglo. Lo significativo fue su premio por siguiriyas en el Concurso de Mairena del Alcor, en 1970. Seguidamente, el Catavino de Oro de la Peña ‘El Lucero’ de Montilla, durante festival La Cata de Montilla, en competencia con El Lebrijano, Menese, Curro Malena, Camarón de la Isla y Fosforito. Otro de sus galardones más prestigiosos fue el de la ‘Saeta de Oro’ de Radio Nacional de España de Sevilla. En 1972, participa en el concurso del Cincuentenario de Granada, alcanzando una excelente clasificación. Y, seguidamente, su estancia en Madrid. Por ahí continuó la entrevista que le realicé en abril de 1981.

Pregunta: Después de tus éxitos en los concursos vinieron las grabaciones con las letras éticas y de testimonio político que te compuso Juan Manuel Caballero Bonald:

Respuesta: “¡Bueno! A raíz de que yo ganara el premio de Mairena, Moreno Galván me llevó a Madrid; si Paco no me hubiera llevado a Madrid quizá yo estaría todavía en la Puebla de Cazalla. Con él –tú sabes que Moreno Galván hacía letras políticas- grabé dos discos chiquitos en la RCA; luego me pasé a Ariola. Pero allí quien llevaba el flamenco era Caballero Bonald, y le dijo a Moreno Galván que si me hacía algunas letras, y este le dijo que sí. Y así salió el disco que dices, que sí, que eran un poco políticas las letras, pero hay un cante que es la caña, que la letra la hice yo personalmente.”

Pregunta: Entonces ¿desde tus inicios has venido escribiendo tus propias letras?

Respuesta: “No solamente aquella. Después he empezao a cantar mis letras. Concretamente, en el disco ‘Encuentros’ hay cinco cantes con letras mías. También en el último todos los cantes tienen mis letras.”

Pregunta: Generalmente, y porque te lo piden, realizas el cambio por siguiriyas del jerezano ‘Manuel Molina’. Creo que se puede decir, sin riesgo de equivocarse, que, tras Manuel Vallejo, has sido quien más ha revalorizado este cambio ¿Cómo surgió esto en ti?

Respuesta: “A este cante yo no lo conocía como de ‘Manuel Molina’. Este cante se lo escuché a Antonio Mairena, y Antonio lo hacía sin ligarlo tanto como Vallejo. Entonces yo le dije a Francisco Moreno Galván ¿Yo puedo hacer este cante toó seguío? Y él me dijo que sí, que lo hiciera si podía. Y todo esto sin habérselo yo escuchao a Vallejo, y resulta que lo ligué por mi cuenta, y parece que esto lo he reinventao yo. ¡No el cante! La forma que yo te he dicho que había escuchao a Antonio Mairena. Luego, después fue cuando escuché a Vallejo. Y luego tengo críticas que dicen que yo lo alargo mucho, etc., etc. Pero lo cierto es que este cante ha vuelto a tener auge desde que yo lo hice en Mairena. Y tengo que reconocer que este cante ha sio el que me ha dao el poquito nombre que tengo. Lo que me fastidia un poco es que solo me pidan ese cante. ¡Mira! Cuando me dicen ¡Clavel, por siguiriyas…! Me están pidiendo el cambio de ‘Manuel Molina’, y yo también hago otros cantes y estos no me lo piden.”

Pregunta: Pero no deja de ser un halago.

Respuesta: “¡Si… claro! Pero yo hago otros cantes.”

Pregunta: Y mientras, los críticos diciendo que te encasillas…

Respuesta: “¡Bueno…! El tema de los críticos es otro. Y de esto prefiero casi no hablar. Porque, a veces se hacen críticas sin saber de cante, y eso no es así ¡vamos… que ya está bien! Yo respeto a los críticos que son eso ¡críticos! Yo agradezco tanto una crítica buena o mala que, a veces, también nos la merecemos. Pero para mí, los críticos lo primero que tienen es que saber de cante, después escuchar imparcialmente al cantaor y, tras esa escucha, realizar su crítica que pa eso están.”

Pregunta: ¿Qué me dices de los cantes comerciales?

Respuesta: “¡Hombre! Ahora que me mientas eso, yo no sé cómo la gente realiza comentarios. ¡Fíjate! Porque en mi último disco he metío unos fandangos de Huelva ya se ha dicho que son comerciales… ¡Bueno¡ Yo no lo creo así porque me ido al que creo que los realizó siempre con mucho corazón y pundonor, a Paquito Toronjo. También por hacer esto se me ha dicho que he perdió mi línea. Y te sigo diciendo que esto no es así, porque los fandangos de Huelva tienen su calidad y, estando bien hechos, pueden ser tan grandes como cualquier otro estilo, y que conste que no son ¡comercialeeees…!

Pregunta: Diego ¿crees que en flamenco caben otros instrumentos musicales que no sean la guitarra?

Respuesta: ¡Oée! Tendrán cabida para otros, a mí eso no me va. ¿Quién lo haga…? Bien hecho está ¡claro… para él! A mí, sacándome de la guitarra que no me busquen otro sitio. Yo no puedo querer más que a la guitarra.”

Pregunta: ¿Qué opinión te merecen las casas grabadoras? ¿Malean a los cantaores incitándoles a que hagan cantes comerciales?

Respuesta: “¡No sé qué decirte! Por mi propia experiencia no puedo decir que sí; quizás sea porque yo me he marcao siempre una línea mu seria pa mis cantes ¡Ea...! Qué no sé andar por otro sitio. Además, mi experiencia en casas grabadoras no ha sío mu buena, pues he tenío bastante mala suerte. Puede que haya fallao la promoción, que haya fallao yo, que no lo creo porque hago festivales y bastantes actuaciones en las Peñas. Lo que sí puedo decirte es que a las casas grabadoras lo que les va son los cantes que no tengan mucha complicación a la hora de escucharlos y, así, cualquiera que esté trabajando, o haciendo cualquier cosa, pueda escucharlos sin profundizar en lo que es el cante y lo que expresa el cantaor. Pero al cante, como tú sabes, hay que dedicarle mucha atención y, lo que es más importante, una atención especial.”


Rafael Valera Espinosa  

viernes, 23 de septiembre de 2016

Por soleá. LA PERMANENTE CREATIVIDAD DE RAFAEL ROMERO.

Es menester señalar que la mayoría de maestros de nuestro arte han tenido mentores que les han ido inculcando sus enseñanzas y, a la vez, han procurado promocionar sus valías para que alcanzaran su propio estatus. Es lo que conocemos como la revalorización de lo establecido para crear e innovar con criterio agradecido de las fuentes creativas en las que se han formado. Pienso que esto es el verdadero acicate para ir engrandeciendo la divulgación del arte flamenco. Manuel Torre procuró y consiguió enaltecer las cualidades adquiridas de artísticos maestros como El Viejo de la Isla, Manuel Molina, El Loco Mateo, Paco La Luz o Joaquín Lacherna, y, de esta forma, crear su propia personalidad, redondeada con su conocido cambio de remate por siguiriyas. Y junto a él, añejas figuras como don Antonio Chacón, La Niña de los Peines, Aurelio Sellé o Manolo Caracol.

Bien es cierto que nuestro comprovinciano Rafael Romero –no valorizado como se merece- igualmente ha tenido una progresión flamenca en cuanto a recrear lo aprendido. Muchas son sus aportaciones a determinados estilos como la caña, la serrana, la petenera, los tientos, el mirabrás, las siguiriyas, las farrucas, los garrotines, las guajiras, la debla, los jaleos extremeños, los villancicos flamencos, las romeras, etc. A lo que hay que sumar sus cantes de la madrugá (primigenios de los cantes mineros) y muy especialmente sus rondeñas. Es en este último cante donde Rafael figura como auténtico creador nato –no recreador- de un estilo flamenco.

Considero que, en cierto modo, su creación ha pasado de puntillas. Cierto que este es un estilo que, según los estudiosos, tuvo su inicio en el arte de una legendaria cantaora conocida como Ana Amaya Molina “Anilla la de Ronda”, mas no está configurado su origen plenamente en lo referido. Pero ha sido Rafael Romero, el gitano de Andújar, el que ha consolidado su creación como clásica. Y recordar su singularidad por este estilo no es de actualidad, aunque también. En la década de los sesenta del pasado siglo, artistas de la talla de Benito Rodríguez Rey “Beni de Cádiz”, ya las tenía como primordiales en su repertorio, e incluso las grabó. Otros como José Menese, Rosario López, Miguel Vargas, José el de la Tomasa, Enrique Morente… y muchos más, las utilizaron como continuadoras de sus malagueñas para rematar este grupo de cantes.   

En la actualidad, la creación de Rafael Romero por rondeñas se ha quedado como un cante clásico en la derivación de las malagueñas hacia los cantes abandolaos, los cuales suelen ser redondeados por la rondeña de “El Negro”, las que popularizara Silverio Franconetti a mediados del siglo XIX, y que fueron grabadas por Antonio Pozo “El Mochuelo”, en 1907. Sin embargo, he de insistir en que las de Rafael son las más populares –las grabó primeramente con aires de los fandangos de Huelva y, posteriormente, como las conocemos en la actualidad, con ecos abandolaos- de los flamencos actuales.



Rafael Valera Espinosa  

martes, 6 de septiembre de 2016

MEMORIA FLAMENCA. MANUEL MAIRENA (I)

“MI HERMANO ANTONIO TENIA CELOS DE MI.”

Manuel Mairena y Rafael Valera
Se celebraba el XXII aniversario de la fundación de la Peña Flamenca de Jaén, el XV de la edición de la revista Candil, y el X de la muerte de Antonio Cruz García “Antonio Mairena”, y los directivos de la entidad y promotores a su vez de la revista, decidimos que Manuel Mairena era el artista flamenco imprescindible –por la determinación de las fechas- para protagonizar el mencionado aniversario de la creación de la entidad cultural flamenca capitalina. Corría la primavera del año 1993 y la entrevista al menor de la casa de Rafael Cruz Vargas era de obligado menester. Existían situaciones anímicas que no eran las más propicias para mantener este diálogo, quizás hasta pudieron resultar contraproducentes por el hecho de cumplirse diez años de la muerte de su hermano Antonio. Mas, esa misma contradicción acarreó un resultado tan loable que me indujo a no sopesar, en futuros encuentros con artistas, cual debe ser el momento idóneo para establecer el contacto.

Ante mi solicitud, ni se mostró huraño ni hubo ningún desplante por su parte, todo lo contrario. Estuvo comedido, amable y sincero, pero triste. No hacía mucho tiempo que su hermano Curro Mairena se había llevado –el 18 de enero de ese 1993- su grito siguiriyero en su alma, y el sentimiento de orfandad imperaba en el ánimo de Manuel. Por otro lado, como he referido anteriormente, el cercano décimo aniversario -5 de septiembre del mismo año- de la muerte de Antonio y la serie de preparativos que se estaban hilvanando para su conmemoración, ahondaban más la pena de nuestro protagonista, pues todo contribuía a que el cantaor se sintiera el último de su casta cantaora. En su posterior recital tras la entrevista, todos los sentimientos se aunaron con su arte para proporcionarnos una auténtica noche de cabales.

Su repertorio, con la guitarra de Antonio Carrión, lo estableció por soleá por bulerías, soleares jerezanas de "El Gloria" y Frijones, de La Andonda, Joaquín el de la Paula, más Frijones y La Andonda, de El Quino y Manuel el Chino. Igualmente, mostró su enjundia por tientos destacando el recuerdo de Rafael Pareja; por tangos de Frijones, Mellizo, Pastora, su hermano Antonio y Fernando El Herrero. En las siguiriyas de acordó de Manuel Molina, Paco La Luz, El Marruro, Francisco La Perla y cabal de Silverio. Se basó en las bulerías por Antonio La Peña, La Sordita, y en su hermano Antonio por romances. Finalizó por tonás de Juanelo de Jerez, Juan El Pelao y Antonio El Baboso, maestro de Tomás Pavón en la debla. Plenitud de flamencura “jonda”.  

Como solía establecer en este tipo de entrevista, la primera pregunta que le hice estaba enfocada a que nos contara sus comienzos cantaores en la fragua de su padre, Rafael Cruz:

- “Mi padre era tal aficionao que generalmente siempre había alguna que otra fiesta en mi casa. Aquello era para vivirlo, porque el flamenco que nosotros hacemos es de convivencia. Después ha habido que ser artista y dedicarse profesionalmente a este arte. En casa era flamenco de familia. Mi padre era tal aficionao que cuando tuvo edad su primer hijo para llevarlo de la mano,  Antonio, se iba con él a escuchar a cantaores como Manuel Torre, El Gloria, los Pavones…” ¿Y qué artistas iban a tu casa? “En Mairena había dos casas. Una era la de Juan Carmelo –que era la más pudiente-, familia de Diego de la Gloria, de Mairena, y de Anselmo, de Ecija… y mi casa. Mi padre le montaba espectáculos a Manuel Torre, y mi padre decía que no tenía ni que cantar, que con el timbre de su voz acababa con too. Mi padre era un hombre inteligente, muy gitano, con sus cosas… muy trabajador, sabiendo leer y escribir perfectamente, con su pequeño capital… que podía, porque todas las familias gitanas no estaban como él. Y claro, los artistas iban por mi casa.”

¿Hubo un hijo predilecto?

- “El predilecto fue Antonio. En las segundas nupcias de mi padre vine yo y Antonio era ya un hombre curtido. Antonio era muy celoso y yo el más chico de la familia, y lo que pasa con los pequeños… Por aquél entonces empiezo a cantiñear y cantar en la fragua por saetas, que es lo primero que se canta en mi pueblo por ser una ciudad muy saetera. Mi padre comienza a escucharme y a llevarme a los sitios de los flamencos. Con trece años conseguí el premio de saetas de la radio en Sevilla. Con toda esta serie de circunstancias, Antonio comienza a tener unos pocos celos porque siempre había sido él el predilecto. Luego surgieron unas diferencias entre mi padre y Antonio, ya que él no había querido que se casara por segunda vez. ¡Ojo! Antonio siempre se llevó magníficamente con mi madre.”

¿Es por esto que te fuiste con Enrique el Cojo?

- “¡No! Lo de Enrique el Cojo surge porque yo iba a la academia, ya que a mí me gustaba mucho el baile también. Iba a lo de Manuela Vargas a verla ensayar en su academia. Entonces en Sevilla se vivía de las fiestas más que hoy; las que organizaban la Duquesa de Alba, el Marqués de Paradas… Enrique me metió con una pareja de baile en la que ella era suiza y él catalán, pero tenían un ‘algo’ y trabajaban mucho. Con ellos estuvieron Pepe el de la Matrona y José Mercé. Cuando Pepe se fue me llamaron a mí y estuve mucho tiempo con ellos… con Susana y José, que así se llamaban. Generalmente donde más actuábamos era en el extranjero. De ahí viene lo de Enrique el Cojo, porque a Enrique le gustaban mucho mis cosas… le gustaba que yo me diera mis vueltecitas. Después vino lo de Manuela Vargas, con la que también estuve unos pocos de años.”

¿Hiciste muchas giras por el extranjero?

- “Más que aquí, en España. Una vez, para lo de la antorcha –consiguió La Antorcha del Cante de Mairena del Alcor en 1965- tuve que venir de Londres. Cuando me llamaron les dije que me tenían que pagar el viaje de ida y vuelta para que pudiera estar en Mairena para lo de la antorcha.”

Durante el resto de la entrevista Manuel Mairena nos relató innumerables cosas y situaciones de su hermano Antonio Mairena, y la curiosa circunstancia de que Manolo estuvo cantando –sin competir- en el famoso Concurso Nacional de Arte Flamenco de 1962, en el que le dieron a su hermano la III Llave de Oro del Cante Flamenco. Parte de todo eso lo narraré en la siguiente entrega.


jueves, 5 de mayo de 2016

Por soleá. CRONOLOGIA DEL ¿MODERNISMO? FLAMENCO (I).

Los aficionados no paramos de asombrarnos ante la serie de declaraciones que efectúan muchos intérpretes, estudiosos, coreógrafos, y no sé cuántos músicos allegados a nuestra universal cultura.

La siguiente frase de la onubense Rocío Márquez se las trae: 

“Los puristas, si no son gente que defiende a los puros, no merecen elogios. Son personas de ideas claras, lo que está muy bien, pero tanta claridad acaba por cegarles por completo y así se pierden muchas cosas. En el flamenco, los puristas son los que escuchando «La leyenda del tiempo» de Camarón les empezaron a sangrar las orejas y prefirieron vendarlas con perros y no oír más que ladridos hasta el final de sus días.” 

Como en otras muchas ocasiones, digo que los puristas somos gente que defendemos el flamenco en todas sus expresiones, valoramos y disfrutamos con todos sus movimientos artísticos, eso sí, en función de la formación y los ambientes musicales vividos. Porque este arte es como cualquier otro. Y quiero poner un ejemplo ¿Qué arte de Pablo Picasso es más puro. El de su época azul, la del rosa, el cubismo, o la del abstracto? ¿Quién puede valorar esto? ¡Nadie! Cualquiera puede inclinarse por alguna de ellas según sus gustos o criterio personal. Y ahí estamos. ¿Qué es lo puro en el flamenco? Tampoco se puede establecer un criterio demoledor. Por tanto, y sigo con Picasso, quien aprecie más su pintura cubista o azul no tiene porqué vilipendiar las obras de sus otros movimientos artísticos. Igual sucede con el flamenco. 

Para expresar opiniones que inexplicablemente rayan en la tozudez, hay que conocer la historia musical de Andalucía en todas sus vertientes.

¿Quién lleva la razón sobre si “La Leyenda del Tiempo” de Camarón es la pauta que revolucionó el flamenco suponiendo que esto haya sucedido? Lole Montoya, tras la muerte de su exmarido Manuel Molina, dijo que él primero, y después junto con ella, había iniciado esa tarea a principios de los setenta. No olvidemos que el mentor artístico de Camarón en estas lides, Ricardo Pachón, convenció al trianero, en 1971, para que formara parte del grupo de blues-rock, rock progresivo-psicodélico y rock andaluz que respondía al nombre de Smash nacido en 1968.

Y apunto: Smash fueron de los primeros grupos que fusionaron el flamenco con el rock, y padres de lo que se dio por llamar el rock andaluz, ejerciendo una gran influencia en los años siguientes a su desaparición.Tampoco debemos de olvidar que Triana fue un grupo musical español de rock-andaluz de los años 70. O que Tabletom se formó en 1976 y que fusionó y combinó géneros tan dispares como el jazz, el rock, el reggae, el blues o el flamenco. Y que Imán fue una banda de rock-andaluz creada en 1976.

¿Quién marcó la revolución? Según las crónicas “La Leyenda del Tiempo” se publicó en 1979, y fue considerada la cuarta mejor canción de la historia del Pop/Rock español. Y como hay que explicar más, continuará. 

Rafael Valera Espinosa
(presidente de la Peña Flamenca de Jaén y flamencólogo)