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miércoles, 2 de mayo de 2018

Publicaciones flamencas. Cambio de compás, de VICA (Diario JAÉN).

Hace años que desconecté de la Peña Flamenca de Jaén, pero hubo un tiempo en que mi cercanía era muy regular. Era aquella época en que la Peña tenía su domicilio social en el Casino Primitivo. Era la época de Pepe Cruz, Antonio Altés y de Pedro Sánchez Ortega, el socio que se dedicó a llevar adelante la revista “Candil”, en la que yo hice más de una colaboración, como la de dibujar la primera cabecera que tuvo. Dibujé también varios pergaminos con los que la Peña Flamenca rendía tributo en la Feria de San Lucas a grandes artistas del flamenco como Diego Clavel, Pedro Batán y José Peña, entre otros.

Ya digo, eran otros tiempos en los que yo, todavía joven, tenía ganas de discutir sobre el cante con los peñistas más “puristas”. Después, en el nuevo local de la calle Maestra, solo acudí unas pocas veces, siempre llevado por mi recién desaparecido amigo Leo Aguilar.

Alfonso Ibáñez
(caricatura de VICA)
Hace pocos días, un buen amigo vino a hablarme de la Peña Flamenca, y tenía sus motivos, Porque este amigo, Alfonso Ibáñez Sánchez, fue elegido nuevo presidente del colectivo flamenco que en los últimos quince años estuvo presidiendo Rafael Varela.

Alfonso Ibáñez es perito mercantil pero un hombre de vocaciones múltiples, realmente polifacético, con el buen detalle de que todas sus pasiones las realiza con nota destacada, especialmente la pintura y la música. Ahora va a cambiar de compás, no solo él, sino también la Peña Flamenca que va a presidir a la que llega con la idea, sobre todo, de ser un buen gestor, campo en el que goza de una larga y eficaz experiencia. Una de sus primeras gestiones va a ser la de hacer reaparecer, después de tres años de no publicarse, la revista “Candil”, para lo que se cuenta con la importante colaboración de la Diputación Provincial de Jaén. La revista tendrá un nuevo diseño y se editará cada cuatro meses.

La tarea más inmediata es la organización de la ya inminente Semana de Estudios Flamencos, que se celebrará durante los próximos días 21 al 26 de mayo, en la que se dará una gran cobertura a la promoción de jóvenes valores. Ya se cuenta con la presencia de la gran promesa del cante flamenco María Terremoto, nieta del inolvidable cantaor conocido como Terremoto de Jerez. Alfonso Ibáñez llega con muchas ilusiones y deseos de trabajar en una nueva proyección de la Peña Flamenca de Jaén, en cuya tarea espera mucha colaboración.


José  Villar Casanova. VICA.

Publicado en Diario Jaén: http://www.diariojaen.es/opinion/articulistas/cambio-de-compas-GN4087844

viernes, 27 de octubre de 2017

Por soleá. JOSE SOLIS ROSTAING. PRIMER PRESIDENTE DE LA PEÑA DE JAEN

Vuelve el mes de agosto a evidenciarnos que la vida sigue y que sus jiennenses protagonistas flamencos van desapareciendo. Si el pasado día 18 se cumplió un año de la muerte de Rosario López, su querido amigo y prestante aficionado José Solís Rostaing se ha unido en el más allá con ella dos días antes de este primer aniversario de su óbito.

José Solís Rostaing (primer presidente de la
Peña Flamenca de Jaén)
Muchos son los recuerdos e importante la tarea que ambos y sus amigos desarrollaron para institucionalizar la Peña Flamenca de Jaén desde mediados de los años sesenta hasta la oficialización de la Peña como tal en 1971, siendo elegido José Solís Rostaing democráticamente por sus miembros como el primer presidente de la entidad.

Pocos años después, a finales de 1973 -casi clandestinamente- yo frecuentaba con mi amigo Ramón Béjar la prestigiosa y tertuliana taberna del cordobés Andrés Molina y su acogedora esposa y magnifica cocinera –de origen carchelejeño- María González, arropados por su yerno Luis de la Rosa Galán y su hija Anita, sita en el popular callejón ‘Arco del Consuelo’ una puerta más abajo -hacia la calle Cerón- de la popular y antigua taberna ‘La Manchega’. Allí conocí, gracias a mi amistad con Fernando Pérez Mesa ‘Canalejas hijo’, a la élite de los sabios flamencos de aquella época como Ángel García Cruz, José Solís Rostaing y su esposa Angelines, José Cruz García ‘Pepe Cruz’, Antonio Altés Sánchez-Rando, Fausto Olivares, Ramón Porras, Juan Antonio Ibáñez y demás miembros de la tertulia primigenia fundadora de la Peña Flamenca de Jaén.

Ávido de sus conocimientos, preguntaba e inquiría sobre nuestro arte y siempre recibía la información demandaba. A veces, incluso me atrevía a crear polémica sobre el por qué La Niña de los Peines acaparaba tanto su afición que dejaban al margen a otros artistas como Juan Talega o Aurelio Sellé, siendo José Solís –como siempre- el diplomático y sabio catalizador de la respuesta explicativa de que en el flamenco había y hay preferencias sobre unos u otros artistas en función de los gustos y sentimientos personales. Esa forma de actuar fue una de sus constantes principales de José Solís Rostaing, un amigo ecuánime, a veces distante pero muy cercano, intelectual, serio, y siempre entregado a los demás.

Destacó profesionalmente en sus diversos cometidos como Jefe de Negociado en la Delegación Provincial de Trabajo jiennense. Por todas las virtudes citadas fue elegido como primer Presidente de la Peña Flamenca de Jaén.

Vivió con intensidad y junto a sus amigos, como Angel García Cruz, su amor por el arte flamenco y el de toros, desplazándose en numerosas ocasiones  para visionar los espectáculos más importantes de la época como el ‘Potaje de Utrera’ y disfrutar con el arte de Fernanda de Utrera, el ‘Gazpacho de Morón’ y admirad el toque de ‘Diego el del Gastor’, o el buen toreo de ‘Curro Romero’ o ‘Rafael de Paula’ en el Puerto de Santa María.

Descanse en paz.
Rafael Valera Espinosa

  

martes, 28 de junio de 2016

MEMORIA FLAMENCA. Fernanda de Utrera (I).


"HICIMOS FESTIVALES EN LA EPOCA QUE EMPIEZA LA PAQUERA, LA MALENA O MANUEL VALLEJO".

Corría el otoño de 1980. En mi memoria no estaba en aquél entonces guardada ninguna presencia de Fernanda de Utrera en nuestra tierra, aunque –estando yo en el servicio militar en Cabeza Playa de El Aaiún a mediados de 1972- por informaciones del primer comunicador del flamenco en nuestra tierra, el granaíno Juan Antonio Ibáñez, entonces en Radio Popular de Jaén, Fernanda estuvo en nuestra tierra y en la Peña Flamenca de Jaén gracias al marteño-carchelejero Pepe Latorre, consuegro de “La Feonga”, comadre a la vez de la ilustre utrerana. Mas, lo que a continuación voy a referir es la entrevista que a la dama y señora de Utrera, Fernanda Jiménez Peña “Fernanda de Utrera”, le realice en la taberna flamenca que en los apartamentos de el Puente Jontoya poseía y mantiene Juan Luis de la Rosa Vidal, flamenco de Jerez y sobrino del gran torero jerezano Juan Luis de la Rosa de la Garquen, que toreó junto a “Chiquelo” y que tomó la alternativa de manos de Joselito el Gallo.

Allí me llevó José Cruz García “Pepe Cruz”, y en la reunión estuvieron Pedro Sánchez Ortega –responsable entonces con Ramón Porras González de la revista Candil-, Paco Olivares, su hermano el pintor Fausto Olivares, Juan José Carrascosa Jurado, Pepe Latorre y miembros de la familia del anfitrión.

El diálogo marcó en los primeros tiempos de la citada revista un determinado patrón. La pregunta primera era bastante clásica: ¿Háblanos algo de tus inicios flamencos?

– Yo trabajaba en un taller cosiendo… mi padre también trabajaba… En fin, que por aquellos tiempos nosotros estábamos bien, Por entonces comencé a cantar. Había alguna que otra fiesta en Utrera y allí esta Fernanda. Venía algún “soldao” de permiso de la guerra –hay que tener presente que Fernanda nació un 9 de febrero de 1923- y se organizaba una fiesta y allí también estaba yo. Porque yo soy viejecita ¿sabes? Entonces Antonio Mairena -aunque él lo niegue- trabajaba en Sevilla como artista. ¡Claro! Terminaba su trabajo y se iba “pa” Utrera. Lo mismo daba que fueran las diez de la noche, las doces o las tres de la mañana. Se enteraban los calés que había venido Antonio, y los gitanos matarifes, tanto solteros como casaos, cogían una molleja para convidarle. ¿Qué había un bautizo? Llamaban a Antonio Mairena. Y mi padre era muy amigo de Antonio y él me escuchó cantar mi cante por soleá y por siguiriyas.

Entonces… ¡Claro!... Había una familia de Utrera, que ya ha muerto el matrimonio, él no era gitano y se llamaba Antonio Ruiz, de los Medina de Sevilla que tienen una fábrica de anís en Utrera. Y este Antonio Ruíz era el químico de la fábrica y nosotros estábamos familiarizaos con ellos. Además, este hombre -que me quería mucho- trajo a “toa” Sevilla a Utrera “pa” que me escucharan, y también a Bernarda. Venían luego los espectáculos de Lola y Caracol, y… ¡pum! a casa. En fin, en este plan.

En el cincuenta y siete fuimos obligadas a cantar en público. La gente de Madrid se enteró de cómo cantábamos, pero mi padre no quería hacernos artistas, y no porque no lo fuéramos, era porque él decía que mientras pudiera darnos un “peazo” de pan no quería que trabajásemos. Quisieron llevarnos a Madrid y dijeron que Antonio Mairena era el único que podía conseguirlo. Vino y habló con mi padre y él le dijo que no y que no. Y yo me tomé el atrevimiento de decirle a mi padre que, como Antonio decía, que mi padre se podía venir conmigo. Yo le dije ¡Me quiero ir a Madrid! En fin ,que nos fuimos a Madrid.

Anteriormente habíamos hecho festivales, que por aquella época era cuando empezaba La Paquera, La Malena… aquella gitana que bailaba, Manuel Vallejo… muchos.

Fausto Olivares, aficionado y conocedor como pocos le preguntó ¿Y os fuisteis al tablao Zambra, no?

- ¡Sí! Allí estuvimos tres años. Con Zambra fuimos a América (se refería a EEUU), luego grabamos el disco con Juan Talega, La Perla de Cádiz (q.e.p.d), Los Toronjo, Gordito de Triana… Me pasó una anécdota muy graciosa cuando me monté por primera vez en el avión y fuimos a América ¡Uy que miedo pasé! ¡Fíjate…! Un reactor de cuatro motores en el año 64 y en siete horas estábamos en América. De momento había un sol que era un portento. Yo me senté y los “tocaores” a mi “lao”… Bernarda con la medalla de la Virgen de Consolación (de Utrera) y yo me compré una estatuilla de (El Cristo) Medinaceli. Y las dos llorando y yo acordándome de nuestra gente. Uno de los tocaores no hacía “na” más que consolarme: “Fernanda, no llores, “mujé”… Y me dice otro: “Mira Fernanda, el Atlántico” y yo le pregunté ¿Quién es ese Atlántico?

¿Qué tienes que decirnos de tu abuelo “El Pinini”?

– Yo me acuerdo mucho de mi abuelo y de Juaniquín, que era más de las Cabezas de San Juan que de Lebrija. Bueno, no se sabe muy bien si era de Lebrija (se refería a Juaniquín, de Lebrija que posteriormente se ha demostrado que nació en Jerez) o de Las Cabezas. Lo que sí sé es que mi abuelo se casó en Utrera y allí se quedó… Y de mi abuelo El Pinini que te puedo decir… Yo lo escuché muy pequeñita y el era un viejecito, y sus cantes eran una mezcla de cantiñas-alboreás, porque los cantes que hago por soleá son de la parte de mi padre, ya que mi abuelo era por parte de mi madre.

El Pinini (era gitano matarife) tenía una gracia… ¡Mira! Te voy a contar una anécdota de él. En Utrera había un “señó” que le decían Benavides y su señora hacia la matanza “toos” los años, y a mi abuelo lo conocían de chico. Total… que le decían Pepe, ¡vaya, que se hablaba de tú con el dueño de esa casa que tenía criada y “toó”. Mi abuelo se presentó allí y dijo ¿Está Pepito…? Y la criada… ¡No! Mire “usté”, don José no está y es don José. Y mi abuelo, con esas cosas que él tenía le dice “Bueno, dígale a don José que ha “estao” aquí don Pinini que ha “venio” a “matá” a don cochino”. Es que mi abuelo tenía mucha gracia…

            Rafael Valera Espinosa