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jueves, 24 de mayo de 2018

Crónica flamenca. PEPE ‘EL BOLECO’, AÑEJA PRECOCIDAD CANTAORA.

En la segunda jornada de la XXXIII Semana de Estudios Flamencos de la Peña de Jaén, la voz sensible, amable, ‘jonda’ y poética de Juan Antonio Ibáñez, jiennense-granaíno, granaíno-jiennense, cofundador de la revista Candil, productor de programas flamencos en su día, estudioso de nuestro arte, y poeta flamenco a la vez, se tradujo en un alarde de conjunción versátil entre Miguel Hernández y Enrique Morente, a la vez que constató su dosis compositivas para el verso flamenco.

En su exposición nos recordó, primeramente, momentos peñísticos jaeneros vividos con Juan José Fernández Trevijano “Trevi” para, seguidamente, relatar la sensibilidad musical de Enrique Morente en su disco homenaje a Miguel Hernández. Citó que los ‘escritores cultos llegan al flamenco y este les recibe’; también que Miguel Hernández se convirtió en ‘hacedor de versos’ o, como ‘el flamenco encaja perfectamente en la voz poética de Miguel’.


Subrayó que Morente encumbró en época difícil (1971) y con valentía la poesía del autor de ‘Viento del Pueblo’, y la prestancia de sus poemas para ser cantados por los diversos estilos de nuestra música, iniciativa ésta que además de Enrique han tenido –citó- artistas de la calidad de Carmen Linares, Miguel Poveda, José Mercé, o ‘Camarón de la Isla’.

En una especie de segunda parte de su conferencia, Juan Antonio Ibáñez también nos leyó composiciones de su reciente obra poético-flamenca ‘En la esquina del duende’, en las que ‘Paco de Lucía’, ‘Mario Maya’, ‘Diego Clavel’ o Rafael Romero… han sido figuras inspiradoras de su amor por el flamenco.

La parte cantaora de la jornada la completó un joven de 16 años nacido en La Puebla de Cazalla (Sevilla) de recia voz, con influencias de ‘Chocolate’ y ‘Agujetas de Jerez’, que viene marcando una remembranza de los ecos más añejos del flamenco. Algo así como hizo en los primeros años de la década de los sesenta el jovencísimo (15 años) José Sánchez Gómez ‘Pepe de Lucía’, junto a su hermano ‘Paco de Lucía’ cuando grabaron el disco ‘Los Chiquitos de Algeciras’.

El recital lo comenzó con una caña netamente basada en la estructura musical que Rafael Romero le infundió en su tiempo, bien marcadas la salida, los cuerpos del estilo y la creatividad del iliturgitano con su ‘Arsa y viva Ronda…’, así como la prestante soleá del trianero ‘Machango’. Mas, la fuerza de su pellizco, de su entrega, de su ‘sonio negro’, fueron patentizadas por siguiriyas y un prestante recuerdo de Manuel Torre, y muy concretamente por el cambio que el jerezano creó, realizados con singularidad e influencias de Antonio Núñez Montoya ‘Chocolate’.

Cambió de terció y se centró en el rimo del dos por ocho de los tangos con más resonancias ‘chocolateras’ y unos aires de Extremadura en los que también aportó evocaciones de ‘Camarón de la Isla’. Las soleares fueron abordadas con sentida salida en la línea del ‘Torre’, para en la letra establecer forma y recuerdo de Juan Talega, del jerezano ‘Juaniquín de Lebrija’, ciertos aires de ‘El Mellizo’ y un potencial remate por ‘Juaniquín’. Sus bulerías las estructuró en el ritmo y compás que practicaba ‘Agujetas de Jerez’, el cual las denominaba ‘bulerías pa cantar’, algo así como bulerías por soleá, también con recuerdo de ‘Tío Borrico’ y sonoridades del citado ‘Juaniquín’. Finalizó por fandangos con un claro homenaje a ‘Chocolate’.

Nuevamente, Antonio Carrión estableció un toque de acompañamiento pleno de sabiduría flamenca, de entremezcla personal de los acordes de viejos maestros destacando el recuerdo de ‘Diego el del Gastor’, de falsetas singulares matizadas de virtuosismo creativo, dominio del diapasón, poderío en la prima, y calidad en la variedad de tonos flamencos para encaminar el arte de su acompañado.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente
de la Peña Flamenca de Jaén)



miércoles, 17 de enero de 2018

Memoria flamenca. JUAN VILLAR JIMÉNEZ ‘JUANITO VILLAR’ (I).

EN PARÍS SE APRECIA QUIZÁS EL FLAMENCO MAS QUE EN ESPAÑA.”

Juanito Villar entrevistado por Rafael Valera en la Peña Flamenca de Jaén
Nació en Cádiz en 1947, hijo de Juan Villar Mayo y Pilar Jiménez Pérez, dos excelentes intérpretes de los cantes de su tierra. Se inició en el cuadro "Los Chavalillos Gaditanos”. Seguidamente, destaca como cantaor de acompañamiento, con los grupos de "La Tati’, Manuela Carrasco, ‘Faíco’ y "El Güito", en giras y tablaos.

Vino a Jaén en varias ocasiones a los festivales flamencos, y un mes de mayo de 1997, para participar en la Semana de Estudios Flamencos dedicada a Juan Manuel Rodríguez Sarabia ‘Chano Lobato’. Antes, su fama le había impulsado a participar en la mayoría de los festivales de Andalucía, formando pareja con el prestigioso guitarrista jerezano José Cepero. De todo ello hablamos en la Peña Flamenca de Jaén.

Así lo presenté en la revista "Candil": "Seguro de sí mismo, convencido de su arte y con afán de mostrar sus cualidades, ‘Juanito Villar’, gaditano del barrio de La Viña, se arrellana en el sillón de la secretaría de ‘Candil’, antes de aposentarse en el escenario de la Peña Flamenca de Jaén, para mantener un diálogo fluido, interesante y pleno de matices flamencos.”

Pregunta: ¿Es en el seno familiar donde te hacen artista?

Respuesta: “¡Sí! Y todo porque vengo de casta de cantaores y de bailaores.”

P: ¿Quién era ‘La Gineta’?

R: “Era mi madre y cantaba. Bailaban mi tía Gertrudis, mis tíos ‘Manolito Cádiz’, ‘El Jineto de Cádiz’, ‘Curro de Cádiz’ y ‘Antonio de Cádiz’.

P: ¿Y tu padre?

R: “Mi padre era un trabajador del muelle de Cádiz que cantaba porque le gustaba, pero no era artista. De la familia solo he salido yo como artista.”

P: ¿Cuándo se descubre esa faceta tuya?

R: “Creo que desde chiquitito, pues en las bodas, en las fiestas, en los bautizos, allí estaba ‘Juanito Villar’ cantando. Cuando llegaba a mi casa… la paliza, porque no querían que cantara. Más tarde, me metí con ‘Los Chavalillos Gaditanos’.

P: ¿Quién montó el espectáculo de ‘Los Chavalillos’?

R: “La verdad es que no me acuerdo de quién montó aquello. Creo que se formó con los Coros y Danzas de aquella época. Luego iba a un sitio que le llaman el Balneario de la Palma, en Cádiz, donde hacían fiestas. Allí íbamos unos pocos como Mari Borrego, la hija del ‘Yorto’, esta última que cantaba también, y María Borrego que bailaba. Más tarde, comencé con mis comparsitas y chirigotas de Cádiz. Después, cuando terminé la mili, me metí en el tablao de Cádiz, y de allí a Madrid. Fue en la capital de España donde canté a todos los mejores bailaores y bailaoras que ha dao España. Le canté a ‘La Tati’, Manuela Carrasco, ‘Faíco’, ‘El Güito’, ‘Farruco’… Luego entré en ‘Los Canasteros’ de Manolo Caracol y me hice artista profesional, y a los festivales y a lo que salía.”

P: ¿Escuchaste en tu tierra a Manolo Vargas, Aurelio, ‘Pericón’…?

R: “¡Sí! A toa esa gente los he escuchao por suerte. Había en Cádiz una bodega enfrente de la gasolinera África y allí, concretamente, escuché a ‘Pericón de Cádiz’.”

P: ¿Y ellos te escucharon a ti?

R: “Me escucharon de niño y en mi casa principalmente. ¡Cómo te diría yo…! Había en mi casa una olla de frijones y allí se presentaban los flamencos. Porque los flamencos iban a ver a los flamencos. Y claro, como niño que era, pues me escuchaban cuando había una fiesta en la casa. Me acuerdo teniendo yo ocho o diez años que se presentó Manuela Vargas a las cinco de la mañana, y me levantaron con dos lagañas como dos huevos fritos, y me escuchó cantar.”

P: ¿Qué comentarios decían sobre ti?

R: “Pues comentaban que había un niño en Cai que cantaban que quitaba el sentío. Y mira por donde, cuando llegaron a Madrid ‘Trini España’ y ‘Faíco’, que por cierto montaron el número, como habían escuchao esos comentarios sobre mí, cuando llegué yo me arroparon de momento.”

P: ¿Con quién alternaste en ‘Los Canasteros’?

R: “¿Allí…? Con toos los artistas de la época, con too el mundo. Con mi compadre ‘El Güito’, con ‘Manolete’, con Mario Maya que entonces formaba parte del ‘Trio Madrid’ y quiso que yo le cantara, pero como vine pa carnaval, no pude cantarle por aquellas fechas.”

P: ¿Aquél flamenco era mejor que el de ahora?

R: “Yo no digo que fuera mejor o peor. Lo que sí digo es que si no aguantamos las raíces y no miramos por ellas, pienso que la cosa está distraída. Porque en realidad van quedando muy poquitos flamencos puros. Yo no discuto que todo lo que sea bonito y sea música de calidad pueda aportar algo al flamenco. Pero que las raíces no se pueden perder.”

P: ¿Se está acabando la cantera cantaora de la Tacita de Plata?

R: “¡No! ¡No! Eso que tú preguntas lo pensé yo hace ocho o diez años. Me parecía que no salían aficionaos en Cádiz. Pero me he dao cuenta que no, porque ahora hay un buen número de aficionaos que están cantando bien. Están Felipe Scapacchini, ‘El Gallito’, ‘El Niño del Parque’, ‘El Anillo’ y también su hermana, que es una niña que canta que quita la cabeza. No es que haya cantidad, pero los poquitos que hay lo están haciendo muy bien, y creo que van a llegar a figuras.”

P: Uno de tus éxitos más renombrados fue el que lograste en el Festival de Paris ¿Cómo surgió aquello?

R: “Fue porque iba con Manuela Vargas, y la realidad es que me encantó que Manuela me dijera que me fuera a París con ella. Aquello me contentó porque Manuela armó la revolución. Y es que por aquellos lugares se aprecia quizás el flamenco más que en España, desde mi punto de vista, porque aquí se toma como otra cosas más y allí viven por ello.

Luego tuve otro éxito apoteósico para mí que fue la Cumbre Flamenca de Madrid, porque lo que formé en esa II Cumbre Flamenca creo que no es normal, hasta el punto que esa actuación me lanzó definitivamente como cantaor de los festivales flamencos."


Rafael Valera Espinosa.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Memoria flamenca. INMACULADA AGUILAR BELMENTE. BAILAORA (IV).

“EL CAJÓN ¿PARA QUÉ?, PARA ESO ESTÁN LOS PIES DE LA QUE BAILA O EL QUE BAILA.”

Después de conocer las opiniones de Inmaculada Aguilar sobre las consideradas tres grandes figuras del baile del siglo XX, Vicente Escudero, Carmen Amaya y Pilar López, nuestra conversación de junio del 94 se estructuró en conocer cuál era su opinión sobre las influencias del baile flamenco en aquéllos tiempos de preponderancia de festivales, concursos y pocas actuaciones flamencas en teatros y aforos selectos. Además, gracias al Concurso Nacional de Córdoba y a la Bienal de Sevilla, se intuía que el baile iba tomando más relevancia de la que hasta ese tiempo tuvo después de los cafés-cantantes y los tablaos flamencos.

¿En los festivales flamencos se aprecia el baile lo mismo que el cante?

- “¡Desde luego que no! Además, estoy en contra del baile en los festivales. Tú sabes que se comenta o dicen que la guinda del festival es el baile ¿Pero qué guinda? Para mí tan profesional es un bailaor como un cantaor. Cuando una bailaora o un bailaor están dispuestos a subirse a un escenario es porque hay muchas horas de trabajo detrás, muchas horas de estudio que nadie conoce. Supongo que un cantaor también llevará sus horas de trabajo y estudio, pero es distinto. Nosotros, ahora mismo, somos considerados un poco la Cenicienta del flamenco. Por otra parte, he de decir que los aficionados que asisten a los festivales, cuando aparece el cuadro de baile en el escenario, muchos se levantan y se van a la barra, esto supone un esfuerzo desmesurado en el artista porque tiene la necesidad de centrar al mayor número posible de aficionados en el interés por su baile, y nunca con bulla, que es lo que parece que quieren algunos. Al artista le gusta y siente la necesidad de bailar una soleá o una siguiriya, que posiblemente sea lo que demande el nivel del festival. Tienes que luchar con muchas cosas en contra, como los escenarios que nunca están en condiciones, la megafonía te la encuentras en situación similar, y qué decir de las luces…”

¿Salen figuras?

- “Si que salen figuras; pero aparte de eso es que existe un trabajo interno que no se ve, y que va a proporcionar que el día de mañana haya un buen plantel de figuras de baile. Creo que hay gente muy buena bailando hoy en día. Lo que sucede es que no se crean oportunidades para que todos ellos se conozcan; en ese sentido estamos un poco estancaos en dar a conocer valores nuevos. Las otras facetas del flamenco tienen, en cuanto a promoción y popularidad mucho más fácil el asunto.”

¿Qué piensas de los nuevos instrumentos que se están incorporando en el acompañamiento al baile flamenco como el cajón, la flauta, los violines…?

- “Que no me gustan. También te digo que si el trabajo está hecho con gusto… A mí el instrumento que menos me molesta es la flauta. El cajón ¿para qué?, para eso están los pies de la que baila o del que baila, además están las palmas, que para mí es lo más flamenco. Quizás en la parte del baile en el que no existe el cante, la flauta suavice un poco ese pasaje. Insisto en que la flauta es el instrumento que menos me molesta, pero tampoco es una cuestión que me apasione.”

¿No existe en la juventud actual del baile flamenco determinado academicismo y cierta falta de gracia natural?

- “Yo te puedo hablar de mi experiencia y de la de mis alumnos. Indudablemente, un artista se hace en un escenario, a base de pisar muchas tablas, de equivocarte muchas veces, de que el público en bastantes momentos no te haga mucho caso, de que en ocasiones tengas algún fracaso… A través de toda esta experiencia el artista se hace; desde luego que tienes que nacer con algo propio. Recuerdo que en mis comienzos bailaba como una autómata, pero el haber seguido pisando un escenario, de sufrir equivocaciones, de haber seguido viendo y estudiando el baile, eso me ha servido para que hoy en día haya superado muchas cosas que en mi época anterior prácticamente eran como una barrera bastante difícil de salvar.”

Después de Pepe Ríos ¿ha existido algún otro maestro?

- “Sí que los ha habido. Por ejemplo Mario Maya, ‘La Tati’, Paco Fernández, Merche Esmeralda, ‘Josele’, ‘Manolete’, ‘El Güito’… He tenido la suerte de que todos ellos hayan sido mis maestros. Pero he de insistir en que por encima de todos está Pepe Ríos, no en el aspecto de ser mejor, sino en el aspecto del cariño. Por otro lado, Pepe fue el primero que me dio el empuje y me dijo: “Inma, esto va por aquí. Ahora aprende con quien tú consideres”.

¿Ha habido alguna figura del baile por la cual hayas sentido una especial predilección?

Inmaculada Aguilar en la Peña Flamenca de Jaén
(foto: Pepe Pamos)
- “En cuanto a hombres te puedo nombrar a Mario Maya, ‘Manolete’, ‘El Güito, Javier Latorre, a veces Joaquín Cortés, Antonio Gades, ‘El Mistela’… En cuanto a mujeres y por la época en que yo empezaba, me gustaba enormemente Manuela Carrasco, era mi ídolo. También Sara Lezama, porque en aquella época bailaba mucho flamenco. Recuerdo que me hicieron por entonces una entrevista y entre otras cosas yo dije que me gustaría ser la mezcla de las dos, porque una tenía la fuerza y la otra la técnica y la disciplina. También admiro a Matilde Coral, Cristina Hoyos, ‘La Yerbabuena… A mucha gente que está trabajando muy bien.”

Para la próxima y última entrega he dejado los aspectos más íntimos que me relató en relación con el flamenco, los cuales Inmaculada Aguilar me fue contando con fases muy emotivas y que muy pocos conocen como sus giras con José Monje Cruz ‘Camarón de la Isla’, o los veinte minutos de aplausos que recibió tras su actuación en uno de los Festivales de Aviñón.

Rafael Valera Espinosa

lunes, 6 de marzo de 2017

Por soleá. HIJOS PREDILECTOS Y MEDALLAS DE ANDALUCÍA.

La curiosidad mata. Leída la noticia de los galardonados en este último 28 de febrero, como personajes eméritos de los premios de nuestra Comunidad Autónoma Andaluza, y sopesado el número de tres representantes del flamenco en la concesión de medallas de Andalucía, mi persona se enalteció de satisfacción. ¿Cómo es posible? ¿Tres artistas flamencos en el reconocimiento oficial andaluz? Si éste 2017 ha procurado tal éxito con artistas como Paco Cepero, Arcángel e India Martínez ¿Qué no habrá sido en anteriores ocasiones?

Consulta inmediata a las hemerotecas por la red y comienzan los desengaños. El primero y por actualidad, comprobar que India Martínez lo ha sido por la denominación de cantante ¿Y sus magníficos inicios flamencos? ¿Es más popular Miguel Poveda (que por cierto recibió su mellada en 2012, y lo alabo por su trayectoria flamenca, aunque haya nacido en Cataluña) o Enrique Morente (que la obtuvo tardíamente en 2015) por sus últimos montajes que se alejan sucintamente del flamenco? ¡No! Y hay que ser valientes.

El segundo ha consistido en la comprobación de que en la otorgación de los reconocimientos también han existido categorías. Ejemplos: ¿Se puede considerar como acertado que a Cristina Hoyos (1991) y ‘Camarón de la Isla’ (1993) se les otorgaran la medalla oro de Andalucía, y a ‘Paco de Lucía’ (1988), Mario Maya (1986), ‘Manolo Sanlúcar’ (1990), Fernanda y Bernarda de Utrera (1994), ‘Chano Lobato’ (1996), o Carmen Linares (1997), la de plata? ¿Quiénes han sido los atrevidos para establecer cual es más o menos artista? ¡El arte no tiene ni medidas ni escalafones! ¿Quién es mejor, Vivaldi, Bach, Händel, Mozart, Beethoven, Schumann, Chopin…?

El tercero de los desengaños –y posiblemente esté en un error y no conozca los argumentos porque no me he leído los decretos correspondientes- es comprobar el por qué medalla de oro a la Cia. Sevillana en 1994, si como entidad empresarial –así lo pienso- ha desarrollado una buena labor en nuestra comunidad mediante el cobro establecido de su gestión ¿Por realizar su trabajo bien remunerado se merece tal galardón? Todos los trabajadores de esta tierra andaluza que hemos debido cumplir con nuestra asistencia y cometidos asignados en nuestro centro de trabajo ¿también deberíamos tener nuestra medalla? La misma es y ha sido cobrar nuestra nómina como Sevillana sus recibos, y punto.

Y continúo. ¿Por qué los clubs deportivos Sevilla (2005) y Betis (2007) han sido reconocidos con su medalla de Andalucía,  y no el resto de grandes e históricos clubs del futbol de nuestra región como el decano de España, el Recreativo de Huelva, también el Málaga, el Real Jaén, el Almería, el Córdoba, el Cádiz, el Granada, el Linares, el Lucena, el Jerez… y sigan la cuenta? Cierto es que alguien con criterio imparcial estableció en 1998 que las categoría debían de zanjarse y equiparar por igual los reconocimientos, y zanjó lo de las medallas de oro y plata por “Medallas de Andalucía”.

Continuaré con más agravios.

Rafael Valera Espinosa