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jueves, 20 de septiembre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMÉNEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (V).


“YO LE TOQUÉ A ‘FOSFORITO’ EN EL CONCURSO DE LA ‘LLAVE DE ORO’ DEL ‘62”.
Algunos lectores pueden considerar que esta entrevista a Manuel Jiménez Moreno ‘Morao de Jerez’ es demasiado larga, que lo es. Sin embargo, me siento en la obligación de transcribirla completamente porque resulta una verdadera lección del maestro de Jerez de la Frontera y, aunque pueda resultar extensa, la lectura de la misma supone todo un compendio de la historia del flamenco desde los años 30 del siglo pasado hasta nuestros días, pues son numerosas las vivencias de nuestro protagonista con las grandes figuras que en esos largos años han marcado las escuelas y las esencia ‘jondas’.

Nos quedamos en la última entrega hablando sobre ‘Antonio Mairena’, y sobre el maestro de los Alcores continuó disertando ‘Morao de Jerez’

-“Cuando ‘Mairena’ dice siguiriyas de Triana, de la familia de los ‘Caganchos’ y los ‘Pelaos’…, eso está totalmente contrastao y demostrao como cierto, porque se ha investigao. Se alude a los cantes de Los Puertos como tales porque los han generalizado y no tienen nombres. En los cantes por siguiriyas de Los Puertos hay cantes de Cádiz, han metido los de Enrique Ortega, hay de Sanlúcar de ‘Las Mirris’, de mucha gente… Y dicen cantes de Los Puertos porque cada uno ha hecho una versión de todos esos cantes.”

A pesar de todo, particularmente creo que en la actualidad esos personalismos creativos de Los Puertos…

-“¡Yo creo que no, yo creo que ahí si hay cuento! Y pienso que lo hay porque aquí (se refiere a Jerez) tenemos menos documentos orales, que son los que imperan ahí.

Pero Manuel, se habla de las siguiriyas de ‘La Andonda’ y se clasifican como de Triana, mas ‘La Andonda’ era de Jerez y, según investigaciones de mi amigo Antonio Escribano, fue contratada con veintidós años para que actuara en Triana como una artista de calidad y fama contrastada ¿No pudo llevar ya la base y la estructura de sus cantes desde Jerez a Triana?

-“¡Claro! Por eso he dicho que el meollo del cante de los gitanos es uno, del cual sale las ramificaciones de los distintos intérpretes haciendo cada uno una versión, a veces más cercana y a veces más lejana, pero el meollo está ahí.”

Volviendo a ‘Mairena’, a mí siempre me ha llamado la atención que tardara tanto en grabar una soleá apolá como la de ‘Charamusco’ ¿Sabes por qué?

-“Es posible que la soleá apolá sea una entremezcla de la creatividad de los cantaores gitanos con la de los gachés. Puede que quizá por este motivo él tardó en grabarla. Pienso que esto es así porque Antonio le concedía la primacía de las grabaciones y los documentos al cante de los gitanos que ya estaba reconocido como ‘cante gitano andaluz’. Es decir, hace una especie de crónica cantaora del cante más importante, o porque a él le dolía así el cante y quiso dejar constancia de lo que él sentía y quería defender, el cante de los gitanos.”

Como testigo que fuiste ¿qué te pareció el Concurso de Córdoba de la Llave de Oro?

 Fernando Terremoto y Manuel Morao
(cuadro de José Manuel  Capuletti)
-“¡Como todos los concurso! Me vas a perdonar, Rafael, pero pienso que todos los concursos son como la política ¡Todo mentira! Si tú escarbas, descubrirás que en los concursos casi siempre suele haber amaños; en unos más que en otros. Sin ir más lejos, cuando me dieron el premio en Córdoba en el año 65, me quisieron contratar antes, pero como estaba poco en España me dijeron que yo tenía que ir al Concurso: ‘Manuel, tú tienes que venir. Tienes que venir porque el premio ya te lo hemos dao’. Sí yo sé esto es porque me ha pasao a mí y puedo decir lo anterior con autoridad. También pasó con mi cuñao ‘Fernando Terremoto’, que fue contratao. Y eso pasó igualmente con la Llave y con el Concurso el año veintidós de García Lorca y Falla. Lo que pasa es que decir eso públicamente tiene sus consecuencias y casi nadie es capaz de hacerlo.

Todos esos concursos de Mairena del Alcor los amañó ‘Mairena’ porque mandaba y le convenía en aquél momento. Y así pasó en Córdoba con la Llave. La oposición cantaora era ‘Fosforito’ y yo le toqué a ‘Fosforito’, el cual tenía un público bastante importante en Córdoba, que protestó con amplitud la entrega de la Llave a ‘Mairena’. Pero estaba ya adjudicada, para mí con justicia, pero para otros no. Por esto yo te digo que los concursos, todos, todos… están amañaos.”

Retomando el hilo conductor de la cronología de tu vida artística ¿estabas con Antonio Ruiz Soler cuando acompañabas a figuras como Manuel Vallejo o Pepita Caballero?

-“¡No! Porque aquello fue bastante antes. Eran los años cuarenta y seis y cuarenta y siete. Yo había vuelto a Sevilla, que era el centro en el que se organizaba toda la actividad flamenca, y después de haber participado en una de las compañías que entonces organizaba un tal Gálvez, representante artístico de los flamencos antes de que llegara Pulpón, en la que había estado ‘Mairena’ y ‘El Culata’, me contrataron para otra en la que iba Vallejo de figura, al cual le iba tocando ‘Pepe de Badajoz’. Yo les tocaba a varios cantaores de Sevilla y coincidí con Vallejo en dos o tres fiestas a las que nos íbamos después de trabajar. Finalizada la temporada con esa troupe, Vallejo formó otra para cubrir el otoño y el invierno. Entonces él fue a Jerez a buscarme. Por aquella época mi padre tenía un tabanco en el Arco de Santiago, en la esquina de la calle Jardinillo. Allí preguntó Vallejo –que era la dirección que yo le había dao- por mí y nos metimos de juerga. Cuando Vallejo escuchó cantar a mi padre se murió, y eso que mi padre era un aficionao, desde luego un gran aficionao.

Total, que estuve en la compañía que montó, y Vallejo se iba todas las semanas a Jerez al tabanco de mi padre a veces hasta dos días, porque aquél ambiente le gustó y también la serie de buenos aficionaos que había en Jerez a los que escuchaba; porque Vallejo era un gran aficionao y además del cante de los gitanos, aunque su voz estaba más adecuada para los estilos libres, realizando también sus pinitos por otros estilos, pero siempre acordándose de ‘El Gloria’ y de ‘La Niña de los Peines, artistas a los que él admiraba, como por ejemplo en las siguiriyas y en las bulerías.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

jueves, 15 de febrero de 2018

Memoria flamenca. AURORA VARGAS VARGAS ‘AURORA VARGAS’ (I).

 ‘TOMÁS EL NITRI’, PRIMERA ‘LLAVE DE ORO’, ERA TÍO DE MI ABUELO MANUEL VARGAS

Estaba en todo su apogeo cantaor. Era figura imprescindible en los festivales de más prestigio y renombre, y lo sigue siendo en la actualidad. Vino a Jaén un abril de 1998 para certificar con su flamenco el 27 aniversario de la fundación de la Peña Flamenca capitalina. Antes se había erigido en primera figura de nuestro arte por su compás, dominio del escenario y entrega flamenca, a lo que también se sumaba su garra artística para atraer a la totalidad de los aficionados flamencos de la época.

Esta fue mi presentación en el número 115 de ‘Candil’ de marzo-abril del citado año:

“Se sienta con serena elegancia y te escruta el rostro con simpatía y seriedad, a la vez, como intentando intuir por qué derroteros se va a desarrollar la entrevista. En su ánimo se aprecia que no es mujer de polémicas ni confrontaciones artísticas. Defiende a ultranza su personal arte y no quiere significarse en favor ni en contra de otros. Solo cuenta para ella la grandeza del arte flamenco, su arte, y de quienes saben interpretarlo.

De una belleza racial, más exultante cuanto más acerca su rostro para insistir en sus afirmaciones, ‘Aurora Vargas’ es mujer capaz de plasmar con rotundidad sus criterios sobre nuestra música con expresiones matizadas de enérgica dulzura, que a veces te desarman ante la frescura de sus respuestas.

Quién no la conozca en un escenario –cosa algo insólita en la actualidad- no puede figurarse que la cantaora sevillana, tras mantener una sencilla y grata conversación, puede derrochar tanta alegría, coraje, fiesta y compás en sus actuaciones. Orgullosa de sus ancestros, entre los que se encuentran ‘Tomás El Nitri’, ensalza el arte fragüero de su rama materna y fantasea, con motivos, sobre el futuro devenir artístico de su hijo mayor.”

Pregunta: ¿Cómo son tus inicios?

Respuesta: - “Pues, desde chiquitita.”

P: ¿En Triana?

R: - “¡No! No soy de Triana. Quiero a Triana, admiro a Triana y venero a Triana. Nací en el barrio de ‘La Macarena’ y me bautizaron en San Román, en la pila que hay delante del Cristo de los Gitanos. Iba en un capote torero.”

P: ¡Olé! ¿De quién?

R: - “De mi padrino, que en aquél tiempo era novillero. Después con siete u ocho años nos fuimos a vivir a Triana. Allí me he criao y he conocio a toa la gente de arte de Triana.”

P: ¿Quién ha cantao en tu familia?

R: - “Mi madre; la hermana de mi madre que se llama ‘María Vargas’; mi abuelo también cantaba; mi bisabuelo… La primera Llave de Oro del Cante, que fue ‘Tomás El Nitri’, era tío de mi abuelo Manuel Vargas. Mi madre es de Sanlúcar de Barrameda y por ahí me viene a mí el cante. Cristobalina, mujer de Miguel ‘El Funi’, también es familia mía, concretamente prima hermana de mi madre. Mi familia, además de ser de artistas, también es una familia de saber cantar y bailar y amar una juerguecita flamenca de esas que formamos nosotros.”

P: ¿Cuándo comienzas a ser cantaora profesional?

R: - “Pues desde que tenía catorce años, que fue cuando me descubrió Pulpón en una Feria de Sevilla. A partir de ahí me contrataron –por medio de él- en ‘Los Canasteros’; más tarde estuve en ‘Los Gallos’, y después nos fuimos a Japón.”

P: ¿Has cantao para bailar?

R: - “Yo siempre he sío cantaora d´alante desde que empecé. Lo que pasaba es que si tenía que cantar a una figura del baile, pues le cantaba, como a ‘Rafael el Negro’, cuando estaba en ‘La Cuadra’ antigua, que era muy chiquitita. Allí estaba la ‘Familia Montoya’ con ‘Lole’ incluida. Yo alternaba con casi todas las grandes figuras que hay hoy en el flamenco. Me acuerdo que estaba ‘La Paquera’, Angelita Vargas…”

P: ¿Cuándo se produce tu despegue artístico?

R: - “A partir de una Quincena Flamenca de Sevilla, que se celebró en el Teatro “Lope de Vega”. Ese teatro ha sío siempre mi talismán. Cada vez que he actuado en el Lope de Vega he tenio un éxito resonado. Luego fui a la Cumbre Flamenca de Madrid donde también triunfé, y a partir de aquí comencé a meterme en los festivales, y hasta hoy.”

P: ‘Aurora Vargas’ es una cantaora conocida sobre todo por su arte en los estilos festeros… ¿Y las siguiriyas, los martinetes y las tonás…?

Aurora Vargas entrevistada por Rafael Valera
(foto: Pepe Pamos)
R: - “¡Hombre! ¡También! Ten en cuenta que la siguiriyas son unos de los cantes que yo siempre los he escuchao en mi casa. Y de hecho también he cantao en festivales el martinete y la toná. Sin embargo, yo siempre he tenío respeto por mis compañeros. Tú sabes que tanto ‘Menese’ como ‘Manolo Mairena’, con los que coincido en festivales, cantan con calidad por esos palos y yo siempre respeto a mis compañeros. Pero te repito que he escuchao a mi gente cantar muy bien por esos cantes, porque mi gente son toos de la fragua. De hecho, todavía tienen la fragua en Sanlúcar. El abuelo de mi madre cantaba por siguiriyas como nadie. Existe un disco que hizo mi tía Cristobalina, y detrás, en la presentación, refiriéndose a mi abuelo, se dice: ‘Cuando ‘Juan el Bizco’ estaba en la fragua cantando por siguiriyas, los gitanos del barrio alto se emborrachaban de manzanilla’. Con esto te quiero decir que en mi gente se ha dao muy bien ese palo. Mi madre canta por siguiriyas pá reventar, pues escuchaba en la fragua a su padre y a su abuelo.”

P: ¿En qué estilo te encuentras más a gusto?

R: -”Cuando estoy en el escenario con los cantes que me identifico. Pero cuando estoy con mi familia, el cante que más me gusta es la siguiriya.”

Rafael Valera Espinosa

miércoles, 1 de marzo de 2017

Memoria flamenca. MANUEL LLERENA “EL CHATO DE LA ISLA” (y III).

“YO ESCUCHÉ AL LOCO DE “MACANDÉ” EN EL MANICOMIO DE CÁDIZ.”

Manuel Llerena Ramos “El Chato de la Isla”, al igual que otros muchos interpretes flamencos, pasó casi toda su vida artística en Madrid como hemos podido comprobar en las dos entregas anteriores.  Cierto que el trabajo de los muchos tablaos flamencos del Madrid de aquella época era fijo. Mas, esto suponía y supone desconocimiento de su arte por las nuevas generaciones de aficionados andaluces que  no constataban su categoría profesional en nuestra tierra, aunque en los tiempos actuales las nuevas tecnologías y las redes están contribuyendo al conocimiento de las familias flamencas andaluzas y extremeñas en Madrid. Sin embargo, toda esta serie de clanes flamencos, “Los Sordera”, “Los Guadiana”, “Los Habichuela”… etc., si no son contratados en festivales veraniegos en nuestra Comunidad Autónoma, poco desarrollo artístico tienen en Andalucía. Y por estos derroteros continuó la entrevista.

P: ¿El vivir en Madrid no te ha restado contrataciones para los festivales o para recitales en peñas andaluzas?

R: “¡No! No lo creo. No lo creo porque como hay tantos adelantos, está el teléfono y demás… –no olvidemos la que entrevista la realicé el 16 de marzo de 1990- Pero eso depende del Sr. Pulpón. Cuando el Sr. Pulpón le da por uno y ponerlo rico, lo pone y cuando le da por dejar en un rincón… lo deja. Yo digo las cosas como las siento. Yo, muy poquito… ¡ojo! muy poquito tengo que agradecerle al Sr. Pulpón. Digo la verdad y además me encanta que se entere.

Desde los primeros festivales flamencos de programación asidua que se establecieron a partir del comienzo de los años setenta, y muy concretamente tras el advenimiento de la democracia, Jesús Antonio Pulpón Gonzalez, hasta el año 1993, fecha de su fallecimiento, consiguió ser el representante artístico de los flamencos más influyente de su época, hasta el punto de que muchas Peñas e instituciones dejaban la organización de los festivales y espectáculos a su criterio personal. De ahí la influencia que refiere por aquél tiempo “El Chato de la Isla”.

P: ¿Cómo está el cante en la actualidad? ¿Cómo se canta ahora? ¿Qué diferencia existe con el cante de épocas pasadas?

R: “Eso de que se canta ahora peor que antes y antes se cantaba mejor que en épocas anteriores… Todo eso huelga. El que canta bien, canta, cantaba y cantará siempre. Y ahora salen unos muchachos… ¡Ahí tienes a Camarón…! ¿A ver si se puede cantar mejor que canta ese muchacho? Y este es de ahora. Los de antes, y me meto yo también… ¿a ver si pueden cantar como canta Camarón? ¡Nadie! Eso son cosas que Dios da de siglo en siglo. Desde que era chiquitito cantaba bien. Desde que tenía seis o siete añitos, ya cantaba que quitaba el sentío, remedaba a todos los artistas y bien.”

He referido en muchas ocasiones que Aurelio Sellé Nondedeú fue el transmisor de la escuela de Enrique Jiménez “El Mellizo” para la mayoría de los cantaores que progresaron a partir del segundo tercio del siglo pasado, de ahí la importancia de que otro gaditano como “El Chato de la Isla” nos comentara su parecer.  

P: ¿Qué opinión tiene de Aurelio Sellé?

R: “Aurelio, que cantaba muy bien la malagueña de Enrique El Mellizo… Porque yo no he escuchao al Mellizo, he escuchao a Aurelio. El noventa y nueve por ciento de los cantaores cantamos la malagueña del Mellizo de Aurelio. También cantaba por siguiriyas o soleá, pero su fuerte era la malagueña y las alegrías.”

P: ¿Y Pericón?

R: “Pericón de Cádiz también era un peazo de artista que cantaba muy requetebién la malagueña, la soleá, por bulerías, por alegrías… Yo hice grabaciones con él y, por cierto, aquél día cogimos la más grande del mundo. Estábamos grabando con Félix de Utrera y pusieron encima de la mesa una botella de güisqui. Y entre Pericón y yo nos tomamos la botella. No habíamos ni siquiera empezao a grabar, estábamos allí esperando a comenzar… y seguidamente nos tomamos otra botella de güisqui los cuatro o cinco que éramos. Cogimos una ‘tajá’ que grabamos que quitaba el sentío. Yo no he cantao mejor que ese día y estaba totalmente ciego.”

P: ¿Hay algún estilo por el que sientas especial predilección?

R: “Yo no. A mí me gustan toos. ¡Eso es otra cosa…! Que si el fandango es un cante chico… Que si la soleá es un cante grande… Toó lo que sea bueno y esté bien cantao es bueno, ni es grande ni chico, es bueno. No sé qué tiene la gente… ¿Qué si el fandango es cante, que no es cante ‘jondo’…  ¿Pero que ‘jondo’ ni ‘jondo’…? ¿Estamos en un pozo? Si cantar bien por fandangos es cantar bien por siguiriyas, por soleá o por malagueñas.”

Yo, que he tenio el gusto de escuchar a uno que cantaba por fandangos… Y como cantaba. Se llamaba “Macandé”, y de esto hace ya muchísimos años. Lo escuché en el manicomio de Cádiz y me llevó el difunto de Caracol… ¡Pues no cantaba bien por fandangos, ese…! ¿Cómo cantaba por fandangos el tio? ¿Y los fandangos de Caracol…? ¿Y los fandangos del Gloria…? ¿Y el fandango del Sevillano…? ¿O el del Carbonerillo…?”

P: ¿Está todo inventando en el flamenco?

R: “Pues sí que está toó inventao en el flamenco ¿Qué se puede inventar ya en el flamenco? Con las cosas que están saliendo… Al contrario, lo que están es perjudicando con las zambombas, los cajones, los tambores y esas tonterías que están sacando. Están perjudicando al flamenco auténtico. A mí no me va ese soniquete. Si a los demás les va y ganan dinero con eso… ¿Bendito sea su corazón!

P: ¿Qué opinas de la labor de las Peñas?

R: “Esa labor que están haciendo las Peñas me parece maravilloso. Si no fuera por la labor de las Peñas, el noventa y nueve por ciento de nosotros, los artistas, estaríamos en Agromán.”


Rafael Valera Espinosa