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lunes, 25 de junio de 2018

Por soleá. AÑEJO CAUDAL FLAMENCO (y III).

Finalizo la referencia sobre la crítica ‘Cilindros de Cera’ de la Junta de Andalucía de 2005 con lo que sigue: Vuelve Rafael Moreno el de Jerez a constatar su arte con una malagueña que desarrolla con claras resonancias de ‘El Mellizo’. En las cartageneras de la grabación 20, ‘El Sevillano’ demuestra la musicalidad que el estilo mantiene hoy, mas con determinado reposamiento que nos suena algo primigenio. En cuanto a la murciana de El Mochuelo nos sorprende que no guarde mucha relación con la que conocemos de El Cojo de Málaga y nos remita hacia los aires por malagueñas, aunque la segunda letra se asemeja más a la cartagenera clásica.

En el capítulo de las soleares y las siguiriyas, ya en el segundo volumen, continúan con su protagonismo ‘Manuel el Sevillano’ y ‘El Mochuelo’. El primero desarrolla unos tercios que tienen ecos de las apolás de Triana, con ciertas reminiscencias de ‘La Andonda’. Por su parte, el segundo, con tres cortes por el estilo, principalmente se basa en los personalismos de la citada cantaora de Jerez y de su paisana Mercedes ‘La Serneta’. En cuanto al cante por serranas, Antonio Pozo realiza el cante de una forma simple en la primera versión, elaborando más el estilo en la segunda grabación. En la siguiriyas, El Mochuelo siente especial predilección por evocar a dos añejos por el estilo, como son ‘El Viejo de la Isla’ y ‘Manuel Molina’.

Mas diversidad personal se aprecia en las siguientes guajiras, donde ‘Rafael Moreno el de Jerez’ plantea un cante con los clásicos sones caribeños, circunstancia que reitera ‘Paca Aguilera’ pero con más ritmo y fiesta. ‘El Mochuelo’ con su habitual profesionalidad y por el estilo va marcando una línea clásica primeramente, para en la segunda estructurar una interpretación más moderna. Poco comentario suscita la del Sr. Reina, pero demuestra que algunos intérpretes de música clásica también se sentían atraídos por algunos sones del flamenco.

El Niño de Medina
(blog de Manuel Campos)
Las peteneras acrecientan su grado folclórico en la voz de ‘El Mochuelo’ con un acompañamiento que nos recuerda a los desaparecidos “Coros y danzas”, evidenciando así otra muestra más de cuál es el origen de nuestro arte flamenco. Imaginamos que, a partir de esta estructura, partirían ‘El Viejo Medina’, ‘El Niño Medina’ y ‘Pastora Pavón’. En las saetas encontramos, en la primera, como la clásica letra de Antonio Machado ya era utilizada con el matiz flamenco propio del estilo. En la segunda -con aire arcaico- nos puede remitir a la que en su día grabara para la antología de Vergara, Manuel Zapata como saeta vieja de Arcos. Similares tesituras tonales a esta segunda saeta tienen los denominados “Cantes de Pasión” que se conservan y cantan en la localidad jiennense de Villacarrillo

En el resto de estilos, como son farruca, sevillanas, asturianada y jota aragonesa, solo tienen el interés de poder comprobar cómo un cantaor flamenco, Antonio Pozo ‘El Mochuelo’ consigue aportar matices flamencos a unas piezas netamente folclóricas. 

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente
de la Peña Flamenca de Jaén)

miércoles, 23 de mayo de 2018

Crónica flamenca. SEBASTIAN VILCHES LUCE EN LA XXXIII SEMANA DE ESTUDIOS FLAMENCOS.

Con la presentación de la XXXIII Semana de Estudios Flamencos de la Peña Flamenca de Jaén por su presidente, Alfonso Ibáñez Sánchez, y otros directivos de la entidad jiennense, el lunes 21 de mayo de 2018, se iniciaron los actos de un acontecimiento que, hasta el viernes 25, resaltará la personalidad poética y humana de Miguel Hernández, a la vez que prestigiará a jóvenes valores del flamenco, los cuales, a pesar de su juventud son ya firmes figuras de nuestro arte.

Así, el joven iliturgitano Sebastián Vilches se aposentó en el escenario de la Peña capitalina para constatar sus numerosos avances y su amplitud de conocimientos sobre los estilos y sus personalismos. Comenzó por soleares de Alcalá con el adecuado reposamiento de Juan Talega, derivar seguidamente a Mercedes ‘La Serneta’, ubicarse posteriormente en Triana por Ramón ‘El Ollero’, y rematar con entrega y facultades por el jerezano ‘Juaniquín de Lebrija’. En la malagueña, se afianzó con buen melisma y conocimiento por Enrique ‘El Mellizo’, con resonancias de Manolo Vargas, para continuar con rondeñas de Rafael Romero, y rematar por el fandango averdialado del granadino Frasquito ‘Yerbabuena’.

Con inicial copla por bulerías y recuerdo de ‘La Paquera’, acometió los tientos de Juanito ‘Mojama’ que popularizara su paisano Rafael ‘El Gallina’, para proseguir por los ecos gaditanos del estilo y así enlazar con los tangos de Málaga que ‘La Pirula’ recreó de los de Granada, centrándose con prestancia en los de ‘La Niña de los Peines’, volver a los del ‘Monte’ granaíno con influencias de Tía Marina ‘Habichuela’, y finalizar el envite por Pastora Pavón.

Similar tratamiento –en la historia cantaora de cada estilo- realizó con las cantiñas-alegrías con evocaciones de los viejos maestros gaditanos y ciertas sonoridades camaroneras, para proseguir en la misma línea y un potencial recuerdo de ‘Beni de Cádiz’.

El iliturgitano Sebastián Vílches, acompañado por Paco Cortés

En las siguiriyas, estableció el pellizco necesario para recordar al jerezano Diego ‘El Marruro’, circunstancia que propició el calentamiento de su instrumento canoro y acercarse a la prestante recreación que Antonio Mairena realizó de una de las del porteño Tomás ’El Nitri’, y finalizar con la cabal de cambio de ‘El Tuerto de la Peña’ en tesituras de quejumbroso pellizco y potencia tonal. La caña de su paisano Rafael Romero la inició con el tratamiento de soleariya de Diego Clavel, lo cual le estableció quedarse corto en la salida habitual del estilo, para seguir desarrollando el cante en el compás de soleá por bulería y rematar por soleá del gaditano Enrique Ortega.

En los fandangos, se metió de lleno por ‘El Niño Gloria’, para continuar con el de Manuel Vega ‘El Carbonerillo’, y rematar con resonancias de Caracol y estructura musical de ‘Pepe Pinto’. Finalizó por bulerías, en la línea más moderna del estilo, con evocaciones de ‘Chiquetete’ y ‘Turronero’, nuevamente Manolo Caracol y ecos gaditanos, así como un final por ‘El Chozas de Jerez’, con tratamiento de ‘La Macanita’ o ‘El Torta’.

El jiennense Antonio Mena acompañado por Paco Cortés
Igualmente, se subió al escenario el joven jiennense Antonio Mena, ganador del premio por Cantes Mineros de la Fundación “Cristina Heeren”, con interpretaciones taranteras de Manuel Torre (la conocida como taranto), continuó por la que aprendiera en Linares Joaquín Vargas ‘El Cojo de Málaga’, más conocida como murciana y ecos de Gabriel Moreno, para rematar por cartagenera chaconiana.

En cuanto a la guitarra de Paco Cortés, resaltar una vez más su prestigiosa profesionalidad, su creatividad en las variaciones personales, recuerdos de los viejos maestros, así como su maestría para establecer el acompañamiento adecuado.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

jueves, 15 de marzo de 2018

Crónica flamenca. PERSONAL ESCUELA AÑEJA DE ‘PERICO EL PAÑERO’.

Dice el proverbio que ‘Unos escardan la lana y otros tienen la fama’. En el mundo del flamenco existen infinidad de ejemplos que se pueden acercar a la aseveración del aludido refrán. Los aficionados estamos acostumbrados a escuchar a las resonadas figuras del arte flamenco –las cuales casi siempre han triunfado con dos o tres temas- y nos quedamos con la falta de regusto de ese duende que afortunadamente tienen, mas, a veces, es el renombre, que no el arte.

El pasado sábado, la Peña Flamenca de Jaén programó un recital de un tal –porque así hay que reconocerlo- Pedro Lérida López, bien conocido de los seguidores de este arte como ‘Perico El Pañero’. ¿Y quién es este cantaor algecireño que, a veces, lo han denominado como la reencarnación de Manuel Torre? Pues resulta que su tatarabuelo, José Cortés Molina ‘El Negrito’, cantó junto a los hermanos Juan y Manuel ‘Cantoral’ a finales del siglo XVIII, discípulos del que se cree primer cantaor de flamenco, ‘Tío Luis el de la Juliana’. Mas, no queda ahí la cosa, su bisabuela, ‘La Pichanta’, fue admirada por el genial y famoso gaditano Enrique Jiménez ‘El Mellizo’, así como su bisabuelo ‘Tío Bartolica’ maravilló a Manuel Torre por siguiriyas. Y no acaba aquí la historia, su abuelo, vendedor de paños –de ahí el apelativo flamenco- sin ser artista, cantaba magníficamente según el jerezano Manuel Soto ‘Sordera’ y el manchego ‘Paco Valdepeñas’, actuando junto a Juanito ‘Mojama’, ‘Juan Talega’ y ‘Antonio Mairena’. Por tanto, conocimiento y arte circulan por las venas de ‘Perico El Pañero’.

Con la guitarra del mairenero Antonio Carrión, el cantaor algecireño comenzó su recital con soleares –con ciertas premuras derivadas a la soleá por bulerías- recordando las formas de Juan Talega con conocimiento y poderío tonal, para después evocar el personalismo de ‘La Serneta’ con aires de Fernanda de Utrera, y rematar por el conocido remate de Manuel Vega ‘El Carbonerillo’. La enduenda esencia ya estaba en el aire.

Continuó con la creatividad de la malagueña-granaína de Aurelio Sellé con prestante voz flamenca, para derivar a la malagueña de Enrique ‘El Mellizo’ con determinados sones ‘caracoleros’ y estructura musical de ‘Pepe Pinto’, eso sí, con cierta disonancia. Sus siguientes siguiriyas evocaron la creatividad de Manuel Torre, para resonar con conocimiento y singularidad por ‘Tío Manuel de Paula’, prestancia ‘jonda’ por la de ‘Curro Frijones’, también por los ecos de ‘Antonio Mairena’, y un remate por ‘El Fillo’.

Perico "el Pañero" acompañado por Antonio Carrión
(Peña Flamenca de Jaén)
En los fandangos se acordó del onubense Paco Isidro, y por el estilo igualmente se ajustó al ‘jondo’ eco de Manuel Torre, continuar por José Rebollo y finalizar nuevamente por el de Jerez. Por soleá por bulerías, se aposentó en los ecos de Tomás Pavón con entremezcla de los aires de Manuel Torre, para derivar al personalismo de ‘La Niña de los Peines’, y reiterar las prestantes formas de su hermano Tomás. Sus bulerías –que tuvieron más forma de bulerías al golpe- fueron estructuradas como pocos alcanzan a llegar a la entremezcla de los sones de Manuel Torre-Tomás Pavón-‘Pepe Pinto’ como él; los ecos gaditanos del ‘Ezpeleta’ fueron perfectamente acrisolados con los de Pastora Pavón, para derivar a los aires de Carmen Amaya, rematando con fuerza por Mairena y Juan Talega. Finalizó con cantes de fragua y bastantes ecos de Antonio Mairena.

A todo lo referido hay que sumar el magnífico toque de Antonio Carrión, profesional como pocos para acompañar a los cantaores flamencos con derivaciones y falsetas propias de belleza flamenca, recuerdos del autodidacta ‘Diego el del Gastor’, maestría y dominio del instrumento, y brillante trabajo de la prima y de su izquierda en el diapasón.


Rafael Valera Espinosa

jueves, 23 de noviembre de 2017

Por soleá. FLAMENCAS MUJERES.

Reitero que en flamenco nunca ha existido machismo. En los aspectos existenciales de los artistas, como en cualquier otra faceta de la vida y en función de las circunstancias personales,  es posible que hayan existido momentos en los que sí. Mas, la vida a veces no es como debe de ser, pero en el aspecto de arte, el flamenco siempre ha mantenido la equiparidad. Lo apunté con las figuras reflejadas en el libro de ‘Fernando el de Triana’ titulado “Arte y Artistas Flamencos”. De las 103 referidas, 51 correspondían al género femenino y, para mayor reafirmación, las relacioné.

Para ratificar en mayor medida mi aseveración, en la columna de hoy voy a copiar las referencias y virtudes que Fernando Rodríguez Gómez ‘Fernando el de Triana’ realizó de algunas de las artistas flamencas más reconocidas desde la segunda mitad del siglo XIX hasta el 1935, fecha de la publicación de su libro.

“‘Antonia la Lora’. Era una seguiriyera imponente, de raza gitana. Se adaptó más a los cantes de los Puertos… En esta seguiriya ponía Antonia la Lora todo su sabor artístico, y ni una sola vez le faltó el justo premio a su labor de artista extraordinaria…

‘Cuando tengo yo pena /
            me voy a llorá /
a la capilla donde está la Virgen de la Soleá.

‘La Serrana’, de pura raza cañí, hija de ‘Paco el de la Luz’, ya esto era una garantía. Además, ‘La Serrana’ era una hermosísima gitana que, al sentarse en la silla del cante, ya llevaba el cincuenta por ciento ganado al público que diariamente le aplaudían entre otras, esta seguiriya…

“Yo le pido a Dios /
que tú me mires con los mismos ojitos /
 que te miro yo.”

La Serneta
Mercedes ‘La Serneta’: “En esta gitana de sin par belleza, volcó la divina Naturaleza el tarro de la salsa y el grado máximo del faraónico estilo del cante por soleá; su voz era de una dulzura incomparable...”

Dolores ‘La Parrala’. Esta ha sido la cantadora más general que se ha conocido hasta hoy. Tenía predilección por los cantes de Silverio Franconetti. Por estar dotada de una facilidad pasmosa cantaba por serranas, seguiriyas, livianas, cañas, polos y todos los cantes grandes por soleares… Fue la maestra del que después fue gran cantador Antonio Silva ‘El Portugués’.

“Pepa de Oro”: Hija del célebre matador de toros ‘Paco de Oro’ Aún recuerdo un cantar que le cantaban cuando yo era niño, ¡que ya hace tiempo!

“Paco de Oro /
ha venido de Lima /
de matar toros.”

Fue Pepa puntera bailaora, de arrogante figura, y aunque no era gitana, cualquiera hubiera dicho que era de pura cañí canastillera. Como número extraordinario cantaba unas milongas (de las que se cree creadora) que a la vez bailaba, y que el público aplaudía entusiasmado.

Con solo cinco referencias de flamencas mujeres he completado la columna de hoy. Imaginasen las de las cuarenta y seis restantes. ¿Machismo…? ¿Sí?


Rafael Valera Espinosa

lunes, 30 de octubre de 2017

Por soleá. LA PEÑA ‘EL PUCHERO’ FOMENTA EL FLAMENCO.

Cierto es que bastantes Peñas organizan concursos de cante flamenco con la intención de que sus asociados, paisanos y simpatizantes puedan disfrutar de recitales, a la vez que participan del conocimiento de los nuevos valores que se presentan a este tipo de acontecimientos, generalmente, con la intención de darse a conocer como futuras figuras de nuestra música. Por tanto, la labor es mutua. Los primeros consiguen establecer una programación flamenca, y los segundos mostrar su arte para intentar que el ‘boca a boca’ acreciente el conocimiento de sus méritos para progresar en el difícil escalafón de nuestro arte.

Expuesto lo referido todo parece fácil, mas, la tarea no es simple. Los miembros de las juntas tienen que bregar, luchar y hasta mendigar una mínima ayuda, ya sea como subvención institucional, de publicidad o de carácter altruista hasta conseguir la dotación económica para que los premios sean atractivos y alcanzar un buen número de participantes con calidad que incremente el prestigio del certamen, y así mantener la vigencia del mismo. La Peña Flamenca “El Puchero” de Bailén –como otras de la provincia- así lo viene estructurando desde hace varios años.

Camarón (retrato en grafito de Alfonso Ibáñez)
El pasado viernes junto con Luis de la Rosa Galán, fui alegre testigo de la cuarta jornada clasificatoria del V Concurso Flamenco José Antonio Pérez de Castro ‘Barrabas’, de Bailén. Juan Carmona, antiguo presidente de la entidad, fue el primer participante con la caña y resonancias de Diego Clavel rematada por la soleá de ‘Machango’; malagueña y remate por el fandango verdial de Frasquito ‘Yerbabuena’; y tangos acupletados con salida caracolera, ecos de ‘Chiquitete’, localismo extremeño por Camarón, y adaptación de un fandango de ‘El Gloria’ al aire de Antonio Reyes.

El iliturgitano Sebastián Vilches concursó con prestante malagueña de Enrique ‘El Mellizo’ rematada con verdial de Juan Breva. Los tientos los ofertó con salida de ‘La Paquera’, letra acupletada, posterior recuerdo de Juanito ‘Mojama’, resonancias de Manolo Vargas ‘Pericón de Cádiz’, y remate por Enrique Morente. En las cantiñas volvió a centrarse en los clásicos gaditanos. El mairenero Antonio Ortega comenzó por malagueña de Chacón con inclinaciones maireneras, ligándola con jabera. La farruca la desarrolló con entremezcla entre los ecos de Menese y la influencia de Mairena. Sus soleares evocaron a Joaquín el de la Paula en cadencia reposada, la creatividad de ‘La Serneta’, también matices de José Yllanda y un final por la de remate del citado ‘El de la Paula’.

Francisco Heredia, de Linares, abrió con soleá de ‘Pinea de Triana’, ‘Paquirri’ y remate por ‘El Ollero’. Las malagueñas de ‘El Mellizo’ las desarrolló con entremezcla del eco caracolero y la estructura aureliana. Finalizó con tangos de Pastora, sones extremeños, Triana y más Pastora. La también linarense Alba Martos cantó por tientos con aires de Mojama, Pastora Pavón y Estrella Morente. Prestante en la taranta de ‘El Cojo de Málaga’ y de La  con eco flamenco. Remató por cantiñas-alegrías de Vargas-Aurelio-Pericón.

Virtuosa, prestante y resolutiva la guitarra de ‘El Calao’.

Rafael Valera Espinosa 

viernes, 2 de diciembre de 2016

Por soleá ¿NUEVOS TIEMPOS FLAMENCOS? (I).

No hay quien lo dude: “El flamenco está de moda”. Mas, esta frase no es de nuestra época. Desde los primeros lustros del pasado siglo XX el flamenco ha venido estando de moda. Pero, solo eso “De moda”. En estos tiempos que vivimos y a pesar del tiempo transcurrido, nuestro arte sigue estando ahí pero con las mismas carencias de hace cien años. Y eso que no le faltan reivindicadores como José Mercé. Su última frase es auténticamente lapidaria: “Recomiendo a los políticos escuchar flamenco, porque es la voz de la calle.”

Será quizás por las letras de cantiñas-mirabrás de la época de la Constitución de ‘La Pepa’, cuando los gaditanos le cantaban a Fernando VII lo de “A mí que me importa / que un rey me culpe. / Si el pueblo es llano y me abona (actualmente ‘me vota’) / Voz del pueblo, voz del cielo. / Que no hay más ley / que son las obras.” Es decir, ‘Buen Gobierno’. O ésta otra de la solearera  del XIX, Mercedes ‘La Serneta’ (Jerez de la Frontera 1837- Utrera, 1912): “Presumes que eres la ciencia / yo no lo entiendo así, / por qué siendo tú la ciencia / no me has comprendió a mí.”

He referido reiteradamente que los ciclos del flamenco se repiten como la historia. El primer tercio del siglo pasado fue esplendoroso en la consolidación de artistas flamencos; en el segundo, se estableció la creatividad dulce y melódica de los estilos, lo cual vino a llamarse “Opera Flamenca”; y en el tercero un nuevo renacimiento de las formas ortodoxas, reivindicativas y “jondas”. ¿Qué ciclo vivimos en la actualidad? Sin lugar a dudas, una especie de entremezcla de los tres citados, mas, con el sambenito de todos ellos: La notoria falta del reconocimiento institucional.

Leo en la prensa un titular que me ha llamado la atención: ‘Flamenco y cultura’ sitúa a la ciudad como un espacio jondo de primer nivel. Estoy seguro que no ha existido ninguna intencionalidad. Es más, considero que se ha querido resaltar en todo lo posible nuestra universal música. ¿Pero, por qué al flamenco hay que añadirle el vocablo cultura? ¿No es arte flamenco, música flamenca, poesía flamenca, pintura flamenca, literatura flamenca…? Si se le añade ‘cultura’ es porque en el subconsciente aún existen mínimas lagunas para tal consideración. Y esto último, está en función de la falta de un total apoyo institucional.

El flamenco como tal es cultura, de ahí lo universalmente reconocido por los más eminentes cerebros en esta materia pertenecientes a la correspondiente estructura de la ONU: "La UNESCO ha incluido al Flamenco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El sentimiento jondo que le viene a cualquier aficionado de cualquier parte del mundo, cuando un cantaor entona una soleá ya tiene el respaldo de la mayor institución CULTURAL que vela por el mantenimiento de la CULTURA y los valores tradicionales. Y el Flamenco tiene mucho de esto.’
 Rafael Valera Espinosa

jueves, 1 de diciembre de 2016

Por soleá. JUANITO MOJAMA, IDOLO DE ARTISTAS FLAMENCOS (II)

He referido en muchas ocasiones que, a veces, no se ha hecho justicia con verdaderos artistas del flamenco. Lo he reiterado con Juan Valencia Carpio “Juanito Mojama”, y como quise dejar establecido en la columna pasada, este jerezano ilustre fue maestro de significativos artistas como “Chocolate”, “Sordera de Jerez” o Tío Manuel Gregorio Fernández “Tío Borrico de Jerez”.  Como siempre, nunca podré dejar de citar a nuestro comprovinciano Rafael Romero Romero, auténtico precursor del conocimiento de un cantaor que tuvo como maestros a don Antonio Chacón y a Manuel Soto Loreto “Manuel Torre”.

Fotografía del Blog de Carlos Martín
Expresadas las opiniones de los arriba citados, me siento en la obligación de seguir recordando los pareceres de otros artistas sobre el arte del “Mojama”, entre otras cuestiones, porque considero que son los propios artistas los que más detalles especifican de la figura por la cual se siente devoción. Por tanto, uno de los flamencos de mayor prestigio en la actualidad como es el también jerezano Manuel Moreno Jiménez “El Morao”, expresaba muy concretamente que: “Juanito Mojama se buscaba la vida en el Villa Rosa y era un artista extraordinario. He de decir que ha habido muchos artistas que han cantao muy gitano, tanto como Juanito Mojama, pero más no. De ese nivel de gitanería en su cante los habrá habido como él, quizás con más rajo, con la voz más llena… pero no con más gitanería. Es cierto que no se ha hecho justicia con artistas de la talla de Juanito Mojama.”

Pero, sin lugar a dudas, fue Rafael Romero el más expresivo sobre el artista de Jerez. A la pregunta de “si había cantado con Tomás Pavón o con Juanito Mojama”, sobre el segundo me respondió:

- “Con Juanito Mojama muchas veces, y de borracheras pa qué te voy a contar. Ese era un hombre que decía: “Romero, Asturias, por Antonio Chacón y por mi majaereta”. Pero Juanito era un hombre que tenía un don y unos duendes en la voz… ¡Sabiendo los tonos perfectos!

Y continuó:

- “¡Fíjate…! Yo he escuchao los cantes por soleá de Tomás Pavón y Mercedes Fernández Vargas “La Serneta”.  Y hay un ¡Ay! que Tomás no lo hace; yo no digo que no lo supiese y, sin embargo, Juanito Mojama decía: “No te acuerdas cuando entonces. / Acuérdate cuando entonces / ¡Ay! Ibas descalza a abrirme / y ahora no me conoces”. Así es como lo hacía Mojama. Es decir, como lo hacía “La Serneta”, Tomás Pavón, por su melisma flamenco, por su formar de ligar los cantes, por imponer su personalidad… lo alargó más. Yo no sé si estará mejor o peor, pero ¿perfecto?, na más que como lo hacía Mojama en los cantes de La Serneta, “Presumes que eres la ciencia, Aaayyy.../ Y yo no lo entiendo así… / Por qué siendo tú la ciencia… ¡Aaayyy…” / No me has ciomprendío a mí.” Así es como está perfecto.”.

Certera sentencia del gitano de Andújar.
Rafael Valera Espinosa