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lunes, 26 de noviembre de 2018

Por soleá ¿DUENDE FLAMENCO?

Después de lo mucho leído, vivido y expresado, siempre se suele encontrar manifestaciones que intenta acercar el ‘ascua a su sardina’ en función de no sé qué tipos de intereses. La saciedad reiterada de ‘el flamenco se fusiona con…’ es manifiestamente cansina. Lo he repetido en infinidad de escritos: ‘El flamenco es una cultural musical que sirve de base para establecer arreglos o composiciones de cualquier índole. Sin embargo, el flamenco es solo flamenco’.

Los verdaderos artistas que buscaron en su tiempo el acomodo de este arte con otras músicas siempre manifestaron sus criterios. Ejemplo, Juan Peña ‘El Lebrijano: ‘Cuando canto con la orquesta andalusí, yo canto flamenco y ellos realizan su música. Cierto que pueden coincidir ritmos y entonaciones similares, pero cada uno a lo suyo.’

Federico García Lorca
Ahora leo lo que sigue: Federico García Lorca contaba en unas famosas conferencias que «en toda Andalucía, roca de Jaén y caracola de Cádiz, la gente habla constantemente del duende». 85 años después de aquellas palabras, la vida sigue igual por el sur de España. Continúa siendo tema de conversación entre los más puristas del flamenco, y los que no lo son tanto. Los primeros niegan el duende a algunos artistas que mezclan la música patria por excelencia con otros géneros. Los segundos defiende que el arte evoluciona y se adapta a los nuevos tiempos de forma inevitable. Y Lorca, máximo exponente de la cultura andaluza, ¿de qué lado estaría?

Considero que cualquier tipo de música tiene su duende y que cada amante del género en cuestión lo sentirá sin que tenga que ver con el flamenco. Y Lorca estaría donde se sintiera satisfecho y feliz escuchando la determinada cultura musical. ¿Los que sopesan esas consideraciones se no se han parado a pensar por qué García Lorca,  Manuel de Falla, Joaquín Turina, Oscar Esplá, Conrado del Campo, Enrique Fernández Arbós, Adolfo Salazar, Fernando de los Rios, Giner de los Rios, Juan Ramón Jiménez, Alfonso Reyes, Manuel Angeles Ortiz, Pérez de Ayala, Sánchez Mejías, contando con el asesoramiento jondo de Chacón y Manuel Torre, organizaron el concurso de Granada de 1922? ¿No han leído que: Nació con la intención de conseguir el renacimiento, conservación y purificación del antiguo cante jondo? ¡Vaya partida de puritas que tiene la historia musical e intelectual de nuestra tierra!

Y sigue llamándome la atención el hecho de reivindicar el disco ‘La leyenda del tiempo’ de ‘Camarón’ como baluarte para expresar sus criterios. ¿Es que no saben que en 1979 esta pieza fue considerada por los músicos españoles como la cuarta mejor canción pop? Es más, siguen sumando a sus pareceres las músicas de ‘Triana’, el blues de Rafael y Raimundo Amador ‘Pata Negra’, ‘Peret’, ‘Lole y Manuel’, etc., como verdaderos exponentes del nuevo flamenco.

¡No! Cada uno tiene su música con raíces o no flamencas. Todas admirables. Dice María Terremoto: ‘El que quiere escuchar flamenco no se pone a Rosalía. Se pone a Dolores Agujetas, Juana la del Pipa, Pedro El Granaíno…’.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén) 

viernes, 6 de octubre de 2017

Por soleá. ¡OIDO AL CANTE! (II)

Refería, hace unos días, la serie de agravios desacertados que se establecían con el flamenco. Siempre he considerado que los artistas son los más representativos y capacitados para establecer la defensa de nuestro arte, entre otros aspectos porque son los que verdaderamente lo viven, lo sufren, lo disfrutan y tienen capacidad para hacernos partícipes de sus sentimientos y su arte.

Considero que la opinión vertida por Miguel Poveda y recogida en mi columna pasada, era lo suficientemente clara y contundente sobre la defensa del flamenco. A lo largo de estos días, y por la serie de informaciones que diariamente recibo de nuestra universal cultura musical, he pensado que bastantes de los aficionados y lectores de este diario estarán más informados sobre las opiniones que algunas figuras actuales están vertiendo en los medios de comunicación con aspectos reivindicativos sobre el flamenco.

Rancapino Chico
Así, el hijo del gran cantaor flamenco Rancapino y considerado como el heredero directo del más puro estilo del cante flamenco, Alonso Núñez "Rancapino Chico" ha manifestado que: “Defender el flamenco puro no es fácil, porque no todo el mundo lo comprende". Y pregona claramente a la hora de hablar sobre la innovación en el flamenco: "Hay cantes y cantes, es decir, hay cantes que se pueden engrandecer como los tangos con unos violines o piano... pero todo depende de los temas. Alguno es mejor dejarlo como lo han mantenido los antiguos cantaores.”

Por su parte, Miguel Poveda insiste en lo mismo: "Me veo como si estuviera empezando cada día, sobre todo porque siempre aparece gente que canta muy bien y que toca muy bien la guitarra", ha indicado antes de destacar a cantaores como Rancapino Chico, Pedro el Granaíno, Jesús Méndez, Argentina o Rafael Utrera. “La tradición, por tanto, está asegurada con la generación actual. Que haya cantaores jóvenes que sigan en la lucha de lo tradicional me encanta. Tengo 'escapadas' a otros lugares porque soy artista al que le gusta nadar en la diversidad de otras músicas, pero no dejo de reconocer que mi música de base es el flamenco". Por ello, ha valorado a los jóvenes que "siguen en esta línea, porque hubo unos años de despiste".

Igualmente ‘Pedro el Granaíno” ha referido en Ceuta que: “Se le da más reconocimiento en el extranjero  al flamenco y pido una mayor atención en España. Es una música que no está valorada.” Y continuó: “Hay maestros que se adelantaron treinta años a nosotros, pero sigo pensando que hay que creer en lo antiguo y lo moderno, en el flamenco cabe todo si a cada cosa se le llama por su nombre".

Y termino con ‘Fosforito’: Hay mucha gente joven extraordinaria. Otra cosa es que el flamenco ha alcanzado una cuota de categoría que a todo le llaman flamenco, le ponen el marchamo de flamenco para dignificar lo que hacen aunque no tenga nada que ver. Hay flamenco buenísimo y gente que hace cositas aflamencadas a las que llaman flamenco.”

Rafael Valera Espinosa

viernes, 29 de septiembre de 2017

Crónica flamenca. JONDOS MOMENTOS EN LA ‘XXXI MIGA FLAMENCA’ DE BEDMAR.

Sobre las nueve y media de la noche del sábado pasado, 23 de septiembre, y en la Caseta Municipal de Bedmar repleta por más de seiscientas personas, comenzó la Trigésimo Primera Edición del Festival ‘Miga Flamenca’, con un cartel de prestigiosas figuras actuales de nuestro arte como el gaditano Antonio Reyes, Pedro Heredia Reyes ‘El Granaíno’, el de la Plazuela jerezana Jesús Méndez, y la malagueña Virginia Gámez, los cuales estuvieron acompañados por las guitarras de Diego Amaya, Antonio Luque ‘Patrocinio hijo’ y Manuel Valencia. La coreografía bailaora corrió a cargo de la ubetense Amparo Navarro y su grupo Flamenco.

La noche flamenca la abrió Virginia Gámez con melódico melisma por granaína-malagueña. En los tientos-tangos recordó al gaditano Manolo Vargas con inclinaciones a Morente para derivar a los tangos acordándose de Pastora Pavón, y copla de Las Grecas por el estilo y recuerdos de su maestro Naranjito de Triana. En las soleares se centró por las del Zurraque con matices de ‘El Arenero’ y Olivé de Triana. Continuó por cantiñas gaditanas para derivar a las de Córdoba con buena cadencia y volver a la Tacita de Plata con adecuado compás. Finalizó con fandangos de Enrique ‘El Almendro’ y matices de su alumno y sobrino Manolo Caracol, continuando por José Cepero y rematar por ‘El Niño Gloria’.

Uno de los artistas más esperados fue el chiclanero Antonio Reyes por su proyección como figura actual del escalafón flamenco. Su recital lo inició por cantiñas-alegrías con evocaciones tonales de ‘Chiquitete’ para centrarse en las cadenciosas de Córdoba, volver a su tierra por la de ‘La Contrabandista’ de Ramón Medrano, realizadas con fuerza y personalidad. Caracol fue el protagonista de su repertorio solearero por los personalismos de ‘Curro Frijones’, Enrique ‘El Mellizo’ y Tomás Pavón. Abordó seguidamente una zambra caracolera que le sirvió para enlazar los tangos  con resonancias copleras y matices ‘acamaronaos’, finalizándolos con un fandango de ‘El Gloria’ por el compás del estilo. Fueron sus siguiriyas donde constató su arte de primera figura actual, realizadas con pellizco y ‘jondura’ por Tomás ‘El Nitri’, sentimiento y precisión en la evocadora de Joaquín ‘Lacherna’ por Manuel Torre, y prestante y sentido remate por la cabal de ‘El Fillo’. En línea reposada y recuerdos de ‘Camarón’ se lució por bulerías con dominio del compás. Finalizó por fandangos de Manolo Caracol.

Amparo Navarro evidenció medida del escenario y prestante juego de brazos en su baile por soleá y muy concretamente en las partes lentas, para apoyarse en el taconeo durante la derivación a las bulerías con buena composición de figura. Estuvo arropada por la profesionalidad en estos menesteres de las voces del linarense Agustín Navarro y la del cordobés Miguel del Pino, así como con la guitarra de su paisano ‘El Pérez’, el cual supo darle los arropos necesarios.

Jesús Méndez nos trasladó nuevamente a las tierras de Cádiz, concretamente a Jerez, su tierra, con unos iniciales tientos que nos recordaron las personalidad de ‘Fernando Terremoto’, así como la creatividad de ‘La Niña de los Peines’. En las soleares se apoyó en Manuel Torre por el localismo de Alcalá de Guadaira, también en Juan Talega, para continuar con una entremezcla entre el iliturgitano José Yllanda y la jerezana María ‘La Andonda’, para rematar por ‘Paquirri el Guanté’. Por cantiñas se acercó a la escuela gaditana de Aurelio Sellé con precisión y conocimiento, continuando por alegrías con matices de Pericón de Cádiz. Prestante y con potencial tonalidad fue su oferta de las bulerías con reminiscencias de los ‘Sordera’, influencias de ‘La Paquera de Jerez’ y Manolo Caracol, para finalizar por la creatividad de ‘El Gloria’ y su hermana ‘La Pompi’. Remató por fandangos con evocaciones de ‘Caracol’ por ‘Terremoto de Jerez’ y por Francisca Méndez ‘La Paquera’.

Cerró la ‘31 Miga Flamenca’ de Bedmar Pedro Heredia Reyes ‘El Granaíno’, iniciando su puesta en escena con soleares de Enrique ‘El Mellizo’ y aires personales, recordando posteriormente la estructura de las de Alcalá por Juan Talega, las apolás de Antonio Fernández ‘Fosforito’ y ciertos recuerdos de Morente. Quiso rendir homenaje a su paisano Enrique y lo estableció con una creación del granaíno a través del cante por tientos. Seguidamente, utilizó una nana flamenca para derivar a los cantes mineros, desarrollando con conocimiento los personalismos de Fernando el de Triana, del ‘Cojo de Málaga’ por los ecos de ‘Porrina de Badajoz’ y de Pastora Pavón a través de la conocida como ‘La Gabriela’. Bien estructuradas y melódicamente tratadas fueron sus granaína y media granaína, las cuales remató con fandango abandolao que recordó el eco de ‘El Carbonerillo’. Amplias y bien acompasadas fueron sus bulerías con recuerdos y homenaje a ‘Camarón’ y sus trabajos con Raimundo y Rafael Amador, redondeando con prestancia su apuesta con un final siguiriyero por el compás del estilo evocativo de la escuela de ‘Cagancho’, a través de Tomás Pavón. Finalizó con fandangos.

Rafael Valera Espinosa

viernes, 22 de septiembre de 2017

Crónica flamenca. DIVERSIDAD FLAMENCA EN EL XLVI FESTIVAL DE JÓDAR.

ORTODOXIA EN ‘NIÑO’ JORGE Y PRESTANCIA DE MARINA HEREDIA, JOSÉ GALAN, ENCARNA ANILLO Y ‘PEDRO EL GRANAINO’.

Las circunstancias para la celebración del XLVI  Festival Flamenco de Jódar, el pasado día 30 de agosto, no se presentaban muy halagüeñas. La inestabilidad del tiempo con previsiones de tormenta, rayos y viento acongojaban a los patrocinadores, organizadores y aficionados. Además, celebrar un acontecimiento de esta índole un miércoles, sin ninguna fecha festiva alrededor –excepto la del pueblo galduriense-, supuso adquirir ciertos riesgos para completar el aforo del Auditorio Municipal de Palomares. Mas, como apunté en la previa del martes, los aficionados respondieron como  durante  los 46 años anteriores, con un aforo de más del setenta por cierto.

A la hora anunciada, el aficionado-artista local Manuel Sánchez ‘El Jopi’, con la prestante guitarra del joven Blas Mora (con popular academia del instrumento en Villacarrillo, su tierra) se aposentaron el escenario para establecer con cierta melodía la malagueña de ‘La Trini’. Cierto pellizco por las siguiriyas de Manuel Molina con matices recreativos de Manuel Torre, rematada con potencia tonal por el cambio del citado maestro de Jerez. En las peteneras se acercó a la personalidad de Pastora Pavón, con ciertas resonancias de Luis de Córdoba, finalizando con serie de fandangos personales.

Eduardo Martínez Redondo “Niño Jorge”, con el acompañamiento del maestro iliturgitano Antonio Gómez, estableció la ortodoxia de la noche flamenca con un repertorio serio y festero a la vez, el cual comenzó con toná por los ecos de Antonio Mairena, toná-carcelera, y debla de Tomás Pavón, con influencias de Rafael Romero, enlazando seguidamente con conocimiento por la siguiriya primera de Tomás ‘El Nitri’, la recreación de Manuel Torre por la de su paisano Juan Junquera, y un entregado remate de ‘El Loco Mateo’ con matices de ‘Sernita de Jerez’. En las cantiñas-alegrías se acomodó con buen compás por el personalismo gaditano de Manolo Vargas, los aires de Pericón con matices de ‘Beni de Cádiz’, para finalizar recordando a la ‘Niña de los Peines. Se templó por el difícil estilo de los tientos a través de los recuerdos de Juanito Mojama’ y recreación de ‘El Gallina’, para derivar a los tangos, con prestante compás y evocaciones de Pastora y ‘La Pirula’. Amplia resultó su serie de soleares con inicial recuerdo a Juan Breva con aires apolaos, para continuar con el iliturgitano José Yllanda y más ecos de Rafael Romero, trasladarse a Alcalá por ‘La Roesna’, continuar por el localismo con matices de Manuel Torre y redondear por ‘Paquirri el Guanté’. Ofertó con alto tono fandangos de ‘Antonio el de la Calzá’ y ‘El Carbonerillo’, finalizando con bulerías de Cádiz y acertados ecos de ‘Chano Lobato’ y ‘Canalejas de Puerto Real’.

Se adueñó Marina Heredia del escenario con su dominio de la coreografía flamenca iniciando su recital con milonga desarrollada con melancolía, para seguidamente estructurar una caña por soleá por bulerías con cadencias para el baile, algún recuerdo de Rafael Romero y remate por soleá apola. En las siguiriyas evocó a Manuel Molina por Manuel Torre, resonancias de Juan Junquera y un remate por Juanichi ‘El Manijero’ con acercamientos a ‘Fosforito’ y ‘Tía Aníca la Piriñaca’. Reivindicó su tierra con granaína-malagueña de corte ‘aureliano’ para derivar a la malagueña de ‘Gayarrito’ y rematar por el abandolado fandango de su paisano ‘Frasquito Yerbabuena’. En las siguientes bulerías se acordó de ‘Adela la Chaqueta’ y remató con tangos de su tierra, los del monte granaíno, arropada por el maestro ‘Curro Albaicín’, el cual –a pesar de sus años- evidenció su ancestral solera flamenca.

Aire nuevo estableció el sevillano José Galán por fandangos de Huelva, iniciados por el ‘cané’ de Alosno, para con poderío tonal finalizar por José Rebollo. Continuó con bamberas en la línea de Pastora Pavón, acercándose posteriormente a la línea primigenia folclórica del estilo que al final de los ochenta promocionó el lebrijano guitarrista Pedro Peña. En sus tangos ofertó conocimiento de los personalismos de Juanito ‘Mojama’, ‘La Niña de los Peines’ y la malagueña Dolores Campos ‘La Pirula de Málaga’, estos últimos con recreación personal. Reclamado por el público interpretó sus famosas colombianas con letras rocieras, finalizando con fandangos de ‘El Pichichi de Triana’, de ’Pepe Aznalcollar’ y José Cepero.

La gaditana Encarna Anillo ofertó su más genuino arte de la tierra por alegrías con resonancias de los viejos maestros de ‘La Tacita de Plata’; estableciendo seguidamente su melódico melisma por granainas-malagueñas de Aurelio Sellé y don Antonio Chacón, y bulerías con matices copleros de Lola Flores con expresiva gracia gaditana. Los tientos-tangos fueron desarrollados en los matices gaditanos, también con ciertos recuerdos de Carmen Linares y de la sevillana ‘Juana la del Revuelo’. Fiesta auténtica fueron sus bulerías por soleá con resonancias de los maestros gaditanos y del jerezano ‘El Chozas’, lo que le permitió dar entrada a la jovencísima bailaora Gema Moneo, la cual -en la línea de su tierra jerezana- fue desarrollando un baile preciosista con ‘pataita’ incluida, demostrando medida del escenario, poderío en el taconeo, dominio de la escobilla bailaora, adecuada y coreográfica composición de la figura, estructurado todo con armónico compás en sus quiebros bailaores.

Cerró la noche el popular Pedro Heredia Reyes ‘El Granaino’, comenzando por un recorrido de soleares apolás con influencias de ‘Fosforito’, aires de ‘Camarón’ y Enrique Morente con lenta resolución del estilo. En los tientos rememoró al gaditano Manolo Vargas por el largo melisma de Enrique Morente. Los fandangos los desarrolló con personalidad y recuerdos de ‘El Chato Méndez’ con entremezclas tonales de ‘Pansequito’ y ‘Camarón’, de ‘Antonio el de la Calzá’ en la misma tesitura, y unos finales en los que se adivinaban los ecos de Cepero-Caracol-Camarón. Sus cantes mineros evocaron la taranta-taranto de Manuel Torre, la taranta de “El Cojo de Málaga’ con resonancias de ‘Porrina de Badajoz’, y una última taranta de corte ‘camaronero’. Finalizó por bulerías en la que destacó la letra por siguiriyas de ‘Tío Manuel Cagancho’ que popularizara Tomás Pavón.

Rafael Valera Espinosa

lunes, 3 de agosto de 2015

El Festival de Pegalajar dedica su 47ª edición al guitarrista Moraíto Chico.

  • La cita flamenca será el 8 de agosto, y contará con los cantaores Antonio Reyes, Jesús Méndez, Pedro 'El Granaíno' y Elu de Jerez.


El próximo 8 de agosto cumple 47 ediciones el Festival de Arte Flamenco de Pegalajar (Jaén). El festival flamenco decano de la provincia brillará un año más con un cartel plagado de grandes figuras del cante, el toque y el baile. En esta ocasión, se rendirá homenaje al guitarrista jerezano Moraíto Chico. La Diputación de Jaén es una de las entidades que colabora en este certamen, que fue presentado por el diputado de Cultura y Deportes, Juan Ángel Pérez; la concejala de Festejos del Ayuntamiento de Pegalajar, Carmen López; y el presidente de la Federación de Peñas Flamencas de Jaén, Francisco Viedma.

En primer lugar, se puso de manifiesto la calidad de los artistas que conforman este año el cartel del festival, los cantaores Antonio Reyes, Jesús Méndez, Pedro 'El Granaíno' y Elu de Jerez. Sus voces estarán acompañadas a la guitarra por Manuel Valencia, Juan Requena y Domingo Rubichi; mientras que al baile lo hará la jienense Rocío Martínez y su grupo. Para el diputado de Cultura y Deportes, «este festival mejora cada año, con la dificultad que ello supone teniendo en cuenta que por Pegalajar han pasado en sus 46 años los mejores cantaores, guitarristas y bailaores del momento», apuntó. Juan Ángel Pérez resaltó el compromiso de la Administración provincial por apoyar este festival y cuantas actividades que tengan al arte flamenco como protagonista. «El flamenco forma parte del patrimonio mundial y este arte tan nuestro, que nos representa, goza de gran peso en la provincia de la mano de las distintas Peñas».

Por su parte, el presidente de la Federación Provincial de Peñas Flamencas, Francisco Viedma, incidió en la importancia de la cita pegalajeña y el peso específico de la provincia jienense en el arte flamenco y la organización de certámenes. «El de Pegalajar es el decano, pero en Jaén ha habido grandes concursos y eventos flamencos desde principios del siglo pasado», indicó Viedma, que ha destacó la orientación jerezana del Festival de Pegalajar, «y prueba de ello es el cartel de este año, que homenajea al guitarrista Moraíto Chico». Viedma destacó que si bien no todos los artistas del cartel son de Jerez, el estilo de esta cuna está muy presente en ellos. De Reyes señaló que se ha consolidado entre los grandes, al igual que Jesús Méndez, o Pedro 'El Granaíno', uno de los jóvenes valores del cante. Del mismo modo, resaltó la solvencia de los guitarristas que estarán en la cita, al igual que calificó de «un buen gesto» el contar con la presencia de artistas de la provincia jienense, en el apartado de baile, con Rocío Martínez y su Grupo.

La concejala de Festejos de Pegalajar, Carmen López, recordó que Moraíto Chico participó en el Festival de Pegalajar en cuatro ocasiones (1990, 1991, 1999 y 2010). «Representaba la más genuina escuela del toque jerezano, respetuoso con la tradición pero nunca estuvo prisionero de ella, símbolo del mejor toque gitano de este tiempo. Fue un habitual acompañante de José Mercé, Caracol o Camarón, y por ello hemos querido dedicar esta edición a este magistral guitarrista», concluyó la concejala.