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miércoles, 23 de mayo de 2018

Crónica flamenca. SEBASTIAN VILCHES LUCE EN LA XXXIII SEMANA DE ESTUDIOS FLAMENCOS.

Con la presentación de la XXXIII Semana de Estudios Flamencos de la Peña Flamenca de Jaén por su presidente, Alfonso Ibáñez Sánchez, y otros directivos de la entidad jiennense, el lunes 21 de mayo de 2018, se iniciaron los actos de un acontecimiento que, hasta el viernes 25, resaltará la personalidad poética y humana de Miguel Hernández, a la vez que prestigiará a jóvenes valores del flamenco, los cuales, a pesar de su juventud son ya firmes figuras de nuestro arte.

Así, el joven iliturgitano Sebastián Vilches se aposentó en el escenario de la Peña capitalina para constatar sus numerosos avances y su amplitud de conocimientos sobre los estilos y sus personalismos. Comenzó por soleares de Alcalá con el adecuado reposamiento de Juan Talega, derivar seguidamente a Mercedes ‘La Serneta’, ubicarse posteriormente en Triana por Ramón ‘El Ollero’, y rematar con entrega y facultades por el jerezano ‘Juaniquín de Lebrija’. En la malagueña, se afianzó con buen melisma y conocimiento por Enrique ‘El Mellizo’, con resonancias de Manolo Vargas, para continuar con rondeñas de Rafael Romero, y rematar por el fandango averdialado del granadino Frasquito ‘Yerbabuena’.

Con inicial copla por bulerías y recuerdo de ‘La Paquera’, acometió los tientos de Juanito ‘Mojama’ que popularizara su paisano Rafael ‘El Gallina’, para proseguir por los ecos gaditanos del estilo y así enlazar con los tangos de Málaga que ‘La Pirula’ recreó de los de Granada, centrándose con prestancia en los de ‘La Niña de los Peines’, volver a los del ‘Monte’ granaíno con influencias de Tía Marina ‘Habichuela’, y finalizar el envite por Pastora Pavón.

Similar tratamiento –en la historia cantaora de cada estilo- realizó con las cantiñas-alegrías con evocaciones de los viejos maestros gaditanos y ciertas sonoridades camaroneras, para proseguir en la misma línea y un potencial recuerdo de ‘Beni de Cádiz’.

El iliturgitano Sebastián Vílches, acompañado por Paco Cortés

En las siguiriyas, estableció el pellizco necesario para recordar al jerezano Diego ‘El Marruro’, circunstancia que propició el calentamiento de su instrumento canoro y acercarse a la prestante recreación que Antonio Mairena realizó de una de las del porteño Tomás ’El Nitri’, y finalizar con la cabal de cambio de ‘El Tuerto de la Peña’ en tesituras de quejumbroso pellizco y potencia tonal. La caña de su paisano Rafael Romero la inició con el tratamiento de soleariya de Diego Clavel, lo cual le estableció quedarse corto en la salida habitual del estilo, para seguir desarrollando el cante en el compás de soleá por bulería y rematar por soleá del gaditano Enrique Ortega.

En los fandangos, se metió de lleno por ‘El Niño Gloria’, para continuar con el de Manuel Vega ‘El Carbonerillo’, y rematar con resonancias de Caracol y estructura musical de ‘Pepe Pinto’. Finalizó por bulerías, en la línea más moderna del estilo, con evocaciones de ‘Chiquetete’ y ‘Turronero’, nuevamente Manolo Caracol y ecos gaditanos, así como un final por ‘El Chozas de Jerez’, con tratamiento de ‘La Macanita’ o ‘El Torta’.

El jiennense Antonio Mena acompañado por Paco Cortés
Igualmente, se subió al escenario el joven jiennense Antonio Mena, ganador del premio por Cantes Mineros de la Fundación “Cristina Heeren”, con interpretaciones taranteras de Manuel Torre (la conocida como taranto), continuó por la que aprendiera en Linares Joaquín Vargas ‘El Cojo de Málaga’, más conocida como murciana y ecos de Gabriel Moreno, para rematar por cartagenera chaconiana.

En cuanto a la guitarra de Paco Cortés, resaltar una vez más su prestigiosa profesionalidad, su creatividad en las variaciones personales, recuerdos de los viejos maestros, así como su maestría para establecer el acompañamiento adecuado.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

jueves, 30 de noviembre de 2017

Memoria flamenca. DIEGO ANDRADE MARTAGÓN “DIEGO CLAVEL” (I).

“GANAR EL CONCURSO DE MAIRENA EN AQUEL TIEMPO ERO LO MAXIMO.”

Corría el año 1981 y la Peña Flamenca de Jaén celebró el X Aniversario de su fundación oficial. El acontecimiento se había institucionalizado en el mes de abril, y Diego Andrade Martagón ‘Diego Clavel’, fue el elegido –por ser primera figura cantaora de los festivales de la época- como el cantaor que sustentara el prestigio que la entidad venía estableciendo por sus iniciativas flamencas en la que destacaba, además de su Semana de Estudios Flamencos, la edición de la revista Candil.

El 25 de abril del citado año, Diego cantó, con el acompañamiento de la guitarra de Pedro Peña Fernández “Pedro Peña”, por palo de Antonio ‘El Fillo’ y soleá rondeña del gaditano Enrique Ortega; peteneras de ‘Medina El Viejo’ y de ‘La Niña de los Peines’; tientos de ‘Antonio Frijones’, ‘Manolita La Gitana’, Fernando ‘El Herrero’ y ‘La Niña de los Peines’, derivando a los tangos de ‘El Titi de Triana’, ‘La Niña de los Peines’, ‘El Garrido de Jerez’, y la malagueña Dolores ‘La Pirula’; bulerías por soleá de Antonio ‘La Peña’, Rafael Ramos ‘El Niño Gloria’, su hermana Luisa ‘La Pompi’, María ‘La Moreno’, el linarense ‘Sordo La Luz’, y juguetillo de ‘El Loco Mateo’; media granaína (denominada granaína) de Tomás Pavón, y granaína (conocida como media granaína) de Manuel Vallejo; alegrías de Enrique ‘El Mellizo’, Aurelio Sellé, ‘Tío José el Águila’, Rosario ‘La Mejorana’, Gabriela Ortega, nuevamente de ‘La Mejorana’, más de ‘El Mellizo’, y remate de ‘El Cojo Pavón’; malagueñas de ‘La Trini’, Concha ‘La Peñaranda’, y malagueñas por bulería de ‘Juan Breva’; soleares del trianero ‘Noriega’, de la alcalaína Dolores ‘La Roesna’, de los también trianeros ‘Pinea El Zapatero’ y ‘El Sordillo’, vuelta a ‘La Roesna’, también de ‘La Jilica de Marchena’, del gaditano ‘Enrique El Morcilla’, del alcalaíno Joaquín ‘El de la Paula’, y remate por ‘Juanillero de Marchena’.  ¡Ahí es ná! Demostración de conocimiento de los personalismos cantaores.

Además, ‘Diego Clavel’ arrastraba la merecida aureola de ser el máximo reivindicador de los cantes por siguiriyas en el época, especialmente por haber reincorporado al repertorio cantaor el cambio del jerezano Manuel Molina, que tras las interpretaciones de Rafael Ramos Antúnez ‘Niño Gloria’, Manuel Vallejo y Antonio Mairena, llevaba bastante tiempo en el olvido de los artistas flamencos. La tarde del referido 25 de abril, en la casa del buen amigo y mejor aficionado, Joaquín Sánchez Martínez, la entrevista sirvió para que Diego se sincerara y estableciera –a sus treinta y cinco años- sus reivindicaciones flamencas.

Pregunta: ¿De dónde viene tu afición flamenca? ¿Han existido antecedentes cantaores en tu familia?

 Respuesta: “¡No¡ Yo no tengo ningún antecedente cantaor en mi familia. Siempre digo que la raíz cantaora de mi casa la he iniciado yo. Mi madre, eso sí, cantaba, pero cantaba como cualquier persona. Si quieres te digo más, en mi pueblo, en La Puebla de Cazalla no ha habio cantaores de renombre, sin olvidarnos de ‘La Niña de La Puebla’. Se habla de un tal Gallardo… que dicen que cantaba mu bien. Yo lo conocí, pero era cuando no estaba interesado por el cante, ni ná… porque yo era muy joven.

Te puedo decir que me inicié formando parte de un grupo de campanilleros, en el que yo hacía los solos. ¡Oye!¡ ¡Sabes! En La Puebla siempre hubo grupos de campanilleros que cantaban mu requetebién. Bueno, pues en ese grupo se vio que yo destacaba un poquito porque –la verdad- se nace con el cante, que este no se aprende, se aprenden los estilos y los palos, pero el cante no se aprende, se nace con él dentro.”

Diego Clavel y Pedro Peña
en el recital realizado el abril de 1981 en la antigua sede de la Peña Flamenca de Jaén,
hoy Salón Mudéjar del Palacio de Cultura del Ayuntamiento de Jaén
Pregunta: ¿Tú surgiste en el Concurso de Mairena?

Respuesta: “¡Bueno…! Antes de presentarme en Mairena ya me había presentao a otros de por la parte de Córdoba. Al primer concurso que fui fue a uno de Cabra, que me tuvieron que arrastrar mis hermanos, porque yo he sio siempre mu corto de espíritu… ¡cortísimo! Por eso nunca he querío dedicarme al cante, y esto te lo puedes creer. ¡Mira! ¡Si yo hubiese sido un buen albañil…! ¡Cuanto me hubiera gustao y cuanto daría por ser un buen albañil! Lo que pasa es que era un albañil mu malo, mu torpe… ¡Vamos…! Que aquello no me entraba a mí en la cabeza. Si hubiese sio al revés, yo sería hoy un buen albañil en vez de un cantaor. Nunca he querio dedicarme a esto, pero hoy me entrego al cante con toa la fuerza de mi alma y mis entrañas. El caso es que mis hermanos se compraron un R-8 pa llevarme y traerme…

Volviendo a lo de Cabra, me hicieron una prueba y me seleccionaron para la final. Yo me ilusioné un poquito porque me dieron el tercer premio, aunque, la verdad, hubo protestas favorables a mí porque consideraban que debía haber quedado en mejor lugar. Total, que aquello me gustó ya un poquito, aunque todavía tenían mis hermanos que seguir arrastrándome. Por eso, volví otro año a Cabra pero no me seleccionaron para la final. Fíjate lo que son las cosas, pues ese mismo año me presente en Mairena al grupo de siguiriyas y martinetes y me llevé el premio. En aquellos años ganar el concurso de Mairena del Alcor era lo máximo para un aficionao; prueba de ello es que de allí salió Camarón de la Isla, José Menese… ¡Vamos…! Que ha salio mu buena gente de allí. El año que yo gané (1970), Calixto Sánchez ganó el premio por malagueñas.

Me contaría después sus vivencias en Madrid en casa de Pepe Menese, las letras reivindicativas que le compuso Caballero Bonald, sus divergencias con la crítica flamenca, la popularidad que le acarreó sus interpretaciones del cambio por siguiriyas del jerezano Manuel Molina, las orientaciones que establecían las casa grabadoras, y muchos más criterios sobre al arte flamenco.

Rafael Valera Espinosa

sábado, 27 de mayo de 2017

ESPLENDOROSO CANTE FLAMENCO JEREZANO DE MARIA FERNANDEZ “TERREMOTO”.

A veces el arte flamenco vuelve a su sitio. Establece sus añejas esencias, sus recónditos pellizcos, sus quejios más lastimeros, y las alegrías más festeras. El flamenco se manifiesta entonces como la cultura musical más universal de nuestra Andalucía por mor de lo heredado por sangre y casta cantaora. Es así como se conoce y se aprecia mundialmente desde que los románticos artistas y literatos europeos comenzaron a valorarlo en los inicios del siglo XIX, cuando ni existían montajes coreográficos, ni complementaciones instrumentales que no fueran la guitarra flamenca, ni otros elementos adicionales que desviaran la atención sobre el cantaor/a: ¡Flamenco! En el más libre y honesto concepto del arte.

María Fernández Benítez “María Terremoto” nos ha devuelto la esperanza. ¡Sí! A los que amamos la esencia de esta cultura musical sin artilugios ni parangones. A los que podemos considerar que el arte del rondeño Francisco Romero –cuando se bajó del caballo y toreó pie a tierra al toro, creando así el arte de la tauromaquia- es el mismo que el de ‘Lagartijo”, Rafael ‘El Gallo’, ‘Manolete’, ‘Curro Romero’, ‘Morante de la Puebla’ o José Tomás. A los que establecemos que el vello se nos eriza con los cantes de Manuel Torre, don Antonio Chacón, Tomás Pavón, Manuel Vallejo, ‘La Niña de los Peines’, ‘Canalejas de Puerto Real’, ‘El Carbonerillo’, Rafael Romero, Antonio Mairena, ‘Terremoto de Jerez’, ‘La Paquera’, ‘Chocolate’, ‘Agujetas’, ‘Beni de Cádiz’… y no sé cuantos más. Cierto es que hemos llegado a sentir esas emociones porque nos hemos educado en unos ambientes flamencos de pureza ancestral y jonda, sin aditamentos de modernismos ni márquetin, en unos tiempos en los que los artistas exponían su arte a pecho descubierto ante los enamorados de la ‘jondura’flamenca ¡Que le vamos a hacer! ¡Tuvimos esa suerte!

El jueves, 25 de mayo, en la Peña Flamenca de Jaén, con motivo del homenaje que se le rinde a José Giorgio Soto ‘José el de la Tomasa’, en la 32 Semana de Estudios Flamencos de la entidad, tras la charla que ofrecí sobre el arte de los artistas jerezanos que se ubicaron en Sevilla para establecer su arte, María Fernández “Terremoto”, a sus diecisiete años, que acompañada por la guitarra de su paisano ‘Nono Jero’, me despertó las sensaciones placenteras que me producían los cantaores de casta arriba citados, en el último tercio del siglo XX. 

Su recital lo abrió con media granaína –actualmente considerada como granaína- con especiales resonancias de don Antonio Chacón que cabalgaron entre Aurelio Sellé y Pepe Marchena, con cierto barroquismo. La misma estableció su solvencia para realizar la malagueña de Enrique ‘El Mellizo’, con musical melisma y con las referencias musicales de su casta, en especial de su abuelo, Fernando Fernández Monge “Terremoto de Jerez”. Posteriormente, se acomodó en un perfecto compás entre soleá por bulerías y bulerías al golpe de su tierra, manteniéndose con firme “jondura” en los ecos jerezanos, ligando los tercios con exquisita finura, y rematando con valentía tonal el estilo.

Las siguiriyas las acometió con una prestante salida que, en sí misma resultó casi un cante, con melismas ente Caracol y Mairena, como gustaba realizar a su abuelo, para meterse de lleno en el personalismo de Juan Junquera, con conocimiento y garra flamenca.

Se centró seguidamente en la creatividad del porteño Tomás ‘El Nitri’ en la misma tesitura de cante pleno de entrega y singularidad creativa, rematando por el citado personalismo con sonoridades ‘jondas’. Comenzó después recordando los matices creativos de Juanito Mojama por tientos, acercamientos a ‘La Paquera’ con aires personales, para derivar a los tangos con homenaje a Pastora Pavón por los ecos jerezanos, más con recuerdos de Francisca Méndez, preciosa reiteración de las resonancias de La Niña de los Peines, para finalizar con unas especiales notas flamencas entre ‘La Pirula’ malagueña y su paisana ‘La Paquera’. En los fandangos retomó el recuerdo de Manolo Caracol con intensas dosis de personalidad ‘terremotera’. Finalizó con bulerías con potencia cantaora, adecuado compás y prestante ritmo flamenco en la línea de los jerezanos. Hubo un bis por martinete que redondeó su calidad interpretativa y la amplitud de su repertorio flamenco.

​¡Vivan los jóvenes flamencos!

Rafael Valera Espinosa