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martes, 6 de febrero de 2018

Memoria flamenca. MARIANA CORNEJO SÁNCHEZ ‘MARIANA DE CÁDIZ’ (y III).

¿HABRÁ COSA MÁS MELODIOSA, PROFUNDA Y BONITA QUE LA MALAGUEÑA DE ‘EL MELLIZO’?

Después de relatarme sus vivencias y éxitos artísticos, mi conversación con ‘Mariana de Cádiz’ derivó a los aspectos más específicos de su forma de entender y realizar el cante flamenco. Ya ha quedado relatado en las dos anteriores entregas que su arte estaba influenciado por Pastora Pavón Cruz ‘Niña de los Peines’, también por Antonia Gilabert Vargas ‘La Perla de Cádiz’, por Francisca Méndez Garrido ‘La Paquera’, y por ‘Fernanda de Utrera’, principalmente por ser mujeres cantaoras, sin olvidar a su tío Juan Pérez Sánchez ‘Canalejas de Puerto Real’, así como tampoco a los grandes propagadores del arte gaditano del siglo XX como fueron Aurelio Sellé Nondedeu ‘El Tuerto de Cádiz’, Manolo Vargas Gómez ‘Manolo Vargas’, Juan Martínez Vílchez ‘Pericón de Cádiz’, y Juan Manuel Ramírez Sarabia ‘Chano Lobato’.

Como a la mayoría de los artistas referidos, a ‘Mariana de Cádiz’ también se le ha reconocido sus virtudes cantaoras por la malagueña de Enrique ‘El Mellizo’, los tientos-tangos de su tierra, las cantiñas-alegrías, las bulerías, los tanguillos gaditanos, y hasta la chuflas de Cádiz. Sin embargo, los maestros arriba citados igualmente eran dominadores de los cantes de fragua (tonás, martinetes, deblas y carceleras), las siguiriyas, soleares, etc. Y este fue el camino a seguir en mi entrevista con nuestra protagonista gaditana.

Pregunta: Olvidándonos de los estilos festeros ¿cómo tocas tú los serios?

Respuesta: - “A mí me gusta mucho la soleá de mi tierra… Con ese remate arriba… Hay que tener las facultades muy claras, si no es que no puedes con ella. ¿Y la malagueña de ‘El Mellizo? ¿Habrá cosa más melodiosa, profunda y bonita? ¿Y la caña de ‘Curro Dulce’?... Cádiz tiene muchas cosas. Lo que pasa es que como soy muy alegre no siempre toco los estilos serios.”

P: ¿Se está acabando la cantera de artistas en Cádiz?

R: - “¡No sé qué decirte! Pero verás tú… Acabarse no se puede acabar. En Cádiz hay buena gente cantando. Lo que les pasa es que una vez que empiezan, luego no se deciden a seguir. Y sucede también que los que suenan y actúan fuera somos muy pocos.”

P: ¿Habría que enfocar el cante como el de ‘Niña Pastori’?

R: - “¡No! ¡No! Porque la Niña canta flamenco que quita el sentío. Lo que pasa es que a esa criatura se le ha venío esa oportunidad y, con ese aire flamenquito que tiene –que a mí me encanta- que tanto le gusta a la juventud, además de darle fama, le da dinero… Pues yo lo veo estupendamente. Eso, desde luego no es el flamenco del que nosotros hablamos, pero a ella se lo han impuesto y lo hace bien ¡Pues mira…!”

P: ¿Es ese el futuro del flamenco?

R: - “¡Ay! Yo no creo que ese sea el futuro del flamenco… ¡Por favor! Porque esa malagueña, esa siguiriya, esos tarantos, esas soleares… Todo eso no se puede perder jamás. Además está saliendo mucha gente buena y por eso este cante nuestro nunca puede desaparecer. Lo que pasa es que estamos en la hora nueva –diremos- de estas cosas musicales que suenan muy bonito, porque es bonito y a mí es a la primera que le gustan, y la gente está deseosa de alegrías y cosas así.”

P: ¡Pero son este tipo de artistas los que llenan los festivales y no los cantaores por derecho!

R: - “¡Eso no puede ser! En los festivales no deben de faltar los auténticos artistas flamencos. Esta clase de recitales hay que organizarlos de otra forma, en otro tipo de recintos y darle otro nombre. No sé… ¡Llamarlos ritmos flamencos! También quiero decirte que esto puede ser un acierto, porque por este tipo de cante puede que se atraiga a gente que luego consideren y disfruten con el auténtico arte flamenco.”

P: ¿Los nuevos instrumentos que acompañan al flamenco tienen razón de ser?

R: - “A mí no me gustan. Cuando yo grabé mi segundo disco me dijeron que lo escuchara para ver qué me parecía. Me quedé pasmá porque no sabía que le habían metio música. Yo ignoraba que me habían hecho esos arreglos, que por cierto sonaban muy bien, bonitos y me gustaron. ¡Ahora…! ¿En un escenario…? ¿En un festival? ¡Mi guitarra, mis palmas y yo…! Y punto.”

P: ¿Cuál es el cante que más te gusta?

Mariana Cornejo acompañada por Pascual de Lorca
(foto: Pepe Pamos)
R: - “Yo te juro que me gustan toos los cantes; pero hay uno en particular que me gusta con delirio: la siguiriya. Después, por ser muy alegre y festera, me gustan los cantes de ritmo y compás. Y esto último creo que es porque mi tierra lo da.”

Muchos aficionados y lectores recordarán que ‘Mariana de Cádiz’ protagonizó un anuncio de lejía en la televisión andaluza. Y claro, la pregunta creí que era bastante oportuna.

P: ¿Da más popularidad un anuncio en televisión que un disco flamenco?

R: - “Puesssss… ¡Yo creo que sí! La popularidad que te da el que te vea tantísima gente a la vez y tantas veces, es mucho más grande que la que te da un disco. Lo cierto es que un disco flamenco y tus actuaciones, si son buenas, propician que te llamen para el anuncio. Pero la popularidad que da la televisión es incomparable. Hasta el punto de que a mí me paran por la calle hasta los niños. Pero lo mismo en Cádiz que en Sevilla o Málaga, o en otra ciudad.”

P: ¿Puede producir eso tristeza en un cantaor flamenco?

R: - “A mí no, porque yo nunca he dejao lo mío ni lo pienso dejar. Y si me dijeran que me fuera a hacer teatro o televisión, como sabes que lo he hecho, y que dejara el flamenco, yo nunca dejaría el flamenco. Es indiscutible que una pantalla te da mucha popularidad, pero amigo, este arte que nosotros interpretamos es único, y los que tenemos la suerte de poder desarrollarlo, nunca podemos abandonarlo.”

Mariana Cornejo vino tres veces a la Peña Flamenca de Jaén. La primera en abril de 1993, en la que demostró su conocimiento por cantiñas-alegrías, taranta de Linares y taranta-levantica, bulerías, fandangos de ‘El Almendro’ (tío de ‘Caracol’), tientos y tangos, más bulerías y canciones por el estilo, y tanguillos de Cádiz.

Rafael Valera Espinosa


lunes, 27 de febrero de 2017

Memoria Flamenca. MANUEL LLERENA “EL CHATO DE LA ISLA” (II)

“VALDERRAMA ES UN PEDAZO DE ARTISTA. LO DIGO YO.”

El 16 de marzo de 1990, Manuel Llerena Ramos “El Chato de la Isla”, ofreció un recital en la Peña Flamenca de Jaén en el que interpretó cantiñas-alegrías con aires de El Mellizo y La Mejorana; cantes de ‘El Piyayo’; malagueñas de Enrique El Mellizo; fandangos de “Enrique El Almendro”, a través de Caracol; siguiriyas de Manuel Molina, Paco La Luz y Manuel Torre; tientos-tangos de ‘El Melu’ y El Mellizo; fandangos de ‘Macandé’, ‘El Carbonerillo’ y Pepe Aznalcóllar; zambras y tientos con evocaciones de Manolo Caracol; Soleares de ‘La Andonda’, Antonio Frijones y El Loco Mateo; bulerías, y fandangos de Huelva por el localismo de Santa Eulalia y el personalismo de El Cojo de Huelva. Todos los estilos desarrollados con personalidad, recreaciones singulares y mucho conocimiento.

Pero antes –como generalmente siempre acontecía- estábamos enfrascados en la entrevista que le efectué para la revista Candil, la cual comencé a publicar la semana pasada. Como a la totalidad de mis entrevistados, a Manuel Llerena también le pedí su opinión sobre los festivales flamencos:

Respuesta: “¡Hombre los veo perfectamente bien! Los veo maravillosos y que no se pierdan nunca. Desgraciaos de nosotros si se perdieran los festivales. Lo que pasa es que se hacen algunos demasiados largos y duran hasta las cinco de la madrugá, y cuando va a cantar el último, ni tiene ganas de cantar ni ganas de ná… lo que tiene es gana de irse. Son demasiado ‘jartibles’. Si los pusieran un poquito más cortos, por ejemplo, empezar a las once de la noche y terminar a las tres de la madrugá, yo creo que estarían bastante mejor. Cuando te toca salir a las cinco o seis de la mañana, sales sin ganas de cantar y sin ganas de mirar a nadie. Además, no se canta ni bien. Na más que del sufrimiento te quedas mudo, te quedas ronco. Y hay que justificarse ante el público pa poner la mano.”

P: ¿Aún te poner nervioso antes de salir?

R: “¡Hombre! Manda el respeto. Y el que diga que no, eso es incierto. Los micros siempre imponen. Sentarte donde hay un público manda respeto. A mí no mucho por la costumbre que ya tengo. Yo salgo como si estuviera en mi casa, pero manda respeto.

El Chato de la Isla entrevistado por Rafael Valera
P: ¿No crees que a veces puede parecer que en los festivales hay cierto abuso a la hora de interpretar fandangos, colombianas, etc?

R: “Bueno, cada uno hace lo que puede. Ni lo veo bien ni lo veo mal. Cada uno va a su son. Eso sí, yo salgo a cantar y canto mi soleá, mi siguiriya, mi malagueña, mis tientos, mis tarantos, mis bulerías, mis alegrías… Las colombianas y esas cosas no las canto, sé cantarlas pero no me van. Mira que las tengo grabadas y too, pero son cantes que no les veo yo salsa. Pero eso sí, yo les tengo respeto a quienes los cantan.”

P: ¿Se podría con la moda de estos cantes volver a los ecos de la ‘Opereta Flamenca’? ¿Podrían tener más popularidad cantaores como Pepe Marchena, Juan Valderrama, Manolo el de la Ribera, o el Niño de la Huerta?

R: “Con el respeto de todos, Valderrama es un pedazo de artista desde los pies a la cabeza. Lo digo yo. Lo dice ‘El Chato de la Isla’… ¡Pero de los pies a la cabeza! Lo que resulta es –y lo veo requetebién- que si yo ahora cantando como estoy cantando, gano cuatro duros, y cantando que si un pasodoble, que si esto, que si lo otro, me pongo millonario, pues yo me voy al pasodoble, porque es lo que da dinero. Valderrama todo lo que canta lo canta bien y muy bonito, con mucho gusto. Lo digo yo que le he escuchao en un escenario, y tal como estamos ahora nosotros. Valderrama, el difunto de Porrina, y yo, los tres en mi trabajo. Entonces trabajaba yo en ‘Las Brujas’, en la calle Norte, número 15. Nos metimos en un cuarto con unos señores y cantó Valderrama que no se puede cantar mejor. Conociendo los cantes como Dios manda. Digan lo que digan y hablen lo que hablen. Yo digo la realidad porque la he vivido y la he escuchao ¡Que sí es muy payo…! No hace falta ser gitano pa cantar bien. Y yo no tengo na en contra de los gitanos, pues lo poquito que sé se lo debo a los gitanos.”

P: ¿Cómo está el ambiente flamenco en Madrid?

R: “¡Vamos tirando! Ahora está la cosilla más floja, antes estaba mejor. ¡Pero vamos…! Yo no tengo queja. A mí no me falta el trabajo. Y eso que llevo muchísimos años, desde que dejé la Venta de Vargas hace veintisiete años que en Madrid. Me fui en un camión de pescao, ¡que llegué de mierda…! No te puedes hacer una idea. Cuando llegué a Madrid en ese estao, mi representante me tuvo que llevar a una tienda y comprarme otro traje que luego le pagué. En aquella época ganaba yo trescientas cincuenta pesetas; diez duros para el representante y las trescientas para mí. Le mandaba a mi mujer dinero todas las semanas y pagaba mi pensión. Luego se vino conmigo y allí seguimos estando. Me tiré veintiún años trabajando en la misma casa. En estos momentos estoy en El Café de Chinitas.”

P: ¿Qué ambientes se viven en los tablaos?

R: “Lo que pasa es que los artistas en los tablaos se queman. Se queman porque siempre es la misma rutina: la soleá, la alegría, la soleá, la alegría… y de ahí no se sale y, entonces se envician los cantes. En los tablaos se envician los cantes, se envician los bailes, se envicia too. Como no se tenga cuidao se echa a perder too. Lo que pasa es que está bien para el turismo, pero al que le guste escuchar el flamenco, no va a escucharlo. Hay doce mujeres, dos cantaores y dos guitarristas, y a ver quién hace más ruido, el que chilla más… Eso no es flamenco, ese no es el flamenco. El flamenco es, por ejemplo, coger tu sillita, te sientas y que la gente te escuche, eso sí es flamenco. Allí está trabajando también José Mercé, que el único que sale solito con la silla y hace unos cantecitos y se acabó.”

Rafael Valera Espinosa