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martes, 6 de agosto de 2019

Recordando a Rafael Valera y José Luis Buendía. 25 años de "Candil".

La revista jiennense 'Candil' cumple 25 años de estudio e investigación en el mundo del flamenco.

"¿El secreto? Mucho trabajo y, sobre todo, la pasión que nos une por el flamenco".
José Luis Buendía, profesor de Literatura en la Universidad de Jaén, tiene claro que los 25 años de vida de la revista Candil no han llegado por casualidad. Ha sido su rigor y apuesta por la calidad lo que la ha convertido en la decana del mundo del flamenco en Andalucía, y en una referencia inexcusable para estudiosos e investigadores del cante jondo de todo el mundo.
Tanto es así que los suscriptores de Candil, que tiene una periodicidad bimensual, no están sólo en España, sino también en varios países europeos, en América Latina y en Japón. En el país asiático mantiene incluso un estrecho intercambio cultural desde hace años con la revista Paseo, editada en japonés.
Candil nació en la primavera de 1978, en el seno de la Peña Flamenca de Jaén. Lo hizo de la mano de un grupo de apasionados por el flamenco, como Alfonso Fernández Malo, José Olivares, Rafael Valera o José Luis Buendía, los dos últimos director y redactor-jefe de Candil, respectivamente. Después de 140 números, "la llama de la publicación sigue alumbrando con notoriedad la cultura flamenca", asegura su director. "No nos propusimos crear una revista de actualidad, y sí en cambio llevar a cabo una labor de investigación y estudio", añade Buendía. En estos años Candil ha analizado aspectos tan diversos como la musicalidad y letra del flamenco hasta su relación con otras artes o con la novela y la poesía andaluza.


Todos los aficionados al flamenco que han participado en los últimos días en los actos organizados por Candil con motivo de su 25º aniversario han destacado la seriedad y el rigor con que selecciona sus artículos, el tratamiento intemporal con que acomete sus trabajos para no quedar obsoleta y, sobre todo, su gran universalidad.
En sus dos décadas y media de vida Candil se ha convertido en un instrumento esencial para analizar la historia del flamenco y de sus grandes maestros. Así, se han editado números monográficos dedicados a Antonio Mairena, Fosforito, Fernanda y Bernarda de Utrera, Camarón de la Isla, Paco de Lucía, Chano Lobato y hasta a Federico García Lorca y la relación de sus poemas con el flamenco. De gran nivel ha sido también la lista de colaboradores de la revista en todo este tiempo, entre los que destacan los escritores y críticos Fernando Quiñones, Félix Grande y José Manuel Caballero Bonald.


¿Y el futuro? Buendía tiene claro que se mantendrá una línea continuista, en cuanto a la función didáctica del flamenco, aunque destaca la necesidad de girar la mirada hacia los más jóvenes aficionados. Buendía agradece también el apoyo prestado, "sobre todo en los momentos más delicados", por distintas instituciones, como la Junta, la Diputación y el Ayuntamiento de Jaén.
Acceso a Sumario de la revista "Candil": https://flun.cica.es/index.php/el-candil/159-revista-el-candil

lunes, 4 de febrero de 2019

In Memoriam de Rafael Valera (Yolanda Caballero).

Palabras de Yolanda Caballero (delegada de Educación de la Junta de Andalucía).


Querido amigo Rafael Valera:

Yolanda Caballero con Rafael Valera 
Apura el otoño naranja sus últimos tragos y tus ojos no verán otro diciembre. Nos has dejado y no me ha dado tiempo a una última charla de pureza y de flamenco contigo, como ésas que hemos compartido en momentos demasiado espaciados en el tiempo, pero tan intensos que ahora los atesoro.

En esta época de frías pantallas y mucha palabrería descafeinada era una alegría sentarse contigo y disfrutar del espectáculo de lo auténtico, porque tú eras tú, vestido de los pies a la cabeza con un respeto antiguo por el cante y por la gente que mira a la cara, sin dobleces. Tú eras tú, con tu aparente seriedad traspasada de pasión por el flamenco y por sus cosas, por la vida que se hace arte que se comparte, por las alegrías y por las soleás.

Para mucha gente se ha ido el amigo, el compañero o un gran presidente de la Peña Flamenca de Jaén. Otras sentimos, además, que contigo se ha ido también parte de una época en la que imprimió su huella gente de una naturaleza y de una sinceridad que ya escasea. Ya no eres esa presencia física que le imprimía más carácter y más dignidad a la Peña, pero eres memoria que venero: entre los recuerdos que la integran, me viene a la cabeza la emoción que sentí hace ahora dos diciembres, cuando me entregaste con tus manos la insignia de la Peña y, con ella, la invitación a que nunca me olvidara de mi conciencia flamenca.

Por el flamenco se lucha cuando se lleva muy adentro. Y la cronología de tu vida ha sido, en gran parte, dar a conocer su grandeza, difundirla, democratizarla y llevarla a todas partes adornada con la singularidad y la fuerza de los cantes de Jaén, la misma que te enamoraba y te levantaba de la silla.

Créeme si te digo que fue una cosa muy buena de la vida haberte conocido. Descansa, amigo, y que se calle ahora un poquillo la guitarra para que, con más sentimiento y en tu honor, vuelva a rasgar el aire de los días que vendrán después del luto de mañana.

lunes, 7 de enero de 2019

Im Memoriam. El legado de Rafael Valera.

Ramón Porras (ex-presidente de la Peña
Flamenca de Jaén)
Con emoción tardía, como consecuencia de mi desconocimiento de su fallecimiento, he leído la hermosa crónica que sobre Rafael Valera se ha publicado el pasado 2 de diciembre, en este mismo diario. Y no otro extremo he de añadir que en todo caso, no sea superlativizar el tamaño de su pérdida, subrayando su congénita bondad, su persistente compromiso sindical y, cómo no, su, tal vez, desconocida trayectoria, en defensa del flamenco. Y sobre este último particular quiero referirme, reitero, porque solo muy pocos la conocen, Rafael Valera entró en contacto con el núcleo fundacional de la Peña Flamenca de Jaén, a los pocos meses de constituirse esta. Era el tiempo, en esta ciudad, en que había que rescatar de los prostíbulos y de juergas de señoritos la verdad de esa estremecedora expresión que es el arte flamenco.

Resulta increíble la falta de sensibilidad pública y social en general, de que adolecía Jaén en esa época (segunda mitad del siglo pasado) para, cuando menos, hacerse eco de la creatividad de toda una generación de cantaores, así como de la existencia de eventos tan importantes como el Concurso Nacional de Córdoba en el que se inicia el denominado neoclasicismo flamenco, la publicación de obras tan emblemáticas como “Oído al Cante” de Anselmo González Climent, el “Archivo de Cantes Flamenco” de Caballero Bonal, “El Mundo y forma del cante flamenco” de Ricardo Molina y Antonio Mairena, “De Cádiz y sus cantes” de Fernando Quiñones, etcétera.

Era tiempo del declive de los “Cafés Cantantes” que, en Jaén, no tuvieron ningún relieve, ya que la única taberna en que se podía escuchar algún eco de fandango ramplón era en "casa del manco", o en algún puterío periférico.

Poco tiempo después de que Rafael Valera interviniese y colaborase en los debates de aquel colectivo, se produce la publicación de la revista “Candil”, Jaén obtenía en toda Andalucía, público reconocimiento como centro importantísimo de investigación y difusión del flamenco. Y he singularizado en Rafael Valera, mi amigo desaparecido, porque él constituyó un caso excepcional en la identificación y análisis de los cantes antiguos así como de los publicados en las últimas décadas del siglo pasado, hasta nuestros días.

Es obvio que no puede defenderse de la vulgaridad y de la ramplonería aquello que no se conoce. Y Rafael, no sé cómo, creo que con audiciones personalísimas, captó la verdad del cante. En realidad, ese era el propósito de aquel colectivo, profundamente enamorado del flamenco, y la aportación de Rafael Valera se concretaba, en la mayoría de los casos, en discernir falsas mixturas, en impostaciones superfluas, en constatar el eco de una escuela de cante determinada, en valorar el metal de voz más adecuado para uno y otro estilo.

Son innumerables las anécdotas que, como interviniente destacado, hay que atribuir a Rafael Valera. Espero que, en este año 2019 aparezca ya esa deseada historia de la Peña flamenca de Jaén. En ella podrá conocerse la anchura de la cultura flamenca de Rafael Valera. Descansa en paz, amigo.