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jueves, 20 de septiembre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMÉNEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (V).


“YO LE TOQUÉ A ‘FOSFORITO’ EN EL CONCURSO DE LA ‘LLAVE DE ORO’ DEL ‘62”.
Algunos lectores pueden considerar que esta entrevista a Manuel Jiménez Moreno ‘Morao de Jerez’ es demasiado larga, que lo es. Sin embargo, me siento en la obligación de transcribirla completamente porque resulta una verdadera lección del maestro de Jerez de la Frontera y, aunque pueda resultar extensa, la lectura de la misma supone todo un compendio de la historia del flamenco desde los años 30 del siglo pasado hasta nuestros días, pues son numerosas las vivencias de nuestro protagonista con las grandes figuras que en esos largos años han marcado las escuelas y las esencia ‘jondas’.

Nos quedamos en la última entrega hablando sobre ‘Antonio Mairena’, y sobre el maestro de los Alcores continuó disertando ‘Morao de Jerez’

-“Cuando ‘Mairena’ dice siguiriyas de Triana, de la familia de los ‘Caganchos’ y los ‘Pelaos’…, eso está totalmente contrastao y demostrao como cierto, porque se ha investigao. Se alude a los cantes de Los Puertos como tales porque los han generalizado y no tienen nombres. En los cantes por siguiriyas de Los Puertos hay cantes de Cádiz, han metido los de Enrique Ortega, hay de Sanlúcar de ‘Las Mirris’, de mucha gente… Y dicen cantes de Los Puertos porque cada uno ha hecho una versión de todos esos cantes.”

A pesar de todo, particularmente creo que en la actualidad esos personalismos creativos de Los Puertos…

-“¡Yo creo que no, yo creo que ahí si hay cuento! Y pienso que lo hay porque aquí (se refiere a Jerez) tenemos menos documentos orales, que son los que imperan ahí.

Pero Manuel, se habla de las siguiriyas de ‘La Andonda’ y se clasifican como de Triana, mas ‘La Andonda’ era de Jerez y, según investigaciones de mi amigo Antonio Escribano, fue contratada con veintidós años para que actuara en Triana como una artista de calidad y fama contrastada ¿No pudo llevar ya la base y la estructura de sus cantes desde Jerez a Triana?

-“¡Claro! Por eso he dicho que el meollo del cante de los gitanos es uno, del cual sale las ramificaciones de los distintos intérpretes haciendo cada uno una versión, a veces más cercana y a veces más lejana, pero el meollo está ahí.”

Volviendo a ‘Mairena’, a mí siempre me ha llamado la atención que tardara tanto en grabar una soleá apolá como la de ‘Charamusco’ ¿Sabes por qué?

-“Es posible que la soleá apolá sea una entremezcla de la creatividad de los cantaores gitanos con la de los gachés. Puede que quizá por este motivo él tardó en grabarla. Pienso que esto es así porque Antonio le concedía la primacía de las grabaciones y los documentos al cante de los gitanos que ya estaba reconocido como ‘cante gitano andaluz’. Es decir, hace una especie de crónica cantaora del cante más importante, o porque a él le dolía así el cante y quiso dejar constancia de lo que él sentía y quería defender, el cante de los gitanos.”

Como testigo que fuiste ¿qué te pareció el Concurso de Córdoba de la Llave de Oro?

 Fernando Terremoto y Manuel Morao
(cuadro de José Manuel  Capuletti)
-“¡Como todos los concurso! Me vas a perdonar, Rafael, pero pienso que todos los concursos son como la política ¡Todo mentira! Si tú escarbas, descubrirás que en los concursos casi siempre suele haber amaños; en unos más que en otros. Sin ir más lejos, cuando me dieron el premio en Córdoba en el año 65, me quisieron contratar antes, pero como estaba poco en España me dijeron que yo tenía que ir al Concurso: ‘Manuel, tú tienes que venir. Tienes que venir porque el premio ya te lo hemos dao’. Sí yo sé esto es porque me ha pasao a mí y puedo decir lo anterior con autoridad. También pasó con mi cuñao ‘Fernando Terremoto’, que fue contratao. Y eso pasó igualmente con la Llave y con el Concurso el año veintidós de García Lorca y Falla. Lo que pasa es que decir eso públicamente tiene sus consecuencias y casi nadie es capaz de hacerlo.

Todos esos concursos de Mairena del Alcor los amañó ‘Mairena’ porque mandaba y le convenía en aquél momento. Y así pasó en Córdoba con la Llave. La oposición cantaora era ‘Fosforito’ y yo le toqué a ‘Fosforito’, el cual tenía un público bastante importante en Córdoba, que protestó con amplitud la entrega de la Llave a ‘Mairena’. Pero estaba ya adjudicada, para mí con justicia, pero para otros no. Por esto yo te digo que los concursos, todos, todos… están amañaos.”

Retomando el hilo conductor de la cronología de tu vida artística ¿estabas con Antonio Ruiz Soler cuando acompañabas a figuras como Manuel Vallejo o Pepita Caballero?

-“¡No! Porque aquello fue bastante antes. Eran los años cuarenta y seis y cuarenta y siete. Yo había vuelto a Sevilla, que era el centro en el que se organizaba toda la actividad flamenca, y después de haber participado en una de las compañías que entonces organizaba un tal Gálvez, representante artístico de los flamencos antes de que llegara Pulpón, en la que había estado ‘Mairena’ y ‘El Culata’, me contrataron para otra en la que iba Vallejo de figura, al cual le iba tocando ‘Pepe de Badajoz’. Yo les tocaba a varios cantaores de Sevilla y coincidí con Vallejo en dos o tres fiestas a las que nos íbamos después de trabajar. Finalizada la temporada con esa troupe, Vallejo formó otra para cubrir el otoño y el invierno. Entonces él fue a Jerez a buscarme. Por aquella época mi padre tenía un tabanco en el Arco de Santiago, en la esquina de la calle Jardinillo. Allí preguntó Vallejo –que era la dirección que yo le había dao- por mí y nos metimos de juerga. Cuando Vallejo escuchó cantar a mi padre se murió, y eso que mi padre era un aficionao, desde luego un gran aficionao.

Total, que estuve en la compañía que montó, y Vallejo se iba todas las semanas a Jerez al tabanco de mi padre a veces hasta dos días, porque aquél ambiente le gustó y también la serie de buenos aficionaos que había en Jerez a los que escuchaba; porque Vallejo era un gran aficionao y además del cante de los gitanos, aunque su voz estaba más adecuada para los estilos libres, realizando también sus pinitos por otros estilos, pero siempre acordándose de ‘El Gloria’ y de ‘La Niña de los Peines, artistas a los que él admiraba, como por ejemplo en las siguiriyas y en las bulerías.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

martes, 11 de septiembre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMENEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (II).


ACOMPAÑÉ AL ‘GLORIA’ Y A ‘LA POMPI’ EN LA CASA EN LA QUE VIVIÓ ‘LA PIRIÑACA’


Considero que la primera entrega de la entrevista realizada en la primavera de 2001 a Manuel Moreno ‘Morao de Jerez’ publicada la pasada semana quedó un poco en suspense. Aunque no era mi intención crear expectación, sí que consideré que quizás el interés por la vida de este gran tocaor de Jerez podría despertarse entre los lectores y en especial entre los aficionados. Y así continuó ‘Manuel Morao’ sobre sus años de aprendizaje.

De izquierda a derecha: Juan José Carrascosa, Terremoto de Jerez, Francisco Torrecillas, Manuel Morao,
Juan Luis de la Rosa, el hermano de Terremoto de Jerez,
y sentado José Cruz García (presidente de la Peña Flamenca de Jaén)
(foto de Pepe Pamos)
-“Mi padre le argumentó lo que fuese a ‘Tío Tati’ y él le dijo que como tenía amistad con Javier Molina, que le iba a hablar de mí. Un día se presentó en mi casa con Javier Molina y el hombre me estuvo viendo tocar… ¡Tocar el ritmo que era lo que yo sabía pero con un aire especial! ‘¡Bueno! Que el niño venga a mi casa que le voy a dar clase’, dijo Javier Molina. Cosa que hizo durante un par de años y así fue como comencé a tocar la guitarra. Después yo continué y, aunque al comienzo cogí la escuela de Javier Molina, a partir de aquí yo cree mi propia escuela. En unas declaraciones que tiene Javier Molina dice que su dos alumnos preferidos fueron ‘Currito el de la Jeroma’ y yo. De esta manera me hice guitarrista creando a partir de Javier Molina mi propia forma de tocar la guitarra. Hoy en día se dice que estamos en la época de la evolución y la evolución había que hacerla entonces.

Antes se realizaba la evolución que era plasmar tu personalidad sin dejar la raíz ni dejar los cánones y los decálogos que existían en el flamenco. Tu creabas así una escuela. Hoy la evolución consiste en hacer una fusión… no sé… con el jazz o con otro tipo de músicas que nada tienen que ver con la nuestra y, eso no es evolución para mí.”

¿Qué recuerdos guardas de las fiestas en las que participaban artistas de la talla de ‘Juan Jambre’ o ‘Tío José de Paula’?

-“Recuerdo muchas y buenas cosas. En Jerez había un plantel de artistas aficionaos –este tipo de artistas ya no existen, pues hoy el que toca una palma o canta un fandango, lo primero que pone es la mano y sabe ya el cachet que tiene antes de aprender a cantar- que han cantao maravillosamente, entre los que se encontraba uno que era tío de ‘Sernita de Jerez’ y de ‘Tío Borrico’. Se llamaba ‘Tío Cabeza’ de apodo y su nombre era Francisco Fernández. También estaba ‘Tío José de Paula’, que fue un artista amateur, nunca profesional, así como ‘Perico el Tito’, que era el padre de ‘Diamante Negro’, que cantaba extraordinariamente bien. Dentro de todo este grupo de artistas estaban igualmente ‘Tío Juaniquín y ‘Juan Jambre’, siendo este último un artista profesional pero localista; es decir, solo a nivel de Jerez. A todos los he escuchao y he alternao con ellos, los cuales eran verdaderos creadores flamencos.”

¿Cómo surge tu acompañamiento a ‘La Niña de los Peines’?

-“Ese acompañamiento se realiza durante lo que se conoce como la ‘Opera Flamenca’ y ‘El Pinto’ comienza con su bar en ‘La Campana’ sevillana. Allí parábamos todos los artistas que participábamos en los espectáculos de verano que se celebraban en las plazas de toros, porque estos eran los recintos más idóneos para el flamenco al aire libre, aunque también se utilizaban los cines de verano. Y parábamos en el bar porque era donde principalmente se organizaban y contrataban los espectáculos.

En una fiesta a la que fui invitada en el bar conocí a Pastora. Porque en aquél lugar, un día sí y el del medio también, siempre surgía un motivo para organizar una fiesta, pues, a la tercera copa nos íbamos al local que debajo del bar tenía ‘El Pinto’. Yo era un chiquillo entonces, y a pesar de ello les toqué a ‘La Niña’, a sus hermanos Arturo y Tomás, a Vallejo…

Pero ahí no se acaban mis andanzas de aquél tiempo en Sevilla, pues en el Casino de la Exposición pusieron como un colmao en el que actuaba un cuadro flamenco, y allí acompañé a ‘La Malena’. Después, en el primer festival que hicieron al aire libre en Sevilla, lo celebraron en un cine de verano que había en la calle donde está La Cruz del Campo, de chiquillo yo actué en él. Luego hicieron otro en Triana y también actué. Pero todo esto se desarrolló después de lo que te he contao del bar de ‘El Pinto’. En ese festival ‘La Malena’ bailó y Mairena le cantó por alegrías y yo los acompañé.”

Pero volvamos a Jerez, Manuel ¿Conociste a ‘El Gloria’ y su hermana ‘La Pompi’?

-“¡Sí! En la calle La Sangre, en la casa en que vivió ‘La Piriñaca’ vivía familia de ‘El Gloria’ y ‘La Pompi’, y ellos venían de vez en cuando ahí. Yo, de chiquillo, me iba a casa con mi padre y él decía ‘Mira que mi niño va a tocar la guitarra…’ De esta manera yo les toqué al ‘Gloria’ y a ‘La Pompi’. Más tarde cuando me fui a Sevilla y ellos trabajaron allí, entablamos relación por aquello de ser paisanos, y coincidimos en más de una fiesta en la que los acompañé.”

¿Y tu relación con Carmen Amaya?

-“Eso fue estando yo ya en Madrid. Ella vino de América y yo trabajaba en el Villa Rosa, época en la que conocí a José Cepero, a ‘Juanito Mojama’, ‘Perico el del Lunar’… Por medio de ‘Faustino el Sastre’, que era el que nos cosía a todos los artistas, el cual le hablaba a una tía de Carmen Amaya, se organizaban bastantes fiestas en el Villa Rosa y allí llegaba Carmen y así se entabló nuestra relación.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

jueves, 3 de noviembre de 2016

Crónica flamenca. JOSE ANGEL EXPOSITO GONZALEZ APUNTA MANERAS.

Escuchando a los jóvenes de hoy, los que comienzan, me doy cuenta de que nuestra universal música flamenca sigue manteniendo un desarrollo uniforme en relación con las figuras consagradas desde que se tienen conocimiento del cante. Es decir, los grandes maestros nacidos en el último tercio del siglo XIX –por empezar en ese tramo histórico- don Antonio Chacón, Manuel Torre, Tomás Pavón, La Niña de los Peines, El Gloria, etc., fueron influenciados por otros legendarios creativos como El Fillo, Francisco la Perla, Manuel Molina, Curro Dulce…

Los citados primeramente han servido de base a otros excelentes artistas como Antonio Mairena, Manolo Caracol, Rafael Romero “El Gallina”, Canalejas de Puerto Real, Pepe Pinto, El Carbonerillo, etc., y estos a su vez lo han hecho con Chocolate, Fosforito, Lebrijano, Chano Lobato o José Menese, continuando la misma progresión con Camarón, El Pele, José Mercé, Miguel Poveda, Arcángel, etc. Por tanto, como apunto al comienzo, los posibles figuras de mañana se sienten imbuidos por los actuales.

De lo citado tuvimos ejemplo claro el pasado miércoles 18 de mayo de 2016, en la Peña Flamenca de Jaén, con el debutante ubetense -con ascendencias familiares cantaoras como son Francisco Delgado “El Tato” por la paterna, y Paco Sánchez por la materna- José Angel Expósito que, con la guitarra de su paisano José Romero, cerró la celebración del 45 aniversario de la fundación de la misma. 

Comenzó su recital con granaína y posterior granaína grande, con referencias melódicas a la creatividad de don Antonio Chacón. En los cantes mineros se acercó a las formas camaroneras por taranta-taranto de Manuel Torre, en doble letra para, seguidamente, abordar la cartagenera de Chacón, mas también por los ecos del de San Fernando. En las cantiñas-alegrías resonaron matices estructurales de Manolo Vargas, por las tesituras establecidas por José Monje Cruz.


Sin embargo, en su recorrido por las soleares la tendencia la modificó un  poco, pues su inicial ubicación en Alcalá sonó más añeja, en el recuerdo de las del Mellizo nos ofertó evocaciones de Tomás Pavón, para finalizar por Juaniquín de Lebrijano con entremezcla de Mairena y El Lebrijano. Demostró enjundia en las siguiriyas de Manuel Torre,  de Paco La Luz y de Silverio. En los tientos volvió a reiterar sus recuerdos de Camarón, así como en las bulerías y en los fandangos, aunque al final estableció un buen recuerdo de Manuel Vega “El Carbonerillo”.

Rafael Valera Espinosa

martes, 6 de septiembre de 2016

MEMORIA FLAMENCA. MANUEL MAIRENA (I)

“MI HERMANO ANTONIO TENIA CELOS DE MI.”

Manuel Mairena y Rafael Valera
Se celebraba el XXII aniversario de la fundación de la Peña Flamenca de Jaén, el XV de la edición de la revista Candil, y el X de la muerte de Antonio Cruz García “Antonio Mairena”, y los directivos de la entidad y promotores a su vez de la revista, decidimos que Manuel Mairena era el artista flamenco imprescindible –por la determinación de las fechas- para protagonizar el mencionado aniversario de la creación de la entidad cultural flamenca capitalina. Corría la primavera del año 1993 y la entrevista al menor de la casa de Rafael Cruz Vargas era de obligado menester. Existían situaciones anímicas que no eran las más propicias para mantener este diálogo, quizás hasta pudieron resultar contraproducentes por el hecho de cumplirse diez años de la muerte de su hermano Antonio. Mas, esa misma contradicción acarreó un resultado tan loable que me indujo a no sopesar, en futuros encuentros con artistas, cual debe ser el momento idóneo para establecer el contacto.

Ante mi solicitud, ni se mostró huraño ni hubo ningún desplante por su parte, todo lo contrario. Estuvo comedido, amable y sincero, pero triste. No hacía mucho tiempo que su hermano Curro Mairena se había llevado –el 18 de enero de ese 1993- su grito siguiriyero en su alma, y el sentimiento de orfandad imperaba en el ánimo de Manuel. Por otro lado, como he referido anteriormente, el cercano décimo aniversario -5 de septiembre del mismo año- de la muerte de Antonio y la serie de preparativos que se estaban hilvanando para su conmemoración, ahondaban más la pena de nuestro protagonista, pues todo contribuía a que el cantaor se sintiera el último de su casta cantaora. En su posterior recital tras la entrevista, todos los sentimientos se aunaron con su arte para proporcionarnos una auténtica noche de cabales.

Su repertorio, con la guitarra de Antonio Carrión, lo estableció por soleá por bulerías, soleares jerezanas de "El Gloria" y Frijones, de La Andonda, Joaquín el de la Paula, más Frijones y La Andonda, de El Quino y Manuel el Chino. Igualmente, mostró su enjundia por tientos destacando el recuerdo de Rafael Pareja; por tangos de Frijones, Mellizo, Pastora, su hermano Antonio y Fernando El Herrero. En las siguiriyas de acordó de Manuel Molina, Paco La Luz, El Marruro, Francisco La Perla y cabal de Silverio. Se basó en las bulerías por Antonio La Peña, La Sordita, y en su hermano Antonio por romances. Finalizó por tonás de Juanelo de Jerez, Juan El Pelao y Antonio El Baboso, maestro de Tomás Pavón en la debla. Plenitud de flamencura “jonda”.  

Como solía establecer en este tipo de entrevista, la primera pregunta que le hice estaba enfocada a que nos contara sus comienzos cantaores en la fragua de su padre, Rafael Cruz:

- “Mi padre era tal aficionao que generalmente siempre había alguna que otra fiesta en mi casa. Aquello era para vivirlo, porque el flamenco que nosotros hacemos es de convivencia. Después ha habido que ser artista y dedicarse profesionalmente a este arte. En casa era flamenco de familia. Mi padre era tal aficionao que cuando tuvo edad su primer hijo para llevarlo de la mano,  Antonio, se iba con él a escuchar a cantaores como Manuel Torre, El Gloria, los Pavones…” ¿Y qué artistas iban a tu casa? “En Mairena había dos casas. Una era la de Juan Carmelo –que era la más pudiente-, familia de Diego de la Gloria, de Mairena, y de Anselmo, de Ecija… y mi casa. Mi padre le montaba espectáculos a Manuel Torre, y mi padre decía que no tenía ni que cantar, que con el timbre de su voz acababa con too. Mi padre era un hombre inteligente, muy gitano, con sus cosas… muy trabajador, sabiendo leer y escribir perfectamente, con su pequeño capital… que podía, porque todas las familias gitanas no estaban como él. Y claro, los artistas iban por mi casa.”

¿Hubo un hijo predilecto?

- “El predilecto fue Antonio. En las segundas nupcias de mi padre vine yo y Antonio era ya un hombre curtido. Antonio era muy celoso y yo el más chico de la familia, y lo que pasa con los pequeños… Por aquél entonces empiezo a cantiñear y cantar en la fragua por saetas, que es lo primero que se canta en mi pueblo por ser una ciudad muy saetera. Mi padre comienza a escucharme y a llevarme a los sitios de los flamencos. Con trece años conseguí el premio de saetas de la radio en Sevilla. Con toda esta serie de circunstancias, Antonio comienza a tener unos pocos celos porque siempre había sido él el predilecto. Luego surgieron unas diferencias entre mi padre y Antonio, ya que él no había querido que se casara por segunda vez. ¡Ojo! Antonio siempre se llevó magníficamente con mi madre.”

¿Es por esto que te fuiste con Enrique el Cojo?

- “¡No! Lo de Enrique el Cojo surge porque yo iba a la academia, ya que a mí me gustaba mucho el baile también. Iba a lo de Manuela Vargas a verla ensayar en su academia. Entonces en Sevilla se vivía de las fiestas más que hoy; las que organizaban la Duquesa de Alba, el Marqués de Paradas… Enrique me metió con una pareja de baile en la que ella era suiza y él catalán, pero tenían un ‘algo’ y trabajaban mucho. Con ellos estuvieron Pepe el de la Matrona y José Mercé. Cuando Pepe se fue me llamaron a mí y estuve mucho tiempo con ellos… con Susana y José, que así se llamaban. Generalmente donde más actuábamos era en el extranjero. De ahí viene lo de Enrique el Cojo, porque a Enrique le gustaban mucho mis cosas… le gustaba que yo me diera mis vueltecitas. Después vino lo de Manuela Vargas, con la que también estuve unos pocos de años.”

¿Hiciste muchas giras por el extranjero?

- “Más que aquí, en España. Una vez, para lo de la antorcha –consiguió La Antorcha del Cante de Mairena del Alcor en 1965- tuve que venir de Londres. Cuando me llamaron les dije que me tenían que pagar el viaje de ida y vuelta para que pudiera estar en Mairena para lo de la antorcha.”

Durante el resto de la entrevista Manuel Mairena nos relató innumerables cosas y situaciones de su hermano Antonio Mairena, y la curiosa circunstancia de que Manolo estuvo cantando –sin competir- en el famoso Concurso Nacional de Arte Flamenco de 1962, en el que le dieron a su hermano la III Llave de Oro del Cante Flamenco. Parte de todo eso lo narraré en la siguiente entrega.


miércoles, 6 de julio de 2016

Por soleá. MANUEL MORENO JIMENEZ “MORAO DE JEREZ”.

El pasado mayo se cumplieron quince años desde que la Peña Flamenca de Jaén le rindiera homenaje a Manuel Moreno Jiménez “Morao de Jerez” con la celebración de la XVI Semana de Estudios Flamencos de la Peña Flamenca de Jaén. Y catorce del debate establecido dentro del jurado del premio “Compás del Cante” de la Fundación Cruzcampo, en el que los criterios flamencos de nuestro representante, Ramón Porras González, hicieron que el veredicto se inclinara hacia la figura del eminente guitarrista. Hace unos días me enteré que en su tierra, a veces tan olvidadiza de sus grandes figuras, le van a reconocer sus méritos artísticos con el ciclo “LA OBRA DEL PATRICARCA MANUEL MORAO”. Encuentro con su conocimiento. Jerez, del 23 al 25 de Junio 2016.
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Ya lo expresé en su día. Pocas son las figuras flamencas en vida que acumulan un bagaje artístico tan extenso como el de Manuel Moreno Jiménez “Morao de Jerez”. Incluso me atreví a reafirmar que, en la actualidad, solo él se encuentra en esas condiciones. Es más, pienso que rebuscando entre las figuras desaparecidas de nuestro arte en los dos últimos tercios del siglo XX y lo que va del XXI, época a la que Manuel pertenece por nacimiento y derecho propio, no muchas han tenido un historial profesional tan extenso como el del guitarrista de Jerez.
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A sus prometedores inicios de zagal bajo la batuta de Javier Molina, hay que sumar su afianzamiento como guitarrista creativo de una escuela que ha tenido a Jerez y a su personal como bandera, la cual se fue puliendo con perfección junto a grandes figuras como Juan Junquera, Tío José de Paula, Tío Cabeza, Juanichi el Manijero… -no olvidemos que nació en 1929- y que la posterior salida de su ciudad le hace erigirse en perfecto acompañante de resonados nombres como El Gloria, La Pompi, Manolo Caracol, La Niña de los Peines, Pepe Pinto… y más, muchos más hasta llegar a ser el primer guitarrista de “Antonio el Bailarín”, estableciendo aquí una dualidad flamenca con Antonio Mairena, las cual sumada a la perfección bailaora de Antonio, se convirtió en uno de los espectáculos más brillantes de nuestra música.

Manuel ha sabido desarrollar una personalidad que acrisola las enseñanza del mítico Molina, con un sentir netamente jerezano, significativas identidades de un músico que ejerce su sensible, artística y jonda maestría ante las avasalladoras huestes de la fuerza, los interminables picaos y otros aditamentos sonoros en los que anteponen la técnica al sonido “jondo” y a la estética flamenca. Mas, al margen de sus cualidades profesionales, “Morao de Jerez” reúne en su persona el afán por patentizar siempre y bien documentada la tradición oral que se ajusta a lo verdaderamente creado y vivido por los artistas –tanto aficionados como profesionales- de su Jerez de la Frontera, constatando así la auténtica creatividad de las mujeres y hombres jerezanos que han marcado un hito en la historia de nuestra música.
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            Enhorabuena amigo y maestro Manuel.

Rafael Valera Espinosa