martes, 11 de septiembre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMENEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (II).


ACOMPAÑÉ AL ‘GLORIA’ Y A ‘LA POMPI’ EN LA CASA EN LA QUE VIVIÓ ‘LA PIRIÑACA’


Considero que la primera entrega de la entrevista realizada en la primavera de 2001 a Manuel Moreno ‘Morao de Jerez’ publicada la pasada semana quedó un poco en suspense. Aunque no era mi intención crear expectación, sí que consideré que quizás el interés por la vida de este gran tocaor de Jerez podría despertarse entre los lectores y en especial entre los aficionados. Y así continuó ‘Manuel Morao’ sobre sus años de aprendizaje.

De izquierda a derecha: Juan José Carrascosa, Terremoto de Jerez, Francisco Torrecillas, Manuel Morao,
Juan Luis de la Rosa, el hermano de Terremoto de Jerez,
y sentado José Cruz García (presidente de la Peña Flamenca de Jaén)
(foto de Pepe Pamos)
-“Mi padre le argumentó lo que fuese a ‘Tío Tati’ y él le dijo que como tenía amistad con Javier Molina, que le iba a hablar de mí. Un día se presentó en mi casa con Javier Molina y el hombre me estuvo viendo tocar… ¡Tocar el ritmo que era lo que yo sabía pero con un aire especial! ‘¡Bueno! Que el niño venga a mi casa que le voy a dar clase’, dijo Javier Molina. Cosa que hizo durante un par de años y así fue como comencé a tocar la guitarra. Después yo continué y, aunque al comienzo cogí la escuela de Javier Molina, a partir de aquí yo cree mi propia escuela. En unas declaraciones que tiene Javier Molina dice que su dos alumnos preferidos fueron ‘Currito el de la Jeroma’ y yo. De esta manera me hice guitarrista creando a partir de Javier Molina mi propia forma de tocar la guitarra. Hoy en día se dice que estamos en la época de la evolución y la evolución había que hacerla entonces.

Antes se realizaba la evolución que era plasmar tu personalidad sin dejar la raíz ni dejar los cánones y los decálogos que existían en el flamenco. Tu creabas así una escuela. Hoy la evolución consiste en hacer una fusión… no sé… con el jazz o con otro tipo de músicas que nada tienen que ver con la nuestra y, eso no es evolución para mí.”

¿Qué recuerdos guardas de las fiestas en las que participaban artistas de la talla de ‘Juan Jambre’ o ‘Tío José de Paula’?

-“Recuerdo muchas y buenas cosas. En Jerez había un plantel de artistas aficionaos –este tipo de artistas ya no existen, pues hoy el que toca una palma o canta un fandango, lo primero que pone es la mano y sabe ya el cachet que tiene antes de aprender a cantar- que han cantao maravillosamente, entre los que se encontraba uno que era tío de ‘Sernita de Jerez’ y de ‘Tío Borrico’. Se llamaba ‘Tío Cabeza’ de apodo y su nombre era Francisco Fernández. También estaba ‘Tío José de Paula’, que fue un artista amateur, nunca profesional, así como ‘Perico el Tito’, que era el padre de ‘Diamante Negro’, que cantaba extraordinariamente bien. Dentro de todo este grupo de artistas estaban igualmente ‘Tío Juaniquín y ‘Juan Jambre’, siendo este último un artista profesional pero localista; es decir, solo a nivel de Jerez. A todos los he escuchao y he alternao con ellos, los cuales eran verdaderos creadores flamencos.”

¿Cómo surge tu acompañamiento a ‘La Niña de los Peines’?

-“Ese acompañamiento se realiza durante lo que se conoce como la ‘Opera Flamenca’ y ‘El Pinto’ comienza con su bar en ‘La Campana’ sevillana. Allí parábamos todos los artistas que participábamos en los espectáculos de verano que se celebraban en las plazas de toros, porque estos eran los recintos más idóneos para el flamenco al aire libre, aunque también se utilizaban los cines de verano. Y parábamos en el bar porque era donde principalmente se organizaban y contrataban los espectáculos.

En una fiesta a la que fui invitada en el bar conocí a Pastora. Porque en aquél lugar, un día sí y el del medio también, siempre surgía un motivo para organizar una fiesta, pues, a la tercera copa nos íbamos al local que debajo del bar tenía ‘El Pinto’. Yo era un chiquillo entonces, y a pesar de ello les toqué a ‘La Niña’, a sus hermanos Arturo y Tomás, a Vallejo

Pero ahí no se acaban mis andanzas de aquél tiempo en Sevilla, pues en el Casino de la Exposición pusieron como un colmao en el que actuaba un cuadro flamenco, y allí acompañé a ‘La Malena’. Después, en el primer festival que hicieron al aire libre en Sevilla, lo celebraron en un cine de verano que había en la calle donde está La Cruz del Campo, de chiquillo yo actué en él. Luego hicieron otro en Triana y también actué. Pero todo esto se desarrolló después de lo que te he contao del bar de ‘El Pinto’. En ese festival ‘La Malena’ bailó y Mairena le cantó por alegrías y yo los acompañé.”

Pero volvamos a Jerez, Manuel ¿Conociste a ‘El Gloria’ y su hermana ‘La Pompi’?

-“¡Sí! En la calle La Sangre, en la casa en que vivió ‘La Piriñaca’ vivía familia de ‘El Gloria’ y ‘La Pompi’, y ellos venían de vez en cuando ahí. Yo, de chiquillo, me iba a casa con mi padre y él decía ‘Mira que mi niño va a tocar la guitarra…’ De esta manera yo les toqué al ‘Gloria’ y a ‘La Pompi’. Más tarde cuando me fui a Sevilla y ellos trabajaron allí, entablamos relación por aquello de ser paisanos, y coincidimos en más de una fiesta en la que los acompañé.”

¿Y tu relación con Carmen Amaya?

-“Eso fue estando yo ya en Madrid. Ella vino de América y yo trabajaba en el Villa Rosa, época en la que conocí a José Cepero, a ‘Juanito Mojama’, ‘Perico el del Lunar’… Por medio de ‘Faustino el Sastre’, que era el que nos cosía a todos los artistas, el cual le hablaba a una tía de Carmen Amaya, se organizaban bastantes fiestas en el Villa Rosa y allí llegaba Carmen y así se entabló nuestra relación.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

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