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lunes, 10 de septiembre de 2018

Por soleá. FLAMENCO Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN PÚBLICOS.

En determinadas circunstancias surge la pregunta ¿medios de comunicación públicos para qué? Y siempre hay una adecuada repuesta: La de visionar y conocer sin costo comercial una serie de canales de televisión, radio y demás complementos de multimedia, a los que los ciudadanos podemos asomarnos con la garantía que ofrecen las instituciones estatales, comunitarias y locales, las cuales están controladas por los diferentes parlamentos democráticos establecidos en sus correspondientes niveles de actuación.

Referido lo anterior, una de las ventajas de lo público en estos menesteres es que los flamencos tenemos a nuestra disposición en la página web de RTVE una prestante recopilación realizada por un trabajador de la casa y estudioso ya jubilado de nuestro arte como es Miguel Espín, el cual ha venido desarrollando trabajos en la citada RTVE como los realizados junto al escritor Fernando Quiñones en las series ‘Flamenco’ (emitida entre 1974 y 1978) y ‘Ayer y hoy del Flamenco’ (1980-81). Junto a Romualdo Molina, ‘Arte y artistas flamencos’ (1989-92). A partir de 1993 hasta 2007 realizó la programación de flamenco en los diferentes canales temáticos de la cadena estatal, creando las series: ‘Tesoros del flamenco’, ‘Tesoros del baile flamenco’ y ‘Tesoros de la guitarra flamenca’. Para la cadena Arte dirigió el documental ‘La luz del flamenco’.

Camarón
(grafito de Alfonso Ibáñez)
En octubre de 2006, presentó en Barcelona otra recopilación en la que incluyó grabaciones realizadas en los tablaos madrileños entre 1964 y 1992, de las más antiguas habidas en la casa, y que son protagonizadas por ‘Niño Ricardo’ y los cantaores Jacinto Almadén y Rafael Romero, o las de un jovencísimo ‘Paco de Lucía’ con apenas 18 años. También ‘Antonio Mairena’, ‘Porrinas de Badajoz’, ‘Lebrijano’, ‘Fernanda de Utrera’ con el toque de ‘Diego el del Gastor’, ‘Fosforito’ con el de ‘Juan Habichuela’, ‘Fernando Terremoto’ y ‘Manuel Morao’. ‘Carmen Linares’ y ‘Paco Cepero’, o el ‘Indio Gitano’ con ‘Luis Habichuela’, dan nombre a algunas de las joyas seleccionadas. Asimismo incluye, entre otros, imágenes de ‘Enrique Morente’ con Diego Carrasco, ‘José Mercé’ con ‘Moraíto chico’, ‘Beni de Cádiz’, ‘Enrique Montoya’, el bailaor ‘Mario Maya’, ‘Paco de Lucía’ y ‘Manolo Sanlúcar’ en su madurez, y a ‘Camarón de la Isla’ acompañado por ‘Tomatito’. Y todo bajo la garantía de un autor de numerosos estudios sobre flamenco, entre los que destacan, en colaboración con Romualdo Molina: "Juan Varea, un rey sin corona", "Pepe de la Matrona, una pieza de cristal de roca", "El año de Silverio", "Bailar, siempre bailar: Pilar López" y "Flamenco de Ida y Vuelta". Y en colaboración con José Manuel Gamboa, "Luis Maravilla, por derecho”. Cierto que muchas de estas grabaciones están colgades en youtube por personas que han podido accedir a ellas. Mas, la autentica fiabilidad y el mejor sonido siempre se alcanzará en el apartado correspondiente de la pàgina web de RTVE para disfrute de los aficionados, y más concretamente de los investigadores del flamenco por una visión y audición más directa.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

viernes, 22 de junio de 2018

Memoria flamenca. ANTONIO CARRIÓN JIMÉNEZ ‘NIÑO CARRION’ (I).

 “A ‘MAIRENA’ LO CONOCÍ Y LLEGUÉ A TOCARLE EN UN BAUTIZO EN TRIANA.”

Aún recuerdo mis impresiones sobre su toque cuando se presentó a la fase de selección del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de 1992, y, cosa curiosa, no consiguió entrar en la faceta de opciones a premio después de establecer uno de los más brillantes toques para intentar entrar en liza en los premios “Manolo de Huelva” y “Ramón Montoya”, cualificado como estaba para ellos. Su decisión fue que no se presentaría a más concursos porque su toque ya se había establecido como uno de los más prestantes a la hora de acompañar a las consagradas figuras más señeras de la época. Después del mismo me dolieron las críticas –sobre todo de Manuel Martín- por mi porcentaje de responsabilidad en la decisión, ya que hubo de entrar en la terna sin tener que demostrar con anterioridad sus extensas cualidades.

Comencé la entrevista realizada en el otoño de 2000 a mi amigo Antonio Carrión de la siguiente forma:

Antonio Carrión entrevistado por Rafael Valera
(foto de Pepe Pamos)
“Antonio Carrión es una persona jovial y afable. Siempre está dispuesto para tocar el instrumento flamenco sim importarle la distancia, el día o las horas necesarias. A sus treinta y seis años se ha erigido en acompañante de varias de las primeras figuras actuales de nuestro arte como ‘Chocolate’, ‘Manuel Mairena’, José Menese, ‘Chano Lobato’, ‘Mariana Cornejo’ o ‘Nano de Jerez’. Con un toque sobrio y efectivo para arropar adecuadamente a sus acompañados, complementado a la vez por variaciones virtuosas y evocadoras de los grandes maestros, se ha convertido en uno de los pocos guitarristas que ha asumido la prestigiosa tarea desarrollada por prestigiosos maestros como Manuel Serrapí ‘Niño Ricardo’, Melchor Jiménez ‘Melchor de Marchena’, Juan Carmona ‘Habichuela’, etc. De formación autodidacta, como los citados, ha logrado sacarle a su guitarra las notas más efectivas y brillantes para encauzar adecuadamente el arte de los cantaores. Quizá le falte en la actualidad un disco en el cual plasmar con garantías las excelencias de su toque.”

P: ¿Cuándo se inicia tu afición a la guitarra?

R: -“Se inicia a la edad de diez años, aunque de chiquitito en mi casa solo he escuchado flamenco. A mí ni me han llevado al futbol ni a los toros, siempre ha sido a escuchar flamenco. Mi padre, el cantaor ‘Carrión de Mairena’ -que todavía sigue cantando- fue el que me sacó en concursos, recitales y otras actuaciones flamencas, hasta que después comencé a tocar con otros cantaores. Esto último me sirvió para ir adquiriendo la faceta de profesional y abandonar la de aficionado, conocer el mundo del flamenco y a sus figuras.”

P: Tú padre ¿por qué no ha sido cantaor profesional?

R: -“Porque siempre ha tenido otro trabajo y su dedicación no ha sido plena al flamenco. Es un gran aficionao y comenzó a participar en concursos y reuniones flamencas, sobre todo para que me escucharan a mí.”

P: Aparte de tu padre ¿qué otros personajes de tu familia han tenido trayectoria flamenca?

R: -“Por parte de mi padre estaba su tío, un flamenco más reconocido que le decían ‘Cancuna’, natural de Mairena del Alcor, como nosotros, el cual compartió con ‘Antonio Mairena’ muchos momentos flamencos en reuniones y fiestas flamencas. Se caracterizaba por ser un dominador de los cantes de compás, cosa que hoy en Mairena no abunda, pues no hay muchos que canten por bulerías, tangos… Los de la generación nueva mairenera van más por soleares, siguiriyas…”

P: ¿Puede haber influido en esto la enorme profundidad y calidad de Antonio por estos últimos cantes?

R: -“En parte sí. Pues Antonio marca unas pautas -sobre todo en Mairena- por estos estilos que han incidido en que actualmente en mi pueblo exista un buen grupo de cantaores jóvenes que andan muy bien por soleá y siguiriyas. Y por una dedicación muy amplia hacia estos cantes, es curioso que no dominen con soltura las bulerías, los tangos, las cantiñas…, cuando Antonio sí que hacía todos ellos con calidad. Pienso que mis jóvenes paisanos debieran ahondar más en esta faceta.”

P: ¿Conociste a Mairena?

R: -“Lo conocí y llegué a tocarle en un bautizo en Triana siendo yo muy jovencito; solo tuve esa oportunidad con él. Aunque si guardo ciertos recuerdos del maestro. Yo iba con mi abuelo al bar del ‘Libra’, en la Plaza de las Flores, en Mairena, donde está el Cristo de la Cárcel, y él tomaba café allí; o cuando participaba en los festivales de Mairena, que entonces se celebraban en el Paseo, yo no me perdía ninguno, así como los del Patio de la Academia.”

P: ¿Quién fue tu primer maestro?

R: -“Yo no he tenido maestros, si se puede expresar así. Mi primer maestro fue mi padre, que aunque entiende mucho de guitarra no sabe poner un deo en el diapasón. Para enseñarme me tatareaba los toques y yo intentaba sacar las notas que él me decía. Luego, cuando en las grabaciones escuchaba a Ricardo, a Melchor, al Huelva… yo decía para mí que esto es lo que mi padre tatareaba. Y la verdad es que con este método tan singular él fue el que me inició en la guitarra. A todo esto hay que sumar que a mí me gustaba más el cante que la guitarra. He sio un cantaor frustrao y lo sigo siendo. Es por esto último que de las tres facetas de la guitarra, la que más me gusta es la del acompañamiento.”

P: Ramón Montoya, ‘Melchor de Marchena’, ‘Niño Ricardo’, ‘Manolo de Huelva’, ‘Sabicas’… ¿Qué opinión te merecen?

R: -“Han sido unos auténticos maestros en su faceta. En la de acompañamiento los que más me gustan son ‘Niño Ricardo’ y Melchor. Yo soy muy ‘melchorista’ tocando, y también ‘ricardista’. A la hora de hacer un toque con más florituras o de concierto me quedo con ‘Sabicas’ y Montoya.”

P: En las últimas actuaciones que te he escuchado he comprobado que también te inclinas por ‘Diego el del Gastor’.


R: -“Porque me gusta mucho el toque de Morón, ya que tiene un soniquete muy especial, como también lo tienen Jerez y Utrera-Lebrija. Y Diego tiene un toque muy singular, muy flamenco y muy gitano. Por bulerías me encanta ese toque de Diego.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente
de la Peña Flamenca de Jaén)

lunes, 2 de abril de 2018

Por soleá. ¡QUÉ BIEN VENDE EL FLAMENCO! (II).

Relacionando esta columna con la del pasado domingo, y ratificándome en lo bien que le sientan a muchas producciones discográficas, escenográficas, o de cualquier índole, la palabra flamenco en su denominación y puesta en escena, he de seguir intentando resaltar los valores de nuestra universal cultura musical, para que no pierda su entidad, a pesar de la rentabilidad que supone sumarla a otra cultura musical o intento de ¿renovación? como por ahí se viene expandiendo: “Chola Chalá es la agrupación pionera en la fusión del folklore nacional (paceño-boliviano) y el flamenco, que propone canciones de autoría propia, donde juegan de manera innovadora con escalas, armonías, ritmos, letras e historias y una fusión cultural.”

Se viene comentando en muchos medios de comunicación el gran éxito de la ¿renovadora? del arte flamenco ‘Rosalía’: “Ella no quiere hacer lo correcto. “Pa’ [sic] esa mierda ya no tengo tiempo”, cantaba con la sensación del rap, trap o como queramos llamarlo C.Tangana.” Uno se pregunta ¿atenorar una siguiriya de Manuel Molina y rematarla con bajo-falsete de Marchena por la cabal de Silverio popularizada por ‘El Pena’ es renovar esta música? ¡Pues qué bien! ¿Lo es coger una canción que se aflamencó por bulerías entre otros por Manuel Vallejo y retrotraerla de nuevo a canción? ¡Pues, que vale!

Hubo un tiempo en el que flamenco también comenzó a tener determinadas acepciones para ratificar sus influencias y no tener que denominarse como tal. ¿Recuerdan la denominación de ‘flamenquito’? Considero que el vocablo diferenciaba con justa medida la adecuada separación de flamenco y arte aflamencado para turistas o similares. Sin embargo, se ha perdido porque en sí mismo se subordinaba con realidad al verdadero arte. Ahora consideran mejor hablar de renovación, vanguardismo, revolución, mestizaje, fusión, entremezcla… del flamenco. ¡Todo para vender mejor!

A veces considero que estos nuevos profetas del flamenco no tienen memoria o nosotros tenemos mucha ¿Nadie se acuerda de las grabaciones de 1932, cuando el gran Ramón Montoya (innovador de la guitarra flamenca) acompañó al saxo de Fernando Vilches que hacía la voz del cantaor? ¿O a ‘Sabicas’ con Joe Beck en 1966, uno por flamenco y otro por rock? ¿Y cómo no hablar de Smash y Manuel Molina; Triana o Tabletón; Gualberto y su sitar con Ricardo Niño a la guitarra; ‘Lebrijano’ con sus ‘galeras’ y ‘caravanas’; o Manolo Caracol con su yerno Arturo Pavón?

Y reitero, una vez más, que todo es bonito, netamente musical, divertido, coreográfico, muy trabajado artísticamente y adecuadamente disfrutable. Sin embargo, particularmente no me pone el vello de punta como lo hacen Tomás Pavón, su hermana ‘La de los Peines’, ‘Manuel Agujetas’, ‘Terremoto de Jerez’, ‘Antonio Mairena’, ‘Fosforito’, ‘Lebrijano’, ‘Camarón’ y Morente en sus inicios, o Miguel Poveda. Aún creo que los argentinos no han terminado de considerar que las composiciones del gran Astor Piazzola sean auténticos tangos. Incluso él tuvo que reconocer que sus composiciones eran ‘Música contemporánea de Buenos’. Cada música y arte tiene su sitio.

Rafael Valera Espinosa

jueves, 21 de septiembre de 2017

Por soleá. MANOLO SANLÚCAR. MÚSICO FLAMENCO (y II).

Comentaba en la columna anterior las influencias artísticas que Manolo Sanlúcar había recibido de Javier Molina a través de su padre, de Ramón Montoya, ‘Niño Ricardo’ o del autodidacta ‘Diego el del Gastor’. A  partir de aquí, la carrera artística de nuestro protagonista está jalonada de capítulos pedagógicos en los que sus acompañamientos –tras estructurar su singular personalidad- a sonoros cantaores de la historia del flamenco, en la segunda mitad del siglo XX, como La Paquera, El Chato de la Isla, Manuel Agujetas o Enrique Morente, sobre todo en los tablaos madrileños, van acrecentando su sabiduría, su dominio del instrumento, su musicalidad, y también su fama. Sin embargo, sus inquietudes no podían circunscribirse solo a estos menesteres, su intelecto creativo le exigía ir más adelante, a configurar en el pentagrama toda una enriquecedora obra musical y flamenca que aportara y demostrara a la humanidad toda la grandeza de esta universal cultura.

Y el ya maestro comienza a estructurar su pensamiento creativo a través de las cuerdas de su guitarra, de las orientaciones a otros músicos que le acompañan o le piden ayuda y opinión, y del estudio de la música, en general. Todo esto se inicia una vez que el éxito de su “Caballo Negro”, composición que precede a una obra en la que había marcado sus cualidades artísticas, como es “Mundo y formas de la guitarra flamenca”, le da la estabilidad en cierto modo emocional, pero sobre todo económica. Logra con su personal arte lo que otros adquirieron siendo contratados o becados por cardenales, príncipes y reyes.

Así, su “Fantasía para guitarra y orquesta” se erige en la obra donde la guitarra flamenca toma todo el protagonismo ante el resto de instrumentos de una orquesta sinfónica, y como han dicho algunos:

“Una obra de fusión sin esfuerzo aparente, con naturalidad y sin perder el equilibrio de dos corrientes musicales consideradas lejanas e incluso antagónicas”.

Después aparecería “...Y regresarte”, un sin par canto al genial poeta Miguel Hernández, en el que brilla con esplendor la pieza “Ruiseñor y mirlo”.

El tiempo pasa y su obra se va ampliando con “Al viento”; “Ven y sígueme”, con El Lebrijano y Rocío Jurado, y desarrollada sobre la base de una idea del cantaor; “Medea”, música compuesta para la representación de la obra por el Ballet Nacional de España, y en la que muestra su enorme capacidad musical para estructurar cualquier obra artística; “Trebujena”, “Testamento andaluz”, “Soleá”, etc. Mas es “Tauromagia” la obra emblemática de este sanluqueño, la más apreciada por todos los guitarristas flamencos, y por la que nuestro músico siente una especial predilección. Después vendrían más composiciones como “Aljibe. Sinfonía andaluza”, “De Triana a Sevilla”, “Viva la Blanca Paloma”, “Locura de brisa y trino”...

Ante todo, este inmenso caudal de arte ¿Quiénes pueden negar que Manuel Muñoz Alcón “Manolo Sanlucar” sea genial músico y flamenco? ¿Quiénes pueden dejar de sustraerse a su magisterio…? No temamos a la orfandad porque no la tenemos.


Rafael Valera Espinosa

miércoles, 26 de julio de 2017

Por soleá. MANUEL SERRAPI “NIÑO RICARDO”.

Ni todo el protagonismo, popularidad y revalorización que de la guitarra flamenca -a lo largo de su trayectoria artística- ha realizado Francisco Sánchez Gómez “Paco de Lucía”, ha servido para establecer el adecuado pedestal para uno de sus principales maestros, al que por otro lado, se le puede considerar como singular artífice del moderno toque flamenco, habiendo servido su arte de trascendental transmisión entre las legendarias figuras de principio del siglo XX, como Javier Molina y Ramón Montoya, y los que en la actualidad están en lo más alto del escalafón y el virtuosismo de la guitarra flamenca.

El centenario del nacimiento de Manuel Serrapí Sánchez “Niño Ricardo”, nacido en 1904, un once de abril, pasó en su fecha con más pena que gloria. Y el cuarenta y cinco aniversario de su muerte, el cual se cumplió en pasado catorce abril del presente año, ídem de las mismas.

Su condición de segundo y subordinado protagonista en los escenarios que acogieron su arte, en las grabaciones con las que potenció el cante de sus acompañados, a pesar de su inigualable papel en las influencias ejercidas para marcar la nueva guitarra flamenca, no siempre se mantienen en el recuerdo. Seguros estamos que esto mismo no sucederá con las figuras de hoy en día, y menos con su mejor alumno, el referido ‘Paco de Lucía’ o su amigo Manolo Sanlúcar.

Y es que un tocaor que comienza con trece años a dejar constancia de su precocidad, que con 20 realiza sus primeras grabaciones –algo bastante difícil para su edad en aquella época-, que con los citados años inicia sus giras flamencas con La Niña de los Peines y otros muchos cantaores hasta 1966 –siete antes de morir-, y que ha acompañado a un elenco de flamencos como Pastora Pavón, su hermano Tomás,

José Cepero, Manuel Centeno, Pepe Marchena, Manuel Vallejo, Bernardo el de los Lobitos, José Rebollo, Antonio Rengel, Paco Isidro, Niño de la Huerta, Pepe Aznalcollar, El Gloria, Mazaco, El Carbonerillo, Juanito Valderrama, Chocolate,  Enrique Morente, El Lebrijano, Canalejas, Antonio el de la Calzá, Manolo Caracol, Antonio
y Manuel Mairena, etc, bien merece que su memoria se siga manteniendo en nuestra historia como la de tantos otros personajes andaluces, no ya por los méritos que atesoró, también por lo que su escuela significa para la formación de nuevos valores de la guitarra, la cual creemos que ha de institucionalizarse como básica para unos adecuados planes de estudio en conservatorios de esta cultura musical.

Se habla y se escribe mucho sobre los grandes intérpretes del cante y del baile flamencos. Sin embargo, cuando la tarea es resaltar a los legendarios artífices de la guitarra flamenca, pocos, muy pocos son los evocados. Cierto es que su número no es tan numeroso como el de las otras disciplinas flamencas, mas, hemos de reconocer a la misma altura a genios que han sido maestros de los potenciadores del instrumento en los últimos cincuenta años.

Rafael Valera Espinosa

domingo, 2 de julio de 2017

Memoria flamenca. José Antonio Díaz Fernández "Chaquetón" (III).

«Mi tío 'El Chaqueta' ha sío un monstruo, lo dijo Camarón». 

Generalmente, los aspectos más señalados de estas 'Memorias Flamencas' considero que son los que nos informan de los inicios y formación artística de nuestros protagonistas, entre otras cosas, porque nos orientan en la cronología flamenca, en descubrirnos quienes han sido los maestros de otras figuras, y, además, nos establecen la evolución personal de los artistas y la del flamenco, en general.

En el último párrafo de la entrega anterior, 'Chaquetón', como muchos otros, se coronó de ciertos laureles que -aunque posiblemente fueron merecidos- se marchitaron antes de la entronización. Mas, como he referido, lo interesante está en los inicios y con ellos avanzamos en esta segunda parte de la entrevista de 1991.

Rafael Valera: De los tiempos de la taberna de tu padre ¿Qué te ha quedado?

Respuesta: «Muchas cosas. Recuerdo la bronca que le echó 'La Niña de los Peines' a su marido. 'Pepe Pinto' estaba malo y el médico le había prohibido que bebiera. El caso es que mi padre y él se enzarzaron en una buena conversación y copa va y copa viene. A las cuatro de la tarde se presentó Pastora y le lió la bronca. Le echó la culpa a mi padre que no sabía que 'El Pinto' estaba malo, y recuerdo la frase que le dijo: 'Por culpa del besugo del Flecha estás así'. Lo de besugo se lo decía porque mi padre tenía los ojos azules.

Me acuerdo también de ver a mi padre detrás del mostrador cantando la malagueña grande del Mellizo y, Melchor de Marchena, sin tocar la guitarra, llorando como un chiquillo de lo emocionao que estaba. O de la Nochebuena en que mi padre cerró el bar con el Niño Ricardo y otros dentro, mi madre poniendo la cena y ellos, de lo bien que lo estaban pasando, ni acordarse de la cena ni ná».

«A mí no me gustaba, pero bastó que no quisiera para que me quedara en 'Chaquetón' pa los restos»
P: ¿Tu madre cantaba? 

R: «Mi madre bailaba muy bien. ¡Hombre. Como buena gitana también cantaba! Pero lo suyo era bailar. Según dicen los de la familia de 'Los Lucía', Ramón y su padre, porque Paco era muy chico, bailaba con aire especial».

P: ¿Por qué el apelativo de Chaquetón?

R: A mí me decían 'Chalequito' y entonces me llamó Augusto Butler para grabar unos tangos en un disco que se llamó 'Carnaval de Cádiz'. ¡Como me gustaría tener ese disco! Porque llamaron a mi padre para hacerlo y no quiso. Entonces los hice yo, en la casa Philips, cuando esta casa estaba en el Paseo de las Delicias, en Madrid ¡La cantidad de años que han pasao ya.! Por aquél entonces estaba mi tío 'El Chaqueta' en Madrid y vino a la grabación. Yo me parecía mucho en la voz a mi tío 'El Chaleco', y mi tío Antonio dijo que si me ponían 'Chalequito' podía haber cierta confusión. Entonces dijo mi tío Antonio que me iban a poner 'Chaquetón'. A mí no me gustaba y por tanto no quería, pero bastó que no quisiera para que me quedara en 'Chaquetón' pa los restos. Luego grabé un disco con Manolo Sanlúcar, cuyo productor era el padre de 'Paco de Lucía', y está hecho con Manolo Sanlúcar como digo, y también me toca, cosa curiosa, 'Pepe de Lucía' el cantaor. Antonio Sánchez Pecino -el padre de 'Los Lucías'- me quiso quitar el nombre y ponerme el segundo de mi madre; ella se llamaba María Fernández de los Santos, porque decía que era muy bonito. Pero, después se dio cuenta y me dijo que 'Chaquetón' no me lo quitaba nadie.

P: ¿Cómo surge tu enamoramiento por los ecos de Aurelio Sellé? 

R: Primero fue por mi padre. A mí me gusta too el mundo. Yo he sio y soy un enamorado de Tomás Pavón, que ha sio un monstruo y creo que no se le está dando el sitio que se le tiene que dar. Se está hablando mucho de Pepe el de la Matrona, del otro y el otro. ¡Es que hay que hablar de Tomás Pavón! Al primero que escuché fue a mi padre y me gustaba como cantaba. Yo decía que parecía un león porque cantaba con mucha garra. Con ocho o nueve años tuve la suerte de escuchar en Cádiz a mi padre en una reunión con Aurelio también cantando. Entonces me dice mi padre: 'Hazle a Aurelio la granaína y la malagueña esas que haces tú.' Tras cantárselas, Aurelio me cogió y me sentó en sus rodillas y él cantó también en la radio, porque estábamos en la radio.

Aquello se me quedó grabao. Aurelio ha sio un cantaor que ha tenío mucho arte. La gente está equivoca con Aurelio. ¿Quién tiene la culpa.? ¡Las grabaciones! Este hombre vino a grabar a Madrid con mucha edad, aunque antes vino más joven. Yo tengo esas grabaciones y a mí me gustan mucho, pero no dan la medida de lo que era Aurelio. Montoya se come too el disco; Montoya iba arrebatao, de una manera. Había un señor en Cádiz que se llamaba Capinetti, y aunque no era un virtuoso, tocaba los cantes de Cádiz maravillosamente; con él tenía que haber grabao Aurelio.

Gorgojeo único. 

Luego viene a Madrid más viejo Aurelio, demasiao mayor. Aurelio tenía que haber grabao ese disco. Porque ese gorgojeo que hace no lo había hecho él en su vida. Entonces. cuando hablas de Aurelio, mucha gente se echa a reír, pero claro. ¿Ustedes qué sabéis como ha cantao este hombre? Por todo esto, yo creo que hay una escalera con la que se puede aclarar el cante de Cádiz. Primero 'El Mellizo', Aurelio después. Yo antes no hablaba de mi familia. Yo nunca mentaba a mi padre y tampoco a mi tío 'Antonio El Chaqueta'. Cuando se citaba a mi tío siempre le ponían peros, y ahora 'El Chaqueta' es un monstruo porque lo ha dicho 'Camarón'. Y aunque antes no quería hablar. ¡Ahora lo voy a hacer! ¿Después de Aurelio? ¡Mi padre! Es más, por malagueñas me gusta más mi padre que Aurelio. Por alegrías me gusta más Aurelio. Por siguiriyas cantaba más mi padre que Aurelio de aquí a Pamplona. para mi gusto como aficionao.

P: ¿Motivo?

R: Porque mi padre tenía más facultades. Aurelio no tenía bajos, mi padre sí. Entonces lloraba ahí abajo y Aurelio metía la nariz. Yo le decía eso a mi padre y me pegaba dos guantazos. ¡Tú qué sabes quién es Aurelio! Me decía. Y, sin embargo, mi ídolo ha sio mi tío 'El Chaqueta'. Puede influir la cosa de la familia, pero lo que hace mucho tiempo que yo decía de mi tío, la gente lo está diciendo ahora.

Rafael Valera Espinosa


http://www.ideal.es/jaen/culturas/201703/15/chaqueta-monstruo-dijo-camaron-20170315012658-v.html

Facebook de la Peña: https://www.facebook.com/peniaflamenca.blogspot.com.es/posts/1385276241586626

lunes, 13 de marzo de 2017

Memoria flamenca. JOSÉ ANTONIO DÍAZ FERNÁNDEZ “CHAQUETÓN” (II).

“MIO TIO ‘EL CHAQUETA’ HA SIO UN MOSTRUO. LO DIJO “CAMARON”.

Generalmente, los aspectos más señalados de estas ‘Memorias Flamencas’ considero que son los que nos informan de los inicios y formación artística de nuestros protagonistas, entre otras cosas porque nos orientan en la cronología flamenca, en descubrirnos quienes han sido los maestros de otras figuras, y, además, nos establecen la evolución personal de los artistas y la del flamenco, en general. En el último párrafo de la entrega anterior, ‘Chaquetón’, como muchos otros, se coronó de ciertos laureles que –aunque posiblemente fueron merecidos- se marchitaron antes de la entronización. Mas, como he referido, lo interesante está en los inicios y con ellos avanzamos en esta segunda parte de la entrevista de 1991.

Rafael Valera: De los tiempos de la taberna de tu padre ¿Qué te ha quedado?

Respuesta: “Muchas cosas. Recuerdo la bronca que le echó ‘La Niña de los Peines’ a su marido, ‘Pepe Pinto’.  Estaba malo y el médico le había prohibido que bebiera. El caso es que mi padre y él se enzarzaron en una buena conversación y copa va y copa viene. A las cuatro de la tarde se presentó Pastora y le lio la bronca. Le echó la culpa a mi padre que no sabía que ‘El Pinto’ estaba malo, y recuerdo la frase que le dijo: ‘Por culpa del besugo del Flecha estás así’. Lo de besugo se lo decía porque mi padre tenía los ojos azules.

Me acuerdo también de ver a mi padre detrás del mostrador cantando la malagueña grande del Mellizo y, Melchor de Marchena, sin tocar la guitarra, llorando como un chiquillo de lo emocionao que estaba. O de la Nochebuena en que mi padre cerró el bar con el Niño Ricardo y otros dentro, mi madre poniendo la cena y ellos, de lo bien que lo estaban pasando, ni acordarse de la cena ni ná.”

P: ¿Tu madre cantaba?

R: “Mi madre bailaba muy bien. ¡Hombre… como buena gitana también cantaba! Pero lo suyo era bailar. Según dicen  los de la familia de ‘Los Lucía’, Ramón y su padre, porque Paco era muy chico, bailaba con aire especial.”

P: ¿Por qué el apelativo de Chaquetón?

Chaquetón con Pepe "Habichuela"
R: “A mí me decían ‘Chalequito’ y entonces me llamó Augusto Butler para grabar unos tangos en un disco que se llamó ‘Carnaval de Cádiz’… ¡Como me gustaría tener ese disco! Porque llamaron a mi padre para hacerlo y no quiso. Entonces los hice yo, en la casa Philips, cuando esta casa estaba en el Paseo de las Delicias, en Madrid ¡La cantidad de años que han pasao ya…! Por aquél entonces estaba mi tío ‘El Chaqueta’ en Madrid y vino a la grabación. Yo me parecía mucho en la voz a mi tío ‘El Chaleco’, y mi tío Antonio dijo que si me ponían ‘Chalequito’ podía haber cierta confusión. Entonces dijo mi tío Antonio que me iban a poner ‘Chaquetón’. A mí no me gustaba y por tanto no quería, pero bastó que no quisiera para que me quedara en ‘Chaquetón’ pa los restos. Luego grabé un disco con Manolo Sanlúcar, cuyo productor era el padre de ‘Paco de Lucía’, y está hecho con Manolo Sanlúcar como digo, y también me toca, cosa curiosa, ‘Pepe de Lucía’ el cantaor. Antonio Sánchez Pecino –el padre de ‘Los Lucías’- me quiso quitar el nombre y ponerme el segundo de mi madre; ella se llamaba María Fernández de los Santos, porque decía que era muy bonito. Pero después se dio cuenta y me dijo que ‘Chaquetón’ no me lo quitaba nadie.”

P: ¿Cómo surge tu enamoramiento por los ecos de Aurelio Sellé?

R: “Primero fue por mi padre. A mí me gusta too el mundo… Yo he sio y soy un enamorado de Tomás Pavón, que ha sio un monstruo y creo que no se le está dando el sitio que se le tiene que dar. Se está hablando mucho de Pepe el de la Matrona, del otro y el otro… ¡Es que hay que hablar de Tomás Pavón! Al primero que escuché fue a mi padre y me gustaba como cantaba. Yo decía que parecía un león porque cantaba con mucha garra. Con ocho o nueve años tuve la suerte de escuchar en Cádiz a mi padre en una reunión con Aurelio también cantando. Entonces me dice mi padre: ‘Hazle a Aurelio la granaína y la malagueña esas que haces tú.’ Tras cantárselas, Aurelio me cogió  y me sentó en sus rodillas y él cantó también en la radio, porque estábamos en la radio. Aquello se me quedó grabao. Aurelio ha sio un cantaor que ha tenío mucho arte. La gente está equivoca con Aurelio… ¿Quién tiene la culpa…? ¡Las grabaciones! Este hombre vino a grabar a Madrid con mucha edad, aunque antes vino más joven. Yo tengo esas grabaciones y a mí me gustan mucho, pero no dan la medida de lo que era Aurelio. Montoya se come too el disco; Montoya iba arrebatao, de una manera… Había un señor en Cádiz que se llamaba Capinetti, y aunque no era un virtuoso, tocaba los cantes de Cádiz maravillosamente; con él tenía que haber grabao Aurelio.

Luego viene a Madrid más viejo Aurelio, demasiao mayor. Aurelio tenía que haber grabao ese disco… Porque ese gorgojeo que hace no lo había hecho él en su vida. Entonces… cuando hablas de Aurelio, mucha gente se echa a reír, pero claro… ¿ustedes qué sabéis como ha cantao este hombre? Por todo esto, yo creo que hay una escalera con la que se puede aclarar el cante de Cádiz… Primero ‘El Mellizo’, Aurelio después… Yo antes no hablaba de mi familia. Yo nunca mentaba a mi padre y tampoco a mi tío ‘Antonio El Chaqueta’. Cuando se citaba a mi tío siempre le ponían peros, y ahora ‘El Chaqueta’ es un monstruo porque lo ha dicho ‘Camarón’. Y aunque antes no quería hablar… ¡Ahora lo voy a hacer! ¿Después de Aurelio…? ¡Mi padre! Es más, por malagueñas me gusta más mi padre que Aurelio… Por alegrías me gusta más Aurelio. Por siguiriyas cantaba más mi padre que Aurelio de aquí a Pamplona… para mi gusto como aficionao. ¿Motivo? Porque mi padre tenía más facultades. Aurelio no tenía bajos, mi padre sí. Entonces lloraba ahí abajo y Aurelio metía la nariz. Yo le decía eso a mi padre y me pegaba dos guantazos… ¡Tú qué sabes quién es Aurelio! Me decía. Y sin embargo mi ídolo ha sio mi tío ‘El Chaqueta’. Puede influir la cosa de la familia, pero lo que hace mucho tiempo que yo decía de mi tío, la gente lo está diciendo ahora.”
Rafael Valera Espinosa


martes, 21 de febrero de 2017

Por soleá. LA GRANDEZA DE PACO DE LUCIA (III)

Finalicé la pasada columna con los testimonios sobre ‘Paco de Lucía’ de tres grandes maestros de la guitarra flamenca como Juan Carmona “Habichuela”, Manuel Moreno Jiménez “Manuel Morao” y José Luis Postigo. En la continuación del sucinto homenaje que me he atrevido a ofrecerle en el tercer aniversario de su muerte, hoy he querido recoger las de jóvenes maestros consagrados de la guitarra.

Juan el de la Vara y Paco de Lucía
El primero elegido ha sido al conocido y prestigioso Vicente Amigo, el cual, en la entrevista que le hice para Candil en  abril de 1990, junto con Juan Moreno Maya “El Pele”, contestó a mi pregunta sobre el algecireño con la prestante rotundidez que sigue: “Paco de Lucía es para mí el dios que yo conozco de la guitarra flamenca; si hay otro, yo no lo he visto todavía. Paco es la guitarra flamenca en persona. El canta con su guitarra.”

Mas, también he de referir la admiración que por el maestro siempre ha sentido uno de los más sobresalientes flamencos de la historia de esta provincia, como es el guitarrista José Moreno Justicia “Pepe Justicia”, natural de Mancha Real, que ha sido galardonado con los más prestigiosos premios del ámbito flamenco  como el Premio Internacional de Guitarra Flamenca, Jerez 1987 y 1999; Premio Nacional de la Crítica al mejor disco de Guitarra Flamenca en 2003, entre otros, y que desde el año 2007 es profesor de Guitarra Flamenca en el Conservatorio Superior de Danza de Málaga. En el otoño de 1987, a Pedro Sánchez Ortega y a mí nos manifestó que “Paco de Lucía ha influido en mí porque Paco ha influido en el flamenco. Paco de Lucía ha influido en todos los guitarristas y hasta en los cantaores, por su creatividad. Pienso que Paco no es un fenómeno de generación espontánea, sino el resultado de una evolución de muchos años, que empieza con los primeros guitarristas como Miguel Borrull, Ramón Montoya, Niño Ricardo… Todo esto ha ido a parar a un tío que tiene unas condiciones únicas para tocar la guitarra; condiciones físicas, técnicas, de sensibilidad… y este ha sido el resultado de esta evolución.”

Otro de los más importantes tocaores de acompañamiento en la actualidad es Antonio Carrión Jiménez “Niño Carrión” o “Antonio Carrión”. Estas son sus manifestaciones para Candil sobre Paco de Lucía en diciembre de 2000: “Paco de Lucía es punto y aparte. Paco es el gran monstruo. Paco le ha dado un impulso enorme a la guitarra flamenca, y muy concretamente entre la juventud. Lo que no sé es si esto es bueno o no tan bueno, pues chavales que se comen la guitarra los hay a manojitos, pero que después le pongan un cantaor para acompañarle y sepan hacerlo, eso ya es más difícil. Y todo esto viene por querer ser como Paco. No se entera la gente de que Paco deja de ser solista y se vuelve acompañante a las mil maravillas, porque ya antes desarrolló esta faceta.”


Rafael Valera Espinosa

lunes, 8 de agosto de 2016

Memoria flamenca. Juan Carmona 'Habichuela' (y IV).

José Mercé con Juan "Habichuela"
Refería Juan Carmona Carmona 'Habichuela' en su última respuesta de la pasada semana que «Todos los estilos son perfectos y bonitos para tocarlos.» Además me respondía que lo que más le gustaba tocar, aparte de el taranto, la siguiriya o la bulería, era la solea, Por ahí vino mi interés en conocer como Juan estructuraba su buen toque, el por qué de ese sonido añejo y flamenco que parecía a veces moderno, su versatilidad para acompañar al más pintado de los artistas, y su calidad humana para ayudar a los más humildes y a los noveles.

Centrados los dos en el toque por soleá, le pregunté que si era en ese estilo donde trabajaba más a la hora de hacer variaciones. 

R: «Puede que sí. Creo que tiene más campo para hacer más cosas. Quitao de que un cantaor te diga pónmela al siete, entonces no tienes casi espacio para hacer cosas. Pero cuando un cantaor te dice ponla al dos o al tres, pues ahí tienes unas posibilidades. La siguiriya también me encanta».

¿Cuál ha sido, de los tocaores antiguos que tú hayas podido escuchar, el que más te ha llegado? 

R: «¿De los viejos? Ramón -se refería a Ramón Montoya-. También Manolo el de Huelva, y el que a mí me enseñó a tocar, Juan el Ovejilla, que como dije antes, no lo conocía nadie.»

Pero tú debes de tener influencias de algún tocaor. Tú te habrás dejado llevar por algún toque para luego después desarrollar el tuyo ¿Si? 

R: «Ricardo me ha gustao mucho. Tenía una escuela muy específica y además me aconsejaba mucho. El toque del Niño Ricardo me va mucho. ¡Claro.! Antes yo hacía más cosas de Ricardo que ahora. No es que sea una descortesía hacer cosas de esos monstruos, pero yo prefiero hacer cosas personales, porque si no dejas de ser tú. ¡Mira! Paco tiene o ha tenido cosas de Ricardo, pero ahora Paco de Lucía es Paco de Lucía, es un auténtico monstruo. Es el mejor que ha dao la historia de la guitarra flamenca. Eso que dicen algunos de que Paco no toca pa cantar. Toca mejor que todos pa cantar ¡Mejor que todos! Lo que pasa es que hay que saber lo que está haciendo ese tío. ¿Qué luego toca solo? Pues ahí está lo que hace.»

¿Está evolucionando la guitarra flamenca?

R: «¡Muchísimo! Cualquier niño sale tocando y se la come. Te queas asustao. Lo que pasa es que luego no saben pararse. No acarician a la guitarra. La guitarra es como cuando se educan a los seres, hay que recriminarles para que aprendan y reconocerles las cosas bien hechas.» 

¿Es posible que no sepan parar porque les falte conocimiento o afinación? 

R: «¡Puede que sí, puede que no! A veces, quizás se inclinen hacia el neófito que asiste a un festival y quieran ponerlo de pie, y lo ponen. Se tiran un minuto picando la prima y lo ponen de pie. Es como el cantaor de mucha fuerza que empieza haciendo ¡aaaaah!, y se tira mucho tiempo haciéndolo y se dice ¡Qué fuerza la de ese tío! Pero luego no dice ná, y el público comenta: ¡Que fuerza. Que fuerza tiene ese tío! Pero ¿y la calidad, donde la dejamos? ¿Y el gusto? ¿Y el flamenco.? Eso es lo que pasa muchas veces en muchos festivales flamencos». ¿Qué piensas de los festivales? ¡Qué son muy largos! Los más largos del mundo.»

Más encuentros. 

Hasta aquí la entrevista reiteradamente mencionada de 1986. Posteriormente, vinieron muchos más encuentros. Más viajes juntos para asistir a los festivales provinciales donde actuaba, yo de copiloto, estableciendo así mi viaje gratis para retransmitir a través de Radiocadena Española -perteneciente a RTVE- los espectáculos con el magnífico trabajo en la emisora de Jaén de uno de los mejores técnicos habidos en nuestra tierra, y por tanto también de Andalucía, el marteño Rafael Martos Ruiz.

El reconocimiento del arte de Juan Carmona 'Habichuela' lo estableció la Peña Flamenca de Jaén con el homenaje que en nuestra tierra significo la XX Semana de Estudios Flamencos celebrada en mayo del año 2000. Volvieron las reuniones para su celebración, y también nuevas preguntas para conformar el número 126 de la revista Candil, monográfico sobre su persona. 

Después de recordar muchas de las declaraciones anteriormente publicadas en esta sección, surgieron otras nuevas en función de los acontecimientos vividos por el artista durante los catorce años posteriores. Habían cambiado bastantes cosas en el flamenco, y también la trayectoria de muchos flamencos. Como los aficionados sabemos, y tras lo vertido por Juan en anteriores capítulos, sobre todo su amor por la ortodoxia, en un momento clave me sentí con la obligación de preguntarle sobre el arte de su querido Enrique Morente, tras sus trabajos revolucionarios como la colaboración con Lagartija Nick en el disco 'Omega'. Y de sopetón la pregunta.

¿Lo último que ha hecho y hace Enrique es flamenco? 

R: «¡Mira! To lo que hace Enrique es flamenco. Lo que pasa es que hace otra música. Enrique es un músico de la 'ostia'. Un peazo de músico muy largo y a veces hay que cogerlo en su momento para que haga el flamenco clásico. A Enrique hay que mimarlo y en algunos momentos cortarlo, porque canta muy bien flamenco; aparte de todo lo que hace, y el único, pienso yo, que lo entiende cuando canta flamenco clásico se llama Juan Carmona 'Habichuela'».

Por aquellos años comenzaba a sobresalir Estrella Morente y Juan resaltaba su arte: 

R: «La hija en la actualidad es la que canta con diferencia de todas. y de todos. La Estrella canta que te mueres. Y lo he comprobao cuando por ejemplo he estao en Graná con ella. Hace con la voz lo que le da la gana, lo que quiere. Concretando. Estuvo haciendo 'Ojos verdes' con verdaderos matices flamencos que no se puede hacer más bonito. Los flamencos y yo el primero, no asimilamos como debiéramos esta música. A nosotros nos han acostumbrao desde pequeñitos a emocionarnos con el quejío, con el pellizco. Y, aunque toda esa música nos gusta, a veces hasta con pasión, no sentimos la misma emoción que cuando escuchamos el quejío flamenco.» 

Y sentenció: 

R: «Es posible que nuestra educación musical no haya sido tan amplia como debiera. Con Caracol se me pone el vello de punta; con Enrique se me pone el vello de punta; con Camarón se me pone el vello de punta. Con Terremoto, con Fernanda y Bernarda, con Estrella.»

Pienso que quiso decirme que con los tres últimos moría de placer.

http://www.ideal.es/jaen/culturas/201608/02/enrique-morente-musico-ostia-20160802004427-v.html