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lunes, 16 de marzo de 2020

Hace 50 años de la Peña Flamenca de Jaén. Autorretrato.

- Allá por los años 70 bullía el arte por doquier, la provincia de Jaén era toda una sinfonía en partitura de anhelos, y el flamenco, en casi todos los aspectos.
Juan Antonio Ibáñez entrevista a Antonio Mairena

@diariojaen
De Juan Antonio Ibáñez, periodista y flamencólogo.

En el texto de una conferencia ofrecida en su día, un 7 de mayo por cierto, y en la sede de la Peña Flamenca de Jaén, titulada “Autorretrato flamenco, la otra mirada de @candil_flamenco”, en su inicio advertía a los lectores que no venía a disertar, a dar una conferencia, sólo a recordar y compartir una etapa, unos aficionados y unos amigos, que hicieron posible que Jaén fuera acogida y reconocida en los ámbitos flamencos de todo el orbe #jondo. Como introducción al artículo, situaba mí atención en una época de luces y sombras donde el futuro nos aventuraba a predecir un mañana de ilusionantes realidad.

Y continuaba el escrito explicando: En los años 70, en Jaén, en esta tierra de olivos, sabia, entera, profundamente verdadera y sincera, es de todos conocido que, al calor de la amistad, nace un empeño por situar al #flamenco en su justa dimensión. Habrá que preguntarse, ¿cómo era aquella llama primera de una convivencia artística difícil de olvidar y, ciertamente, al menos para mí, muy difícil de reproducir y condensar durante unos minutos? Digamos en principio que eran otros tiempos para el mundo del arte en general, y también del flamenco que había salido de la penuria errática de posguerra. Y no voy a hacer un retrato detallado de la España de los 70; sí, desde luego, reseñar, en boceto de emociones que deposito en este recinto de tan significado sentido para mí, algunos trazos de la época.

Hay que decir que corría por Europa un aire nuevo de libertad. El mayo francés impregnaba, en buena medida, toda manifestación artística. Y el flamenco, no lo olvidemos, nació queriendo libertad. Libertad de un pueblo o de varios pueblos que, unidos, reclamaban su voz. Voz que al ser tan rica y verdadera se hizo #arte.

Hay que situarse en el escenario de los hechos. Para unos, supone la nostalgia. Para los jóvenes, el conocimiento del ayer. Para todos, la historia. Es acudir a la memoria y con la memoria caminar más seguro. Pues bien, en aquellos años bullía el arte por doquier. Jaén era toda una sinfonía en partitura de anhelos. Y el flamenco, en casi todos los actos. Premios, distinciones y allí estaba Rafael Romero, El Gallina, para recibir el preciado galardón. Corría ya el año 1971 y los poetas del grupo el Olivo concedían sus olivos de oro. Uno para Rafael Romero “cantaor de flamenco —se lee en el programa— nacido en Andújar. Su nombre figura hoy en varias antologías de cantaores flamencos y tiene grabados numerosos discos”. Fernando Quiñones, el amigo Fernando, llegaba a la radio con su gozo gaditano —inenarrable su vocabulario— y me decía “Juan A. ya tenemos 25.000 pesetas para hacer la semana cultural Avances”. Y acudían poetas, músicos y, claro, flamencos. Pepe el de la Matrona insigne patriarca nos ofrecía su teoría-lección del cante. Al cantaor le fue impuesta la insignia de la Peña Flamenca jiennense.

Así pues, de forma definitiva, se produce la incorporación a la geografía cantaora andaluza de una provincia, Jaén, con elementos más que suficientes como para sentir, en su paisaje y en sus gentes, la verdad nacida y autentificada en este Sur nuestro. Jaén se siente receptora a cuanto proviene de otras zonas enmarcadas, ya hace tiempo, en una labor investigativa y de pureza. Todo aquel que acudía para cruzar el espejo de nuestras vivencias, ya se quedaba en nosotros. Hablo de Fernando Quiñones, José Manuel Caballero Bonal, la familia Mairena, Los Perrate, Enrique Morente, Tía Anica La Piriñaca, José Menese las espléndidas embajadas jerezanas. También, Fernanda y Bernarda. La Perrata, El Lebrijano.

Y se anima la actividad flamenca; no solo en la capital, también en otros puntos de la provincia. Surgen peñas y grupos de aficionados en preocupante actitud por sintonizar con los ecos y las voces que empapan, con su decir, aquellos añejos y expresivos escenarios de nuestra vida pasada. Y en este contexto, primavera de 1978, nace la revista CANDIL. En 1980, la Revista es galardonada con el premio de Divulgación de la Cátedra de Flamencología de Jerez. La publicación se consolida. Un nutrido grupo de colaboradores entre escritores e ilustradores: pintores y escultores, la sustentan. Y he aquí que pintura, escritura y flamenco se hicieron cómplices para sacar a la luz las más hermosas e inéditas secuencias del cante, el toque y baile.

Múltiples eran, han sido, las actividades de la Peña. San Lucas, la feria, brillaba en nuestra caseta y los artistas que la llenaban. Y llegó el momento de enaltecer la figura de Pepe Polluelas. Su festival, que se repite anualmente, lo testimonian. El veterano Pregón navideño, la Semana de Estudios Flamencos, etc.

50 años de historia y compromiso con el Flamenco. Podría haber seguido con el relato. No era necesario. Solo he querido recordar y traer a mi mirada un retablo; hecho primero de intenciones, luego de realidades. De aquel ayer al hoy, han pasado cincuenta años de un tiempo de largo recorrido en el que los componentes de sus juntas directivas, socios y colaboradores en general, desde la dignidad y buen hacer, han trabajado en pro del arte flamenco.

Termino. Sean como final, los versos de Fernando Quiñones que escribiera y recitara en nuestra primitiva sede, un día de fiesta y honores, cuando los duendes y su compás vinieron a visitarnos:


Cuando ya no haya más,
cuando ya no haya más
que americanos
y Bancos, cuando todo
hasta un tercio de Soleá
se compre, ya a esta
Peña Flamenca de Jaén
no habrá quien la derribe
puesto que ahora y aquí
la comulgamos, la tenemos,
la dejamos aquí entre todos
clavada a este papel
entre la luz locuaz y eterna
de la guitarra y las voces.

martes, 20 de noviembre de 2018

Por soleá. LOS PERSONALISMOS FLAMENCOS.


Hace bastantes años que, en esta misma sección, di explicaciones sobre mi forma de narrar los acontecimientos flamencos, pues, casi siempre existe un grupo de aficionados que me censura mi forma de referir las crónicas flamencas. Es decir, que me inquieren cuando escribo o hablo de soleá de tal o cual cantaor, siguiriyas de determinados maestros, malagueñas de los verdaderos creativos y de los recreados de los anteriores, etc. Hoy quiero reiterar lo de mi ¿estilo? porque lo considero, en cierto modo, pedagógico para intentar que se tenga en cuenta la historia de nuestro arte y sus protagonistas.

Pienso que todo esto tiene una explicación, aunque la misma no pueda ser la adecuada. No basta con decir que ha cantado “por soleá con compás, buen ritmo, adecuada entonación y entrega profesional”. ¡No! Por supuesto que esto no es verdadera información. Y el ejemplo quiero exponerlo con ¿rotundidad? Hace tiempo que visionando la película “Escucha mi canción”, cuyo protagonista fue nuestro comprovinciano “Joselito”, en el programa “Cine de barrio” de TVE, en la misma interpretó dos estilos flamencos malagueños; el primero una rondeña –y ahí se puede quedar la referencia conociendo las virtudes que el “pequeño ruiseñor” poseía-, derivando seguidamente a un fandango. Mas habría que aludir a que la primera tenía la creatividad del ilustre iliturgitano Rafael Romero “El Gallina”, y el segundo la de Joaquín Vargas “El Cojo de Málaga”. Y así son las cosas.

¿Si atrevería alguien a censurar que en el programa de un concierto clásico se aluda a la Novena Sinfonía… de Beethoven; a la Rapsodia húngara… de Liszt; a las Cuatro Estaciones… de Vivaldi? ¿Es menester o no referenciar a los creadores? Porque, desde luego, no basta con reflejar dos cuartetos, un concierto y tres tocatas, hay que decir quiénes fueron sus artífices ¿Y por qué no en el flamenco? ¿Quién tiene el derecho de quitarle a Pastora Pavón Cruz “Niña de los Peines” su creatividad en la petenera, tangos, bamberas, bulerías, etc.? ¿Cuál es el osado que puede ningunearle a don Antonio Chacón sus granaínas, cartageneras o malagueñas…?

Rosario López en la Peña Flamenca de Jaén
Pero, es que aún hay más. Cuando efectúo referencias a la creatividad que un determinado artista flamenco recuerda, acrisola o recrea, intento influenciar al interesado lector a que investigue sobre quien fue el artífice de la misma, ya que considero que despertando su curiosidad, el neófito o incipiente aficionado puede ir introduciéndose más en el conocimiento de nuestro universal arte.

Por todo ello, seguiré escribiendo que –por ejemplo- “Chano Lobato” nos recordó por alegrías a Manolo Vargas o Aurelio Sellé; que “El Tomasa” se acordó en las siguiriyas de Tío Manuel ‘Cagancho’, por los aires de Juan Talega; que Rosario López acrisoló los ecos de “El Gallina” por cañas; o que José Menese, con matices de Antonio Mairena, reivindicó la personalidad de Bernardo el de los Lobitos por marianas.

“A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del Cesar”.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco)

lunes, 15 de octubre de 2018

Por soleá. FESTIVAL ‘PEPE POLLUELAS’ DE JAÉN.

Generalmente, se puede considerar que el Festival Flamenco ‘Pepe Polluelas’, como bien reza en su cartel de este año, solo lleva celebrándose 28 ediciones, lo cual es cierto, mas, con el aludido nombre. Para conocimiento de los aficionados y sociedad en general, he de realizar una pequeña historia aclaratoria del mismo, aunque es posible que anteriormente ya haya escrito sobre el tema. 

Los festivales jiennenses en su denominación general como tales, tuvieron anteriormente otros títulos. Los mismos comenzaron en 1975 bajo la particular y llamativa convocatoria de ‘Reunión Flamenca en Jaén’. El entonces presidente de la Peña jiennense, José García Cruz, y su junta directiva, consideró que había que salirse de la generalidad de llamarlos festivales, para de esta forma distinguirse de los que entonces se celebraban en Andalucía.

Dos años se llevaron a cabo en el Auditorio de ‘La Alameda’, cuyos elencos estuvieron formados por reconocidos artista de la época, hoy considerados, bastantes de ellos, como figuras legendarias del flamenco. Aquí estuvieron ‘Fernando Terremoto’, ‘Tía Aníca la Piriñaca’, Manuel Soto ‘Sordera’, Rafael Romero ‘El Gallina’, Carlos Cruz, José Menese, Rosario López, ‘Diego Clavel’, María ‘La Perrata’ y su hijo Juan Peña ‘Lebrijano’, Manuela Carrasco, ‘Manuel Morao’, ‘Perico el del Lunar hijo’, Pedro Peña, etc...
Último cartel del Festival Flamenco "Pepe Polluelas"

Ante el fracaso económico y de público de los mismos, los entusiasmos se enfriaron y se sucedieron dos años sin festival. No obstante, la entidad capitalina había montado para la feria de octubre la caseta ‘Las Tres Morillas’, la cual estuvo activa hasta mediados de los ochenta, y los eventos flamencos se convirtieron en jornadas, pues cada día de festividad ferial se contrataba a figuras como ‘Lebrijano’, Menese, ‘Chano Lobato’, ‘Beni de Cádiz’, ‘Los Montoya’, ‘Turronero’, ‘Diego Clavel’, Rafael Romero, Rosario López, ‘Curro Fernández y su grupo’ –con su hija Esperanza jovencísima-, ‘Fernanda y Bernarda de Utrera’, ‘Pepa Montes’, ‘Manuel Agujetas’.

Mas, el ímpetu festivalero volvió a renacer con los ayuntamientos democráticos en 1979. El entonces concejal de cultura, José Montané, retomó la tarea pero con la salvedad de celebrarlos en las fiestas de la Virgen de la Capilla, por las circunstancias climatológicas del mes de octubre y un Auditorio de ‘La Alameda’ sin techar. Las ediciones celebradas se titularon ‘Noches Flamencas en La Alameda de Jaén’. Varios años después, dicho acontecimiento retomó su fecha de octubre como ‘Festival Flamenco de Jaén’.


De izquierda a derecha: Alfonso Ibáñez, isabel Azañón, Rafael Valera y Francisco Cañada,
en la presentación de la última edición del Festival Flamenco "Pepe Polluelas"
(foto: Diario JAÉN)
Ya, en el año 1991, y tras la muerte el año anterior de José Ruíz Pérez, ‘Pepe Polluelas’, el entonces alcalde jiennense, Alfonso Sánchez Herrera, propuso a la Peña Flamenca de Jaén que había que resaltar la calidad y enjundia del bohemio cantaor de la tierra denominando el espectáculo con su nombre, a lo cual todos accedieron. De dicha decisión se cumplen en este octubre veintiocho años.

Por tanto, si ajustamos fechas desde el inicio del mismo en 1975 y no consideramos las actuaciones de la caseta ‘Las Tres Morillas’ como tales festivales, la edición de este año sería la 42. Si por el contrario, se le suman los dos años referidos, su edición alcanzaría la 44.ª.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

viernes, 22 de junio de 2018

Memoria flamenca. ANTONIO CARRIÓN JIMÉNEZ ‘NIÑO CARRION’ (I).

 “A ‘MAIRENA’ LO CONOCÍ Y LLEGUÉ A TOCARLE EN UN BAUTIZO EN TRIANA.”

Aún recuerdo mis impresiones sobre su toque cuando se presentó a la fase de selección del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de 1992, y, cosa curiosa, no consiguió entrar en la faceta de opciones a premio después de establecer uno de los más brillantes toques para intentar entrar en liza en los premios “Manolo de Huelva” y “Ramón Montoya”, cualificado como estaba para ellos. Su decisión fue que no se presentaría a más concursos porque su toque ya se había establecido como uno de los más prestantes a la hora de acompañar a las consagradas figuras más señeras de la época. Después del mismo me dolieron las críticas –sobre todo de Manuel Martín- por mi porcentaje de responsabilidad en la decisión, ya que hubo de entrar en la terna sin tener que demostrar con anterioridad sus extensas cualidades.

Comencé la entrevista realizada en el otoño de 2000 a mi amigo Antonio Carrión de la siguiente forma:

Antonio Carrión entrevistado por Rafael Valera
(foto de Pepe Pamos)
“Antonio Carrión es una persona jovial y afable. Siempre está dispuesto para tocar el instrumento flamenco sim importarle la distancia, el día o las horas necesarias. A sus treinta y seis años se ha erigido en acompañante de varias de las primeras figuras actuales de nuestro arte como ‘Chocolate’, ‘Manuel Mairena’, José Menese, ‘Chano Lobato’, ‘Mariana Cornejo’ o ‘Nano de Jerez’. Con un toque sobrio y efectivo para arropar adecuadamente a sus acompañados, complementado a la vez por variaciones virtuosas y evocadoras de los grandes maestros, se ha convertido en uno de los pocos guitarristas que ha asumido la prestigiosa tarea desarrollada por prestigiosos maestros como Manuel Serrapí ‘Niño Ricardo’, Melchor Jiménez ‘Melchor de Marchena’, Juan Carmona ‘Habichuela’, etc. De formación autodidacta, como los citados, ha logrado sacarle a su guitarra las notas más efectivas y brillantes para encauzar adecuadamente el arte de los cantaores. Quizá le falte en la actualidad un disco en el cual plasmar con garantías las excelencias de su toque.”

P: ¿Cuándo se inicia tu afición a la guitarra?

R: -“Se inicia a la edad de diez años, aunque de chiquitito en mi casa solo he escuchado flamenco. A mí ni me han llevado al futbol ni a los toros, siempre ha sido a escuchar flamenco. Mi padre, el cantaor ‘Carrión de Mairena’ -que todavía sigue cantando- fue el que me sacó en concursos, recitales y otras actuaciones flamencas, hasta que después comencé a tocar con otros cantaores. Esto último me sirvió para ir adquiriendo la faceta de profesional y abandonar la de aficionado, conocer el mundo del flamenco y a sus figuras.”

P: Tú padre ¿por qué no ha sido cantaor profesional?

R: -“Porque siempre ha tenido otro trabajo y su dedicación no ha sido plena al flamenco. Es un gran aficionao y comenzó a participar en concursos y reuniones flamencas, sobre todo para que me escucharan a mí.”

P: Aparte de tu padre ¿qué otros personajes de tu familia han tenido trayectoria flamenca?

R: -“Por parte de mi padre estaba su tío, un flamenco más reconocido que le decían ‘Cancuna’, natural de Mairena del Alcor, como nosotros, el cual compartió con ‘Antonio Mairena’ muchos momentos flamencos en reuniones y fiestas flamencas. Se caracterizaba por ser un dominador de los cantes de compás, cosa que hoy en Mairena no abunda, pues no hay muchos que canten por bulerías, tangos… Los de la generación nueva mairenera van más por soleares, siguiriyas…”

P: ¿Puede haber influido en esto la enorme profundidad y calidad de Antonio por estos últimos cantes?

R: -“En parte sí. Pues Antonio marca unas pautas -sobre todo en Mairena- por estos estilos que han incidido en que actualmente en mi pueblo exista un buen grupo de cantaores jóvenes que andan muy bien por soleá y siguiriyas. Y por una dedicación muy amplia hacia estos cantes, es curioso que no dominen con soltura las bulerías, los tangos, las cantiñas…, cuando Antonio sí que hacía todos ellos con calidad. Pienso que mis jóvenes paisanos debieran ahondar más en esta faceta.”

P: ¿Conociste a Mairena?

R: -“Lo conocí y llegué a tocarle en un bautizo en Triana siendo yo muy jovencito; solo tuve esa oportunidad con él. Aunque si guardo ciertos recuerdos del maestro. Yo iba con mi abuelo al bar del ‘Libra’, en la Plaza de las Flores, en Mairena, donde está el Cristo de la Cárcel, y él tomaba café allí; o cuando participaba en los festivales de Mairena, que entonces se celebraban en el Paseo, yo no me perdía ninguno, así como los del Patio de la Academia.”

P: ¿Quién fue tu primer maestro?

R: -“Yo no he tenido maestros, si se puede expresar así. Mi primer maestro fue mi padre, que aunque entiende mucho de guitarra no sabe poner un deo en el diapasón. Para enseñarme me tatareaba los toques y yo intentaba sacar las notas que él me decía. Luego, cuando en las grabaciones escuchaba a Ricardo, a Melchor, al Huelva… yo decía para mí que esto es lo que mi padre tatareaba. Y la verdad es que con este método tan singular él fue el que me inició en la guitarra. A todo esto hay que sumar que a mí me gustaba más el cante que la guitarra. He sio un cantaor frustrao y lo sigo siendo. Es por esto último que de las tres facetas de la guitarra, la que más me gusta es la del acompañamiento.”

P: Ramón Montoya, ‘Melchor de Marchena’, ‘Niño Ricardo’, ‘Manolo de Huelva’, ‘Sabicas’… ¿Qué opinión te merecen?

R: -“Han sido unos auténticos maestros en su faceta. En la de acompañamiento los que más me gustan son ‘Niño Ricardo’ y Melchor. Yo soy muy ‘melchorista’ tocando, y también ‘ricardista’. A la hora de hacer un toque con más florituras o de concierto me quedo con ‘Sabicas’ y Montoya.”

P: En las últimas actuaciones que te he escuchado he comprobado que también te inclinas por ‘Diego el del Gastor’.


R: -“Porque me gusta mucho el toque de Morón, ya que tiene un soniquete muy especial, como también lo tienen Jerez y Utrera-Lebrija. Y Diego tiene un toque muy singular, muy flamenco y muy gitano. Por bulerías me encanta ese toque de Diego.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente
de la Peña Flamenca de Jaén)

jueves, 15 de febrero de 2018

Memoria flamenca. AURORA VARGAS VARGAS ‘AURORA VARGAS’ (I).

 ‘TOMÁS EL NITRI’, PRIMERA ‘LLAVE DE ORO’, ERA TÍO DE MI ABUELO MANUEL VARGAS

Estaba en todo su apogeo cantaor. Era figura imprescindible en los festivales de más prestigio y renombre, y lo sigue siendo en la actualidad. Vino a Jaén un abril de 1998 para certificar con su flamenco el 27 aniversario de la fundación de la Peña Flamenca capitalina. Antes se había erigido en primera figura de nuestro arte por su compás, dominio del escenario y entrega flamenca, a lo que también se sumaba su garra artística para atraer a la totalidad de los aficionados flamencos de la época.

Esta fue mi presentación en el número 115 de ‘Candil’ de marzo-abril del citado año:

“Se sienta con serena elegancia y te escruta el rostro con simpatía y seriedad, a la vez, como intentando intuir por qué derroteros se va a desarrollar la entrevista. En su ánimo se aprecia que no es mujer de polémicas ni confrontaciones artísticas. Defiende a ultranza su personal arte y no quiere significarse en favor ni en contra de otros. Solo cuenta para ella la grandeza del arte flamenco, su arte, y de quienes saben interpretarlo.

De una belleza racial, más exultante cuanto más acerca su rostro para insistir en sus afirmaciones, ‘Aurora Vargas’ es mujer capaz de plasmar con rotundidad sus criterios sobre nuestra música con expresiones matizadas de enérgica dulzura, que a veces te desarman ante la frescura de sus respuestas.

Quién no la conozca en un escenario –cosa algo insólita en la actualidad- no puede figurarse que la cantaora sevillana, tras mantener una sencilla y grata conversación, puede derrochar tanta alegría, coraje, fiesta y compás en sus actuaciones. Orgullosa de sus ancestros, entre los que se encuentran ‘Tomás El Nitri’, ensalza el arte fragüero de su rama materna y fantasea, con motivos, sobre el futuro devenir artístico de su hijo mayor.”

Pregunta: ¿Cómo son tus inicios?

Respuesta: - “Pues, desde chiquitita.”

P: ¿En Triana?

R: - “¡No! No soy de Triana. Quiero a Triana, admiro a Triana y venero a Triana. Nací en el barrio de ‘La Macarena’ y me bautizaron en San Román, en la pila que hay delante del Cristo de los Gitanos. Iba en un capote torero.”

P: ¡Olé! ¿De quién?

R: - “De mi padrino, que en aquél tiempo era novillero. Después con siete u ocho años nos fuimos a vivir a Triana. Allí me he criao y he conocio a toa la gente de arte de Triana.”

P: ¿Quién ha cantao en tu familia?

R: - “Mi madre; la hermana de mi madre que se llama ‘María Vargas’; mi abuelo también cantaba; mi bisabuelo… La primera Llave de Oro del Cante, que fue ‘Tomás El Nitri’, era tío de mi abuelo Manuel Vargas. Mi madre es de Sanlúcar de Barrameda y por ahí me viene a mí el cante. Cristobalina, mujer de Miguel ‘El Funi’, también es familia mía, concretamente prima hermana de mi madre. Mi familia, además de ser de artistas, también es una familia de saber cantar y bailar y amar una juerguecita flamenca de esas que formamos nosotros.”

P: ¿Cuándo comienzas a ser cantaora profesional?

R: - “Pues desde que tenía catorce años, que fue cuando me descubrió Pulpón en una Feria de Sevilla. A partir de ahí me contrataron –por medio de él- en ‘Los Canasteros’; más tarde estuve en ‘Los Gallos’, y después nos fuimos a Japón.”

P: ¿Has cantao para bailar?

R: - “Yo siempre he sío cantaora d´alante desde que empecé. Lo que pasaba es que si tenía que cantar a una figura del baile, pues le cantaba, como a ‘Rafael el Negro’, cuando estaba en ‘La Cuadra’ antigua, que era muy chiquitita. Allí estaba la ‘Familia Montoya’ con ‘Lole’ incluida. Yo alternaba con casi todas las grandes figuras que hay hoy en el flamenco. Me acuerdo que estaba ‘La Paquera’, Angelita Vargas…”

P: ¿Cuándo se produce tu despegue artístico?

R: - “A partir de una Quincena Flamenca de Sevilla, que se celebró en el Teatro “Lope de Vega”. Ese teatro ha sío siempre mi talismán. Cada vez que he actuado en el Lope de Vega he tenio un éxito resonado. Luego fui a la Cumbre Flamenca de Madrid donde también triunfé, y a partir de aquí comencé a meterme en los festivales, y hasta hoy.”

P: ‘Aurora Vargas’ es una cantaora conocida sobre todo por su arte en los estilos festeros… ¿Y las siguiriyas, los martinetes y las tonás…?

Aurora Vargas entrevistada por Rafael Valera
(foto: Pepe Pamos)
R: - “¡Hombre! ¡También! Ten en cuenta que la siguiriyas son unos de los cantes que yo siempre los he escuchao en mi casa. Y de hecho también he cantao en festivales el martinete y la toná. Sin embargo, yo siempre he tenío respeto por mis compañeros. Tú sabes que tanto ‘Menese’ como ‘Manolo Mairena’, con los que coincido en festivales, cantan con calidad por esos palos y yo siempre respeto a mis compañeros. Pero te repito que he escuchao a mi gente cantar muy bien por esos cantes, porque mi gente son toos de la fragua. De hecho, todavía tienen la fragua en Sanlúcar. El abuelo de mi madre cantaba por siguiriyas como nadie. Existe un disco que hizo mi tía Cristobalina, y detrás, en la presentación, refiriéndose a mi abuelo, se dice: ‘Cuando ‘Juan el Bizco’ estaba en la fragua cantando por siguiriyas, los gitanos del barrio alto se emborrachaban de manzanilla’. Con esto te quiero decir que en mi gente se ha dao muy bien ese palo. Mi madre canta por siguiriyas pá reventar, pues escuchaba en la fragua a su padre y a su abuelo.”

P: ¿En qué estilo te encuentras más a gusto?

R: -”Cuando estoy en el escenario con los cantes que me identifico. Pero cuando estoy con mi familia, el cante que más me gusta es la siguiriya.”

Rafael Valera Espinosa

jueves, 8 de febrero de 2018

Por soleá. EL FESTIVAL DE PEGALAJAR CUMPLE 50 AÑOS.

No conocí las primeras ediciones del más popular de los festivales flamencos de nuestra provincia por su antigüedad, pues solo tenía 18 años y para poder asistir a dichos acontecimientos había que poseer vehículo o amigos que lo tuvieran –no todos eran ni son aficionados-, permiso paterno y, sobre todo, economía para solventar el desplazamiento y los gastos complementarios. Tampoco estaba totalmente subyugado por nuestro arte, a pesar de servir de especialista de sonido y control para grabar los programas sobre flamenco de Fernando Arévalo con Fernando Pérez Mesa ‘Canalejas hijo’, en ‘La Voz de Jaén. Emisora Sindical’.

Presentación 49 festival flamenco de Pegalajar (Verano 2017)
El Festival Flamenco de Pegalagar se institucionalizó un agosto de 1968 siguiendo las estelas de los exitosos ‘Potaje de Utrera’ (1957); Concurso Nacional del Cante de Las Minas en La Unión (1961); Festival Flamenco de Mairena del Alcor (1962), aunque desde mediados de los cincuenta se celebraban fiestas flamencas con Antonio Mairena en la festividad de San Bartolomé; Concurso Nacional de Tarantas de Linares (1962) ‘Caracola de Lebrija’ (1965); Festival Flamenco de Música y Danza en el ‘Paseo de los Tristes’ (1965) ‘Gazpacho de Morón’ (1967), etc. Y se creó gracias a un entusiasta colectivo de aficionados pegalajeños capitaneados por Luis Chica, al que luego se unirían el jiennense José Solís Rostaing, el pintor Miguel Ayala, el jovencísimo Pedro León, etc.

Su historia está plagada de grandes momentos flamencos. Me contaba uno de sus presentadores más añejos, Juan Antonio Ibáñez, que en un primer tiempo la Peña de Pegalajar se denominó ‘Peña Flamenca Miguel Hernández’, y que por este motivo el granadino Enrique Morente cantó –creo que por peteneras- ‘Andaluces de Jaén’ en el festival del año 1971.

Por el escenario de ‘La Charca’ han pasado los más prestigiosos artistas de los últimos 70 años de la historia de nuestra música: ‘Antonio Mairena’ y sus hermanos ‘Curro’ y Manolo, ‘Terremoto de Jerez’, ‘Fosforito’, Rafael Romero, ‘Fernanda y Bernarda de Utrera’, José Menese, Diego Clavel, ‘La Perrata de Utrera’ y sus hijos ‘El Lebrijano’ y Pedro Peña, Calixto Sánchez, ‘Camarón de la Isla’, dos jovencísimas cantaoras como Rosario López y Carmen Linares arropadas por Rafael Romero, ‘La Niña de la Puebla’, José Mercé… Es decir, toda la mejor nómina de artistas habidos desde la fundación del festival.

Recuerdo las anécdotas que me contaba mi entrañable y desaparecido amigo Martín García Ruíz cuando acompañaba a Luis Chica y las vicisitudes que a veces vivían por culpa de los artistas, obligándoles según contrato a salir de nuevo en la segunda parte.

Igualmente, siempre mantendré en mi memoria la impresión que me causó ver bailar por primera vez a la impar gitana sevillana Manuela Carrasco, y como ‘La Perrata’ la jaleaba desde detrás del escenario. O la sorpresa que me llevé cuando anunciaron al maestro de profesionales del baile como era Enrique ‘El Cojo’, bailar con magnificencia, poderío y profesionalidad por alegrías, teniendo un pie más corto que otro.

¡Larga vida al festival pegalajeño!


Rafael Valera Espinosa

lunes, 4 de diciembre de 2017

Memoria flamenca. DIEGO ANDRADE MARTAGÓN “DIEGO CLAVEL” (y III).

 “SI EL CANTE ESTÁ BASAO EN LAS RAÍCES, NO SE PERDERÁ.”
Después de dialogar sobre su proyección por la reivindicativa puesta en escena del cambio por siguiriyas del jerezano Manuel Molina, así como de la asunción de las letras políticas que en su día le compuso Juan Manuel Caballero Bonald, de su estancia en Madrid, de establecer sus criterios sobre las casas grabadoras, y en aquellos tiempos –antes de 1981, fecha de la entrevista- ser ya considerado primera figura en numerosos festivales flamencos de Andalucía, nuestro diálogo continuó por esos aspectos (muy importantes por aquellas fechas) al tener los festivales flamencos consideración de espectáculos de primer orden.

Pregunta: ¿Se respeta al cante y al cantaor en los festivales?

Respuesta: “Hay festivales y gente que sí. Otros van a pasar el rato. En fin… que hay de todo. Yo siempre he estao mu a gusto en los festivales de Mairena, ‘La Cata de Montilla’, Pegalajar… ¡Mira! Cuando hago festivales me acuerdo mucho de las actuaciones en las Peñas, porque, amigo, en las Peñas sí se canta y saben escucharte sabiendo y, entonces cantas más a gusto. Además, hay menos jaleo, que repercute mucho en el ánimo del cantaor.

Algunas veces sales de los festivales que no calibras donde estás. Me acuerdo que un día en un pueblo de Huelva, creo que fue en Valverde, cuando terminó el festival fuimos a coger el coche para volver a La Puebla ¿Te quieres creer que nos tiramos más de dos horas para dar con él? ¡Y el pueblo no es tan grande! Estaba la gente en las puertas de las casas, en las de los bares y, como ya habíamos pasado cuatro o cinco veces por el mismo sitio, nos decían ¿Cómo va eso, lo encuentran o no? ¿Te pues creer que medio pueblo se puso a buscar el coche… ¡No veas la gente! Y luego estaba en la puerta de una cochera por la que habíamos pasado ochenta voces ¿Chiquillo…? Es qué algunas veces sales loco de los festivales.

Pero yo también guardo buen recuerdo de algunos festivales. En ‘La Cata de Montilla’ dan un catavino de oro al mejor cantaor de la noche. Cuando me lo llevé yo me entró tal emoción que casi rompo a llorar como un chiquillo. En aquella ocasión actuamos ‘Lebrijano’, Meneses, ‘Curro Malena’, Camarón, ‘Fosforito’ y la bailaora Manuela Carrasco. ¡Qué emoción! Pero aquello ha tenío muy poca trascendencia, pues casi nadie se ha enterao. La radio no dijo ná, ni los periódicos tampoco. ¡Vaya… nadie! Las cosas de la vida.

Pregunta: ¡Pero tú eres un cantaor bastante querido!

Respuesta: Es cierto que los aficionados me aprecian bastante, pero, a veces me pregunto si me quieren más como persona que como cantaor. Lo cierto es que yo me entrego de corazón. ¡Ojo! Que también hay que cantar con la cabeza; porque si cantas con el corazón solamente te dicen que no sabes por dónde vas, y si cantas con la cabeza que eres frio. Así que hay que cantar con las dos cosas: ¡con corazón y cabeza!

Pregunta: Perdona la simpleza de la observación. El caso es que, viendo tu estructura física, cuando te metes en cantes de poder, en más de una ocasión me he preguntado ¿de donde te viene ese poder?

Diego Clavel (foto: Pepe Pamos)
Respuesta: “Tiene gracia y me lo han dicho muchas veces: ¿pero este tío…? Lo que pasa es que como los aficionaos ven mi cuerpo chiquitito y luego puedo subir… Pero, quizás, si nos metiéramos bajo agua tú aguantas más que yo. Lo que pasa es que el poder hay que saber dosificarlo. Por eso te he dicho antes lo de la cabeza, pues dosificar es muy importante en un cantaor. Yo no es que tenga más poder que nadie, ni tampoco tengo un globo en el estómago. ¡Claro…! Que sí fuera un poco más gordillo la gente no se extrañaría tanto.”

Pregunta: ¿Por qué los cantaores de La Puebla, prácticamente, no hacéis los cantes festeros?

Respuesta: “Que no solemos realizar los cantes por bulerías… se puede decir que eso es verdad. Pero… ¡Ojo! Los demás estilos si lo hacemos como las bulerías por soleá, tangos, alegrías, etc. Las bulerías son para mí muy respetadas porque es un cante que, además de tener mucho compás –compás como nosotros lo entendemos- necesita muchísima gracia. Yo no digo que haya que ser gitano para cantarlo, pero sí digo que hay que estar criao en un ambiente gitano como puede ser el de Jerez. ¡Qué hay que estar muy criao en ese ambiente!”

¿Qué opinión te merecen los cantaores de tu pueblo? “Yo tengo que agradecerle bastante a Pepe Meneses. Cuando estuve en Madrid me recibió como si hubiera sío hermano suyo. También he hecho bastantes galas con él. Estando yo en su casa, veía que Pepe estaba con Francisco Moreno Galván y entonces veía claro que tenía que marcar una línea mía, una línea propia, porque eso estaba claro. Las letras se las hacía Francisco a Meneses y yo tuve que seguir mi camino por otro sitio. Pero Pepe se ha portao conmigo mu bien.

También me llevo mu bien con Miguel Vargas. Miguel es un tío sano, cariñoso y canta bien. Es un cantaor que anda fácilmente por bastantes palos. Pero Miguel y yo no hemos tenío un contacto mu grande porque él estuvo bastante tiempo en Madrid, en el Tablao ‘Zambra’, y yo estaba más por mi tierra.”

Pregunta: ¿Crees que el flamenco de hoy mira a sus raíces o se está deteriorando?

Respuesta: “Creo que los que hacemos los cantes de raíces viejas, los que nos basamos en los viejos maestros, siempre seguiremos adelante y nunca pasará nuestro cante. No somos de los que se comen el mundo en dos días y luego nadie se acuerda de ellos. Yo desde que salí –ahora llevo diez años- siempre he seguío la misma línea, y generalmente siempre hago las mismas actuaciones, elevándose estas un poquito conforme van pasando los años. Está claro que los que estamos apegaos a las raíces no pegamos el bombazo para luego caer. Si el cante está basao en las raíces no se perderá.”


Rafael Valera Espinosa

viernes, 1 de diciembre de 2017

Memoria flamenca. DIEGO ANDRADE MARTAGÓN “DIEGO CLAVEL” (II).

“YO NO HE REINVENTAO EL CAMBIO POR SIGUIRIYAS DE ‘MANUEL MOLINA’.”

Diego Clavel con Rafael Valera
Quizás, una de las épocas más entrañables de la trayectoria artística de ‘Diego Clavel’ fue la década de los setenta del pasado siglo. Lo significativo fue su premio por siguiriyas en el Concurso de Mairena del Alcor, en 1970. Seguidamente, el Catavino de Oro de la Peña ‘El Lucero’ de Montilla, durante festival La Cata de Montilla, en competencia con El Lebrijano, Menese, Curro Malena, Camarón de la Isla y Fosforito. Otro de sus galardones más prestigiosos fue el de la ‘Saeta de Oro’ de Radio Nacional de España de Sevilla. En 1972, participa en el concurso del Cincuentenario de Granada, alcanzando una excelente clasificación. Y, seguidamente, su estancia en Madrid. Por ahí continuó la entrevista que le realicé en abril de 1981.

Pregunta: Después de tus éxitos en los concursos vinieron las grabaciones con las letras éticas y de testimonio político que te compuso Juan Manuel Caballero Bonald:

Respuesta: “¡Bueno! A raíz de que yo ganara el premio de Mairena, Moreno Galván me llevó a Madrid; si Paco no me hubiera llevado a Madrid quizá yo estaría todavía en la Puebla de Cazalla. Con él –tú sabes que Moreno Galván hacía letras políticas- grabé dos discos chiquitos en la RCA; luego me pasé a Ariola. Pero allí quien llevaba el flamenco era Caballero Bonald, y le dijo a Moreno Galván que si me hacía algunas letras, y este le dijo que sí. Y así salió el disco que dices, que sí, que eran un poco políticas las letras, pero hay un cante que es la caña, que la letra la hice yo personalmente.”

Pregunta: Entonces ¿desde tus inicios has venido escribiendo tus propias letras?

Respuesta: “No solamente aquella. Después he empezao a cantar mis letras. Concretamente, en el disco ‘Encuentros’ hay cinco cantes con letras mías. También en el último todos los cantes tienen mis letras.”

Pregunta: Generalmente, y porque te lo piden, realizas el cambio por siguiriyas del jerezano ‘Manuel Molina’. Creo que se puede decir, sin riesgo de equivocarse, que, tras Manuel Vallejo, has sido quien más ha revalorizado este cambio ¿Cómo surgió esto en ti?

Respuesta: “A este cante yo no lo conocía como de ‘Manuel Molina’. Este cante se lo escuché a Antonio Mairena, y Antonio lo hacía sin ligarlo tanto como Vallejo. Entonces yo le dije a Francisco Moreno Galván ¿Yo puedo hacer este cante toó seguío? Y él me dijo que sí, que lo hiciera si podía. Y todo esto sin habérselo yo escuchao a Vallejo, y resulta que lo ligué por mi cuenta, y parece que esto lo he reinventao yo. ¡No el cante! La forma que yo te he dicho que había escuchao a Antonio Mairena. Luego, después fue cuando escuché a Vallejo. Y luego tengo críticas que dicen que yo lo alargo mucho, etc., etc. Pero lo cierto es que este cante ha vuelto a tener auge desde que yo lo hice en Mairena. Y tengo que reconocer que este cante ha sio el que me ha dao el poquito nombre que tengo. Lo que me fastidia un poco es que solo me pidan ese cante. ¡Mira! Cuando me dicen ¡Clavel, por siguiriyas…! Me están pidiendo el cambio de ‘Manuel Molina’, y yo también hago otros cantes y estos no me lo piden.”

Pregunta: Pero no deja de ser un halago.

Respuesta: “¡Si… claro! Pero yo hago otros cantes.”

Pregunta: Y mientras, los críticos diciendo que te encasillas…

Respuesta: “¡Bueno…! El tema de los críticos es otro. Y de esto prefiero casi no hablar. Porque, a veces se hacen críticas sin saber de cante, y eso no es así ¡vamos… que ya está bien! Yo respeto a los críticos que son eso ¡críticos! Yo agradezco tanto una crítica buena o mala que, a veces, también nos la merecemos. Pero para mí, los críticos lo primero que tienen es que saber de cante, después escuchar imparcialmente al cantaor y, tras esa escucha, realizar su crítica que pa eso están.”

Pregunta: ¿Qué me dices de los cantes comerciales?

Respuesta: “¡Hombre! Ahora que me mientas eso, yo no sé cómo la gente realiza comentarios. ¡Fíjate! Porque en mi último disco he metío unos fandangos de Huelva ya se ha dicho que son comerciales… ¡Bueno¡ Yo no lo creo así porque me ido al que creo que los realizó siempre con mucho corazón y pundonor, a Paquito Toronjo. También por hacer esto se me ha dicho que he perdió mi línea. Y te sigo diciendo que esto no es así, porque los fandangos de Huelva tienen su calidad y, estando bien hechos, pueden ser tan grandes como cualquier otro estilo, y que conste que no son ¡comercialeeees…!

Pregunta: Diego ¿crees que en flamenco caben otros instrumentos musicales que no sean la guitarra?

Respuesta: ¡Oée! Tendrán cabida para otros, a mí eso no me va. ¿Quién lo haga…? Bien hecho está ¡claro… para él! A mí, sacándome de la guitarra que no me busquen otro sitio. Yo no puedo querer más que a la guitarra.”

Pregunta: ¿Qué opinión te merecen las casas grabadoras? ¿Malean a los cantaores incitándoles a que hagan cantes comerciales?

Respuesta: “¡No sé qué decirte! Por mi propia experiencia no puedo decir que sí; quizás sea porque yo me he marcao siempre una línea mu seria pa mis cantes ¡Ea...! Qué no sé andar por otro sitio. Además, mi experiencia en casas grabadoras no ha sío mu buena, pues he tenío bastante mala suerte. Puede que haya fallao la promoción, que haya fallao yo, que no lo creo porque hago festivales y bastantes actuaciones en las Peñas. Lo que sí puedo decirte es que a las casas grabadoras lo que les va son los cantes que no tengan mucha complicación a la hora de escucharlos y, así, cualquiera que esté trabajando, o haciendo cualquier cosa, pueda escucharlos sin profundizar en lo que es el cante y lo que expresa el cantaor. Pero al cante, como tú sabes, hay que dedicarle mucha atención y, lo que es más importante, una atención especial.”


Rafael Valera Espinosa