martes, 27 de octubre de 2026

Jaén en el centenario de Pepe Polluelas

El 18 de octubre de 2024 se celebró en la capital del Reino el LII Festival Flamenco que lleva su nombre, Pepe Polluelas, el patriarca del cante de Jaén. Lo rescato de la memoria porque el olvido en el flamenco no es culpa de los que se fueron, sino la realidad de quienes tienen las neuronas muertas.

por Manuel Martín Martín
13 octubre 2024 


Cada vez que visito Jaén evoco a Pepe Polluelas. La memoria lo retiene en guardia, apostado a la entrada del local social de la Peña Flamenca de Jaén y adoptando una posición retadora, acaso por esa timidez que le frenaba relacionarse con el mundo. No obstante, me esperaba, rebatíamos nuestros debates sempiterno y, tras brindar con una copa como testigo, tan amigos. Sí, tal cual, porque nos unía una sincera amistad gracias al respeto al cante. Y lo recuerdo en estas líneas porque llevo aguardando desde el mes de abril a que alguien conmemore el centenario de su nacimiento.

No ha sido así. Pero con motivo de que el viernes próximo, 18 de octubre, se celebra el LII Festival Flamenco que lleva su nombre en la capital del Reino, lo rescato de la memoria porque el olvido en el flamenco no es culpa de los que se fueron, sino la realidad de quienes tienen las neuronas muertas.

José Ruiz Pérez, que así es su nombre de pilas, nació en la calle San Clemente, de Jaén, el 26 de abril de 1924. Se aficionó al cante por su padre, que era sillero y un gran aficionado, pero sobre todo por los espectáculos de la Ópera Flamenca y la subsiguiente Época Teatral que puso en ruta el empresario cartagenero Alberto Monserrat, asociado con anterioridad a su cuñado Vedrines, además de por los artistas que quedaron retenidos en Jaén durante la guerra (in)civil, entre ellos el Niño de Madrid, de quien aprendió el cante por soleá, Pepe Marchena, Enrique Orozco, José Palanca, Antonio de la Calzá y, en especial, Canalejas de Puerto Real, que incluso se lo quiso llevar con su troupe, pero Pepe –así lo llamábamos los amigos– no podía dejar abandonada a su madre, por la que sentía verdadera veneración y de la que no se separó más que para ir al servicio militar.

A muy temprana edad, el Polluelas, apodo que heredó de su hermano por lo bien que imitaba a estas aves, se lanzó al ruedo de la música con sólo 12 años de edad por los cortijos, mientras acompañaba al padre. Entonces cantaba Ojos verdes, por más que tres años después lo hiciera en el Café Principal con el acompañamiento de Niño Ricardo.

En 1940 se presentó al único concurso de su vida, celebrado en la Piscina Municipal, y en el que ganó el primer premio dotado con 20 duros de la época y una medallita –así me lo contaba– del Santo Rosario. Empero, toda su actividad se reducía a cantar en las ventas, tabernas, prostíbulos y ferias provinciales, hasta que en los años setenta del pasado siglo comenzó a figurar en los festivales jaeneros.

En aquellos primeros años lanzando el cante por tugurios y burdeles, el Polluelas compartió honores con su buen amigo Pepe Marchenilla, destacando, pese a los espacios citados, por no perder nunca la dignidad que concedía a este patrimonio cultural.

El hecho reseñado de preservar con celo purificador las esencias flamencas fue lo que le hizo granjearse el respeto y la consideración del aficionado fetén y, principalmente, de la Peña Flamenca de Jaén, colectivo que creó el Festival Flamenco Pepe Polluelas, que desde 1991 se celebraba durante las fiestas de la Virgen de la Capilla, aunque ahora nos cita en la Feria de San Lucas, y que presenté en 1994 con un José Menese en maestro. Rememoro, igualmente, que en abril de 1992 la Peña de Jaén le dedicó su VII Semana de Estudios “al encarnar la cultura flamenca de los últimos cuarenta años en Jaén”.

«Escudriñaba las letras que se asociaban a sus experiencias vividas, y administraba sus facultades, cortitas, pero buscando el sabor, el gustito. Y es que Pepe Polluelas cataba el cante de pellizco, de ahí que en las distancias cortas no lanzara un grito ni el estiramiento de la melodía, sino un puñado de alfileres sonoros»

Estos reconocimientos, así como el documental El ultimo bohemio (2013), conducido por Fran Armenteros y Eva Llácer, acontecieron porque Pepe Polluelas falleció el 22 de febrero de 1990 en el Hospital Princesa Sofía, de Jaén. Fue enterrado al día siguiente, y después de cansarnos de repetir que vivía solo, en un hotel próximo a la Peña Flamenca de Jaén bajo la tutela de la entidad, Pepe murió siendo un incomprendido, un cantaor sin más crónica que las de los cabales peñistas jienenses.

Le pregunté en una ocasión por qué no había contraído matrimonio. La respuesta fue que eligió casarse con el cante, y como en soledad no exploraba más que sus propios pensamientos, cuando estaba feliz, entre los contados amigos, con la nariz abultada y rojiza por el fuego del alcohol concentrado, solía exclamar: “¡Si esto son guerras, que nunca se acaben!”.

Mis recuerdos tampoco escapan por el humo de aquel sempiterno cigarro sujeto entre los dedos de la mano izquierda. Antes bien, quedan prendidos en su mirada de devoto exigente, en sus palabras de celoso vigilante de lo auténtico, en sus modos combativos ante cualquier discrepancia, en su peculiar estilo de vida, en la manera de coger la copa de vino, en las ideas que escondía debajo de la gorra y, por supuesto, en su anecdotario, cargado de vivencias y de esa distinción especial que da la supervivencia.

No le satisfacían sus apariciones discográficas, como las dos con Perico del Lunar hijo, tal que Canta Jaén, (1982), donde canta por fandangos y soleá, y Testimonios flamencos. Vol. 07 (1995), que alberga unas soleares de 1980, aparte del compacto ulterior Pepe Polluelas (2015), recopilatorio de quince cantes ejecutados en la Peña Flamenca de Jaén entre 1980 y 1987 y recopilados por el gran Paquillo Cañadas.

Pepe tenía, en ese marco, una personalidad incontestable. Lo escuché muchas veces en la intimidad, y como patriarca del cante en Jaén le ponía su sello expresivo a todo lo que tocaba, porque no gustaba de la copia por la copia. Escudriñaba, asimismo, las letras que se asociaban a sus experiencias vividas, y administraba sus facultades, cortitas, pero buscando el sabor, el gustito. Y es que Pepe cataba el cante de pellizco, de ahí que en las distancias cortas no lanzara un grito ni el estiramiento de la melodía, sino un puñado de alfileres sonoros.

Pepe Polluelas era, por añadidura, bohemio, y cantaba, en consecuencia, por necesidad vital. En las cantiñas, verbigracia, buscaba a Tío José el Águila, Aurelio Sellés o a Pepe Marchena, para luego continuar por alegrías. Por tangos evocaba a Antonio el Chaqueta y remataba por tanguillos. La cartagenera la centraba en don Antonio Chacón, como la taranta, y a veces incluso la remataba con la malagueña de El Mellizo. Se refundía con José Cepero en la granaína-malagueña, que la empleaba para comenzar una tanda de fandangos, en los que incluía variantes onubenses o bien de Palanca, Marchena, Antonio de la Calzá, El Sevillano y Pepe Pinto, y en la misma tesitura recordaba los estilos malagueños de Jacinto Almadén o El Cojo de Málaga.

Insisto que escribo de la privacidad de la reunión. Y si por bulerías se ajustaba a Jerez y al cuplé, y por tientos tenía tendencias gaditana y jerezana, por tanguillos gozaba con La pícara vaca, de Vicente el Loro, que vivía en el jienense Cerro de los Lirios. Ejecutaba, igualmente, los villancicos por bulerías de El Gloria, y por seguiriyas buscaba a Manuel Torre, en tanto que la saeta la dirigía cada madrugada de Viernes Santo a Ntro. Padre Jesús Nazareno, El Abuelo.

Su palo era, con todo, la soleá. Ahí es donde Pepe Polluelas se reencontraba consigo mismo, en la entereza de los tercios que aunque con guiños al Niño de Madrid, otorgamos a La Andonda, La Serneta, El Mellizo y Juaniquín. Y los abordaba como si en la tipología con letras propias anhelara el deseo de volver a otros tiempos, tal que la intención de este recordatorio, que no es sino fomentar el conocimiento para rehabilitar los recuerdos y mantener vigente la memoria de quien nació en Jaén hace cien años.

lunes, 14 de septiembre de 2026

XLI Seminario de Estudios Flamencos de la Peña Flamenca de Jaén, dedicado a Rosario López

La Peña Flamenca de Jaén presenta la XLI edición de su cita anual con los estudios flamencos, que este año rinde homenaje a Rosario López, la cantaora que durante más de cuatro décadas dio voz y prestigio al arte jondo de nuestra ciudad. Esta edición supone además un paso significativo en la trayectoria de este ciclo: el tránsito de la histórica Semana de Estudios Flamencos al nuevo formato de Seminario, que se instala por primera vez en el entorno académico de la Universidad de Jaén.

De la Semana al Seminario: un anclaje académico. 

Presentación del cartel

Durante cuatro décadas, la Peña Flamenca de Jaén ha convocado su Semana de Estudios Flamencos como cita ineludible del calendario cultural de la ciudad: un ciclo de varios días de conferencias, tertulias y recitales que, edición tras edición, se ha celebrado tradicionalmente en la propia sede de la entidad, en la calle Maestra, y que ha ido dedicando sus sucesivas ediciones a grandes figuras del cante —de Juanito Valderrama a los cantes de Cádiz o de Jerez— consolidándose como una de las citas más veteranas y prestigiosas dedicadas al flamenco en toda Andalucía.

Con esta XLI edición, dedicada a Rosario López, la Peña Flamenca de Jaén da un paso más y preténdenos transformar nuestra tradicional Semana en Seminario de Estudios Flamencos, un cambio que no es solo de nombre: el ciclo se traslada al Salón de Actos de la Antigua Escuela de Magisterio, sede de la Universidad de Jaén, y cuenta con la implicación directa del Vicerrectorado de Cultura de la UJA en su presentación institucional.

Se refuerza así el carácter académico y divulgativo que la Peña ha querido imprimir siempre a este ciclo, situando el estudio del flamenco —ya reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad— en el corazón de la vida universitaria jiennense, y abriendo una nueva etapa en la que la reflexión sobre este arte se comparte entre la entidad flamenca y la comunidad académica.

Rosario López, la voz jonda de Jaén.

Rosario López Carrascosa, conocida en el mundo del flamenco como Rosario López y, entre los suyos, como Chari López, nació en Jaén en 1943 en el desaparecido teatro Cervantes, donde trabajaba su padre, el músico Enrique López. Creció, así, entre bambalinas y escenarios, en un ambiente donde la copla y otros géneros populares fueron su primera escuela antes de que el flamenco se revelara como su verdadero destino. Ese giro decisivo llegó de la mano de Rafael Romero “El Gallina”, cuyo magisterio le abrió el camino del cante jondo, mientras la huella de la Niña de los Peines marcaría para siempre su manera de entender el arte.

Su vínculo con la Peña Flamenca de Jaén nace casi con la propia entidad: su relación con Ramón Porras, y la amistad con José Solís Rostaing y José Cruz, ambos presidentes de la Peña en distintas épocas, la incorporó de lleno a este colectivo cultural, que con el tiempo se convertiría en su segunda casa. Compartió además su vida con el abogado, presidente de honor de esta Peña y estudioso del flamenco Ramón Porras, con quien formó, por qué no decirlo, una de las parejas artísticas más reconocidas del flamenco jiennense de aquellos años.

A comienzos de los años setenta, una grave enfermedad renal la obligó a dejar su Jaén natal y trasladarse a Barcelona, donde un trasplante de riñón, donado por su hermana Juana, le devolvió la salud y, con ella, la posibilidad de seguir cantando. Lejos de apagar su carrera, aquellos años catalanes la reforzaron: se vinculó a distintas peñas flamencas de Cataluña, presentó allí sus discos y cosechó nuevos y numerosos éxitos, hasta el punto de que ningún artista jiennense que visitara Barcelona dejaba de acercarse a saludarla.

De vuelta a Jaén, Rosario López se convirtió en referencia indiscutible del cante de su tierra. Junto a Pepe Cruz, Rafael Romero “El Gallina” y la guitarra de Perico el del Lunar hijo, fue una de las voces que consolidó los Pregones Flamencos de la Navidad de la Peña, una tradición que perdura hasta hoy. Su discografía, que se extiende a lo largo de más de tres décadas, da buena cuenta de la amplitud de su arte: Rosario López (1975); Entierro para Federico García Lorca (1977), grabado junto al estudioso Juan Antonio Ibáñez como homenaje al poeta granadino, al que Rosario y Juan Antonio siempre admiraron profundamente, es un disco de vinilo del sello Zafiro (ZL-204) basado en la obra poética y el recitado de Rafael Gómez Montero, disco que rinde homenaje al célebre escritor granadino asesinado en agosto de 1936, simbolizando el duelo colectivo y la memoria histórica de su figura en la Transición española; El Cante de Rosario López (1978), con la guitarra de Juan Habichuela guiándola por los caminos más ortodoxos del cante; Antología del Cante Flamenco (1980); Canta Jaén (1982), disco colectivo presentado en el X Congreso de Actividades Flamencas celebrado en Jaén, en el que compartió cartel con Carmen Linares, Rafael Romero y Carlos Cruz, entre otros; Villancicos Flamencos (1988), grabado por iniciativa del Ayuntamiento de Jaén; y ya en los años dos mil, Raíces y Esencia (2002), Jaén canta a la Navidad y A la verde oliva (2009) 

Más allá de los escenarios, quienes la conocieron recuerdan a una mujer entrañable, cercana y de carácter vivo, entregada por completo al flamenco como razón de ser. Mantuvo además una entrañable amistad con el cantaor José Menese, que le dedicó desde Roma unas soleares memorables y que, por azares del destino, falleció apenas unos días antes que ella, en el mismo verano de 2016. Rosario López murió en Jaén el 18 de agosto de aquel año, siendo despedida como hija predilecta de una ciudad que hoy conserva su nombre en una de sus calles y que la considera, junto a Carmen Linares y Rafael Romero “El Gallina”, una de las grandes figuras del cante flamenco jiennense de los últimos tiempos.

A esa voz, a esa vida entregada al arte jondo y a la memoria colectiva de la Peña Flamenca de Jaén, se dedica este XLI Seminario de Estudios Flamencos.

Programa

Lugar: Salón de Actos, 3.ª planta, Antigua Escuela de Magisterio (calle Virgen de la Cabeza, Jaén)

Hora: 20:00 h

Entrada libre hasta completar aforo

• Viernes 11 de septiembre — Conferencia de Ramón Porras, ilustrada al cante por Niño Jorge y al toque por Antonio Gómez.

• Viernes 18 de septiembre — Conferencia de Manuel Martín, ilustrada al cante por Antonio Ortega y al toque por Antonio García.

• Viernes 25 de septiembre — Mesa redonda “Rosario López y su influencia en el flamenco jiennense”, con Ramón Porras, Tomás Ortiz, Alfonso Ibáñez y Fernando Pérez Canalejas. Cierra la jornada La Yiya, al cante, acompañada por Antonio García al toque.

Organización

Organiza la Peña Flamenca de Jaén, con la colaboración de la Universidad de Jaén (UJA Cultura) y el patrocinio de la Fundación Unicaja Jaén, la Diputación de Jaén, Rodisur Suministros Industriales y Mercedes-Benz Grupo JADISA.

El cartel y el programa completo del Seminario se presentaron públicamente el martes 1 de septiembre, en un acto celebrado en la sala de prensa de la Antigua Escuela de Magisterio, con la participación de la vicerrectora de Cultura de la Universidad de Jaén, Marta Torres Martínez; el alcalde de Jaén, Julio Millán; la diputada de Cultura de la Diputación de Jaén, África Colomo; la presidenta de la Fundación Unicaja Jaén, Carmen Espín; y el presidente de la Peña Flamenca de Jaén, quien tomó la palabra para presentar el cartel y la programación de esta nueva edición.


Presentación a los Medios de comunicación








viernes, 24 de julio de 2026

XX Concurso Nacional de Guitarra Flamenca para Jóvenes Intérpretes

Pablo Campos Triguero: “El premio de guitarra me da confianza como artista”.

Pablo Campos Triguero: “El premio de guitarra me da confianza como artista”
Pablo Campos Triguero, en su actuación. Foto: Cedida.
El guitarrista granadino Pablo Campos se alza con el XX Concurso Nacional de Guitarra Flamenca para Jóvenes Intérpretes.

Francisco Javier Sánchez (Málaga) y Carlos Grande (Madrid) completan el palmarés de este certamen dirigido a menores de 30 años en el que han participado 23 artistas de 10 provincias.

El joven guitarrista granadino Pablo Campos se ha alzado con el primer premio de la vigésima edición del Concurso Nacional de Guitarra Flamenca para Jóvenes Intérpretes, que ha organizado un año más la Peña Flamenca de Jaén con la colaboración de la Diputación Provincial y que se ha celebrado por primera vez en el Centro Cultural Baños Árabes de Jaén.

El jurado, presidido por el presidente de la Peña Flamenca de Jaén, Alfonso Ibáñez, y conformado como vocales por los guitarristas Antonio Gómez y Eduardo Rebollar, y la musicóloga Ana Encarnación Pérez, ha otorgado el primer premio de este certamen y los 3.000 euros correspondientes a Pablo Campos tras valorar las capacidades interpretativas, el compás y ritmo adecuado, la afinación y la dosis de transmisión, el eco flamenco, la limpieza en la ejecución de los estilos, así como las dotes de creatividad personal, todo ello en su conjunto, de los tres guitarristas que han llegado a la final. En el palmarés de esta edición han acompañado a este músico Francisco Javier Sánchez (Málaga) y Carlos Grande (Madrid), que han logrado el segundo y tercer premio, dotados con 2.000 y 1.000 euros, respectivamente.

El Centro Cultural Baños Árabes ha acogido por primera vez la celebración de este concurso, que se ha desarrollado entre el 6 y el 8 de mayo y al que este año se han presentado artistas de 10 provincias: Sevilla, Málaga, Granada, Badajoz, Cádiz, Córdoba, Almería, Madrid, La Rioja, Zaragoza. Los tres jóvenes guitarristas que han alcanzado la prueba decisiva, todos ellos menores de 30 años según se establece en las bases de este certamen, han tenido que interpretar un toque de cada uno de estos palos del flamenco: soleá, bulerías, alegrías, tangos, seguirilla, soleá por bulería, guajira, farruca, serranas, zambras y zapateado, por un lado, y malagueña, granaína, tarantas, minera y rondeñas por el otro.

Pablo Campos Triguero (Granada, 2002) empezó a tocar la guitarra “en serio” a los trece años, después de escuchar durante mucho tiempo a su hermano, Juan Luis Campos ‘El Poti’, Bordón Minero. “Yo me sentaba en la cama con él mientras practicaba, hasta que un día le dije que quería aprender”.




El joven guitarrista es el flamante ganador del XX Concurso Nacional de Guitarra Flamenca para Jóvenes Intérpretes, organizado por la Peña Flamenca de Jaén e impulsado por el Área de Cultura de la Diputación Provincial de Jaén. Campos ya participó el año pasado en el certamen y, esta vez, a la segunda fue la vencida entre un total de dieciséis participantes. “Estoy muy contento por el triunfo. No me lo esperaba para nada, dado el nivel de mis compañeros”, resume. “Este premio me da confianza para seguir como artista”, añade.

Su actuación en la capilla de los Baños Árabes convenció al jurado, presidido por Alfonso Ibáñez, presidente de la Peña Flamenca de Jaén y director de la revista de flamenco CANDIL.

VOCACIÓN DE ENSEÑAR

Además de sus actuaciones en directo, Pablo Campos Triguero trabaja como monitor de guitarra y coordina coros rocieros. “Ahora mismo estoy muy dedicado a este trabajo y tengo menos tiempo para viajar”, admite.

A Jaén, aparte del premio, le unen también amistades con las que comparte su pasión por el flamenco. “Ya estoy deseando que se cierre la fecha para actuar”, concluye.

Pablo Campos Triguero recibe el reconocimiento tras ganar el certamen.
(Foto: Peña Flamenca de Jaén)

Miembros del jurado con los premiados

sábado, 15 de noviembre de 2025

Día Internacional del Flamenco. Homenaje a Carrión y presentación de la revista Candil (14/11/2025).

Candil: La viva llama del flamenco

La Peña Flamenca presenta el número 175 y homenajea a Antonio Carrión

La Peña Flamenca de Jaén presentó ayer el número 175 de Candil, la histórica revista dedicada al arte flamenco, que desde 1978 es una de las publicaciones de referencia en la provincia. Con su director al frente, Alfonso Ibáñez, la entidad reivindicó la vocación divulgativa que sostiene la publicación desde hace medio siglo. “Hay instrumentos como esta revista que no solo hay que tener, sino proyectar al exterior”, compartió Ibáñez en la presentación.

Su presentación llega en vísperas del Día Internacional del Flamenco, que se celebra cada 16 de noviembre en conmemoración de la declaración del flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2010. “Necesitamos seguir organizando actividades como estas, que indican su fuerza e inmersión universal”, sostuvo África Colomo, diputada provincia de Cultura.

Portada del número 175 de la revista CANDIL
(Manuel Molina. Autor: Santiago Idáñez)

Ramón Porras, exdirector de Candil, definió al flamenco como la “expresión más desgarradora que el pueblo haya alumbrado”. Parecido análisis realizó Juan Manuel Molina Damiani, redactor jefe de nuevo de esta revista, tras dedicar unas palabras al recientemente fallecido Fosforito: “Esto no se mueve en el territorio de la palabra ni de la literatura, sino que en el de la poesía”.

El nuevo número de Candil reúne a reconocidos autores especializados en figuras y pasajes fundamentales del arte jondo en esta tierra. Así, Amalia Vilches hace un profundo recorrido por la relación del escritor gaditano Fernando Quiñones y la peña jiennense; José Francisco Ortega firma un homenaje al cante de Pencho Cros en el centenario de su nacimiento, mientras que Guillermo Castro revisa las últimas aportaciones de José Gelardo en un libro póstumo. La revista continúa con Soleares, un capítulo firmado por el escritor Javier Salvago; junto a Chorrojumo, rey de los gitanos, de Antonio Conde González-Carrascosa. Miguel Ochando, la limpieza de las seis cuerdas es el retrato que Jorge Fernández realiza del guitarrista granadino; seguido de Don Miguel Borrull: Un guitarrista flamenco para la historia, un capítulo de Francisco Hidalgo Gómez. Los toreros gaditanos y el flamenco: Una nueva teoría del origen del cante propone una lectura sobre el vínculo histórico entre tauromaquia y arte jondo. Por último, Juan Pérez Cubillo y Luis Miguel Sánchez Tostado firman los últimos artículos: Festival de la guitarra de Córdoba y El archivo flamenco de Pedro Sánchez Ortega.

La Peña Flamenca de Jaén también se vistió de gala para homenajear al guitarrista Antonio Carrión por sus cinco décadas de carrera artística. Manuela Cordero, Rubito Hijo y Manuel Cástulo acompañaron al artista en este sentido reconocimiento. Aunque sus raíces están en Mairena del Alcor, siempre llevó el nombre de Jaén consigo. “Desde el primer día, me recibís con el corazón abierto. Siempre que vengo lo hago con la misma ilusión”, cercioró desde el escenario.

Alfonso Ibáñez y Antonio Carrión

África Colomo y Antonio Carrión

Rubito Hijo y Antonio Carrión, juntos sobre el escenario, tras el homenaje al guitarrista Antonio Carrión.

Ana Isabel Bravo / Diario JAÉN.



Alfonso Ibáñez destacó que “con Carrión, la guitarra deja de ser madera y cuerdas para convertirse en un latido más”. “Como Antonio Carrión alentaba, con esta poesía, se canta una viva historia contando su melodía”, fue lo que dijo Juan Manuel Molina sobre el artista. Por su parte, África Colomo valoró al guitarrista como “una referencia imprescindible para la divulgación y la preservación del flamenco”. Con respecto a este arte, Ramón Porras resaltó que “es un mundo tan entrañable que te atrapa de lleno”.

Antonio Carrión

Manuela Cordero y Antonio Carrión

Manuel Castulo y Antonio Carrión

Antonio Carrión

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Juan Manuel Molina Damiani y su conferencia performática 'La obra de Miguel Hernández en Jaén: periodismo, cantes y poesía' (19/9/2025).

La Peña Flamenca de Jaén y la Fundación del Legado Literario de Miguel Hernández, adscrita a la Diputación Provincial, organizaron la noche del viernes un acto de honda significación cultural, un tributo muy especial dedicado a la figura del poeta universal Miguel Hernández desde la perspectiva de su profunda conexión con la provincia de Jaén y el arte flamenco. La velada, que combinó erudición y emoción, ofreció una mirada íntima a una etapa crucial en la vida y obra del autor de Orihuela.




El evento comenzó con las palabras de bienvenida del presidente de la Peña Flamenca de Jaén, Alfonso Ibáñez, quien destacó la importancia de reivindicar la memoria histórica a través del arte, especialmente desde el flamenco. Le siguió la intervención de José Liébana, director de la Fundación, quien enfatizó la vigencia y la dimensión universal del legado hernandiano, subrayando cómo su poesía, nacida de la tierra y el compromiso, trasciende épocas y fronteras.

El poeta y ensayista jienense Juan Manuel Molina Damiani tituló la conferencia performática 'La obra de Miguel Hernández en Jaén: periodis mo, cantes y poesía', ilustrada con el cante del granadino Juan Pinilla y el malagueño Ismael Rueda al toque. La sede de la Peña Flamenca, repleta de un público entusiasta, disfrutó de las versiones flamencas de 'Aceituneros' ('Andaluces de Jaén'), 'El niño yuntero' o 'Llamo a los poetas'. El acto se estructuró en tres bloques que entrelazaron de forma brillante el análisis histórico, la literatura y el cante flamenco, creando un diálogo fascinante entre la palabra escrita y la cantada.

En el primero, Damiani sumergió al público en las misiones que un joven y comprometido Miguel Hernández llevó a cabo en Jaén entre 1937 y 1939, en plena contienda civil. El escritor desgranó su papel fundamental en la creación del 'Altavoz del Frente' -una innovadora iniciativa de propaganda cultural- y del periódico 'Frente Sur', así como su crucial labor en la reorganización de las fuerzas políticas tras la devastadora Batalla de Lopera, incluido un acercamiento en pos de la unificación y del PCE y del PSOE jienenses, que finalmente no se llevó a cabo por razones fuera del ámbito provincial.

Para cerrar esta parte, la potente voz de Juan Pinilla resonó con Aceituneros, interpretada por peteneras, un palo de profundo calado que evocó con solemnidad la conexión del poeta con los jornaleros y las raíces populares andaluzas, haciendo palpable la unión entre la letra comprometida y el cante jondo.

En el segundo bloque se adentró en la faceta menos conocida, pero igualmente visceral, de Hernández: su labor como periodista y dramaturgo. Molina Damiani presentó el «descarnado y vívido retrato al natural de la provincia durante la primavera de 1937», asolada por la guerra, a través de su obra teatral 'Pastor de la muerte'.

Pinilla puso voz y quejío a esta atmósfera con la interpretación de '¡Cómo relucen!', por caracoles, un palo que, con su cadencia y su fuerza, supo transmitir la mezcla de dolor, denuncia y destellos de esperanza que impregnaban la prosa del autor.



La segunda parte de la velada fue enteramente flamenca y sonaron seguiriyas, malagueñas, soleás y, como remate, bulerías, con las que Pinilla y Rueda, y la colaboración del cantaor granadino 'Chanquete', encandilaron al público. Pinilla ganó en 2007 la Lámpara Minera – considerado el mayor galardón flamenco -, fue nominado a los Premio Grammy Latinos en 2014 y es Hijo Predilecto de la provincia de Granada desde 2016. Es además actor, traductor, articulista en la prensa y escritor, con tres libros publicados sobre el drama de los migrantes, José Saramago y los artistas flamencos que lucharon por las libertades y la democracia.

El último bloque estuvo dedicado por completo a 'Viento del pueblo', el diario poético que Hernández escribió en Jaén. Damiani resaltó la fuerza telúrica y la urgencia de estos versos, poemas que son un grito de lucha y solidaridad y destacó la «rehumanización realista de la poesía culta y popular» que llevó a cabo desde 1936. La culminación llegó con la interpretación de 'Ciudad dormida, despierta', por gañanas, que sumió al auditorio en un silencio cargado de emoción. El cante de Pinilla, potente, sobrio y profundo, actuó como un eco perfecto de la potencia visual y social de los versos hernandianos.

Experiencia sensorial

El acto concluyó no solo como una lección de historia y literatura, sino como una experiencia sensorial completa que permitió redescubrir a Miguel Hernández a través de su inextricable vínculo con la tierra jienense y su profunda y auténtica conexión con el flamenco, demostrando que su poesía, hecha de verdad y pasión, es cante en sí misma.

La velada íntegra se podrá ver en el canal de Youtube de la Fundación del Legado Literario de Miguel Hernández.