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viernes, 24 de enero de 2020

Recital flamenco. Segundo Falcón y Manolo Franco en la Peña.

El 25 de enero, sábado, y como es tradicional en esta Peña, con motivo de la festividad de San Antón, en nuestra sede social, a partir de las 21:30 horas, se desarrollará un recital flamenco protagonizado por el cantaor Segundo Falcón, que estará acompañado al toque por Manolo Franco.

Segundo Falcón nació en El Viso del Alcor (Sevilla) en el seno de la familia cantaora “los Janega”. Descubierto por Antonio Mairena, comenzó a cantar a los ocho años en la Peña Flamenca de su localidad natal, recorriendo posteriormente pueblos de Sevilla. Huelva, Cádiz, Badajoz, Alicante. A los doce años, ganó el premio de la Federación de Peñas de Sevilla, lo que le valió de credencial para compartir cartel por los festivales de la geografía andaluza y extremeña con primeras figuras como Camarón, Terremoto o Fosforito. En el año 1984, coincidiendo con el Año Internacional del Niño, graba para TVE. En los años del 1990 al 1992, se curte como un gran cantaor para el baile, entre otros, en Casa Patas de Madrid, El Cordobés de Barcelona y El Flamenco de Tokio. En el año 1992, participa en la Inauguración de las Olimpiadas de Barcelona. Colabora con artistas de reconocido prestigio, terminando su etapa como cantaor para el baile en la Compañía de Eva La Yerbabuena. Ha desarrollado su carrera como solista plasmada en su primer trabajo discográfico «Un Segundo de Cante», editado en 2002, con el que obtiene el galardón al Mejor disco de flamenco a nivel nacional.

Lo acompañará Manolo Franco, guitarrista nacido en Sevilla en 1960. Se forma en la academia de Matilde Coral, quien le hará debutar a la edad de quince años, en los llamados Festivales de España. Ha participado en múltiples Festivales Internacionales como los de Córdoba, Estocolmo, Estambul, Friburgo o Tokio y en la Bienal de Arte Flamenco de Sevilla o la Cumbre Flamenca de Madrid y tiene innumerables colaboraciones como acompañante de diversos cantaores, como Carmen Linares, José Mercé, Calixto Sánchez, Naranjito de Triana. Actualmente, es profesor en el Conservatorio Superior de Música Rafael Orozco de Córdoba.


viernes, 2 de noviembre de 2018

Memoria flamenca. ANTONIO FERNÁNDEZ “FOSFORITO” (I).

“ERA UN TROTAMUNDOS QUE CANTABA DE FERIA EN FERIA DE GANAO.”


Portada del disco "Caracoles
https://www.vintagemusic.fm/release/caracoles-fosforito/
El viernes, 21 de septiembre de 1984, Tomás Ortiz Ibáñez y este que les relata, con motivo de la celebración del XII Congreso de Actividades Flamencas de Cáceres, nos reunimos en la medieval ciudad con Antonio Fernández Díaz “Fosforito”, en una comida a la que también asistieron el escritor sevillano Manuel Barrios y el eminente estudioso y hacedor flamenco Francisco Vallecino Pecino. El almuerzo sirvió de excusa para hacerle una entrevista para la revista Candil. El diálogo fue productivo, biográfico y netamente flamenco, hasta el punto de que propició, posteriormente, la idea de elaborar el libro “Linares. Cuna del cante minero”, que veinticinco años después iniciamos Antonio Escribano Ortiz y yo, y que publicó la Diputación Provincial en 2011.
Con el cuestionario-patrón de preguntas anteriormente establecido en la revista por Ramón Porras González y Manuel Urbano Pérez Ortega, complementado con mis vivencias flamencas hasta entonces y sus posteriores respuestas, lo primero que le solicité es que nos relatara sus comienzos artísticos. “Fosforito”, hombre de mucho mundo flamenco por aquél tiempo, fue expresivo, extenso, narrador nato y exquisitamente cariñoso. Y así comenzó:
- “Tendría que empezar diciendo que pertenezco a una familia de una larga tradición cantaora, por lo tanto mis vivencias flamencas me vienen a través de mi familia.”
¿De ahí lo de “Fosforito?
- “¡Bueno! Lo de "Fosforito” es a través de mi padre, pero esto fue bastante después, porque en principio yo era Antonio de Puente Genil, y así aparezco en un cartel en el año 47, en Ronda. Antes de ponerme ese nombre a mi me conocían como el hijo de “Fosforito” –a su padre se lo pusieron porque cantaba magníficamente la malagueña del gaditano Francisco Lema “Fosforito”-, un trotamundos que iba cantando de feria en feria de ganao y por las tabernas poniendo la gorra, cantaba fandangos y verdiales. Lo mismo que yo, había otra serie de gente y nos juntábamos en “collera” (grupo de artistas), yendo yo de compañero de “Carlos el de Saucejo” y de “Rosafina de Casares”, que si este último vive tendrá ya cien años, porque en aquella época ya era mayor. Luego, había otros que no ha trascendió su nombre, porque “Rosafina” si, hasta grabó, cantó con Vallejo, y era creador de un fandango.”
- “En aquella época rara vez nos acompañábamos de guitarra, casi siempre era haciendo compás con los nudillos, y ocurría una cosa, que todo lo marcábamos en compás de soleá. Con estas andanzas y esta forma de vida se cimentaron mis conocimientos, y mi sentido del compás se acentuó.”
- “Luego ya fui mayorcito y tuve la suerte de conocer a un guitarrista en Antequera, que era barbero, porque antiguamente casi todos los barberos tocaban la guitarra, hicimos “collera” y nos fuimos por ahí y nos enrolábamos en cualquier troupe, que unas veces nos pagaban y otras no; recuerdo que en algunas ocasiones no teníamos ni para pagar la fonda y teníamos que dormir en los portales de las casas, que entonces los dejaban abiertos. Pero, donde quiera que hubiera una casa de niñas valientes, allí entrabamos nosotros y por lo menos el plato de comida lo teníamos seguro. Luego, siempre había alguien que nos llamaba para cantar.”
- “Otras veces hablábamos con el empresario de los cines de verano y le hacíamos la propuesta de cantar después de la película. Muchas veces aceptaba subiendo la entrada una perra gorda, y a nosotros nos daba dos o tres pesetas.“
- “Ya, en el año 1947, teniendo yo 15 años hice lo mismo, salirme de mi casa y hacer la ruta de la serranía cantando hasta Ronda. En Ronda, estuve un año porque encontré a un empresario que hacía bolos y me contrató; entonces yo iba con “El Gitano de Bronce”, y aún conservo un cartel de Ronda de ese año en el que aparezco como “Antonio de Puente Genil”, como te referí al principio.”
¿Puente Genil ha sido un pueblo muy cantaor?
- “¡Efectivamente! Mi pueblo ha tenido siempre una gran tradición cantaora. Yo siempre he estado con la oreja puesta escuchando a todos los viejos que cantaban. Recuerdo que escuché a José Bedmar Contreras “El Seco”, “Malos Pelos”, a “Pinturas” que, por cierto, hacía la malagueña de “El Canario” perfecta… Es decir, Puente Genil ha dao un gran manojo de cantaores, aunque profesionalmente pocos, salvo “Juan Hierro” que incluso grabó y trabajó con Manuel Vallejo y José Cepero.”
- “¡Pero te sigo contando! En 1948, me fui a Málaga donde conocí a un sinfín de cantaores. Entonces empecé a subir a las ventas a través de la amistad que hice con un guitarrista que le llamaban “El Niño de Almería”, porque a mí en Málaga no me conocía nadie, pero poco a poco fui cogiendo sitio en los ambientes flamencos. Desde luego, mis principios en Málaga también fueron durísimos. Después estuve en Cádiz con motivo del servicio militar. Recuerdo que me hice cabo a fin de tener más tiempo para relacionarme con los flamencos, aunque yo ya conocía a Antonio “El Herrero”, a “El Peste”, a “Rociana”… En fin, a muchos. Entonces resulta que me operaron del estómago, y a los tres días de operao me licenciaron diciéndome que me tenía que marchar puesto que ya no era militar, por lo tanto me salí del hospital con los puntos y la herida fresca, teniendo que ir a curarme donde pillaba. Yo he padecido del estomago siempre por la vida que llevaba, porque donde iba a cantar, el señorito no preguntaba que queríamos tomar, sino que bebíamos lo que él estuviera tomando, coñac, anís, vino, lo que fuera. En aquella situación, tuve que ir a buscarme la vida a un cabaret que se llamaba el Pay Pay, y estando cantando por siguiriyas noté que la herida se me habría y empecé a sangrar. Me llevaron a curarme y ocurrió que pillé una anemia muy grande y no podía cantar, marché por tanto a mi pueblo porque me quede mudo durante un año.”
Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco)

lunes, 29 de octubre de 2018

Por soleá. CÓRDOBA OTRA VEZ.


Agustín Gómez
(foto: Diario Córdoba)
En 1995, y tras enormes esfuerzos y gestiones interminables, el estudioso, crítico y escritor flamenco cordobés, Agustín Gómez Pérez, consiguió que las pertinentes fuerzas académicas (curiosamente, casi todas de la rama matemática) de la Universidad de Córdoba se aliaron para fundar la Cátedra de Flamencología de la Universidad cordobesa. Ciertamente, algo inusual en el recatado mundo académico.

Recordar que ya se había fundado a mediados de los años cincuenta del pasado siglo la famosa y prestigiosa Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera, por Juan de la Plata, acompañado por otros ilustres gaditanos como su paisano Manuel Ríos Ruiz o el arcense Antonio Murciano, pero sin reconocimientos académicos; el prestigio de sus componentes conllevaba el reconocimiento del mundo flamenco, que no el universitario. Más tarde nacería la de la Universidad de Granada, dirigida por el prestante poeta granadino José Heredia Maya, y a comienzos del siglo XXI las restantes, si la memoria no me falla.

Entre 1995 y 2009, el montillano Agustín Gómez desarrolló una encomiable labor para acercar el flamenco a los más jóvenes, y sobre todo a los universitarios para promocionar nuestra cultura universal. Por sus ciclos de clases han pasado los más señalados artistas para explicar sus experiencias, sus formas de ver y vivir el flamenco, contribuyendo así a completar la pedagogía musical flamenca. Entre estas figuras se encuentra ‘Fosforito’, Manolo Sanlúcar, Calixto Sánchez, ‘Carmen Linares’, ‘Luis de Córdoba’, ‘El Pele’, Manolo Franco, ‘José el de la Tomasa’, Blanca del Rey, Javier Latorre, Antonio Povedano, Manuel Ríos… Es decir, la élite del escalafón flamenco en sus tres disciplinas. Muchos de los artistas participantes eran cordobeses, lógico, por otra parte, si tenemos en cuenta que era y es la Universidad de Córdoba la mecenas.

A partir de 2009, se hizo cargo de la dirección de la citada cátedra el cantaor de Posadas, Luis Pérez Cardoso ‘Luis de Córdoba’, el cual, con leves diferencias, siguió el patrón establecido por su admirador y amigo Agustín Gómez. Luis ha ejercido esta labor una vez retirado de los circuitos flamencos como profesional de los mismos.

Ahora me encuentro con las declaraciones del nuevo director de la citada cátedra, el cantaor onubense Francisco José Arcángel Ramos ‘Arcángel’, nombramiento que encuentro algo raro por su condición profesional de este arte. Y, además, sus declaraciones me parecen algo reiterativas, pues la creación de la cátedra cordobesa tuvo sus motivaciones en atraer a la juventud como arriba expreso.

Arcángel en la Universidad de Córdoba
(foto: https://cordobaflamenca.com/noticias/flamenco-cordoba/programa-catedra-flamencologia-2018/

Refiere el artista lo que sigue:

“Atraer a la juventud al flamenco, promover la investigación y ahondar en el arte jondo son algunos de los objetivos de Arcángel, el nuevo director de la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba (UCO), que viene a sustituir a Luis de Córdoba, hacia quien lanzó elogios, igual que hacia Agustín Gómez, antecesores cuya labor el cantaor ha calificado de "encomiable".

¡Ah¡ Dice también que “su intención es atraer a las primeras figuras de la actualidad” ¿No es lo que se venía haciendo?

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

jueves, 6 de septiembre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMÉNEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (I).

‘TIO TATI’, PADRE DE ‘EL BORRICO’, ME BUSCÓ A JAVIER MOLINA PARA ENSEÑARME.

Morao de Jerez con Rafael Valera
(foto de Pepe Pamos)
Numerosas han sido la entrevistas que he realizado a los más prestigiosos artistas de nuestro arte, entre las que he de entresacar las de Fernanda de Utrera, Antonio Fernández ‘Fosforito’, ‘Paco de Lucía’, Enrique Morente, o Rosario López. Mas, en mi recuerdo siempre perdurarán los tres encuentros mantenidos con Manuel Moreno ‘Marao de Jerez’, hasta concluir la que sigue. Fueron entrañables, instruidos y muy divertidos. Pocos son los jerezanos que atesoran tantos conocimientos del flamenco en general, y de comarca en particular como nuestro protagonista. Así la comencé en Candil en la primavera de 2001.

“Me encuentro con un hombre que ama sobre todo el flamenco, a su tierra y a su raza. Una persona simple y llana que dice sus verdades sin asomo de pudor, porque está plenamente convencido de que lo que asegura está demostrado. Un artista que es una auténtica fuente del saber flamenco por su trayectoria, vivencias, investigaciones, y por su pasión por el arte gitano-andaluz. Un maestro de la guitarra con una gran personalidad creativa y un instinto nato para descubrir figuras flamencas en las tres disciplinas de este arte, como demuestra su historial y también su gran afición: Manuel Moreno Jiménez ‘Morao de Jerez’, un singular y gran maestro”.

-“Yo soy muy reacio a los homenajes. Y me explico. Hoy en día se le dan homenajes a mucha gente, se le impone la medalla de tal o cual ayuntamiento… Una placa por aquí… Y además se le dan homenajes a gente que no tiene –pienso yo- la trayectoria necesaria para que así sea. Es por esto que yo estoy siempre remiso a este tipo de acto. En una palabra, se le dan homenajes a cualquiera. En mi entendimiento está que un reconocimiento a un artista tiene que venir precedido de unos logros y una trayectoria lo suficientemente amplia y valiosa para que sea merecedor de ese reconocimiento. Por tanto, hay homenajes y homenajes.”

¿De dónde viene lo de ‘Morao’?

-“Los gitanos, sabes tú, que éramos y somos conocidos por castas o por familias. Lo de ‘Morao’ viene desde muy lejos, desde que los gitanos eran conocidos por los apodos, los cuales daban nombre a toda una familia. Después, comenzamos a tener nombres y apellidos y a figurar en el Registro Civil. Antes se nos identificaba por el apodo de una casta, y el nombre de ‘Morao’ es el de mi familia. Mi tatarabuelo, mi bisabuelo, mi abuelo y mi padre eran la casta de los ‘Moraos’.”

¿Y todos fueron artistas?

-“Eran artistas pero no profesionales y esto es muy importante. Yo tengo el concepto de que una cosa es ser artista y otra es ser profesional. Ser profesional es hacer de un arte una profesión para poder cobrar y así poder vivir. Ser artista es otra cosa, se nace. Luego entonces, mi familia eran artistas, no cobraban. Ellos, principalmente se dedicaban a trabajar en el campo, pero eran artistas ¿Amateur? Bueno, mi abuelo, mi padre, como la mayoría de los gitanos de Andalucía la baja así eran. La primera profesional quizá fuera mi tía, que era una bailaora muy buena y que formó parte de la compañía de ‘La Argentinita’ cuando montó el famoso espectáculo de ‘Las Calles de Cádiz’, que escribieron Sánchez Mejías y García Lorca, aunque durante poco tiempo, pues se casó y se retiró del baile. De la familia de los ‘Moraos’, el primer artista profesional quizá fui yo.”

¿Y el primer guitarrista?

-“También lo fui. Tengo que decirte que en mi casa se cantaba y se bailaba como en otras muchas de Jerez. Como la guitarra es muy joven en el arte gitano-andaluz, antes existía el cante y el baile, los gitanos de Andalucía la baja todos cantaban y bailaban, tocar la guitarra lo hacían muy pocos.
El pariente de mi familia que tocaba la guitarra, una generación antes a la mía, era ‘Currito el de la Jeroma’, pero el primer profesional de mi familia directa fui yo. Los demás eran, como te digo, eran artistas por naturaleza. Mi abuela bailaba muy bien, mi madre también, mi padre cantaba… Había en Jerez un sobrino de ‘Frijones’ que se llamaba ‘Vicente el Morao’, el cual era de mi familia y un artista extraordinario, aunque no fue nunca profesional.

¿Cómo te haces guitarrista?

-“Yo de chico cantaba y bailaba como cualquier chiquillo de nuestra época. Todos los chiquillos de mi generación cantábamos y bailábamos en las casas, en las fiestas, en la calle, en todos lados. Por tanto, la escuela estaba en la calle, en las vivencias de los gitanos. Como casi todos los chiquillos yo era muy malo, por lo que jugando una vez me caí y me rompí el brazo. Al poco tiempo, cuando se me puso bueno me volví a caer y me rompí el otro. Hasta tres veces me rompí los brazos y por eso los tengo torcios.

Como todo el mundo por aquél tiempo trabajaba en el campo y mi padre me decía que yo no podía trabajar porque no iba a tener fuerza en los brazos. Entonces nadie pensaba en la profesionalidad como artista, pues el cante y el baile eran como complementos que teníamos los gitanos para divertirnos y satisfacernos mutuamente. Era como una necesidad que teníamos. Así sucedía en mi entorno en aquella época.

Por ese tiempo había aquí, en el barrio de Santiago, un barbero gitano que era aficionao a la guitarra, como casi todos los barberos de Andalucía en aquella época. Se llamaba Don Guindo y tenía un guitarrillo muy viejo y muy malo. Un día mi padre le dijo que por qué no le vendía el mencionado guitarrillo, y el barbero se lo vendió, creo que por un duro o seis pesetas. Tenía yo seis o siete años cuando mi padre me puso el guitarrillo en la mano. Aunque yo no sabía tocar la guitarra si qué sabia acoplarme al rimo y al compás. Cada vez que se formaba una fiesta en mi casa cogía mi guitarrillo y comenzaba a tocar y a acompañar como podía. Como vería mi interés un gitano, que no era otro que el padre de ‘El Borrico’, el ‘Tío Tati’, hermano a su vez de Tío Juanichi ‘El Manijero’. Una vez que estuvo de fiesta en mi casa le dijo a mi padre: ‘Morao’, porque no le buscas a ese niño un maestro que le enseñe. Y me buscaron a Javier Molina.”

Rafael Valera Espinosa 
(crítico flamenco y vicepresidente de la 
Peña Flamenca de Jaén)  

martes, 7 de agosto de 2018

Por soleá. PEGALAJAR Y VICKY ROMERO.

Vicky Romero
El sábado 4 de agosto se consumó la 50.ª edición del Festival de Arte Flamenco de Pegalajar. Un acontecimiento del cual debemos de sentirnos orgullosos todos los jiennenses, ya que un grupo de pegalajeños, en 1968, supo ponernos en la élite festivalera andaluza, junto con Sevilla y sus ‘Potaje de Utrera’ o ‘Gazpacho de Morón’, Córdoba con sus Concursos de Arte Flamenco y festivales como el de Puente Genil, Almería con el capitalino, el rondeño de Málaga, y el Festival de la Bulería de Jerez. Y aún más, gracias a esta iniciativa nacieron otras nuevas como las de Jódar, Mancha Real y su ‘Pipirrana Flamenca’, o la ‘Besana Flamenca’ de Porcuna, sin olvidar la primigenia del Concurso Nacional de Tarantas de Linares.


Para dar mayor realce a este cincuentenario del Festival de Pegalajar, la Peña Flamenca pegalajeña ha organizado la 1ª Semana Cultural-Flamenca de Pegalajar, la cual ha contado con el patrocinio de la Excma. Diputación Provincial de Jaén y la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Pegalajar, así como buen número empresas de la localidad. En el desarrollo de la misma han participado conferenciantes como Francisco Viedma, Francisco Quesada Braceros, Gregorio Valderrama y este que les escribe, así como los artistas jiennenses Lydia Pérez y el Grupo de Baile ‘Arte y Candela’, Manuel Restoy, Fina Colmenero ‘Fina de Los Ángeles’, Vicky Romero con Juan Moreno, Eduardo Martínez ‘Niño Jorge’ y Antonio Gómez, así como el citado Gregorio Valderrama. 

Vicky Romero con Juan Moreno
Tras mi exposición sobre momentos vividos en diferentes festivales pegalajeños –principalmente desde 1975- la cantaora Vicky Romero acometió su ilustración por cantiñas-alegrías con evocaciones de Pastora Pavón y recuerdos de Rafael Romero, así como de los personalismos gaditanos. Mas su afán siempre estuvo en reivindicar figuras jiennenses como las del citado Rafael Romero ‘El Gallina’ y su antecesor paisano José Illanda. El camino loador fue establecido por soleá con ‘enjundia’ y conocimiento de los iliturgitanos, así como por el complemento rematador por ‘Juaniquín de Lebrija’ con entrega tonal. Enrique ‘El Mellizo’ fue recordado en el inicio de la malagueña con buen melisma, para derivar a la de ‘La Trini’ que modificó Baldomero Pacheco, y redondear con verdial de ‘Fosforito’ y rematar por el de ‘Frasquito Yerbabuena’ con potencia tonal.

Nueva muestra de conocimiento estableció por siguiriyas al iniciarlas por Manuel Torre sobre la base creativa de Manuel Molina, evidenciando así sus influencias de Rafael Romero por los aires de Joaquín ‘Lacherna’, y rematar con valentía y buenas formas por la de ‘El Loco Mateo’ que popularizara ‘Sernita de Jerez’. En su establecida línea reivindicativa de los creativos jiennenses, por tangos se acordó de ‘La Carlotica de Linares’ –madre de Gabriel Moreno- con personalidad y matiz reposado. Con fuerza y poderío estructuró sus cantes gañanes de trilla –hoy conocidas como tonás campesinas- en tesitura reposada y amplia tonalidad. Finalizó con bulerías de Jerez y adecuados pasos de baile complementarios, para continuar en el ritmo con fandango de ‘El Cabrero’, y retomar el localismo jerezano por ‘La Paquera’.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

Más información: http://cadenaser.com/emisora/2018/07/12/radio_jaen/1531392039_326833.html

lunes, 25 de junio de 2018

Memoria flamenca. ANTONIO CARRIÓN JIMÉNEZ ‘NIÑO CARRION’ (y II).

 “EL FLAMENCO ES PARA MINORIAS.”

Aclaradas las cuestiones de quien fue su primer maestro, de cómo desarrolló su inicios profesionales, así como sus opiniones sobre el toque de los viejos maestros, en especial de ‘Diego el del Gastor’, otro autodidacta como él en el toque flamenco, nuestro dialogo del año 2000 continuó como sigue, recabándole su opinión sobre los maestros consagrados hasta ese momento.

P: ¿Manolo Sanlúcar?

R: -“Manolo va a más con la época y lo veo como un guitarrista melódico, un guitarrista pasao de ideas, virtuoso…”

P:¿Paco de Lucía?

R:-“¡Punto y aparte! ¡Paco es el gran monstruo!”

P: ¿Se puede considerar como el mejor guitarrista de la historia incluso comparándolo con Ramón Montoya o Javier Molina?

R: -“¡No lo sé! Depende también del toque. Es muy complicado responder a esto porque habría que in confrontando toque por toque y facetas. Habría que examinar las modalidades de acompañamiento y de solista de cada uno de ellos. Lo que sí puedo decirte es que con el virtuosismo de hoy, la guitarra ha avanzado mucho con la de otros tiempos, aunque es posible que haya perdido sabor en flamenquería. Pero ha ganado en técnica, en ritmo… Lo que es demostrable es que Paco le ha dado un impulso enorme a la guitarra flamenca, y muy concretamente entre la juventud. Lo que me pregunto es si esto es bueno o no tan bueno, pues chavales que se comen la guitarra los hay a manojitos, pero que después le pongan a un cantaor para acompañarle y sepan hacerlo, eso ya es más difícil, ya que cuando acompañan por bulerías, le tocan igual a un cantaor de Jerez, de Utrera, de Lebrija o de Morón.

Cierto que el toque por bulería va al tres por cuatro, sin embargo, como te decía antes, el soniquete varía. Hay quien se come la guitarra y no se da cuenta de eso. Le ponen a un cantaor al lao y es como el que escucha llover. Y todo esto viene por querer o intentar ser como Paco. Y no se entera la gente de que Paco deja de ser solista y se vuelve acompañante, y toca a las mil maravillas porque ya antes desarrolló la faceta de acompañar a cantaores. Solo hay que escucharlo en La Unión cuando acompañó a en los discos que tiene con ‘Camarón’, ’Fosforito’ o ‘Lebrijano’… y suena a verdadera gloria. No solamente hay que estudiar al ‘Paco de Lucía’ de ahora, hay que hacerlo también con el ‘Paco de Lucía’ de aquellos tiempos.

Otro caso similar es el de ‘Camarón’. En la actualidad los seguidores de su escuela imitan al ‘Camarón’ de los últimos años de su vida ¿A ver quién se atreve a imitar a ‘Camarón’ cuando salió con la voz que tenía?

P: ¿Te gusta más el cante que el toque?

R: -“¡Sí! Me gusta más cantar que tocar. Y tiene su lógica, pues el cante es lo que he vivío y he escuchao de chiquitito. ¡Hombre…! La guitarra también me gustaba y me sigue gustando una enormidad. Pero he de confesar que he sío un cantaor fustrao.”

P: ¿Y el baile?

R: -“También me gusta. Me pego mis pasitos, aunque tengo que decir y reconocer que no es mi fuerte. Pero bueno, me lanzo de vez en cuando en el fin de fiesta de los festivales a soltar la guitarra y pegarme una pataíta en el escenario.”

P: ¿Has tocado alguna vez para el baile?

R: -“La verdad es que no lo domino como yo quisiera porque no le he practicado con la intensidad necesaria como para desempeñar un buen papel. Gracias al trabajo que tengo para acompañar al cante, ese faceta del flamenco no he tenido que afrontarla y por tanto no tengo la suficiente experiencia.”

P: ¿Estás de acuerdo con la teoría de que el guitarrista para acompañar bien al cantaor ha de saber más flamenco que el propio intérprete?

Antonio Carrión acompañando a José Menese
(foto de Pepe Pamos)
R: -“Sí, puesto que si hoy le estás acompañado cotidianamente a un cantaor conoces su personalidad. Pero has de tener en cuenta que si vas acompañando a veinte cantaores, cada uno de ellos es un mundo. Un cantaor puede dominar ocho o diez estilos, pero mañana tienes que acompañar a otro que lo hace con diez o doce, y cuatro o cinco son diferentes de los que dominar el anterior; pasao mañana lo haces con otro que dominar otros tres o cuatro diferentes de los dos primeros, y así sucesivamente. El guitarrista debe de estar súper preparado para todos esos palos y los muchos más que le echen. De ahí la certeza de esa teoría.”

P: ¿Qué opinión tienes de los concursos?

R: -“La verdad es que yo no he solio presentarme a los concursos. Me dieron ‘El Madroño Flamenco’ en Sevilla y ya está, a pesar de que me indicaban que me presentara a los más populares. En la actualidad, ante el nivel que tengo, pienso que a mí no me conviene participar en ninguno.”

P: ¿Crees que las administraciones se implican en la promoción del flamenco?

R: -“Ahora parece ser que se están mojando un poquito más. Cierto es que se están estableciendo subvenciones, no tantas como desean y necesitan los colectivos flamencos, pero sí que se están haciendo cosas por este arte. Yo veo en la actualidad más difusión y ayuda a los espectáculos de flamenco que hace cinco o seis años atrás.”

P: ¿Crees que el flamenco tiene el reconocimiento que se merece?

R: -“Hay otro tipo de músicas que en nuestra comunidad tiene más reconocimiento que el flamenco. Un ejemplo claro es cuando grabas un programa de televisión y se está cantando magníficamente por soleá. Si te pasas medio minuto del tiempo asignado tienes que volver a grabarlo, y yo compruebo después, cuando estoy viendo la televisión, la cantidad de pamplinas que tienes que soportar y nadie corta nada.”

P: ¿Existe sensibilidad en las casas grabadoras por el flamenco?

R: -“Las casas grabadoras van a lo suyo, a vender. Por tanto te piden comercialidad. Uno que graba por siguiriyas, soleá o serranas no vende nada y por ello no te graban. Lo cierto es que el público demanda lo primero y eso condiciona a las casa grabadoras. Y es que el flamenco es para minorías.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente

de la Peña Flamenca de Jaén)

martes, 19 de junio de 2018

Por soleá. REPERTORIOS FLAMENCOS ADECUADOS.

En bastantes ocasiones hemos comprobado que reconocidos artistas no han brillado en su línea habitual ¿Cómo es esto posible estando en condiciones para estructurar su magnífico repertorio cantaor? Simplemente porque se salen del mismo, a pesar de su conocimiento de otros estilos.

La tonalidad de sus voces siempre ha venido marcando su éxito. Algunos podrán preguntarse por qué Antonio Núñez ‘Chocolate’ casi nunca ha cantado por granaínas, milongas, o colombianas. Pues, generalmente, por sus condiciones de voz. Y es menester resaltar que el jerezano dominaba la mayoría de los estilos. Aún recuerdo la anécdota de cuando Manuel Pérez Mesa ‘Canalejas hijo’ le preguntó de dónde había bebido para cantar por bulerías la jota ‘Quisiera, quisiera volverme yedra. / Y subir, y subir por las paredes…’ Algo insólito en el repertorio de un añejo y ortodoxo cantaor gitano. Y Antonio le respondió: ‘De tu padre’. Lo cual nos dejó desangelados a los dos por nuestra sorpresa. Cierto que esa letra por bulerías y sus formas arcaicas de desarrollar el cante resultaban extrañas, pero a la vez inusitadamente bellas por su conocimiento del flamenco.

Abundando en el tema, generalmente no hemos preguntado por qué el repertorio clásico de los jerezanos siempre es por fragua, siguiriyas, soleares, tientos-tangos, fandangos y bulerías, aunque en algunas ocasiones se acuerden por malagueñas de ‘El Mellizo’ -y casi nunca de sus paisanos Francisco Lema ‘Fosforito’ y don Antonio Chacón- algún que otro cante minero como la taranta-taranto de Manuel Torre, y muy poco por alegrías. ¡Fácil! Ellos dominan con bastante perfección los estilos antes referidos y, en el fondo, esos son los que les demandamos los aficionados.

Con lo citado, estoy en la tesitura de afirmar que cualquier cantaor no se encuentra agusto en otra serie de palos que no sean sus habituales ¿Se imaginan a Antonio Mairena cantando por colombianas? ¿Sería alguien tan atrevido a refutarme que no las conociera y las cantara? En el flamenco, como en el cualquier otro arte, los intérpretes tienen su especialización. Para brillar no hace falta –si me apuran- ser enciclopédico. Lo adecuado es conocerlo todo y elegir lo más adaptable a su personalidad y voz flamenca.

Quizás, uno de los artistas más amplios que he conocido ha sido Rafael Romero ‘El Gallina’. Cantaba y bien por fragua, siguiriyas, soleares, cañas, serranas, tientos-tangos, peteneras, rondeñas –con creatividad propia como en la caña-, cantiñas-alegrías y muy especialmente mirabrás y romeras, cantes mineros, campanilleros, alboreás, farrucas, garrotín, guajiras, jaleos extremeños, nanas, polos, cantes abandolaos, caracoles, granaínas, malagueñas, saetas, bulerías, villancicos flamencos y zambras. ¿Se puede pedir más? Sin embargo, me emocionaba con sus siguiriyas, cañas, serranas, rondeñas, peteneras, cantes de la madrugá (cantes mineros primigenios), mirabrás, soleares de ‘Yllanda’ y villancicos de Andújar. Su repertorio clásico.

Todo lo escrito viene porque hace unas semanas (cuando celebró sus 50 años con el cante) Juan Moreno Maya ‘El Pele’ cantó por milongas, y desde luego no lo encontré. No son de su repertorio brillante.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente
de la Peña Flamenca de Jaén)

lunes, 16 de abril de 2018

Por soleá. ACLARACIONES SOBRE ‘LA LLAVE DE ORO’.

Todo arte es subjetivo y el flamenco como tal, también. Mas, a lo largo de la historia se ha querido encumbrar a ciertos artistas más que a otros, y ‘La Llave de oro del flamenco’ está en el ojo del huracán. La historia de tan codiciado galardón siempre ha estado rodeada de parciales criterios y de imprecisiones democráticas en sus adjudicaciones. Y las discusiones siguen entre los aficionados, y últimamente más.

Tomás "el Nitri"
La primera llave fue otorgada en Málaga a ‘Tomás el Nitri’ (no quiero indicar fecha aunque se cita la de 1862, año en el que el artista contaba con 12 años, lo que no resulta lógico), por iniciativa de un determinado grupo de aficionados con solvencia en el conocimiento de este arte, para así encumbrarlo por encima de Silverio Franconetti, mayor que él 19 años, y artista considerado más completo y creativo.

La segunda se le otorgó a Manuel Vallejo en 1926, parece ser que con la intención de desagraviarlo al no conseguir la Copa Pavón –concurso que organizó el empresario del citado teatro madrileño-, ya que esta fue ganada por votación popular del público asistente por el jerezano José Cepero. Se organizó días después un nuevo concurso con la llave como galardón, y este –también por votación popular del público- si lo consiguió el sevillano.

La tercera tuvo un desarrollo similar a la primera, pues fue conseguida igualmente en un concurso, el III Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, mas con un jurado y unas bases –solo se concursaba por siguiriyas, tonás y soleares- proclive al sevillano Antonio Mairena, y con competidores como ‘Fosforito’, Juan Varea, ‘Chocolate’ y ‘Platerito de Alcalá’. Más adelante, el cantaor de los alcores fue desarrollando una carrera artística plena de enjundia y conocimiento, lo cual supuso que por los aficionados se considerara en buenas manos la Llave de Oro. Y quizás esto último sea el quid de la cuestión, la dignificación que el maestro estableció del galardón y del flamenco.

Desaparecido Antonio Mairena, muchos han querido especular con la citada llave. Tras la muerte de Camarón, la Junta de Andalucía creyó conveniente otorgarle la cuarta a título póstumo al de San Fernando por su trayectoria y captación de las masas. Sin embargo, el efecto Mairena que fluctuaba entre los aficionados quedó sin aliciente, no podía haber dignificación del trofeo.

La quinta se le entregó el 11 de octubre de 2005 a “Fosforito” en Málaga. Y nadie puede dudar de los enormes méritos del maestro para ser acreedor de ella. Mas, pienso que los candidatos a la citada llave parece como si se quisieran comparar con Mairena, y esto tiene visos de subordinación. Pero creo que, particularmente, “Fosforito” ha tenido iniciativas y creatividad por determinados estilos (cantiñas, cantes mineros, aires de Málaga...) que a mí me han gustado más que en Mairena, y considero que esto redondea su maestría flamenca, como en el sevillano lo hizo sus cantes de fragua, las siguiriyas o soleares.

 Rafael Valera Espinosa

lunes, 4 de diciembre de 2017

Memoria flamenca. DIEGO ANDRADE MARTAGÓN “DIEGO CLAVEL” (y III).

 “SI EL CANTE ESTÁ BASAO EN LAS RAÍCES, NO SE PERDERÁ.”
Después de dialogar sobre su proyección por la reivindicativa puesta en escena del cambio por siguiriyas del jerezano Manuel Molina, así como de la asunción de las letras políticas que en su día le compuso Juan Manuel Caballero Bonald, de su estancia en Madrid, de establecer sus criterios sobre las casas grabadoras, y en aquellos tiempos –antes de 1981, fecha de la entrevista- ser ya considerado primera figura en numerosos festivales flamencos de Andalucía, nuestro diálogo continuó por esos aspectos (muy importantes por aquellas fechas) al tener los festivales flamencos consideración de espectáculos de primer orden.

Pregunta: ¿Se respeta al cante y al cantaor en los festivales?

Respuesta: “Hay festivales y gente que sí. Otros van a pasar el rato. En fin… que hay de todo. Yo siempre he estao mu a gusto en los festivales de Mairena, ‘La Cata de Montilla’, Pegalajar… ¡Mira! Cuando hago festivales me acuerdo mucho de las actuaciones en las Peñas, porque, amigo, en las Peñas sí se canta y saben escucharte sabiendo y, entonces cantas más a gusto. Además, hay menos jaleo, que repercute mucho en el ánimo del cantaor.

Algunas veces sales de los festivales que no calibras donde estás. Me acuerdo que un día en un pueblo de Huelva, creo que fue en Valverde, cuando terminó el festival fuimos a coger el coche para volver a La Puebla ¿Te quieres creer que nos tiramos más de dos horas para dar con él? ¡Y el pueblo no es tan grande! Estaba la gente en las puertas de las casas, en las de los bares y, como ya habíamos pasado cuatro o cinco veces por el mismo sitio, nos decían ¿Cómo va eso, lo encuentran o no? ¿Te pues creer que medio pueblo se puso a buscar el coche… ¡No veas la gente! Y luego estaba en la puerta de una cochera por la que habíamos pasado ochenta voces ¿Chiquillo…? Es qué algunas veces sales loco de los festivales.

Pero yo también guardo buen recuerdo de algunos festivales. En ‘La Cata de Montilla’ dan un catavino de oro al mejor cantaor de la noche. Cuando me lo llevé yo me entró tal emoción que casi rompo a llorar como un chiquillo. En aquella ocasión actuamos ‘Lebrijano’, Meneses, ‘Curro Malena’, Camarón, ‘Fosforito’ y la bailaora Manuela Carrasco. ¡Qué emoción! Pero aquello ha tenío muy poca trascendencia, pues casi nadie se ha enterao. La radio no dijo ná, ni los periódicos tampoco. ¡Vaya… nadie! Las cosas de la vida.

Pregunta: ¡Pero tú eres un cantaor bastante querido!

Respuesta: Es cierto que los aficionados me aprecian bastante, pero, a veces me pregunto si me quieren más como persona que como cantaor. Lo cierto es que yo me entrego de corazón. ¡Ojo! Que también hay que cantar con la cabeza; porque si cantas con el corazón solamente te dicen que no sabes por dónde vas, y si cantas con la cabeza que eres frio. Así que hay que cantar con las dos cosas: ¡con corazón y cabeza!

Pregunta: Perdona la simpleza de la observación. El caso es que, viendo tu estructura física, cuando te metes en cantes de poder, en más de una ocasión me he preguntado ¿de donde te viene ese poder?

Diego Clavel (foto: Pepe Pamos)
Respuesta: “Tiene gracia y me lo han dicho muchas veces: ¿pero este tío…? Lo que pasa es que como los aficionaos ven mi cuerpo chiquitito y luego puedo subir… Pero, quizás, si nos metiéramos bajo agua tú aguantas más que yo. Lo que pasa es que el poder hay que saber dosificarlo. Por eso te he dicho antes lo de la cabeza, pues dosificar es muy importante en un cantaor. Yo no es que tenga más poder que nadie, ni tampoco tengo un globo en el estómago. ¡Claro…! Que sí fuera un poco más gordillo la gente no se extrañaría tanto.”

Pregunta: ¿Por qué los cantaores de La Puebla, prácticamente, no hacéis los cantes festeros?

Respuesta: “Que no solemos realizar los cantes por bulerías… se puede decir que eso es verdad. Pero… ¡Ojo! Los demás estilos si lo hacemos como las bulerías por soleá, tangos, alegrías, etc. Las bulerías son para mí muy respetadas porque es un cante que, además de tener mucho compás –compás como nosotros lo entendemos- necesita muchísima gracia. Yo no digo que haya que ser gitano para cantarlo, pero sí digo que hay que estar criao en un ambiente gitano como puede ser el de Jerez. ¡Qué hay que estar muy criao en ese ambiente!”

¿Qué opinión te merecen los cantaores de tu pueblo? “Yo tengo que agradecerle bastante a Pepe Meneses. Cuando estuve en Madrid me recibió como si hubiera sío hermano suyo. También he hecho bastantes galas con él. Estando yo en su casa, veía que Pepe estaba con Francisco Moreno Galván y entonces veía claro que tenía que marcar una línea mía, una línea propia, porque eso estaba claro. Las letras se las hacía Francisco a Meneses y yo tuve que seguir mi camino por otro sitio. Pero Pepe se ha portao conmigo mu bien.

También me llevo mu bien con Miguel Vargas. Miguel es un tío sano, cariñoso y canta bien. Es un cantaor que anda fácilmente por bastantes palos. Pero Miguel y yo no hemos tenío un contacto mu grande porque él estuvo bastante tiempo en Madrid, en el Tablao ‘Zambra’, y yo estaba más por mi tierra.”

Pregunta: ¿Crees que el flamenco de hoy mira a sus raíces o se está deteriorando?

Respuesta: “Creo que los que hacemos los cantes de raíces viejas, los que nos basamos en los viejos maestros, siempre seguiremos adelante y nunca pasará nuestro cante. No somos de los que se comen el mundo en dos días y luego nadie se acuerda de ellos. Yo desde que salí –ahora llevo diez años- siempre he seguío la misma línea, y generalmente siempre hago las mismas actuaciones, elevándose estas un poquito conforme van pasando los años. Está claro que los que estamos apegaos a las raíces no pegamos el bombazo para luego caer. Si el cante está basao en las raíces no se perderá.”


Rafael Valera Espinosa

viernes, 1 de diciembre de 2017

Memoria flamenca. DIEGO ANDRADE MARTAGÓN “DIEGO CLAVEL” (II).

“YO NO HE REINVENTAO EL CAMBIO POR SIGUIRIYAS DE ‘MANUEL MOLINA’.”

Diego Clavel con Rafael Valera
Quizás, una de las épocas más entrañables de la trayectoria artística de ‘Diego Clavel’ fue la década de los setenta del pasado siglo. Lo significativo fue su premio por siguiriyas en el Concurso de Mairena del Alcor, en 1970. Seguidamente, el Catavino de Oro de la Peña ‘El Lucero’ de Montilla, durante festival La Cata de Montilla, en competencia con El Lebrijano, Menese, Curro Malena, Camarón de la Isla y Fosforito. Otro de sus galardones más prestigiosos fue el de la ‘Saeta de Oro’ de Radio Nacional de España de Sevilla. En 1972, participa en el concurso del Cincuentenario de Granada, alcanzando una excelente clasificación. Y, seguidamente, su estancia en Madrid. Por ahí continuó la entrevista que le realicé en abril de 1981.

Pregunta: Después de tus éxitos en los concursos vinieron las grabaciones con las letras éticas y de testimonio político que te compuso Juan Manuel Caballero Bonald:

Respuesta: “¡Bueno! A raíz de que yo ganara el premio de Mairena, Moreno Galván me llevó a Madrid; si Paco no me hubiera llevado a Madrid quizá yo estaría todavía en la Puebla de Cazalla. Con él –tú sabes que Moreno Galván hacía letras políticas- grabé dos discos chiquitos en la RCA; luego me pasé a Ariola. Pero allí quien llevaba el flamenco era Caballero Bonald, y le dijo a Moreno Galván que si me hacía algunas letras, y este le dijo que sí. Y así salió el disco que dices, que sí, que eran un poco políticas las letras, pero hay un cante que es la caña, que la letra la hice yo personalmente.”

Pregunta: Entonces ¿desde tus inicios has venido escribiendo tus propias letras?

Respuesta: “No solamente aquella. Después he empezao a cantar mis letras. Concretamente, en el disco ‘Encuentros’ hay cinco cantes con letras mías. También en el último todos los cantes tienen mis letras.”

Pregunta: Generalmente, y porque te lo piden, realizas el cambio por siguiriyas del jerezano ‘Manuel Molina’. Creo que se puede decir, sin riesgo de equivocarse, que, tras Manuel Vallejo, has sido quien más ha revalorizado este cambio ¿Cómo surgió esto en ti?

Respuesta: “A este cante yo no lo conocía como de ‘Manuel Molina’. Este cante se lo escuché a Antonio Mairena, y Antonio lo hacía sin ligarlo tanto como Vallejo. Entonces yo le dije a Francisco Moreno Galván ¿Yo puedo hacer este cante toó seguío? Y él me dijo que sí, que lo hiciera si podía. Y todo esto sin habérselo yo escuchao a Vallejo, y resulta que lo ligué por mi cuenta, y parece que esto lo he reinventao yo. ¡No el cante! La forma que yo te he dicho que había escuchao a Antonio Mairena. Luego, después fue cuando escuché a Vallejo. Y luego tengo críticas que dicen que yo lo alargo mucho, etc., etc. Pero lo cierto es que este cante ha vuelto a tener auge desde que yo lo hice en Mairena. Y tengo que reconocer que este cante ha sio el que me ha dao el poquito nombre que tengo. Lo que me fastidia un poco es que solo me pidan ese cante. ¡Mira! Cuando me dicen ¡Clavel, por siguiriyas…! Me están pidiendo el cambio de ‘Manuel Molina’, y yo también hago otros cantes y estos no me lo piden.”

Pregunta: Pero no deja de ser un halago.

Respuesta: “¡Si… claro! Pero yo hago otros cantes.”

Pregunta: Y mientras, los críticos diciendo que te encasillas…

Respuesta: “¡Bueno…! El tema de los críticos es otro. Y de esto prefiero casi no hablar. Porque, a veces se hacen críticas sin saber de cante, y eso no es así ¡vamos… que ya está bien! Yo respeto a los críticos que son eso ¡críticos! Yo agradezco tanto una crítica buena o mala que, a veces, también nos la merecemos. Pero para mí, los críticos lo primero que tienen es que saber de cante, después escuchar imparcialmente al cantaor y, tras esa escucha, realizar su crítica que pa eso están.”

Pregunta: ¿Qué me dices de los cantes comerciales?

Respuesta: “¡Hombre! Ahora que me mientas eso, yo no sé cómo la gente realiza comentarios. ¡Fíjate! Porque en mi último disco he metío unos fandangos de Huelva ya se ha dicho que son comerciales… ¡Bueno¡ Yo no lo creo así porque me ido al que creo que los realizó siempre con mucho corazón y pundonor, a Paquito Toronjo. También por hacer esto se me ha dicho que he perdió mi línea. Y te sigo diciendo que esto no es así, porque los fandangos de Huelva tienen su calidad y, estando bien hechos, pueden ser tan grandes como cualquier otro estilo, y que conste que no son ¡comercialeeees…!

Pregunta: Diego ¿crees que en flamenco caben otros instrumentos musicales que no sean la guitarra?

Respuesta: ¡Oée! Tendrán cabida para otros, a mí eso no me va. ¿Quién lo haga…? Bien hecho está ¡claro… para él! A mí, sacándome de la guitarra que no me busquen otro sitio. Yo no puedo querer más que a la guitarra.”

Pregunta: ¿Qué opinión te merecen las casas grabadoras? ¿Malean a los cantaores incitándoles a que hagan cantes comerciales?

Respuesta: “¡No sé qué decirte! Por mi propia experiencia no puedo decir que sí; quizás sea porque yo me he marcao siempre una línea mu seria pa mis cantes ¡Ea...! Qué no sé andar por otro sitio. Además, mi experiencia en casas grabadoras no ha sío mu buena, pues he tenío bastante mala suerte. Puede que haya fallao la promoción, que haya fallao yo, que no lo creo porque hago festivales y bastantes actuaciones en las Peñas. Lo que sí puedo decirte es que a las casas grabadoras lo que les va son los cantes que no tengan mucha complicación a la hora de escucharlos y, así, cualquiera que esté trabajando, o haciendo cualquier cosa, pueda escucharlos sin profundizar en lo que es el cante y lo que expresa el cantaor. Pero al cante, como tú sabes, hay que dedicarle mucha atención y, lo que es más importante, una atención especial.”


Rafael Valera Espinosa