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martes, 20 de noviembre de 2018

Por soleá. LOS PERSONALISMOS FLAMENCOS.


Hace bastantes años que, en esta misma sección, di explicaciones sobre mi forma de narrar los acontecimientos flamencos, pues, casi siempre existe un grupo de aficionados que me censura mi forma de referir las crónicas flamencas. Es decir, que me inquieren cuando escribo o hablo de soleá de tal o cual cantaor, siguiriyas de determinados maestros, malagueñas de los verdaderos creativos y de los recreados de los anteriores, etc. Hoy quiero reiterar lo de mi ¿estilo? porque lo considero, en cierto modo, pedagógico para intentar que se tenga en cuenta la historia de nuestro arte y sus protagonistas.

Pienso que todo esto tiene una explicación, aunque la misma no pueda ser la adecuada. No basta con decir que ha cantado “por soleá con compás, buen ritmo, adecuada entonación y entrega profesional”. ¡No! Por supuesto que esto no es verdadera información. Y el ejemplo quiero exponerlo con ¿rotundidad? Hace tiempo que visionando la película “Escucha mi canción”, cuyo protagonista fue nuestro comprovinciano “Joselito”, en el programa “Cine de barrio” de TVE, en la misma interpretó dos estilos flamencos malagueños; el primero una rondeña –y ahí se puede quedar la referencia conociendo las virtudes que el “pequeño ruiseñor” poseía-, derivando seguidamente a un fandango. Mas habría que aludir a que la primera tenía la creatividad del ilustre iliturgitano Rafael Romero “El Gallina”, y el segundo la de Joaquín Vargas “El Cojo de Málaga”. Y así son las cosas.

¿Si atrevería alguien a censurar que en el programa de un concierto clásico se aluda a la Novena Sinfonía… de Beethoven; a la Rapsodia húngara… de Liszt; a las Cuatro Estaciones… de Vivaldi? ¿Es menester o no referenciar a los creadores? Porque, desde luego, no basta con reflejar dos cuartetos, un concierto y tres tocatas, hay que decir quiénes fueron sus artífices ¿Y por qué no en el flamenco? ¿Quién tiene el derecho de quitarle a Pastora Pavón Cruz “Niña de los Peines” su creatividad en la petenera, tangos, bamberas, bulerías, etc.? ¿Cuál es el osado que puede ningunearle a don Antonio Chacón sus granaínas, cartageneras o malagueñas…?

Rosario López en la Peña Flamenca de Jaén
Pero, es que aún hay más. Cuando efectúo referencias a la creatividad que un determinado artista flamenco recuerda, acrisola o recrea, intento influenciar al interesado lector a que investigue sobre quien fue el artífice de la misma, ya que considero que despertando su curiosidad, el neófito o incipiente aficionado puede ir introduciéndose más en el conocimiento de nuestro universal arte.

Por todo ello, seguiré escribiendo que –por ejemplo- “Chano Lobato” nos recordó por alegrías a Manolo Vargas o Aurelio Sellé; que “El Tomasa” se acordó en las siguiriyas de Tío Manuel ‘Cagancho’, por los aires de Juan Talega; que Rosario López acrisoló los ecos de “El Gallina” por cañas; o que José Menese, con matices de Antonio Mairena, reivindicó la personalidad de Bernardo el de los Lobitos por marianas.

“A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del Cesar”.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco)

martes, 23 de octubre de 2018

Crónica flamenca. ‘NIÑO JORGE’ Y ‘CANCANILLA’ POTENCIAN EL ‘PEPE POLLUELAS’.

Un año más la afición jiennense volvió a responder al reclamo del Ayuntamiento de Jaén a través de su Patronato de Cultura, y al de la Peña Flamenca de Jaén, en la celebración del Festival Flamenco de Jaén ‘Pepe Polluelas’. Y también, una vez más, el elenco artístico seleccionado para el mismo contribuyó al disfrute de los aficionados presentes en el Teatro Darymelia, el pasado viernes 19 del presente octubre.

El espectáculo lo abrió la jovencísima ‘Lela Soto’, digna heredera de la casta cantaora de ‘Los Sordera’, hija de Vicente y nieta de Manuel, con unas soleares por bulerías de la casa jerezana, estableciendo ritmo, quejío y compás flamencos. Sus tientos-tangos los abordó por el localismo jerezano con reminiscencias de los aires gaditanos en los primeros, para derivar a los tangos con línea actual, mas sin salirse de la base estilística y con ciertas resonancias de ‘Juana la del Revuelo’. Y, como siempre, las siguiriyas establecieron su auténtica categoría cantaora iniciándolas por la creatividad de su tatarabuelo Francisco Valencia Soto ‘Paco la Luz’, evocando posteriormente a ‘Tío José de Paula’, con matices de ‘La Piriñaca’, y rematar con entrega y conocimiento por ‘Juanichi el Manijero’. Las bulerías le sonaron a Jerez y a su clan cantaor, introduciendo la copla ‘La bien pagá’ por el estilo. Finalizó con fandangos con buen recuerdo de ‘Manuel Torre’.

‘Niño Jorge’ ofertó su poderío tonal y conocimiento por granaína con influencias de Vallejo, adobada de melódico melisma, continuando con la media granaína en tesitura tonal alta y adecuada estructura flamenca. Eligió el camino de Alcalá de Guadaíra para comenzar su recorrido solearero, derivando a Triana, afianzarse después en los ecos de Rafael Romero por José Illanda y finalizar con fuerza y entrega por el jerezano ‘Juaniquí de Lebrija’. En las alegrías rindió homenaje con ritmo y compás a su admirado ‘Chano Lobato’, también estableció recuerdos de Manolo Vargas, volviendo a remarcar la personalidad de Juan Ramírez Sarabia. Continuó con fandangos y una prestante evocación de ‘Manuel Torre’, finalizando con bulerías gaditanas plenas de ritmo y fiesta y más evocaciones de ‘Chano Lobato’.

La madrileña Filomena Auñón ‘Filo de los Patios’ –triunfadora en la Peña de Jaén- inició su participación con una malagueña inicial con determinada melodía, rematándola con entrega por el fandango-verdial de ‘Frasquito Yerbabuena’. Continuó con el ritmo binario de los tangos en tesitura sosegada y plana, para abordar las bulerías con acercamiento a los ecos de Manuel Vallejo. Largo fue su recorrido siguiriyero, a veces con cadencias lineales, comenzando por ‘Paco La Luz’, continuando por ‘Tomás El Nitri’, intento posterior para evocar a Tomás Pavón por la creativa de ‘Tío Manuel Cagancho’, y un largo final a través de la base musical por el estilo de ‘El Loco Mateo’, con seguimiento de la escuela de ‘Sernita de Jerez’. Finalizó por fandangos por bulerías por soleá con copla de Manuel Vallejo, recordando después por fandangos a ‘Pichichi de Triana’, más aires de Vallejo, y también de ‘El Gloria’ y José Cepero.

Amplia fue la puesta en escena de Sebastián Heredia ‘Cancanilla de Marbella’ iniciada con soleares por bulerías en adecuado compás. Recordó a ‘Manolo Caracol’ en los tientos y a ‘La Niña de los Peines’ en los tangos. Nos ofertó después un cante por caña con estructura clásica, mas sin el macho ni la aportación de Rafael Romero, la cual remató por soleá. Sus siguiriyas evocaron los ecos de ‘Manuel Torre’, la creatividad de ‘Antonio Mairena’, los aires trianeros de ‘Paquirri’, y un final por ‘Tomás El Nitri’. En las soleares estructuró una entremezcla entre ‘La Andonda’ y José Illanda, acercamiento a ‘El Pinto’ por Alcalá, aires apolaos de Triana, evocación de ‘Juaniqui’, más ‘Andonda’-Illanda, y un final por ‘Frijones de Jerez’. Continuó con fandangos y remató por bulerías con homenajes a ‘El Turronero’, ‘La Revuelo’ y una taranta-taranto de Manuel Torre, todo esto último adobado de prestantes pasos de baile.

Singulares y prestantes los acompañamientos de Antonio Carrión y Antonio de Patrocinio hijo, plenos de ritmo y compás, solventes en los tonos soleareros y siguiriyeros, brillantes las ejecuciones en sus trastes y virtuosas las variaciones personales.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco)

martes, 13 de febrero de 2018

Por soleá. VILLANCICOS FLAMENCOS (y II).

Villancicos 2017
Se piensa que el villancico flamenco suele cantarse por los estilos festeros, criterio bastante parco del tratamiento que este arte ofrece de las letras navideñas. Aunque es menester apuntar que es, generalmente, por esos estilos por donde mejor cuadran y más se han popularizado como expresé en la pasada columna. Sin embargo, cantaores como Manolo Vargas, Pepe el Culata, Paco Toronjo, Bernardo el de los Lobitos o Pericón de Cádiz, los abordan por tanguillos de Cádiz, alegrías, tientos, martinetes, soleares, fandangos de Huelva, sevillanas, verdiales, bulerías, peteneras y malagueñas.

Los villancicos flamencos se interpretan principalmente en Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Murcia y Cataluña. Es decir, el mundo geográfico principal de este arte. Pero, como sucede en muchos de los aspectos del flamenco, existen determinadas comarcas en las que son más populares. Ateniéndonos a la serie de trabajos realizados sobre el tema, las principales provincias en las que se cantan con más asiduidad, a la par que mantienen una mayor creatividad son las de Sevilla, Cádiz, Jaén y Córdoba.

En la tierra jiennense destacan las ya citadas localidades de Andújar y Linares, aunque hay que sumar igualmente las de Jódar, Torredelcampo y hasta la propia capital. En este contexto, siempre hay que tener en cuenta la tradición difundida por Rafael Romero “El Gallina” de los villancicos de su tierra, la cual ha sido muy valorada por los estudiosos a la hora de elaborar cualquier tipo de trabajo en este sentido, a veces con indicaciones de connotaciones folclóricas, con determinada razón.

Mas, nuevamente, salen a relucir los centros cantaores de Sevilla y Jerez, como principales comarcas en las que se han desarrollado creatividad y solera para abordar el villancico flamenco. Es lógico por ser ciudades en las que posiblemente más artistas hayan nacido y generalmente los más creativos. Sin embargo, no podemos olvidar las zonas de Utrera-Lebrija, Los Puertos, Cádiz, Córdoba…

En Jerez siempre han destacado las personalidades de Rafael Ramos “El Niño Gloria”, y su hermana “La Pompi”. El primero tuvo tal importancia en relación con el villancico flamenco, que incluso popularizó una forma -creo que heredada- de abordar este canto navideño a través de las bulerías uniéndole un estribillo muy pegadizo, en el que se repite con insistencia la palabra “gloria”, la cual acabaría dándole su apelativo artístico, y que, posteriormente, sería adoptada por la mayoría de los cantaores jerezanos, llegando incluso a crear una escuela en la que abundaron seguidores de la talla de ‘Canalejas’, Manuel Soto “Sordera”, “Chano Lobato” y otros cantaores actuales. Tampoco hay que olvidar a otro de los inigualables genios de este arte también de Jerez como fue “Manuel Torre”, el cual desarrolló una creatividad sin par al aflamencar los campanilleros de ‘La Aurora’.

Y, en nuestra tierra, la popularización del villancico se debe a ‘Canalejas de Puerto Real’. Posteriormente –aparte del citado Rafael Romero- fue Rosario López, junto con Manolo ‘Canalejas’, los continuadores de la tradición flamenca de estos cantes, y últimamente Eduardo Martínez ‘Niño Jorge’.


Rafael Valera Espinosa

martes, 6 de febrero de 2018

Memoria flamenca. MARIANA CORNEJO SÁNCHEZ ‘MARIANA DE CÁDIZ’ (y III).

¿HABRÁ COSA MÁS MELODIOSA, PROFUNDA Y BONITA QUE LA MALAGUEÑA DE ‘EL MELLIZO’?

Después de relatarme sus vivencias y éxitos artísticos, mi conversación con ‘Mariana de Cádiz’ derivó a los aspectos más específicos de su forma de entender y realizar el cante flamenco. Ya ha quedado relatado en las dos anteriores entregas que su arte estaba influenciado por Pastora Pavón Cruz ‘Niña de los Peines’, también por Antonia Gilabert Vargas ‘La Perla de Cádiz’, por Francisca Méndez Garrido ‘La Paquera’, y por ‘Fernanda de Utrera’, principalmente por ser mujeres cantaoras, sin olvidar a su tío Juan Pérez Sánchez ‘Canalejas de Puerto Real’, así como tampoco a los grandes propagadores del arte gaditano del siglo XX como fueron Aurelio Sellé Nondedeu ‘El Tuerto de Cádiz’, Manolo Vargas Gómez ‘Manolo Vargas’, Juan Martínez Vílchez ‘Pericón de Cádiz’, y Juan Manuel Ramírez Sarabia ‘Chano Lobato’.

Como a la mayoría de los artistas referidos, a ‘Mariana de Cádiz’ también se le ha reconocido sus virtudes cantaoras por la malagueña de Enrique ‘El Mellizo’, los tientos-tangos de su tierra, las cantiñas-alegrías, las bulerías, los tanguillos gaditanos, y hasta la chuflas de Cádiz. Sin embargo, los maestros arriba citados igualmente eran dominadores de los cantes de fragua (tonás, martinetes, deblas y carceleras), las siguiriyas, soleares, etc. Y este fue el camino a seguir en mi entrevista con nuestra protagonista gaditana.

Pregunta: Olvidándonos de los estilos festeros ¿cómo tocas tú los serios?

Respuesta: - “A mí me gusta mucho la soleá de mi tierra… Con ese remate arriba… Hay que tener las facultades muy claras, si no es que no puedes con ella. ¿Y la malagueña de ‘El Mellizo? ¿Habrá cosa más melodiosa, profunda y bonita? ¿Y la caña de ‘Curro Dulce’?... Cádiz tiene muchas cosas. Lo que pasa es que como soy muy alegre no siempre toco los estilos serios.”

P: ¿Se está acabando la cantera de artistas en Cádiz?

R: - “¡No sé qué decirte! Pero verás tú… Acabarse no se puede acabar. En Cádiz hay buena gente cantando. Lo que les pasa es que una vez que empiezan, luego no se deciden a seguir. Y sucede también que los que suenan y actúan fuera somos muy pocos.”

P: ¿Habría que enfocar el cante como el de ‘Niña Pastori’?

R: - “¡No! ¡No! Porque la Niña canta flamenco que quita el sentío. Lo que pasa es que a esa criatura se le ha venío esa oportunidad y, con ese aire flamenquito que tiene –que a mí me encanta- que tanto le gusta a la juventud, además de darle fama, le da dinero… Pues yo lo veo estupendamente. Eso, desde luego no es el flamenco del que nosotros hablamos, pero a ella se lo han impuesto y lo hace bien ¡Pues mira…!”

P: ¿Es ese el futuro del flamenco?

R: - “¡Ay! Yo no creo que ese sea el futuro del flamenco… ¡Por favor! Porque esa malagueña, esa siguiriya, esos tarantos, esas soleares… Todo eso no se puede perder jamás. Además está saliendo mucha gente buena y por eso este cante nuestro nunca puede desaparecer. Lo que pasa es que estamos en la hora nueva –diremos- de estas cosas musicales que suenan muy bonito, porque es bonito y a mí es a la primera que le gustan, y la gente está deseosa de alegrías y cosas así.”

P: ¡Pero son este tipo de artistas los que llenan los festivales y no los cantaores por derecho!

R: - “¡Eso no puede ser! En los festivales no deben de faltar los auténticos artistas flamencos. Esta clase de recitales hay que organizarlos de otra forma, en otro tipo de recintos y darle otro nombre. No sé… ¡Llamarlos ritmos flamencos! También quiero decirte que esto puede ser un acierto, porque por este tipo de cante puede que se atraiga a gente que luego consideren y disfruten con el auténtico arte flamenco.”

P: ¿Los nuevos instrumentos que acompañan al flamenco tienen razón de ser?

R: - “A mí no me gustan. Cuando yo grabé mi segundo disco me dijeron que lo escuchara para ver qué me parecía. Me quedé pasmá porque no sabía que le habían metio música. Yo ignoraba que me habían hecho esos arreglos, que por cierto sonaban muy bien, bonitos y me gustaron. ¡Ahora…! ¿En un escenario…? ¿En un festival? ¡Mi guitarra, mis palmas y yo…! Y punto.”

P: ¿Cuál es el cante que más te gusta?

Mariana Cornejo acompañada por Pascual de Lorca
(foto: Pepe Pamos)
R: - “Yo te juro que me gustan toos los cantes; pero hay uno en particular que me gusta con delirio: la siguiriya. Después, por ser muy alegre y festera, me gustan los cantes de ritmo y compás. Y esto último creo que es porque mi tierra lo da.”

Muchos aficionados y lectores recordarán que ‘Mariana de Cádiz’ protagonizó un anuncio de lejía en la televisión andaluza. Y claro, la pregunta creí que era bastante oportuna.

P: ¿Da más popularidad un anuncio en televisión que un disco flamenco?

R: - “Puesssss… ¡Yo creo que sí! La popularidad que te da el que te vea tantísima gente a la vez y tantas veces, es mucho más grande que la que te da un disco. Lo cierto es que un disco flamenco y tus actuaciones, si son buenas, propician que te llamen para el anuncio. Pero la popularidad que da la televisión es incomparable. Hasta el punto de que a mí me paran por la calle hasta los niños. Pero lo mismo en Cádiz que en Sevilla o Málaga, o en otra ciudad.”

P: ¿Puede producir eso tristeza en un cantaor flamenco?

R: - “A mí no, porque yo nunca he dejao lo mío ni lo pienso dejar. Y si me dijeran que me fuera a hacer teatro o televisión, como sabes que lo he hecho, y que dejara el flamenco, yo nunca dejaría el flamenco. Es indiscutible que una pantalla te da mucha popularidad, pero amigo, este arte que nosotros interpretamos es único, y los que tenemos la suerte de poder desarrollarlo, nunca podemos abandonarlo.”

Mariana Cornejo vino tres veces a la Peña Flamenca de Jaén. La primera en abril de 1993, en la que demostró su conocimiento por cantiñas-alegrías, taranta de Linares y taranta-levantica, bulerías, fandangos de ‘El Almendro’ (tío de ‘Caracol’), tientos y tangos, más bulerías y canciones por el estilo, y tanguillos de Cádiz.

Rafael Valera Espinosa


jueves, 1 de febrero de 2018

Memoria flamenca. MARIANA CORNEJO SÁNCHEZ ‘MARIANA DE CÁDIZ’ (II)

 ‘MANOLO VARGAS ERA EL QUE MAS ME GUSTABA CANTANDO POR ALEGRÍAS’

Me contaba Mariana Cornejo en el capítulo anterior como entre su padre y, posteriormente, su estatus personal, no había progresado como debiera dentro del mundo del flamenco. Cierto es que, por lo que posteriormente los aficionados pudimos comprobar, ‘Mariana de Cádiz’ hubiera escrito dentro de la historia del flamenco casi tanto como ‘La Perla de Cádiz’. En la conversación mantenida en el mes de mayo de 1997, Mariana continuó relatándonos otros aspectos de su vida profesional y el engaño al que fue sometida para que reiniciara su carrera flamenca.

- “Ya casada y con mi hija rondando los doce años, esta me dice que quería aprender los tanguillos de Cádiz con Conchita y Bendito. ¡Bueno, vamos p’allá! Pero Bendito que se las sabía toas, me dijo ‘Marianita ¿por qué no le cantas a la niña un poquito por alegrías? ¡Qué la niña tiene unos brazos preciosos! ¿Cómo voy a cantarle a mi hija si nunca lo he hecho pa bailar? ‘No te preocupes, que como tú tienes compás, puedes’ ¡Pues bueno! El guitarrista me escribió la letra de La Niña de los Peines de ‘Navarrico, que bien te pega la gorra…”, y le canté a mi niña.

Estando en estas, un día me dijo Conchita que le iban a hacer un homenaje en la peña de ‘La Perla’ y que si yo quería ir. Le contesté que sí, y allí, tan inocentemente que me presenté. Cuando oigo que Paco del Rio, que era el presentador, me anuncia como una artista de la tierra y no sé qué más, yo me quedé con las piernas colgando del patatús. ¡Total…! Que como pude me subí al escenario y canté por alegrías y bulerías. La peña se fue llenando de gente y gente… y yo no me podía imaginar que me habían montao una encerrona para que nuevamente cantara en público. Tanto insistieron que, al final, a pesar de mis treinta y tantos años, me metí primeramente a cantar en el grupo de baile de ‘Las Niñas de la Peña Juan Villar; me harté de cantar pa bailar. Más tarde, formamos un grupo de cante y baile entre Cádiz y Jerez. En este grupo yo le cantaba a Joaquín Grilo, que entonces empezaba su carrera.

Mariana Cornejo "Mariana de Cádiz" con su primo Manolo Canalejas
(foto de Pepe Pamos)
Ya metios en el 1985 me presenté al concurso por alegrías de mi tierra y me llevé el primer premio. Unos meses más tarde me presenté al de los tientos de Cádiz y también me llevé el primero. Aquello me animó más, y cuando cerraron la empresa de mi marío me dije que con los concursos podía sacar dinero. Más tarde me presenté al de Benalúa de Granada y lo gané igualmente. El primer premio de Huelva lo conseguí también. En el de Córdoba, el Nacional, me traje una mención especial. En 1987, en Mairena del Alcor gané también un premio. Luego nuevamente en Córdoba, en 1989, gané el de Enrique ‘El Mellizo’ y a punto estuve de ganar el de ‘Pastora Pavón. También en Paterna de la Rivera conseguí el de la petenera… ¡Yo qué sé…! Luego ya me quedé más tranquila y fue cuando comenzaron a lloverme los contratos; la casa de discos vino detrás mía, me hicieron las pruebas para los anuncios de televisión, aquellos de la lejía…”

Pregunta: ¿Por qué siempre la escuela de ‘La Perla’ y no la de ‘Canalejas’?

Respuesta: - “¡Por eso de ser mujer! Y la verdad es que el cante de ‘La Perla’ y Pastora Pavón me va mejor. Pero tengo que decirte que canto los villancicos de mi tío, las bulerías esas que dicen ‘Yo tengo una morena…’. Los cantes mineros que los decía como nadie. Quiero hacer un recuerdito de sus cosas. La verdad es que no como él porque era un peazo de artista, pero tengo ilusión en recordarlo.”

P: Creo que has tenido un sonoro éxito en Madrid ¿es verdad?

R: - “¡Sí! La verdad es que a Madrid he ido bastantes veces. A Fuenlabrada, Alcobendas, Alcorcón, al mismo Madrid concretamente en la peña ‘Chaquetón’ y ‘Casa Patas’… Pero este año he actuado en el Circulo de Bellas Artes y cierto es que a la gente le gusté mucho.”



P: En tu personalidad ¿Quién pesa más, ‘La Perla’ o Pastora Pavón?

Mariana de Cádiz en la Peña Flamenca de Jaén
R: - “¡Ay! ‘La Niña de los Peines’ ¡Por Dios! Con ‘La Niña de los Peines’ yo me muero, desde luego. Pastora ha sio la más completa cantaora que he visto. Qué bien cantaba toas las cosas y los cantes de Cádiz… ¡Una maravilla! Mi ‘Perla’ era otro estilo distinto, porque mi ‘Perla’ es lo más dulce del mundo. ‘La Perla’ era almíbar pura porque tenía la voz más fina y más bonita que Pastora, que la tenía más ‘cascá’ aunque era una peazo de cantaora que no se podía aguantar. Mi ‘Perla’ lo mismo pero distinto. Y mi ‘Paquera’ me vuelve loca también porque es un delirio. Con mi ‘Fernanda de Utrera’ y Bernarda ¡pa qué te voy a contar! Hay muy buenas cantaoras. En las que ya no están me reflejo. ¡Ah! También Adela ‘La Chaqueta’, que me gustaba con delirio como cantaba los cuplés y las colombianas.

P: ¿Antonio ‘El Chaqueta’?

R: - “¡Oh! ¿Antonio ‘El Chaqueta’? Ahí es donde está reflejao ‘Chano Lobato’ y tú sabes que la línea de ‘Chano’ es la mía, diremos. Entonces ‘El Chaqueta’ pa mí ha sío un monstruo cantando. Como hacía los trabalenguas… ¡qué cosa más bonita!”

P: ¿Y Aurelio, Manolo Vargas y Pericón?

R: - “¡No me hables! Yo he ido a muchas fiestas con don José María Pemán porque me llevaba Aurelio Sellé. También iba bastantes veces con Alberto Ríos ‘El Chato’, tendría yo catorce o quince añitos, y desde luego que me han enseñao mucho. Con Manolo Vargas no, porque se fue a Madrid. Con quien sí estuve fue con su hermano ‘El Cojo Peroche’; también con ‘El Niño de los Rizos’, que nos pasábamos unas juergas preciosas. Y ‘Pericón’, que yo iba a su casa porque mi madre era amiga de su mujer… Su hija Carmelita y Juan Jumas tenían delirio conmigo desde chiquitita. Era un cantaor completísimo también. Manolo Vargas era el que más me gustaba del mundo cantando por alegrías.”

Rafael Valera Espinosa

miércoles, 17 de enero de 2018

Memoria flamenca. JUAN VILLAR JIMÉNEZ ‘JUANITO VILLAR’ (I).

EN PARÍS SE APRECIA QUIZÁS EL FLAMENCO MAS QUE EN ESPAÑA.”

Juanito Villar entrevistado por Rafael Valera en la Peña Flamenca de Jaén
Nació en Cádiz en 1947, hijo de Juan Villar Mayo y Pilar Jiménez Pérez, dos excelentes intérpretes de los cantes de su tierra. Se inició en el cuadro "Los Chavalillos Gaditanos”. Seguidamente, destaca como cantaor de acompañamiento, con los grupos de "La Tati’, Manuela Carrasco, ‘Faíco’ y "El Güito", en giras y tablaos.

Vino a Jaén en varias ocasiones a los festivales flamencos, y un mes de mayo de 1997, para participar en la Semana de Estudios Flamencos dedicada a Juan Manuel Rodríguez Sarabia ‘Chano Lobato’. Antes, su fama le había impulsado a participar en la mayoría de los festivales de Andalucía, formando pareja con el prestigioso guitarrista jerezano José Cepero. De todo ello hablamos en la Peña Flamenca de Jaén.

Así lo presenté en la revista "Candil": "Seguro de sí mismo, convencido de su arte y con afán de mostrar sus cualidades, ‘Juanito Villar’, gaditano del barrio de La Viña, se arrellana en el sillón de la secretaría de ‘Candil’, antes de aposentarse en el escenario de la Peña Flamenca de Jaén, para mantener un diálogo fluido, interesante y pleno de matices flamencos.”

Pregunta: ¿Es en el seno familiar donde te hacen artista?

Respuesta: “¡Sí! Y todo porque vengo de casta de cantaores y de bailaores.”

P: ¿Quién era ‘La Gineta’?

R: “Era mi madre y cantaba. Bailaban mi tía Gertrudis, mis tíos ‘Manolito Cádiz’, ‘El Jineto de Cádiz’, ‘Curro de Cádiz’ y ‘Antonio de Cádiz’.

P: ¿Y tu padre?

R: “Mi padre era un trabajador del muelle de Cádiz que cantaba porque le gustaba, pero no era artista. De la familia solo he salido yo como artista.”

P: ¿Cuándo se descubre esa faceta tuya?

R: “Creo que desde chiquitito, pues en las bodas, en las fiestas, en los bautizos, allí estaba ‘Juanito Villar’ cantando. Cuando llegaba a mi casa… la paliza, porque no querían que cantara. Más tarde, me metí con ‘Los Chavalillos Gaditanos’.

P: ¿Quién montó el espectáculo de ‘Los Chavalillos’?

R: “La verdad es que no me acuerdo de quién montó aquello. Creo que se formó con los Coros y Danzas de aquella época. Luego iba a un sitio que le llaman el Balneario de la Palma, en Cádiz, donde hacían fiestas. Allí íbamos unos pocos como Mari Borrego, la hija del ‘Yorto’, esta última que cantaba también, y María Borrego que bailaba. Más tarde, comencé con mis comparsitas y chirigotas de Cádiz. Después, cuando terminé la mili, me metí en el tablao de Cádiz, y de allí a Madrid. Fue en la capital de España donde canté a todos los mejores bailaores y bailaoras que ha dao España. Le canté a ‘La Tati’, Manuela Carrasco, ‘Faíco’, ‘El Güito’, ‘Farruco’… Luego entré en ‘Los Canasteros’ de Manolo Caracol y me hice artista profesional, y a los festivales y a lo que salía.”

P: ¿Escuchaste en tu tierra a Manolo Vargas, Aurelio, ‘Pericón’…?

R: “¡Sí! A toa esa gente los he escuchao por suerte. Había en Cádiz una bodega enfrente de la gasolinera África y allí, concretamente, escuché a ‘Pericón de Cádiz’.”

P: ¿Y ellos te escucharon a ti?

R: “Me escucharon de niño y en mi casa principalmente. ¡Cómo te diría yo…! Había en mi casa una olla de frijones y allí se presentaban los flamencos. Porque los flamencos iban a ver a los flamencos. Y claro, como niño que era, pues me escuchaban cuando había una fiesta en la casa. Me acuerdo teniendo yo ocho o diez años que se presentó Manuela Vargas a las cinco de la mañana, y me levantaron con dos lagañas como dos huevos fritos, y me escuchó cantar.”

P: ¿Qué comentarios decían sobre ti?

R: “Pues comentaban que había un niño en Cai que cantaban que quitaba el sentío. Y mira por donde, cuando llegaron a Madrid ‘Trini España’ y ‘Faíco’, que por cierto montaron el número, como habían escuchao esos comentarios sobre mí, cuando llegué yo me arroparon de momento.”

P: ¿Con quién alternaste en ‘Los Canasteros’?

R: “¿Allí…? Con toos los artistas de la época, con too el mundo. Con mi compadre ‘El Güito’, con ‘Manolete’, con Mario Maya que entonces formaba parte del ‘Trio Madrid’ y quiso que yo le cantara, pero como vine pa carnaval, no pude cantarle por aquellas fechas.”

P: ¿Aquél flamenco era mejor que el de ahora?

R: “Yo no digo que fuera mejor o peor. Lo que sí digo es que si no aguantamos las raíces y no miramos por ellas, pienso que la cosa está distraída. Porque en realidad van quedando muy poquitos flamencos puros. Yo no discuto que todo lo que sea bonito y sea música de calidad pueda aportar algo al flamenco. Pero que las raíces no se pueden perder.”

P: ¿Se está acabando la cantera cantaora de la Tacita de Plata?

R: “¡No! ¡No! Eso que tú preguntas lo pensé yo hace ocho o diez años. Me parecía que no salían aficionaos en Cádiz. Pero me he dao cuenta que no, porque ahora hay un buen número de aficionaos que están cantando bien. Están Felipe Scapacchini, ‘El Gallito’, ‘El Niño del Parque’, ‘El Anillo’ y también su hermana, que es una niña que canta que quita la cabeza. No es que haya cantidad, pero los poquitos que hay lo están haciendo muy bien, y creo que van a llegar a figuras.”

P: Uno de tus éxitos más renombrados fue el que lograste en el Festival de Paris ¿Cómo surgió aquello?

R: “Fue porque iba con Manuela Vargas, y la realidad es que me encantó que Manuela me dijera que me fuera a París con ella. Aquello me contentó porque Manuela armó la revolución. Y es que por aquellos lugares se aprecia quizás el flamenco más que en España, desde mi punto de vista, porque aquí se toma como otra cosas más y allí viven por ello.

Luego tuve otro éxito apoteósico para mí que fue la Cumbre Flamenca de Madrid, porque lo que formé en esa II Cumbre Flamenca creo que no es normal, hasta el punto que esa actuación me lanzó definitivamente como cantaor de los festivales flamencos."


Rafael Valera Espinosa.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Crónica flamenca. CASTA Y SENTIMIENTO FLAMENCO EN ‘JOSE EL DE LA TOMASA’.


Alfonso Fernández Malo
Fueron y son amigos, y así se verificó el viernes en la Peña Flamenca de Jaén, durante el acto homenaje a José Giorgio Soto “José el de la Tomasa”, de la XXXII Semana de Estudios Flamencos que la entidad le ha dedicado al cantaor sevillano. Y fue otro sevillano de vivencias y medio crianza, de raíz torreperogileña, Alfonso Fernández Malo, el que supo expresar con sencilla prosa poética –la del pueblo, su pueblo- los aspectos más íntimos y señalados de la artística vida del abuelo jerezano de José, José Soto Loreto ‘Pepe Torre’, hermano del legendario ‘Manuel Torre’; de sus padres Manuel Giorgio Gutiérrez ‘Pies de Plomo’, y Tomasa Soto Díaz ‘La Tomasa’.

Muchas fueron las anécdotas y los recuerdos señalados en la glosa de Fernández Malo a ‘El Tomasa’. Bastantes los entresijos familiares artísticos relatados como el del apelativo ‘Pies de Plomo’, adjudicado de sopetón a su padre cuando pretendiendo a su madre subió a la azotea donde ‘Pepe Torre’ tenía gallos de pelea, y su futura suegra, al pisar el padre de José un pollo sin querer le espetó: ¡Lo pisastes, Pies de Plomo! Alfonso Fernández fue estableciendo las andanzas cantaoras de ‘Pies de Plomo’ por la Alameda de Hércules; los “jondos’ pellizcos siguiriyeros de ‘La Tomasa’, los avances flamencos del homenajeado tras su faceta de telonero del rock andaluz; sus éxitos y vicisitudes de recitales y estancias en los más ‘peregrinos’ lugares como la ciudad de Zamora, donde cantó en la Peña Amigos del Cante, con una temperatura exterior de siete grados bajo cero… Y, especialmente, los ratos vividos en comunión cantaora y tabernaria con gran número de famosos amigos, literatos, artistas del ramo, buscavidas y admiradores del flamenco y del creativo clan jerezano de ‘Los Torre’ afincado en Sevilla.

El de la Tomasa con Paco Cortés
En la contestación cantaora, ‘José el de la Tomasa’, con la prestante y virtuosa guitarra del granadino Paco Cortés, expuso por caña a compás de soleá por burlerías su admiración por el iliturgitano Rafael Romero “El Gallina”, rematada por soleá apola. En las soleares –por bulerías, a veces- José fue dejando la marca familiar de resonancias jerezanas por los aires del trianero Noriega, Alcalá por Juan Talega y la de Joaquín el de la Paula, para rematar con entrega tonal por Triana. Los cantes mineros los ofertó con recreación personal de la taranta-taranto de su tío abuelo Manuel Torre, musicalizando el estilo con alargamiento del melisma y manteniendo a la vez el sentimiento ‘jondo’ del cante. Donosura y gracia rítmica fueron los matices con los que desarrolló las cantiñas-alegrías con referencias de los grandes gaditanos como Enrique el Mellizo, Pericón o Manolo Vargas, estableciendo singularidad artística y aportaciones personales. En los fandangos –estilo que él defiende con pasión- mostró su enjundia y matices propios en el recuerdo de cantaores como Antonio el de la Calzá, José Méndez Bao ‘El Chato Méndez’, y principalmente por su tío-abuelo Manuel Torre.

Su lucimiento personal continuó por el estilo emblema con marca de la casta cantaora familiar como son las siguiriyas. Constatando su gran afición por el cante y su insistente estudio del mismo, José se metió directamente –sin salida, como suele ser habitual por el personalismo- con fuerza y entrega a recordar el tratamiento que de Tío Manuel ‘Cagancho’ ofertó en su día Juan Fernández ‘Talega’. En la misma tesitura serena y ‘jonda’ del cante nos recordó la personalidad del porteño Tomás Fernández Vargas ‘El Nitri’, para finalizar con el aire del gaditano ‘Curro Durse’. Finalizó con un amplio repertorio de bulerías, en las que su personalidad e influencias de su casta cantaora, fueron las mejores premisas para el disfrute de los aficionados.

Como sorpresa de la noche, su nieto Manuel Giorgio de diecisiete años, estableció prestancia, conocimiento, ‘jondura’ y reposo en las soleares de Alcalá por Joaquín el de la Paula y su sobrino Juan Talega, así como por las del trianero ‘Noriega’.


Rafael Valera Espinosa 

martes, 24 de enero de 2017

Crónica flamenca. SIGUIRIYAS Y SOLEARES MARCAN EL ARTE DE AROA CALA.

Desde que el alumno de Francisco Ortega Vargas “El Fillo”, el porteño Tomás de Vargas Suárez “Tomás El Nitri”, autentico ídolo de Antonio Mairena, nacido en el Puerto de Santa María a comienzos de la segunda mitad del siglo XIX, el bello y famoso pueblo de Cádiz ha venido ofertando categoría cantaora a través de artistas como Antonia García Moreno “La Obispa” (l886), Pedro Niño "El Brujo", Antonia "La Coquinera", Luisa "La del Puerto", José Reyes "El Negro", los romanceros flamencos Alonso, Juana y Dolores "Los del Cepillo", sin olvidar a los más jóvenes Ramón "Orillo" o "Pansequito”, etc. En la actualidad, hay otros muchos entre los que destacan las hermanas Nazaret y Aroa Cala.

Para conmemorar la institucionalizada Fiesta de San Antón de la Peña Flamenca de Jaén, la entidad organizó el pasado viernes, 20 de enero, un recital de Aroa Cala, la cual estuvo acompañada por la guitarra de otro porteño –este de Puerto Real- como es Miguel Ramos, prestante en su sonido flamenco, comedido y siempre ofertando las tonalidades que le requirió su acompañada. El inicio del mismo lo efectúo con potencia tonal y adecuada melodía por la conocida malagueña atribuida a la unionense Concha ‘La Peñaranda’, enlazando con sensibilidad la rondeña de Rafael Romero “El Gallina”, y rematando con fuerza por la rondeña clásica de Málaga. En las soleares estableció los recuerdos creativos por Alcalá de Guadaira de Enrique ‘El Mellizo’, resonancias de Fernanda de Utrera con influencias ‘maireneras’, más ecos de Fernanda por el personalismo de ‘La Serneta’ con entrega y potencia final, para rematar en la última tesitura citada por el jerezano ‘Juaniquín de Lebrija’. Sus cantes por cantiñas-alegrías tuvieron matices personales y reposados ecos de Manolo Vargas, cierta estentoreidad en las alegrías, adecuado acercamiento a la personalidad de Pastora Pavón, y un final de juguetillo por el estilo en los aires de Pericón de Cádiz.

Mas, como casi siempre suele acontecer, fueron las siguiriyas las que marcaron su prestancia cantaora acometiendo el estilo con salida quejumbrosa, continuando con solvencia y conocimiento por su paisano Tomás ‘El Nitri’; posteriores formas cantaoras ‘maireneras’ en el recuerdo del jerezano Juan Junquera, y un entregado y potencial remate por la siguiriya que primeramente grabara ‘El Gallina’ con matices de Silverio, recreación posterior de Juan Junquera y aportaciones de Antonio Mairena, inicio con ecos de ‘El Planeta’ y remate por las resonancias de María Borrico.

Complementó  el repertorio con los aires más asequibles de la zambra caracolera, derivación a los tangos con ubicaciones en Triana, posteriores ecos de ‘La Pirula de Málaga’, con resonancias de los del monte granadino, resaltación de la creatividad de La Niña de los Peines, y ciertos matices de la comarca utrerana. Finalizó con un amplio recorrido de bulerías por Jerez, formas musicales de Francisca Méndez Garrido  ‘La Paquera’ por copla flamenca; acercamiento a Cádiz por el personalismo del alcalaíno Manolito el de María, finalizando con una mezcla de romance por bulerías en los tonos de Fernanda de Utrera, también de su hermana Bernarda, y nuevamente  bulerías por ‘La Paquera’. Concluyó su recital con fandangos de corte caracolero con evocaciones de Francisca Méndez, Enrique el Almendro a través de Manolo Caracol, de Antonio el de la Calzá y las aportaciones de José el de la Tomasa, y un potencial y entregado recuerdo de Rafael Ramos Antúnez ‘El Niño Gloria’. Remató con un bis fandanguero por la Huelva de Alosno, con homenaje a José Rebollo establecido con singularidad por los ecos de Paco Toronjo.

Rafael Valera Espinosa     

miércoles, 11 de abril de 2012

Crónica. COMPAS Y RITMO SALINERO EN DAVID PALOMAR

Cádiz siempre se ha distinguido en general por la gracia, viveza, alegría y desenfado de sus gentes. En el flamenco lo ha establecido por su primigenia creación, por sus jondos y emocionados sentimientos, y también por estructurar el compás y el ritmo de los estilos como los mejores. De ahí que su escuela cantaora representada por artistas –no quiero citar a las numerosas figuras creadoras que no han grabado- de la talla Aurelio Sellé, Manolo Vargas, Pericón de Cádiz, y los más cercanos Beni de Cádiz o Chano Lobato, hayan marcado la esencia cantaora y festera de su tierra.


David Palomar representa a la última generación gaditana que se arroga con prestancia la continuación de la escuela citada. Todo su repertorio flamenco (su final fue algo cupletero) lo basó en los estilos que representan las cadencias, ritmos y companses empleados por sus admiradas y citadas figuras. En las bulerías iniciales con letras alusivas a las chuflillas de su tierra, recordó con personalidad propia a maestros como Ignacio Ezpeleta, Manolo Vargas y Pericón de Cádiz., manteniendo con soltura la aludida prestancia del ritmo y el compás.

Las siguiriyas las abordó con la dificultad que supone evocar a un maestro como Antonio Mairena por la creatividad primera del porteño Tomás el Nitri, progresando en resolución tonal hacia el jerezano Tío José de Paula con entremezcla de las improntas artísticas de Tía Aníca La Piriñaca y Mairena, ofertando después el jondo sentimiento del estilo por la creatividad de Curro Durse con aproximaciones tonales a Manuel Agujetas, para establecer un resolutivo final por la cabal de El Fillo.

En las cantiñas-alegrías volvió a constatar su cuna natal con el posicionamiento en los ritmos y compases de Pericón de Cádiz establecidos con conocimiento y singularidad artística, para seguidamente demostrar lo primigenio de la jota gaditana en la conformación de este grupo de cantes, y volver a resaltar el compás y la gracia que por aquí marcaron Aurelio Sellé y Chano Lobato. En las continuadoras malagueñas, David quiso igualmente establecer su inquietud musical por encontrar nuevos aportes con el recuerdo de la creatividad de su comprovinciano Francisco Lema “Fofosforito”, mas edulcorando la melodía con ciertas aproximaciones a Morente y determinada falta de estructura melódica por evocar los barrocos melismas del granaíno; mejor y más centrado estuvo en la de su paisano Enrique el Mellizo por las resonancias de Aurelio.

En cuanto a las soleares, Palomar concibió un recorrido que favorecía la adecuación rítmica del estilo, así como sus condiciones tonales. Comenzó por Juaniquín de Lebrija para establecer los ecos de Curro Frijones con tonos de Agujetas y poder meterse de lleno en Enrique el Mellizo, seguidamente se subió a los matices trianeros de Ramón el Ollero, para descender hacia la especial y campesina personalidad de El Chozas de Jerez  y finalizar por su paisano Paquirri el Guanté. En los tanguillos reiteró el establecimiento de las personalidades de Chano Lobato y Pericón de Cádiz, principalmente. Y en las bulerías se olvidó del acelerado ritmo de su tierra para centrarse en los ecos de Jerez y ciertas modernidades de Pansequito del Puerto, así como puesta en escena de Beni de Cádiz, con coplas que se adaptan poco al ritmo y compás del estilo.

Buen recuerdo el establecido de Diego el del Gastor por la guitarra de Ricardo Rivera, con fases en las que demostró cierta sensibilidad musical y determinado virtuosismo, a la vez que se acoplaba con precisión en el diapasón y cierta búsqueda de nuevos argumentos musicales con su acompañado.
Rafael Valera Espinosa
Presidente de la Peña Flamenca de Jaén
Flamencólogo