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martes, 26 de marzo de 2024

17.º Concurso Nacional de Guitarra Flamenca para Jóvenes Intérpretes 2023

El gaditano Pablo Heredia gana el XVII Concurso de Guitarra Flamenca para Jóvenes Intérpretes.

Los premiados

Una veintena de músicos se han presentado a este certamen organizado por la Peña Flamenca de Jaén y la Diputación Provincial, que ha repartido 6.000 euros en premios.

El gaditano Pablo Heredia gana el XVII Concurso de Guitarra Flamenca para Jóvenes Intérpretes | Toda la MúsicaPablo Heredia, de Puerto Real (Cádiz), ha logrado el primer premio del  XVII Concurso de Guitarra Flamenca para Jóvenes Intérpretes organizado por la la Diputación Provincial, con la colaboración de la Peña Flamenca de Jaén.

Una veintena de músicos se han presentado a esta edición, que ha repartido un total de 6.000 euros en premios.

De hecho, el máximo galardón de este certamen está dotado con 3.000 euros, la grabación de un disco y un concierto patrocinado por la Peña Flamenca de Jaén.

El palmarés de este concurso lo han completado el zaragozano Aarón Jiménez “El Cherry”, que ha ganado el segundo premio y los 2.000 euros correspondientes, y el granadino Pablo Campos, quien ha obtenido el tercer premio, dotado con 1.000 euros.

Los ganadores del XVII Concurso Nacional de Guitarra Flamenca para Jóvenes Intérpretes 2023

El jurado

El jurado –encabezado por el presidente de la Peña Flamenca de Jaén, Alfonso Ibáñez, y conformado como vocales por los guitarristas Miguel Ángel Calahorro, Antonio Gómez y Alejandro Hurtado, y por la musicóloga Ana Encarnación Pérez de Tudela– ha valorado la interpretación de los tres finalistas, que han tenido que tocar cada uno de estos palos del flamenco: soleá, bulerías, alegrías, tangos, seguirilla, soleá por bulería, guajira, farruca, serranas, zambras y zapateado, por un lado, y malagueña, granaína, tarantas, minera y rondeñas por el otro.

La vicepresidenta segunda de la Diputación en funciones, Pilar Parra, ha asistido a la final de este certamen, que ha tenido lugar en la sede de la Peña Flamenca de Jaén y ha contado con el tocaor Paco Cepero como artista invitado.

“Hemos disfrutado de una gran final como colofón a un certamen que hemos recuperado después de varios años con el objetivo de fomentar la afición a la guitarra y al flamenco, en especial, entre los más jóvenes”, ha señalado Pilar Parra.

De la veintena de músicos inscritos en esta edición, 10 jóvenes intérpretes: Javier Arcos (Manilva/Málaga); Pablo Campos Triguero (Granada); Miguel García “Repollo” (Villacarrillo/Jaén), Antonio Gómez (Córdoba), Pablo Heredia (Puerto Real/Cádiz), Laura Calderón (Córdoba), Aarón Jiménez “El Cherry” (Zaragoza), Juan Llorente (Mula/Murcia), Jonathan Martínez, “Jony Martínez” (Baza/Granada) y Víctor Molina (Orce/Granada), han participado en las semifinales celebradas los días 28 y 29 de junio como antesala de esta gran final.

Nota de prensa completa

El gaditano Pablo Heredia gana el XVII Concurso de Guitarra Flamenca para Jóvenes Intérpretes | Toda la Música

Cartel promocional de esta edición

El gaditano Pablo Heredia gana el XVII Concurso de Guitarra Flamenca para Jóvenes Intérpretes | Toda la Música

NdeP – Sección de Información y Comunicación
Diputación Provincial de Jaén

martes, 23 de enero de 2018

Memoria flamenca. JUAN VILLAR JIMÉNEZ ‘JUANITO VILLAR’ (y II).

 “SI PERDEMOS LAS RAÍCES DEL FLAMENCO ¿A DÓNDE VAMOS?”

Me rememoraba ‘Juanito Villar’ sus éxitos en París y muy especialmente su admiración por el público francés, al cual consideraba como más serio y amante de nuestro arte que el de la propia Andalucía. También me remarcó el orgullo que poseía de haber triunfado en la ‘Cumbre Flamenca de Madrid’, así como los logros artísticos y de popularidad conseguidos con el acompañamiento de la guitarra del jerezano Paco Cepero, guitarrista en boga en aquél tiempo, no solo por sus excelencias de tocaor acompañante, también por su capacidad poética para componer letras, quizás no tanto flamencas pero sí de éxito musical. Y por ahí continuamos el diálogo.

Pregunta: ¿Qué paso con la pareja festivalera formada por Juanito Villar y Paco Cepero?

Respuesta: “La verdad es que no existía una unión tan estrecha como se ha querido ver. Lo que si es cierto es que casi todos los discos que tengo grabados los he hecho con él. También sucedió que en aquella época a mí me salieron los festivales estando en Madrid, y Paco era un tocaor que entraba en todos ellos y por tanto mantuvimos una buena compenetración. Luego yo me viene a Cai y Paco se quedó en Madrid. Y desde entonces llevo veinte años con el ‘Niño Jero’.”

Pregunta: ¿Influencia el guitarrista al cantaor?

Respuesta: “Siempre el consejo de las personas que saben de flamenco es bueno. Para mí fue satisfactorio encontrarme con Paco en Madrid y grabar con él, porque siempre me ha dao consejos buenos. Yo entonces era muy joven y estas cosas se agradecen, y claro, quieras o no, cierta influencia sí que admites.”

¿Pregunta: Hasta incluir estribillos en las bulerías?

Respuesta: “¡Sí! Paco canta a coro en ciertas grabaciones mías.”

Pregunta: ¿Y eso no es comercialidad?

Respuesta: “Bueno, eso sí es comercial, no tiene pureza. La pureza es otra cosa y las casas discográficas han hecho su presión por narices; si querías grabar había que entrar por el aro. Ellos te pedían una o dos cosas comerciales y lo demás lo que tú creías conveniente.

Pregunta: Continuando con las influencias ¿quién ha sido la figura que más te ha llegado?

Juanito Villar (foto de Pepe Pamos)
Respuesta: “A mí quien más me ha llegao ha sido Manuel Ortega ‘Caracol’, que ha sio el cantaor que más me ha gustao. Afortunadamente estuve con él en ‘Los Canasteros’ y me llamaba el ‘Pablito’ por mi tío ‘Pablito de Cádiz.”

Pregunta: ¿Cuál es el estilo que más te gusta?

Respuesta: “A mí me gustan toos. Aunque dependiendo del momento, el horario y el sitio, canto unos o canto otros.”

¿Pregunta: ¿Qué opinas de ‘Chano Lobato’?

Respuesta: “Que ha sío un monstruo, que sigue siendo un monstruo y que seguirá siendo un monstruo hasta que exista. Cuando ya no exista, igualmente seguirá siendo un monstruo.”

Pregunta: ¿El flamenco actual tiene futuro? ¿‘El ‘tú me camelas…’ es el futuro?

Respuesta: “¡Para mí no! Lo que pasa es que si nos olvidamos de los cánones del flamenco, aquí solo habrá grupos y, como bien dices imperará el ‘tú me camelas’. Si perdemos las raíces del flamenco ¿A dónde vamos?”

Pregunta: ¿Se puede hoy crear algo como una soleá o una siguiriya?

Respuesta: “Soleares o siguiriyas no se pueden crear porque eso está ya too creado. Se puede cantar mejor o peor, pero crear una siguiriya nueva no lo entiendo. Y desde luego, el flamenco, que conste, no está muerto. Todavía quedan ejemplares cantaores que aún podemos dar mucho de sí.”

Pregunta: ¿Y los nuevos instrumentos para acompañar el flamenco?

Respuesta: “Hay que tener en cuenta que el flamenco es una música y esta música los cantaores la realizamos con la garganta. Es posible que algunos instrumentos sean factibles; no olvidemos que ‘Caracol’ cantaba por siguiriyas, por soleá o por zambra y se acompañaba de un piano. Lo que hay que tener en cuenta es que no se pueden meter instrumentos por meterlos. Lo que no se logrará nunca es que un instrumento –quizá por soleá o por siguiriya, si- te ponga el vello de punta.”

Pregunta: ¿Por qué se están perdiendo los festivales?

Respuesta: “Pues porque los ayuntamientos están tiesos. El que organiza particularmente le cuesta cuatro o cinco millones de pesetas. Eso no hay persona que lo aguante si no existe un recinto lo suficientemente amplio para que el público asistente compense los gastos.”

Pregunta: ¿Se van a imponer los teatros?

Respuesta: “Es que pienso que es ahí donde se valora al verdadero artista?

Pregunta: ¿No puede resultar algo frio?

Respuesta: “¡Para mí no! Porque en el teatro hay un respeto que no se da en los festivales, ni en otros sitios.”

Pregunta: ¿Crees que las peñas velan por el flamenco?

Respuesta: “Pienso que algunas están luchando por el flamenco y que otras van a lo suyo nada más, y a tener a cuatro amigos jugando al dominó, que esto último es lo que matan a las peñas.”

¿Pregunta: Entonces no hay futuro en las peñas?

Respuesta: “Futuro hay poco.”

Pregunta: ¿Se acabará el flamenco?

Respuesta: “Si los que sabemos un poco de esto no recibimos un poco de apoyo, sí que se acabará.”

Pregunta: ¿Qué opinas de Pastora Pavón?

Respuesta: “¡Qué ha sio única!

Pregunta: ¿Y de Manuel Torre?

Respuesta: “¡Igual!

Pregunta: ¿Don Antonio Chacón?

Respuesta: “¡También! Todos han sio maestros de esto.”

Pregunta: ¿Y Tomás Pavón?

Respuesta: “Como cantaba Tomás han cantao muy poquitos.”

¿Pregunta: Y ‘Camarón’?

Respuesta: “‘Camarón’ ha sio un monstruo en estas décadas.”

Pregunta: ¿Qué opinas de la guitarra flamenca de la actualidad?

Respuesta: “Qué hay muchos guitarristas. Dos millones de ellos mu rápidos. Tocar con pureza hay muy poquitos. No se puede coger la guitarra y comérsela, hay que saber acompañar a los demás.”

Pregunta: ¿Y el baile como lo ves?

Respuesta: “Qué está pegando muy fuerte y que no todo el mundo baila con pureza. Quien sí baila con pureza es el nieto de ‘Farruco’. Es un chiquillo que tiene mucho futuro. No es que vaya a superar al abuelo, porque éste tiene un estilo y una personalidad inigualable, pero sí que tiene mucho futuro.”

Pregunta: ¿Se está perdiendo en el baile la masculinidad en el hombre y la feminidad en la mujer?

Respuesta: “Yo pienso que sí. Se están cambiando los papeles ¿Si hablamos de baile flamenco? ¡Lo hablamos! No quiero realizar comparaciones porque estas son odiosas. Como bailaba ‘Faíco’, ‘Farruco’, o ‘El Güito’, yo no veo bailar a nadie hoy. Ese baile era flamenco puro, hoy no se ve esa pureza. Eso de que un hombre baile con una bata de cola… ¡Ya está bien! ¿Cuándo se ha visto un bailaor con una bata de cola o con medio cuerpo descubierto? ¡Nunca!

Pregunta: ¿Las academias tiene la culpa?

Respuesta: “Es que hay muchas clases de academias y poquitas buenas. Pasa como con todas las cosas.”


Rafael Valera Espinosa

lunes, 16 de octubre de 2017

Por soleá. FESTIVAL “PEPE POLLUELAS” 2017.

El próximo día 20 de octubre, viernes, a las nueve y media de la noche se celebrará el XXVII Festival Flamenco “Pepe Polluelas”. Casi tres décadas ininterrumpidas de flamenco anual en esta tierra capitalina, gracias al patrocinio del Excmo. Ayuntamiento de Jaén ¿Por qué tan pocos años en relación con otros acontecimientos flamencos? podrán preguntarse los aficionados. Mas, todo tiene su explicación.

Presentación del cartel
De izquierda a derecha: Alfonso Ibáñez (secretario), Rosa M. Povedano (autora del cartel),
Isabel Azañón (concejala), Rafael Valera (presidente) y Vicky Romero (cantaora)
En el año 1975 –la de este año según su historia sería la 42 edición del festival-, la Peña Flamenca de Jaén incentivada por el auge de estos espectáculos flamencos, inició en el Auditorio de La Alameda las denominadas “Reuniones Flamencas de Jaén”, por aquello de no catalogarlas como festivales y significarse de otra forma para ser más reconocido. En las mismas actuaron los mejores de su tiempo: Tía Aníca “La Piriñaca”, Terremoto de Jerez, Diego Clavel, José Menese, Rafael Romero “El Gallina”, Manuela Carrasco, El Lebrijano, Morao de Jerez, Paco Cepero, Rosario López, Carlos Cruz, etc. Esta iniciativa solo tuvo dos ediciones por mor del fracaso económico, la afición jiennense no respondió con su asistencial apoyo. La entidad flamenca capitalina contó en aquel momento con el apoyo de la Caja Rural de Jaén, que sufragó las pérdidas.

Con la institucionalización de los ayuntamientos democráticos, y la reivindicación social que en aquel tiempo supusieron las letras flamencas y determinados cantaores, este tipo de acontecimientos se propagaron por toda la comunidad andaluza. Y Jaén no fue menos. El concejal José Montané retomó el envite y se comenzó con las “Noches flamencas de la Alameda”, las cuales se celebraban en las fiestas de la Virgen de la Capilla, en Junio, por aquello de intentar solventar lo de la asistencia.

Nos acercamos  al año 1990, y siendo alcalde Alfonso Sánchez Herrera, este propuso a la Peña que el festival se denominara “Pepe Polluelas”, con el afán de reivindicar al artista jiennense, y por la admiración y amistad que el máximo edil sentía por José Ruiz Pérez. Y así continuamos con la entonces nueva denominación del acontecimiento flamenco capitalino: Festival Flamenco ‘Pepe Polluelas’. No es menester señalar que por el evento han pasado las mejores figuras de cada época, pues los jiennenses siempre han demostrado su conocimiento de nuestra cultura.

Esta XXVII edición del “Polluelas” incide en la tarea de ofrecer el arte de artistas consagrados y de jóvenes con proyección de éxito. Vicente Soto ‘El Sordera’, es uno de los cantaores de más raigambre jerezana en la actualidad, dominador de un amplio repertorio y con matices ortodoxos y heterodoxos de raíz. María Fernández ‘María Terremoto’, representa la continuidad cantaora de su jerezano abuelo Fernando Fernández ‘Terremoto de Jerez’. Vicky Romero constatará su poderío tonal y su enciclopedismo, su formación en las escuelas catalanas con reminiscencias andaluzas y jiennenses. Y Darío Chica adecuará su progresión hacia una profesionalización más prestante en nuestro arte.

Y, sobre todo, rogaremos a los artistas que se ‘PONGAN FLAMENCOS’ cuando se posicionen en el escenario del Teatro Darymelia para disfrute de los aficionados.


Rafael Valera Espinosa

lunes, 6 de marzo de 2017

Por soleá. HIJOS PREDILECTOS Y MEDALLAS DE ANDALUCÍA.

La curiosidad mata. Leída la noticia de los galardonados en este último 28 de febrero, como personajes eméritos de los premios de nuestra Comunidad Autónoma Andaluza, y sopesado el número de tres representantes del flamenco en la concesión de medallas de Andalucía, mi persona se enalteció de satisfacción. ¿Cómo es posible? ¿Tres artistas flamencos en el reconocimiento oficial andaluz? Si éste 2017 ha procurado tal éxito con artistas como Paco Cepero, Arcángel e India Martínez ¿Qué no habrá sido en anteriores ocasiones?

Consulta inmediata a las hemerotecas por la red y comienzan los desengaños. El primero y por actualidad, comprobar que India Martínez lo ha sido por la denominación de cantante ¿Y sus magníficos inicios flamencos? ¿Es más popular Miguel Poveda (que por cierto recibió su mellada en 2012, y lo alabo por su trayectoria flamenca, aunque haya nacido en Cataluña) o Enrique Morente (que la obtuvo tardíamente en 2015) por sus últimos montajes que se alejan sucintamente del flamenco? ¡No! Y hay que ser valientes.

El segundo ha consistido en la comprobación de que en la otorgación de los reconocimientos también han existido categorías. Ejemplos: ¿Se puede considerar como acertado que a Cristina Hoyos (1991) y ‘Camarón de la Isla’ (1993) se les otorgaran la medalla oro de Andalucía, y a ‘Paco de Lucía’ (1988), Mario Maya (1986), ‘Manolo Sanlúcar’ (1990), Fernanda y Bernarda de Utrera (1994), ‘Chano Lobato’ (1996), o Carmen Linares (1997), la de plata? ¿Quiénes han sido los atrevidos para establecer cual es más o menos artista? ¡El arte no tiene ni medidas ni escalafones! ¿Quién es mejor, Vivaldi, Bach, Händel, Mozart, Beethoven, Schumann, Chopin…?

El tercero de los desengaños –y posiblemente esté en un error y no conozca los argumentos porque no me he leído los decretos correspondientes- es comprobar el por qué medalla de oro a la Cia. Sevillana en 1994, si como entidad empresarial –así lo pienso- ha desarrollado una buena labor en nuestra comunidad mediante el cobro establecido de su gestión ¿Por realizar su trabajo bien remunerado se merece tal galardón? Todos los trabajadores de esta tierra andaluza que hemos debido cumplir con nuestra asistencia y cometidos asignados en nuestro centro de trabajo ¿también deberíamos tener nuestra medalla? La misma es y ha sido cobrar nuestra nómina como Sevillana sus recibos, y punto.

Y continúo. ¿Por qué los clubs deportivos Sevilla (2005) y Betis (2007) han sido reconocidos con su medalla de Andalucía,  y no el resto de grandes e históricos clubs del futbol de nuestra región como el decano de España, el Recreativo de Huelva, también el Málaga, el Real Jaén, el Almería, el Córdoba, el Cádiz, el Granada, el Linares, el Lucena, el Jerez… y sigan la cuenta? Cierto es que alguien con criterio imparcial estableció en 1998 que las categoría debían de zanjarse y equiparar por igual los reconocimientos, y zanjó lo de las medallas de oro y plata por “Medallas de Andalucía”.

Continuaré con más agravios.

Rafael Valera Espinosa

martes, 31 de enero de 2017

Por soleá. EL CANTE, BASE PRIMORDIAL FLAMENCA (y II)

La semana pasada recuperaba la sentenciosa declaración de Manuel Moreno Jiménez ‘Morao de Jerez’: “No entiendo por qué tiene tanto protagonismo el baile”. Y he de reiterar su siempre  actualizada visión de nuestro arte. Mas, hemos de considerar que los tiempos han cambiado. Cierto que el cante siempre ha sido el impulsor del progreso de esta universal música. Hay que tener en cuenta que un cantaor con un guitarrista flamenco han podido siempre estar en cualquier rincón de nuestra geografía –hasta en los tiempos más antiguos de nuestro arte- y ofertar un espectáculo flamenco de categoría sustanciosa. La historia de la guitarra flamenca –sin el cante- por sí sola ha estado huérfana hasta que Paco de Lucía monta sus espectáculos en los que él es el protagonista, el cantaor se subordina a ser el vocalista del grupo (adecuado ejemplo fue su hermano Pepe de Lucía), el bailaor es otro componente más del mismo, y además incorpora el cajón de Rubén Dantas y otros instrumentos como el bajo eléctrico, el saxo o la flauta flamenca, en función de su creatividad musical. Por otro lado, el baile siempre ha necesitado y necesita de cantaores, guitarristas, escenografías y aforos para establecer un adecuado espectáculo.

Matilde Coral
Todo ha cambiado y progresado, en función de los aspectos económicos y, muy concretamente, por la popularidad que el flamenco ha venido estableciendo como universal cultura del pueblo andaluz. Las academias de baile se han ido multiplicando, la creación de recintos se han institucionalizado, y la afición se ha ido incrementando sobre esta disciplina, entre otros aspectos porque generalmente muchos aspirantes pueden intentar ser destacadas figuras sin quemarse en un escenario formando parte de un grupo de baile triunfador o no. El cantaor o tocaor ‘alante’ –como decía ‘Chano Lobato’- debía y debe de tener la suficiente calidad para progresar como artista en el difícil mundo del flamenco. 


Farruco
Las academias de cante son minoritarias –por no citar casi irrelevantes-; las de guitarra –gracias a los conservatorios- son más numerosas, mas no tanto como debieran para que sobresalieran con la calidad de autodidactas y sonoros nombres como el citado Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Paco Cepero, Enrique de Melchor, Antonio Carrión, etc.; y las de baile existen a millares porque varias composiciones de figura bien estructuradas, tres o cuatros pasos de baile, algunas que otras simples coreografías y medidas del escenario, son realizadas por incipientes aficionadas/os con determinadas virtudes flamencas, sin llegar a destacar como cualificadas/os para ostentar la versatilidad flamenca de, insisto, autodidactas como Eduardo Serrano “El Güito”, Mario Maya, Antonio Montoya “Farruco”, Matilde Coral,  Antonio Gades, Milagros Mengibar, Manuela Carrasco, “El Mistela”, Javier Latorre, Blanca del Rey, Isabel Bayón… y no sé cuántas/os más.

Los concursos siempre destacan a los ganadores del cante, aunque en los últimos tiempos también a los del baile y la guitarra. Mas, a la pregunta ¿quién ha ganado el concurso…? siempre figura el cantaor. ¡Qué razón tiene ‘El Morao’!

Rafael Valera Espinosa

lunes, 28 de noviembre de 2016

Memoria Flamenca. ANTONIO RANCHAL Y ALVAREZ DE SOTOMAYOR (y II).

“HAY QUIEN DICE QUE PASTORA PAVON ERA DE LUCENA.”

Antonio Ranchal (fotografía de Pepe Pamos)
Antonio Ranchal y Alvarez de Sotomayor no era optimista en aquel comienzo de 1993 por el desarrollo que estaban tomando los festivales flamencos. A él no le cuadraba mucho la serie de innovaciones y grandes espectáculos que se estaban montando, aunque no los criticaba. Era la época en la que “Chiquitete” flirteaba con arreglos musicales de Paco Cepero que se inclinaban más por flamenco casi ‘acupletao’ -¿se acuerdan de aquellos tangos con letra que reiteraba en su estribillo “Te quiero niña te quiero…”-, lo que produjo su posterior paso a la copla; los montajes de Enrique Morente, las adaptaciones de Juan Peña “El Lebrijano”, la “Leyenda del tiempo” de Camarón, etc. Tenía sus miedos ante el olvido que pudiera significar no recordar las raíces del arte que había aprendido junto a grandes maestros, como Antonio Mairena. La entrevista la seguí enfocando hacia una evaluación personal de los acontecimientos artísticos que estábamos viviendo por aquellas fechas.

Le inquirí a que me explicara si los festivales de esa última época no habían sido positivos para el flamenco.
-  “Llevamos una época que no han sido positivos. El cante hay que pararse para escucharlo en silencio… hay que tener una afición muy grande para apreciar lo que es. Muchos van a los festivales a beber, a distraerse, al palmoteo… No quiero decir que el fandango sea un cante chico o grande; no considero a los cantes ni chicos ni grandes, los cantes los hacen los cantaores, y estos nacen y después se hacen, tienen que aprender. Los que hemos tenido la suerte de aprender donde se sabía de cante y se escuchaba cante puro, sabemos la garantía que esto supone. Ahora en los festivales se cantan muchos fandangos.”

Yo conocía su pasión por el cante cordobés, por el de su tierra, sus cantaores, y por la figura de Antonio Fernández Díaz “Fosforito”. Le pedí que me hablara de él.
- “Ha sido un cantaor maravilloso. Todo lo que ha tocao lo ha hecho con mucha pureza, con énfasis, con los matices y las cadencias de cada tercio, con sus melismas… Tiene una voz muy flamenca y para mi gusto es un cantaor maravilloso.”

¿Y Cayetano Muriel?
- “Cayetano Muriel era un hombre excepcional. Cayetano era una maravilla en todo, en voz, en estilo… Cayetano era un cantaor general, lo cantaba todo. Sin embargo, de esos cantes de Córdoba paraos, senequistas, con enjundia, con seriedad, él tenía algunos; no habría que ir a la fuente de Cayetano para beber los cantes puros de Córdoba. Se le podían coger algunos, pero no todos.”

¿Conoció a José “El Seco”?
- “¡Sí! Se llamaba José Bedmar Contreras y a mí me gustaba como cantaba. No lo escuché mucho, lo que sí hacíamos era charlar juntos. El venía a verme todos los domingos por la mañana para tomar café. Cambiábamos impresiones y, aunque me preguntaba cosas, yo también le preguntaba a él. Era un aficionao muy grande, muy bueno… En su época había unos cantaores muy grandes, y yo creo que él se quedaba un poquito atrás. Hay que reconocer que en su tiempo estaban Chacón, Juan Breva, La Niña… Tenía la voz muy flamenca, pero hay que reconocer que aquella época era de cantaores grandes. Y para todo hay que tener suerte en la vida. Sale un cantaor en una época de crisis de artistas y arma la revolución, luego te paras a analizarlo y no es lo que… ¡Pero como sale en ese momento crítico…!”

¿Y a “Navajitas”, lo conoció?
- “¡No! No llegué a conocerle. A quien si he conocido fue a Pepe Lora, que ha fallecido recientemente. Era muy puro en su soleá y en las alegrías de Córdoba. Yo tenía un amigo que fue muy puro también y de quien cogí las alegrías de Córdoba, que se llamaba Juan Antonio ‘El Merce’. Le decíamos “El Merce” porque era cojo y se mecía mucho andando, y en vez de decirle ‘El Mecedora’, le llamábamos ‘El Mercedora’. Juan Antonio era sobrino del dueño del Hotel Simón de Córdoba y cantaba muy bien las alegrías de mi tierra. También se las escuché a ‘El Automoto’, al ‘Carabaña’… Todos los que había en Córdoba cuando yo fui al servicio militar. Como yo era pernocta, cuando salía del cuartel me iba a escuchar a todos estos cantaores, y a ellos le gustaba escucharme a mí porque querían oír los cantes de Lucena. Yo llevé cantes de Lucena a Córdoba y me traje cantes de Córdoba a Lucena.”

¿En la historia del flamenco se hace justicia con Córdoba?
- “¡Rotundamente no! Pero no se hace justicia con Córdoba porque ha sido siempre una capital muy seria, y, al mismo tiempo muy desidiosa para el tema del cante. Córdoba no ha tenido bullanguería, y como no ha sido bullanguera y sí ha tenido prestancia cuando ha llegado la hora de echar los cuatro cantes p’alante, pues no se ha hecho justicia con Córdoba. Y con los cantes de Córdoba menos todavía. Córdoba no ha dado tantos cantaores como lo ha hecho Sevilla, pero cuando ha dao uno ha dao la verdad. Lo mismo ha ocurrió con los toreros, cuando ha dao uno lo ha dao de veras.”

¿Ha tenido Antonio Ranchal un ídolo en el flamenco?
Antonio Ranchal junto a los hermanos Canalejas y Vicente Cumbrero
- “Sí, me han gustao todos y yo no puedo menospreciar a nadie. Me ha gustao mucho Cayetano y ‘Fosforito’. No por el mero hecho de que sean cordobeses, sino porque han sido del estilo que a mí más me ha llegao. Me ha gustao también ‘Chocolate’, la Niña de los Peines que la escuché una vez en persona nada más; recuerdo que estaba muy viejecita, y al salir a escena la sentaron en un sillón porque creo que ya no podía andar. Hay quien dice que era de Lucena, y quien lo dice es su marido Pepe Pinto. Existe una dedicatoria de Pepe en la que dice: ‘A Pedro Lavado, de Lucena, como mi mujer Pastora, de José Pinto’ ¡Qué cosa más curiosa!

Pero eso tiene pocos visos de realidad…
- “¡Bueno! La dedicatoria está ahí.”

¿Tiene especial predilección por algún estilo?
- “Tengo mucha predilección por los cantes de mi tierra, Lucena, pero la soleá es el cante que más me gusta.”

¿La de Córdoba?
- “Me gustan todas las soleares. La de Córdoba tiene unos bajos de mucha categoría, y cuando puedo llevarla a feliz término me encanta cantarla. No es frecuente oírla con pureza.”

Rafael Valera Espinosa

lunes, 17 de octubre de 2016

Memoria flamenca. JUAN PEÑA FERNANDEZ “EL LEBRIJANO” (I)

“CON QUINCE AÑOS IBA TOCANDO LA GUITARRA A ‘LA PAQUERA’”.

Leovigildo Aguilar, Vicente Barranco,
Juan Peña "Lebrijano" y esposa y Rafael Valera
(foto. Pepe Pamos)
La entrevista realizada a Juan de la Santísima Trinidad Peña Fernández “El Lebrijano”, la efectué en el otoño de 1993, una vez iniciado el curso universitario. Vino a nuestra tierra con el guitarrista Enrique de Melchor y el crítico, escritor e investigador astigitano Manuel Martín Martín, para desarrollar el proyecto establecido por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía denominado “Flamenco en la Universidad. Una encrucijada de caminos.” apuesta ésta que se elaboró para intentar la máxima aceptación en nuestra Comunidad Autónoma de la Universal Cultura Flamenca en el ámbito universitario. Las cuatro sesiones-ponencias literarias-musicales se desarrollaron dos en Jaén, Linares y Úbeda. El cuartel general lo establecieron en nuestra capital y los contactos fueron asiduos, festivos, muy dialogantes y tabernarios. Nuestro fraternal entendimiento ya se había establecido en numerosas ocasiones, y muchas de ellas con el apoyo de su prestante reivindicador y guitarrista hermano Pedro Peña. La entrevista se cuajó a los postres de una amigable y relajada comida en el antiguo “Mesón Vicente” ubicado entre la calle Maestra y la del Arco de “El Consuelo”.

Particularmente, considero que todo el diálogo fue interesante, evocador de viejos tiempos de vida flamenca, clara defensa de sus rebuscadas formas de concebir nuestro arte con múltiples enfoques de fusión, modernismos e investigación sobre el posible origen de su etnía y, cómo no, la importante –casi total para él- aportación de los gitanos al arte flamenco. Todo lo referido en segundo lugar estaba establecido por su trayectoria artística, la de un cantaor consagrado por sus numerosos trabajos discográficos de notoria popularidad: El Lebrijano con la colaboración especial de Paco de Lucía, 1970. La palabra de Dios a un Gitano, 1972, Persecución, 1976. Ven y sígueme, 1982 Rocío Jurado y el guitarrista Manolo Sanlúcar "Encuentros (álbum) (aún no redactado)">Encuentros, 1985 con la Orquesta Andalusí de Tánger y Paco Cepero a la guitarra, o Tierra, 1992, dedicado al quinto centenario del descubrimiento de América, con letras de Manuel Caballero Bonald Y como premisa establecida por Candil, lo primero sus relatos sobre los comienzos artísticos: 


Y como premisa establecida por Candil, lo primero sus relatos sobre los comienzos artísticos: 
- “Comienzo a cantar desde pequeñito. Mi madre –La Perrata de Utrera- decía que iba por la calle como un loco, siempre cantando. ¡Y escucha que curiosidad…! Yo empecé en el mundo de los artistas como guitarrista. Con quince años y teniendo como compañero a Paco Cepero… Iba tocándole a “La Paquera” y estuve con ella un par de años. La verdad es que siempre he cantao y en aquellos tiempos “La Paquera” me obligaba a dejar la guitarra y a que cantara. A los diecisiete años -1958-  me fui a Sevilla a un tablao que había abierto “Gitanillo de Triana” que se llamaba “El Duende”, y de este Duende sevillano pasé al de Madrid donde actuaba como primera figura la eminente bailaora Pastora Imperio, casada con Rafael Gómez “El Gallo” –solo un año- y suegra del mencionado “Gitanillo de Triana”. En la capital estuve como seis o siete años hasta que me fui con Antonio Gades, con el que actué durante seis años, volviendo más tarde a Sevilla en la época en que estaban proliferando los festivales. A partir de ahí, comencé mi carrera en solitario.”

Por el material flamenco, en el que había numerosas referencias a los Concurso de Córdoba, que Ramón Porras y Pedro Sánchez habían comprado para Candil en Argentina –durante la dictadura de Videla- a la viuda de Anselmo González Climent, el cual, junto con el poeta de Puente Genil, Ricardo Molina Tenor, el cantaor gaditano Aurelio Sellé, y el músico Mauricio Ohana, fue máximo impulsor del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, yo sabía que Juan Peña no había establecido una buena presentación en la “Opción a Premio” del año 1959. Sobre este tema incidí en nuestro diálogo: 

- “Lo cierto es que yo no me presenté… me presentaron. Nunca he creído en los concursos –no quiso presentarse a la I Bienal de Arte Flamenco de Sevilla de 1980, habiendo sido el cantaor más votado por las peñas andaluzas, que en esa época eran las que decidían con su sufragio-, no porque no los considere válidos, sino porque cuando un artista tiene un respaldo de cierta trayectoria, no necesita de ellos. Cuando participo en el de Córdoba ya había grabado el disco “Sevilla-Cádiz” -1969 con Paco de Lucía- y estaba en esa tesitura de que el concurso era importante y no importante”. 

Juan pensó, aunque le cité la fecha de 1959, que le estaba preguntando sobre el concurso del año 1974 donde ganó el Premio “Mercé La Serneta” por soleares, polos, cañas y serranas. No quise rememorar el del 59 por su mala proyección, y le dejé seguir por el del año 74. 
- “Ese compromiso me lo creó Antonio Pulpón, y todos sabemos la fuerza que este hombre tenía, y había que aceptar de buena manera que te inscribiera en el certamen.”

- “Yo no estaba pa concursos, ni tenía ánimos y, la prueba es que no he participado después en ninguno más. ¡Bueno… sí! Estuve en el año setenta y cuatro en Mairena del Alcor y lo gané. Tampoco es una cuestión de ganar o no ganar… Creo que los profesionales no debemos de entrar nunca en un concurso. ¿Cómo se puede enjuiciar el arte de un profesional? ¿Con qué criterios se puede definir el cante de un artista si él ha creído conveniente hacerlo así? Y después… ¿Dónde está la imparcialidad? Porque todos tenemos siempre un determinado amor por la personalidad de uno o varios cantaores, y en el cante impera más fanatismo que en la guitarra y el baile, y eso es peligroso.”

- “Tú sabes que soy un artista que evoluciono, que busco algo más… ¿Cómo se enjuicia entonces mi cante? Fórmula de no entrar nunca en una polémica de buenos o malos, de comprendidos o incomprendidos, es no entrando. Tanto es así que cuando se produce lo del Giraldillo –aquí confirma lo anteriormente referido por mí- yo decido quedarme fuera. No discuto que el que participó lo hiciera mal, si no afirmando que particularmente no creo en los concursos para profesionales.”

No hay que olvidar que un amplio número de personas flamencas votaron tu participación. Reconocían tu calidad como artista flamenco.
- “Es cierto y se lo agradecí a las peñas y reitero mi agradecimiento desde esta revista. No quiero citar nombres, pero todos sabemos que artistas con un prestigio enorme cayeron en lo que considero un error. ¿Quién tiene la presión…? Quien más puede perder. Entra sin presión el que no tiene que perder un determinado prestigio conseguido con miles de esfuerzos; entra más tranquilo, sin riesgos…”

Continuará.

Rafael Valera Espinosa

lunes, 4 de julio de 2016

MEMORIA FLAMENCA. Fernanda de Utrera (II).

Finalicé el primer capítulo de la serie sobre Fernanda de Utrera con el relato que la “Dama de las soleares” me hizo de algunos de las anécdotas de su abuelo Fernando Peña Soto “Pinini de Utrera”. Y con el recuerdo del personaje en boca de Fernanda Jiménez Peña “Fernanda de Utrera” voy a continuar, no sin antes aclara un pequeño error del capítulo pasado, el de que “La Feonga” no era comadre sino prima de Fernanda.

“Mi abuelo, sobre “too”, cantaba. ¡Fíjate! Mi tía me contó que una vez fue Enrique el Mellizo a su casa. Y claro, estaban “toos revolucionaos” porque entonces El Mellizo era un cantaor que no veas… Pues llegó mi abuelo, El Pinini, y le dijeron que cantara, y como cantaría que El Mellizo no quiso abrir su boca.” Mas como siempre, yo tenía curiosidad por las entonces atractivas y raras cantiñas de su abuelo para los aficionados que teníamos poco vivido en el flamenco, y le pregunté si alguna vez se las había escuchado: “Sí, y también a mi tía (no llegó a especificar si era Luisa o Pepa Peña Vargas). Mi abuelo tenía más alegría en el cante, pero mi tía tenía una voz… ¡Josú que voz! No como la mía que es aguardientosa, era más fina, más laína… ella cantaba los cantes de su padre, mi abuelo. Con más pureza él y con más alegría. Mi abuelo además, con esa alegría que tenía cantando hacía bailar al que no sabía. Eso que canta Bernarda “La calle nueva sal’borotao / porque El Pinini se ha emborrachao…” Y es que El Pinini se iba al matadero –porque era matarife- y se ponía ciego de aguardiente, y cuando volvía “pa” su casa iba cantando y bailando… y al entrar por la calle nueva “toas” las vecinas se asomaban al balcón y ese era el alboroto, porque salían “pa” escucharlo.”

Sabido el magisterio que tuvo Fernanda en los cantes por soleá y que mi ídolo por aquél tiempo era Tomás Pavón por sus formas de ligar y alagar los tercios de los cantes y muy especialmente las soleares, la pregunta no pudo ser otra, la de si había escuchado los cantes por soleá de Tomás Pavón: 

- “A Tomás lo he “escuchao” y le “cantao” “mu” chiquitita. Vino a casa, no me acuerdo si lo llevó Mairena o Caracol (se aclara después que fue Antonio) y le canté por bulerías. Luego me sentó encima de él, y Antonio Mairena me dijo que le cantara un poco por solea. ¡Ya verás…! Entonces tendría yo unos siete u ocho años, y le cante por solea a Tomás. Porque oye, yo me agarré por ese palo, como aquél que dice, casi desde que nací. Ya te he dicho que me puse a coser y no aprendí porque me iba a las fiestas flamencas.” Más yo insití y le inquirí si se acordaba de lo que dijo Tomás cuando la escucho: “Pues sí. Le dijo a Antonio Mairena que yo iba a cantar, que iba a cantar… con ese tonillo favorable.” Y de nuevo a la carga con la pregunta ¿Tú crees que los cantes por soleá de Tomás tienen alguna relación con los de La Serneta? A lo que Fernanda con bastante seriedad me respondiendo tajantemente: ¡No, no! Tomás cogió los cantes de Triana, o sea, a Tomás le pasó lo mismo que a Antonio Mairena. Mairena, como tienen sentencia aquí en Utrera, los cantes los cortó a la larga (quiso decir que los recortó) y Tomás alargó los cantes de Triana, los cantes de estos… “los alfareros”. Estos son cortos y Tomás los alargó.

Llegado a este punto, las respuestas no me acababan de convencer. Sabiamos o creíamos que Tomás Pavón había tenido influencias de La Serneta e incluso hubo inclinando también a su hermana Pastora hacia el citado personalismo, según después demostraron Luis y Ramón Soler en su libro “Antonio Mairena en el mundo de la siguiriya y la soleá”; Tomás Pavón sí que cantó soleares de Joaquín el de la Paula, Enrique el Mellizo y Frijones, mas también de “La Serneta”. Parecía que Fernanda quería establecer que toda la historia flamenca era eso, historia, y que gran parte de la importancia por esas fechas -finales de los setenta y comienzos de los ochenta- en los cantes por solea pertenecía a ella. Nuevamente insistí sobre el tema preguntándole si creía que Tomás tenía un cante muy especial: 

- “¡Hombre…! Bastante, aunque a mí me gustaba más La Niña; ¡mucho cuidao! A mí La Niña de los Peines. Los discos de Tomás no me han convenció. Pero la niña no era solearera ni siguiriyera, La Niña era festera… ya está”

Seguían sin cuadrarme las respuestas por las enseñanzas de mi amigo Angel García Cruz. En el citado libro de Luis y Ramón Soler figuran 65 cantes por soleá y 32 siguiriyas grabadas por Pastora, la cantaora que más grabaciones tiene con creatividad personal de la historia de nuestra música. No le satisfizo mucho a Fernanda las caras que pusimos los presentes con sus aseveraciones porque continuó diciendo: 

- “¡Bueno…¡ Por aquella época lo que pasaba es que se alternaba con todos en los espectáculos, con Centeno, Vallejo, Cepero… y ella era la única mujer, estaba sola, porque La Serneta no actuaba, La Trini, según dicen, no salió de Málaga… ¡Claro, había pocas mujeres, La Niña estaba sola y se llevaba la palma.”

Como era nuestra invitada y tras la entrevista tenía que dar un recital en la Peña Flamenca de Jaén –magnifico, por cierto- no quise más incomodos y cambie el tercio preguntándole si en esos años ochenta se cantaba mejor que en los anteriores, por la serie de nombres que había citado anteriormente: 

- “¡Oh! No, no, no, y que no. Y no me digas eso porque no “pueo” estar de acuerdo contigo. ¡Que no!” Perdón, solo preguntaba ¿Cuáles son tus razones para ser tan rotunda? “Te lo voy a explicar. Es muy fácil porque ninguno expone. Hoy todos son grandes artistas, pero ninguno expone ¡Ya está…! Mira a El Lebrijano la línea de Mairena clavá; Curro Malena también Mairena clavao; ¿Pepe Meneses…? Mairena clavao. ¡Coño! No too va a ser Mairena. Ahora los tocaores “toos” menean la mano como Paco de Lucía, y mira que hay tocaores buenos… Toos imitan hasta el meneíto de cabeza de Paco. ¡Coño! ¡Fijate! Está este chiquito de Melchor –se refería a Enrique de Melchor- que es un fenómeno. Están los “Habichuelas” que son toos fenómenos; Manolo Domínguez, de Sevilla, otro fenómeno; Cepero… toos. Pero mira, Paco Cepero ha metio el dedo –en referencia al poderío del pulgar- y ya lo mete too el mundo. Ahora quien se luce es el tocaor, y ese es el motivo de que antes se cantara mejor. ¿“El Carbonerillo”? Su sello propio. “El Niño de la Calza” también su sello propio. ¿El Sevillano, El Gloria…? Todos tenían su algo.

Rafael Valera Espinosa