“CON
QUINCE AÑOS IBA TOCANDO LA GUITARRA A ‘LA PAQUERA’”.
Leovigildo Aguilar, Vicente Barranco, Juan Peña "Lebrijano" y esposa y Rafael Valera (foto. Pepe Pamos) |
La entrevista
realizada a Juan de la Santísima Trinidad Peña Fernández “El Lebrijano”, la
efectué en el otoño de 1993, una vez iniciado el curso universitario. Vino a
nuestra tierra con el guitarrista Enrique de Melchor y el crítico, escritor e
investigador astigitano Manuel Martín Martín, para desarrollar el proyecto
establecido por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía denominado “Flamenco
en la Universidad. Una encrucijada de caminos.” apuesta ésta que se elaboró
para intentar la máxima aceptación en nuestra Comunidad Autónoma de la
Universal Cultura Flamenca en el ámbito universitario. Las cuatro
sesiones-ponencias literarias-musicales se desarrollaron dos en Jaén, Linares y
Úbeda. El cuartel general lo establecieron en nuestra capital y los contactos
fueron asiduos, festivos, muy dialogantes y tabernarios. Nuestro fraternal
entendimiento ya se había establecido en numerosas ocasiones, y muchas de ellas
con el apoyo de su prestante reivindicador y guitarrista hermano Pedro Peña. La
entrevista se cuajó a los postres de una amigable y relajada comida en el
antiguo “Mesón Vicente” ubicado entre la calle Maestra y la del Arco de “El
Consuelo”.
Particularmente,
considero que todo el diálogo fue interesante, evocador de viejos tiempos de
vida flamenca, clara defensa de sus rebuscadas formas de concebir nuestro arte
con múltiples enfoques de fusión, modernismos e investigación sobre el posible
origen de su etnía y, cómo no, la importante –casi total para él- aportación de
los gitanos al arte flamenco. Todo lo referido en segundo lugar estaba
establecido por su trayectoria artística, la de un cantaor consagrado por sus
numerosos trabajos discográficos de notoria popularidad: El Lebrijano con la colaboración especial de Paco de Lucía, 1970. La palabra de
Dios a un Gitano, 1972, Persecución, 1976. Ven y sígueme, 1982 Rocío Jurado y el guitarrista Manolo Sanlúcar "Encuentros (álbum) (aún no redactado)">Encuentros, 1985 con la Orquesta Andalusí de Tánger y Paco Cepero a la guitarra, o Tierra, 1992, dedicado al quinto centenario del descubrimiento de América, con letras de Manuel Caballero Bonald
Y como premisa establecida por Candil, lo primero sus relatos sobre los comienzos artísticos:
Y como premisa establecida por Candil, lo primero sus relatos sobre los comienzos artísticos:
- “Comienzo a cantar desde pequeñito. Mi madre
–La Perrata de Utrera- decía que iba por la calle como un loco, siempre
cantando. ¡Y escucha que curiosidad…! Yo empecé en el mundo de los artistas
como guitarrista. Con quince años y teniendo como compañero a Paco Cepero… Iba
tocándole a “La Paquera” y estuve con ella un par de años. La verdad es que
siempre he cantao y en aquellos tiempos “La Paquera” me obligaba a dejar la
guitarra y a que cantara. A los diecisiete años -1958- me fui a Sevilla a un tablao que había
abierto “Gitanillo de Triana” que se llamaba “El Duende”, y de este Duende
sevillano pasé al de Madrid donde actuaba como primera figura la eminente
bailaora Pastora Imperio, casada con Rafael Gómez “El Gallo” –solo un año- y
suegra del mencionado “Gitanillo de Triana”. En la capital estuve como seis o
siete años hasta que me fui con Antonio Gades, con el que actué durante seis
años, volviendo más tarde a Sevilla en la época en que estaban proliferando los
festivales. A partir de ahí, comencé mi carrera en solitario.”
Por el material flamenco,
en el que había numerosas referencias a los Concurso de Córdoba, que Ramón
Porras y Pedro Sánchez habían comprado para Candil en Argentina –durante la
dictadura de Videla- a la viuda de Anselmo González Climent, el cual, junto con
el poeta de Puente Genil, Ricardo Molina Tenor, el cantaor gaditano Aurelio
Sellé, y el músico Mauricio Ohana, fue máximo impulsor del Concurso Nacional de
Arte Flamenco de Córdoba, yo sabía que Juan Peña no había establecido una buena
presentación en la “Opción a Premio” del año 1959. Sobre este tema incidí en
nuestro diálogo:
- “Lo cierto es que yo no
me presenté… me presentaron. Nunca he creído en los concursos –no quiso
presentarse a la I Bienal de Arte Flamenco de Sevilla de 1980, habiendo sido el
cantaor más votado por las peñas andaluzas, que en esa época eran las que
decidían con su sufragio-, no porque no los considere válidos, sino porque
cuando un artista tiene un respaldo de cierta trayectoria, no necesita de ellos.
Cuando participo en el de Córdoba ya había grabado el disco “Sevilla-Cádiz”
-1969 con Paco de Lucía- y estaba en esa tesitura de que el concurso era
importante y no importante”.
Juan pensó, aunque le cité la fecha de 1959,
que le estaba preguntando sobre el concurso del año 1974 donde ganó el Premio
“Mercé La Serneta” por soleares, polos, cañas y serranas. No quise rememorar el
del 59 por su mala proyección, y le dejé seguir por el del año 74.
- “Ese compromiso me lo creó Antonio Pulpón, y
todos sabemos la fuerza que este hombre tenía, y había que aceptar de buena
manera que te inscribiera en el certamen.”
-
“Yo no estaba pa concursos, ni tenía ánimos y, la prueba es que no he
participado después en ninguno más. ¡Bueno… sí! Estuve en el año setenta y
cuatro en Mairena del Alcor y lo gané. Tampoco es una cuestión de ganar o no
ganar… Creo que los profesionales no debemos de entrar nunca en un concurso.
¿Cómo se puede enjuiciar el arte de un profesional? ¿Con qué criterios se puede
definir el cante de un artista si él ha creído conveniente hacerlo así? Y
después… ¿Dónde está la imparcialidad? Porque todos tenemos siempre un
determinado amor por la personalidad de uno o varios cantaores, y en el cante
impera más fanatismo que en la guitarra y el baile, y eso es peligroso.”
-
“Tú sabes que soy un artista que evoluciono, que busco algo más… ¿Cómo se
enjuicia entonces mi cante? Fórmula de no entrar nunca en una polémica de
buenos o malos, de comprendidos o incomprendidos, es no entrando. Tanto es así
que cuando se produce lo del Giraldillo –aquí confirma lo anteriormente
referido por mí- yo decido quedarme fuera. No discuto que el que participó lo
hiciera mal, si no afirmando que particularmente no creo en los concursos para
profesionales.”
No hay que olvidar
que un amplio número de personas flamencas votaron tu participación. Reconocían
tu calidad como artista flamenco.
-
“Es cierto y se lo agradecí a las peñas y reitero mi agradecimiento desde esta
revista. No quiero citar nombres, pero todos sabemos que artistas con un
prestigio enorme cayeron en lo que considero un error. ¿Quién tiene la
presión…? Quien más puede perder. Entra sin presión el que no tiene que perder
un determinado prestigio conseguido con miles de esfuerzos; entra más tranquilo,
sin riesgos…”
Continuará.
Rafael
Valera Espinosa
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