jueves, 13 de septiembre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMÉNEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (III).


“‘CARACOL’ ME DIJO QUE CUANDO FUERA MAYOR ME IBA A LLEVAR CON ÉL Y ASÍ FUÉ”.

Después de relatarme sus vivencias con artistas de renombre como ‘Tío Junichi el Manijero’, ‘Tío José de Paula’, el guitarrista Javier Molina, Pastora, Arturo y Tomás Pavón, ‘El Gloria’ y su hermana ‘La Pompi’, Carmen AmayaManuel Moreno Jiménez ‘Manuel Morao’, continuó refiriéndome sus andanzas con muchos otros artistas especialmente significativos de la historia de nuestro arte en Jerez.

¿Y Juanito Mojama? Aquí coincidió plenamente con las declaraciones de Rafael Romero sobre el cantaor de su tierra jerezana.

Manuel Moreno 'Morao de Jerez'
con su cuñado Fernando Fernández 'Terremoto de Jerez'
(foto de archivo de la revista Candil)
-“Se buscaba la vida en el Villa Rosa y era un artista extraordinario. He de decir que ha habido muchos artistas que han cantao muy gitano, tanto como Juanito Mojama, pero más no. De este nivel de gitanería en su cante los habrá habido como él, quizás con más rajo, con la voz más llena… pero no con más gitanería.”
¿Es cierto que no se ha hecho justicia con artistas de la talla de ‘Juanito Mojama’, ‘El Sernita’ o el ‘Juanata de Jerez’?

-“¡Quizás! El comparar a ‘Juanito Mojama’ con ‘El Sernita’, con todos mis respetos, y con ‘El Juanata’, no hay lugar. Ellos cantaban muy bien, sobre todo ‘El Sernita’, pero no tenían el nivel de ‘Mojama’. Es cierto que a Juanito no se le hizo justicia porque fue un hombre muy localista. Él se hizo en Jerez y después se fue a Madrid y allí se quedó, aunque luego volvió a nuestra tierra, pero ya muy mayor y al poco tiempo murió. Pienso que no se le hizo justicia porque en aquél tiempo no había el interés que hay hoy en día por el flamenco, y porque entonces él existía, y cuando se tiene una cosa a mano no se le da el valor que realmente tiene; cuando se tiene al lao no se valora a la persona por su auténtico mérito; cuando la persona desaparece es cuando entonces se vuelcan con él. Y lo mismo sucedió con ‘Tío Cabeza’, al cual tampoco se le ha hecho justicia.”

¿Cómo surge ser miembro del elenco de ‘Manolo Caracol’ y Lola Flores?

-“A ‘Manolo Caracol’ lo conocí siendo yo un chiquillo, porque él venía a Jerez por identificarse mucho con esta tierra. Él conoció aquí a su mujer y tenía muchos amigos porque, entre otras cosas, ‘Caracol’ era un aficionao al cante de Jerez y aprendió muchos cantes en esta tierra. Siempre paraba en casa de un gitano que se llamaba Antonio Gallardo, que era carnicero. A esa casa iba yo muy a menudo y tocaba la guitarra de chiquillo con pantalón corto. Recuerdo que una vez me dijo: ‘Cuando seas un poco mayor te voy a llevar conmigo’. Efectivamente, cuando fui un poco mayor, en el año cuarenta y seis, que fue la primera vez que yo salí del entorno de Andalucía la Baja y me trasladé a Barcelona, fui a trabajar a lo que allí llamaban una ‘casa de vinos’, que era una especie de colmao. Iba con un cuadro de chiquillos artistas de Jerez. La ‘casa de vinos’ se llamaba La Macarena. Por aquél entonces estaba en Barcelona ‘Caracol’ rodando una película, la primera que hicieron ellos que se tituló ‘Embrujo’. Como a casi todos los chiquillos de Jerez que allí estábamos él nos conocía, venía muchas veces al colmao y nos llevaba p’arriba y p’abajo y estábamos toa la noche de juerga. Una de esas noches me dijo que cuando terminara la película, que le quedaba poco, me iba a ir con él a Madrid a trabajar en su espectáculo, el cual se llamó ‘Zambra 46’ y ‘Zambra 47’ porque duró dos años. A partir de aquí, de vez en cuando actuaba con ‘Caracol’. Y pienso que por ser yo muy jovencillo y tocar la guitarra con personalidad distinta, esto llamaba la atención de la gente. En el año cuarenta y ocho volví con ‘Caracol’ y Lola Flores, que fue el último año que estuvieron juntos, y tras su separación, ‘Manolo Caracol’ montó el espectáculo con su hija Luisita.”

Y después con ‘Antonio el Bailarín’…

Antonio el Bailarín con Morao de Jerez y otros artistas
-“Te cuento. Yo estaba en Madrid en Villa Rosa. Estaba el Villa Rosa en la plaza de Santa Ana, que era el colmao, es decir, una especie de venta con reservaos en el centro de Madrid, y la sala de fiesta Villa Rosa, que se inauguró en la Ciudad Lineal, que entonces todo aquello era campo. Don Tomás Pajares, el dueño de Villa Rosa montó la sala de fiestas más importante al aire libre de Europa en aquél año, el 1950. Allí venían atracciones de todo el mundo. En esa época yo me buscaba la vida con ‘Manolo Manzanilla’ y, aunque al Villa Rosa de Santa Ana iban casi todos los artistas que había en Madrid, al de la Ciudad Lineal no subía casi nadie porque don Tomás Pajares quería ahí selecciones, era bastante raro para estas cosas. Los guitarristas que subían eran ‘Perico el del Lunar’, el tío Ramón Montoya que ya estaba un poco mayor, Manolo de Badajoz y Luis Maravilla que entonces iba con Pilar López. De cantaores iban José Cepero y ‘Manolo Manzanilla’, ‘Luis el de las Marianas’, ‘Bernardo el de los Lobitos’ y pocos más.

En ese tiempo yo organicé un grupo con ‘Manolo Manzanilla’ y Rosita Durán. Todo esto fue antes de que se abriera el famoso ‘Zambra’. En ese grupo figuraban también la hija de Andrés Heredia ‘El Bizco de Linares’, que se llamaba Mariquilla Heredia y que se casó con ‘El Pillín’, hermano de ‘La Pillina’. Nos conjuntamos bastante bien y el grupo funcionaba estupendamente. ¡Bueno! Pues con este grupo estuvimos actuando todo el verano en la sala Villa Rosa de la Ciudad Lineal. Cuando se acabó el verano, don Tomás Pajares –porque yo le había caído muy bien- le dijo a ‘Manolo Manzanilla’: ‘Dile a ‘Moraito’ que puede subir aquí siempre que quiera’ En aquél tiempo yo me llamaba ‘Moraito de Jerez’ porque tenía veintiuno o veintidós años. A la Ciudad Lineal subía lo más selecto de Madrid y entre ellos las grandes ‘cocós’, las cuales me reclamaban a mí por aquello de la juventud. Ya en aquellas fechas Antonio Mairena, que había venido de realizar una gira por Europa con Teresa y Luisillo, formaba parte del elenco de ‘Antonio el Bailarín’, y este le dijo a ‘Mairena’ que para su espectáculo necesitaba un guitarrista a pesar de tener tres, es decir, que necesitaba un primer guitarrista. ‘Mairena’ le dijo que él conocía a uno que aunque joven, seguro respondería en el cometido que se le asignara.

Antonio Ruíz Soler ensayaba entonces en la calle Montera, en unos estudios que allí había muy grandes, a los que me llevó ‘Mairena’ para que Antonio me escuchara. Allí mismo me contrató y estuve con él no menos de doce años; luego me fui por otros derroteros y después, en el sesenta y nueve volví con Antonio y estuve otros pocos años.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

martes, 11 de septiembre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMENEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (II).


ACOMPAÑÉ AL ‘GLORIA’ Y A ‘LA POMPI’ EN LA CASA EN LA QUE VIVIÓ ‘LA PIRIÑACA’


Considero que la primera entrega de la entrevista realizada en la primavera de 2001 a Manuel Moreno ‘Morao de Jerez’ publicada la pasada semana quedó un poco en suspense. Aunque no era mi intención crear expectación, sí que consideré que quizás el interés por la vida de este gran tocaor de Jerez podría despertarse entre los lectores y en especial entre los aficionados. Y así continuó ‘Manuel Morao’ sobre sus años de aprendizaje.

De izquierda a derecha: Juan José Carrascosa, Terremoto de Jerez, Francisco Torrecillas, Manuel Morao,
Juan Luis de la Rosa, el hermano de Terremoto de Jerez,
y sentado José Cruz García (presidente de la Peña Flamenca de Jaén)
(foto de Pepe Pamos)
-“Mi padre le argumentó lo que fuese a ‘Tío Tati’ y él le dijo que como tenía amistad con Javier Molina, que le iba a hablar de mí. Un día se presentó en mi casa con Javier Molina y el hombre me estuvo viendo tocar… ¡Tocar el ritmo que era lo que yo sabía pero con un aire especial! ‘¡Bueno! Que el niño venga a mi casa que le voy a dar clase’, dijo Javier Molina. Cosa que hizo durante un par de años y así fue como comencé a tocar la guitarra. Después yo continué y, aunque al comienzo cogí la escuela de Javier Molina, a partir de aquí yo cree mi propia escuela. En unas declaraciones que tiene Javier Molina dice que su dos alumnos preferidos fueron ‘Currito el de la Jeroma’ y yo. De esta manera me hice guitarrista creando a partir de Javier Molina mi propia forma de tocar la guitarra. Hoy en día se dice que estamos en la época de la evolución y la evolución había que hacerla entonces.

Antes se realizaba la evolución que era plasmar tu personalidad sin dejar la raíz ni dejar los cánones y los decálogos que existían en el flamenco. Tu creabas así una escuela. Hoy la evolución consiste en hacer una fusión… no sé… con el jazz o con otro tipo de músicas que nada tienen que ver con la nuestra y, eso no es evolución para mí.”

¿Qué recuerdos guardas de las fiestas en las que participaban artistas de la talla de ‘Juan Jambre’ o ‘Tío José de Paula’?

-“Recuerdo muchas y buenas cosas. En Jerez había un plantel de artistas aficionaos –este tipo de artistas ya no existen, pues hoy el que toca una palma o canta un fandango, lo primero que pone es la mano y sabe ya el cachet que tiene antes de aprender a cantar- que han cantao maravillosamente, entre los que se encontraba uno que era tío de ‘Sernita de Jerez’ y de ‘Tío Borrico’. Se llamaba ‘Tío Cabeza’ de apodo y su nombre era Francisco Fernández. También estaba ‘Tío José de Paula’, que fue un artista amateur, nunca profesional, así como ‘Perico el Tito’, que era el padre de ‘Diamante Negro’, que cantaba extraordinariamente bien. Dentro de todo este grupo de artistas estaban igualmente ‘Tío Juaniquín y ‘Juan Jambre’, siendo este último un artista profesional pero localista; es decir, solo a nivel de Jerez. A todos los he escuchao y he alternao con ellos, los cuales eran verdaderos creadores flamencos.”

¿Cómo surge tu acompañamiento a ‘La Niña de los Peines’?

-“Ese acompañamiento se realiza durante lo que se conoce como la ‘Opera Flamenca’ y ‘El Pinto’ comienza con su bar en ‘La Campana’ sevillana. Allí parábamos todos los artistas que participábamos en los espectáculos de verano que se celebraban en las plazas de toros, porque estos eran los recintos más idóneos para el flamenco al aire libre, aunque también se utilizaban los cines de verano. Y parábamos en el bar porque era donde principalmente se organizaban y contrataban los espectáculos.

En una fiesta a la que fui invitada en el bar conocí a Pastora. Porque en aquél lugar, un día sí y el del medio también, siempre surgía un motivo para organizar una fiesta, pues, a la tercera copa nos íbamos al local que debajo del bar tenía ‘El Pinto’. Yo era un chiquillo entonces, y a pesar de ello les toqué a ‘La Niña’, a sus hermanos Arturo y Tomás, a Vallejo

Pero ahí no se acaban mis andanzas de aquél tiempo en Sevilla, pues en el Casino de la Exposición pusieron como un colmao en el que actuaba un cuadro flamenco, y allí acompañé a ‘La Malena’. Después, en el primer festival que hicieron al aire libre en Sevilla, lo celebraron en un cine de verano que había en la calle donde está La Cruz del Campo, de chiquillo yo actué en él. Luego hicieron otro en Triana y también actué. Pero todo esto se desarrolló después de lo que te he contao del bar de ‘El Pinto’. En ese festival ‘La Malena’ bailó y Mairena le cantó por alegrías y yo los acompañé.”

Pero volvamos a Jerez, Manuel ¿Conociste a ‘El Gloria’ y su hermana ‘La Pompi’?

-“¡Sí! En la calle La Sangre, en la casa en que vivió ‘La Piriñaca’ vivía familia de ‘El Gloria’ y ‘La Pompi’, y ellos venían de vez en cuando ahí. Yo, de chiquillo, me iba a casa con mi padre y él decía ‘Mira que mi niño va a tocar la guitarra…’ De esta manera yo les toqué al ‘Gloria’ y a ‘La Pompi’. Más tarde cuando me fui a Sevilla y ellos trabajaron allí, entablamos relación por aquello de ser paisanos, y coincidimos en más de una fiesta en la que los acompañé.”

¿Y tu relación con Carmen Amaya?

-“Eso fue estando yo ya en Madrid. Ella vino de América y yo trabajaba en el Villa Rosa, época en la que conocí a José Cepero, a ‘Juanito Mojama’, ‘Perico el del Lunar’… Por medio de ‘Faustino el Sastre’, que era el que nos cosía a todos los artistas, el cual le hablaba a una tía de Carmen Amaya, se organizaban bastantes fiestas en el Villa Rosa y allí llegaba Carmen y así se entabló nuestra relación.”

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

lunes, 10 de septiembre de 2018

Por soleá. FLAMENCO Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN PÚBLICOS.

En determinadas circunstancias surge la pregunta ¿medios de comunicación públicos para qué? Y siempre hay una adecuada repuesta: La de visionar y conocer sin costo comercial una serie de canales de televisión, radio y demás complementos de multimedia, a los que los ciudadanos podemos asomarnos con la garantía que ofrecen las instituciones estatales, comunitarias y locales, las cuales están controladas por los diferentes parlamentos democráticos establecidos en sus correspondientes niveles de actuación.

Referido lo anterior, una de las ventajas de lo público en estos menesteres es que los flamencos tenemos a nuestra disposición en la página web de RTVE una prestante recopilación realizada por un trabajador de la casa y estudioso ya jubilado de nuestro arte como es Miguel Espín, el cual ha venido desarrollando trabajos en la citada RTVE como los realizados junto al escritor Fernando Quiñones en las series ‘Flamenco’ (emitida entre 1974 y 1978) y ‘Ayer y hoy del Flamenco’ (1980-81). Junto a Romualdo Molina, ‘Arte y artistas flamencos’ (1989-92). A partir de 1993 hasta 2007 realizó la programación de flamenco en los diferentes canales temáticos de la cadena estatal, creando las series: ‘Tesoros del flamenco’, ‘Tesoros del baile flamenco’ y ‘Tesoros de la guitarra flamenca’. Para la cadena Arte dirigió el documental ‘La luz del flamenco’.

Camarón
(grafito de Alfonso Ibáñez)
En octubre de 2006, presentó en Barcelona otra recopilación en la que incluyó grabaciones realizadas en los tablaos madrileños entre 1964 y 1992, de las más antiguas habidas en la casa, y que son protagonizadas por ‘Niño Ricardo’ y los cantaores Jacinto Almadén y Rafael Romero, o las de un jovencísimo ‘Paco de Lucía’ con apenas 18 años. También ‘Antonio Mairena’, ‘Porrinas de Badajoz’, ‘Lebrijano’, ‘Fernanda de Utrera’ con el toque de ‘Diego el del Gastor’, ‘Fosforito’ con el de ‘Juan Habichuela’, ‘Fernando Terremoto’ y ‘Manuel Morao’. ‘Carmen Linares’ y ‘Paco Cepero’, o el ‘Indio Gitano’ con ‘Luis Habichuela’, dan nombre a algunas de las joyas seleccionadas. Asimismo incluye, entre otros, imágenes de ‘Enrique Morente’ con Diego Carrasco, ‘José Mercé’ con ‘Moraíto chico’, ‘Beni de Cádiz’, ‘Enrique Montoya’, el bailaor ‘Mario Maya’, ‘Paco de Lucía’ y ‘Manolo Sanlúcar’ en su madurez, y a ‘Camarón de la Isla’ acompañado por ‘Tomatito’. Y todo bajo la garantía de un autor de numerosos estudios sobre flamenco, entre los que destacan, en colaboración con Romualdo Molina: "Juan Varea, un rey sin corona", "Pepe de la Matrona, una pieza de cristal de roca", "El año de Silverio", "Bailar, siempre bailar: Pilar López" y "Flamenco de Ida y Vuelta". Y en colaboración con José Manuel Gamboa, "Luis Maravilla, por derecho”. Cierto que muchas de estas grabaciones están colgades en youtube por personas que han podido accedir a ellas. Mas, la autentica fiabilidad y el mejor sonido siempre se alcanzará en el apartado correspondiente de la pàgina web de RTVE para disfrute de los aficionados, y más concretamente de los investigadores del flamenco por una visión y audición más directa.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

jueves, 6 de septiembre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMÉNEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (I).

‘TIO TATI’, PADRE DE ‘EL BORRICO’, ME BUSCÓ A JAVIER MOLINA PARA ENSEÑARME.

Morao de Jerez con Rafael Valera
(foto de Pepe Pamos)
Numerosas han sido la entrevistas que he realizado a los más prestigiosos artistas de nuestro arte, entre las que he de entresacar las de Fernanda de Utrera, Antonio Fernández ‘Fosforito’, ‘Paco de Lucía’, Enrique Morente, o Rosario López. Mas, en mi recuerdo siempre perdurarán los tres encuentros mantenidos con Manuel Moreno ‘Marao de Jerez’, hasta concluir la que sigue. Fueron entrañables, instruidos y muy divertidos. Pocos son los jerezanos que atesoran tantos conocimientos del flamenco en general, y de comarca en particular como nuestro protagonista. Así la comencé en Candil en la primavera de 2001.

“Me encuentro con un hombre que ama sobre todo el flamenco, a su tierra y a su raza. Una persona simple y llana que dice sus verdades sin asomo de pudor, porque está plenamente convencido de que lo que asegura está demostrado. Un artista que es una auténtica fuente del saber flamenco por su trayectoria, vivencias, investigaciones, y por su pasión por el arte gitano-andaluz. Un maestro de la guitarra con una gran personalidad creativa y un instinto nato para descubrir figuras flamencas en las tres disciplinas de este arte, como demuestra su historial y también su gran afición: Manuel Moreno Jiménez ‘Morao de Jerez’, un singular y gran maestro”.

-“Yo soy muy reacio a los homenajes. Y me explico. Hoy en día se le dan homenajes a mucha gente, se le impone la medalla de tal o cual ayuntamiento… Una placa por aquí… Y además se le dan homenajes a gente que no tiene –pienso yo- la trayectoria necesaria para que así sea. Es por esto que yo estoy siempre remiso a este tipo de acto. En una palabra, se le dan homenajes a cualquiera. En mi entendimiento está que un reconocimiento a un artista tiene que venir precedido de unos logros y una trayectoria lo suficientemente amplia y valiosa para que sea merecedor de ese reconocimiento. Por tanto, hay homenajes y homenajes.”

¿De dónde viene lo de ‘Morao’?

-“Los gitanos, sabes tú, que éramos y somos conocidos por castas o por familias. Lo de ‘Morao’ viene desde muy lejos, desde que los gitanos eran conocidos por los apodos, los cuales daban nombre a toda una familia. Después, comenzamos a tener nombres y apellidos y a figurar en el Registro Civil. Antes se nos identificaba por el apodo de una casta, y el nombre de ‘Morao’ es el de mi familia. Mi tatarabuelo, mi bisabuelo, mi abuelo y mi padre eran la casta de los ‘Moraos’.”

¿Y todos fueron artistas?

-“Eran artistas pero no profesionales y esto es muy importante. Yo tengo el concepto de que una cosa es ser artista y otra es ser profesional. Ser profesional es hacer de un arte una profesión para poder cobrar y así poder vivir. Ser artista es otra cosa, se nace. Luego entonces, mi familia eran artistas, no cobraban. Ellos, principalmente se dedicaban a trabajar en el campo, pero eran artistas ¿Amateur? Bueno, mi abuelo, mi padre, como la mayoría de los gitanos de Andalucía la baja así eran. La primera profesional quizá fuera mi tía, que era una bailaora muy buena y que formó parte de la compañía de ‘La Argentinita’ cuando montó el famoso espectáculo de ‘Las Calles de Cádiz’, que escribieron Sánchez Mejías y García Lorca, aunque durante poco tiempo, pues se casó y se retiró del baile. De la familia de los ‘Moraos’, el primer artista profesional quizá fui yo.”

¿Y el primer guitarrista?

-“También lo fui. Tengo que decirte que en mi casa se cantaba y se bailaba como en otras muchas de Jerez. Como la guitarra es muy joven en el arte gitano-andaluz, antes existía el cante y el baile, los gitanos de Andalucía la baja todos cantaban y bailaban, tocar la guitarra lo hacían muy pocos.
El pariente de mi familia que tocaba la guitarra, una generación antes a la mía, era ‘Currito el de la Jeroma’, pero el primer profesional de mi familia directa fui yo. Los demás eran, como te digo, eran artistas por naturaleza. Mi abuela bailaba muy bien, mi madre también, mi padre cantaba… Había en Jerez un sobrino de ‘Frijones’ que se llamaba ‘Vicente el Morao’, el cual era de mi familia y un artista extraordinario, aunque no fue nunca profesional.

¿Cómo te haces guitarrista?

-“Yo de chico cantaba y bailaba como cualquier chiquillo de nuestra época. Todos los chiquillos de mi generación cantábamos y bailábamos en las casas, en las fiestas, en la calle, en todos lados. Por tanto, la escuela estaba en la calle, en las vivencias de los gitanos. Como casi todos los chiquillos yo era muy malo, por lo que jugando una vez me caí y me rompí el brazo. Al poco tiempo, cuando se me puso bueno me volví a caer y me rompí el otro. Hasta tres veces me rompí los brazos y por eso los tengo torcios.

Como todo el mundo por aquél tiempo trabajaba en el campo y mi padre me decía que yo no podía trabajar porque no iba a tener fuerza en los brazos. Entonces nadie pensaba en la profesionalidad como artista, pues el cante y el baile eran como complementos que teníamos los gitanos para divertirnos y satisfacernos mutuamente. Era como una necesidad que teníamos. Así sucedía en mi entorno en aquella época.

Por ese tiempo había aquí, en el barrio de Santiago, un barbero gitano que era aficionao a la guitarra, como casi todos los barberos de Andalucía en aquella época. Se llamaba Don Guindo y tenía un guitarrillo muy viejo y muy malo. Un día mi padre le dijo que por qué no le vendía el mencionado guitarrillo, y el barbero se lo vendió, creo que por un duro o seis pesetas. Tenía yo seis o siete años cuando mi padre me puso el guitarrillo en la mano. Aunque yo no sabía tocar la guitarra si qué sabia acoplarme al rimo y al compás. Cada vez que se formaba una fiesta en mi casa cogía mi guitarrillo y comenzaba a tocar y a acompañar como podía. Como vería mi interés un gitano, que no era otro que el padre de ‘El Borrico’, el ‘Tío Tati’, hermano a su vez de Tío Juanichi ‘El Manijero’. Una vez que estuvo de fiesta en mi casa le dijo a mi padre: ‘Morao’, porque no le buscas a ese niño un maestro que le enseñe. Y me buscaron a Javier Molina.

Rafael Valera Espinosa 
(crítico flamenco y vicepresidente de la 
Peña Flamenca de Jaén)  

martes, 4 de septiembre de 2018

Por soleá. ¿OCUPAMOS EL LUGAR FLAMENCO QUE MERECEMOS?

Seguimos estando en el guindo. ¿Reivindicamos los andaluces nuestro lugar? Parece que seguimos sin enterarnos. Alabo los esfuerzos y la comunicación que de sus espectáculos han venido desarrollando el Festival del Cante de las Minas de La Unión (Murcia), así como la serie de espectáculos encuadrados en el denominado ‘Flamenco on Fire’ de Pamplona. Más de dos meses entre ambos acontecimientos ocupando la casi totalidad de los medios de comunicación escritos y parte de los finales de los informativos de televisión, con sus noticias sobre los espectáculos programados de nuestro arte flamenco. ¿Y los ecos de nuestros acontecimientos andaluces –numerosos por cierto- donde se reflejan?

He de descubrirme cuando leo y oigo: “Flamenco On Fire sigue creciendo año a año, y en esta quinta edición más de 55.000 personas han asistido a los espectáculos y actividades del festival del 21 al 26 de agosto. Es una de las cifras que se han ofrecido en rueda de prensa de balance de este Festival, que nuevamente ha convertido a Pamplona en punto de encuentro del género en seis intensas jornadas entre el 21 y el 26 de agosto”.

Ni más ni menos que 55.000 personas en seis días ¿Alcanzará la cifra la próxima Bienal Flamenca de Sevilla que se celebrará entre los días 6 y 30 del presente mes? ¿Hemos sabido algo del Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba 2018 en el que se han registrado 31.823 asistentes durante los días 4 al 18 de julio pasado? Ni una coma. ¿Verdaderamente los andaluces apreciamos lo nuestro? Cierto es que en el Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba, entre otros tipos de música engloban a la guitarra a que a veces no es flamenca ¡Pues como ha ocurrido en La Unión y en Pamplona!


A todo lo referido me encuentro con otra noticia que me ha llamado la atención: Con diferentes acciones en materia de educación, industria, investigación e información, la Junta comenzará en septiembre la elaboración del denominado Plan Estratégico del Flamenco en Andalucía, con el objetivo de proteger y divulgar este arte que, en palabras de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, “forma parte del alma de nuestro pueblo”. Así lo ha asegurado en la presentación de la colaboración que mantendrá la Administración autonómica con la Bienal de Flamenco de Sevilla, que se celebrará desde el 6 hasta el 30 de septiembre. Se trata, según Díaz, de una iniciativa demandada por los profesionales del sector y que responde al “esfuerzo económico y político que mantenemos con el flamenco”.

Y me pregunto ¿pero este plan no debiera estar realizado después del nombramiento ‘El Flamenco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad’ otorgado por la UNESCO hace ocho años, o mucho antes, o es que solo la Bienal de Sevilla es la que posee los méritos para que dicho plan se lleve a cabo?

O dedicamos más esfuerzos a la enseñanza de nuestro arte o nos caeremos del guindo. 

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)