lunes, 10 de septiembre de 2018

Por soleá. FLAMENCO Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN PÚBLICOS.

En determinadas circunstancias surge la pregunta ¿medios de comunicación públicos para qué? Y siempre hay una adecuada repuesta: La de visionar y conocer sin costo comercial una serie de canales de televisión, radio y demás complementos de multimedia, a los que los ciudadanos podemos asomarnos con la garantía que ofrecen las instituciones estatales, comunitarias y locales, las cuales están controladas por los diferentes parlamentos democráticos establecidos en sus correspondientes niveles de actuación.

Referido lo anterior, una de las ventajas de lo público en estos menesteres es que los flamencos tenemos a nuestra disposición en la página web de RTVE una prestante recopilación realizada por un trabajador de la casa y estudioso ya jubilado de nuestro arte como es Miguel Espín, el cual ha venido desarrollando trabajos en la citada RTVE como los realizados junto al escritor Fernando Quiñones en las series ‘Flamenco’ (emitida entre 1974 y 1978) y ‘Ayer y hoy del Flamenco’ (1980-81). Junto a Romualdo Molina, ‘Arte y artistas flamencos’ (1989-92). A partir de 1993 hasta 2007 realizó la programación de flamenco en los diferentes canales temáticos de la cadena estatal, creando las series: ‘Tesoros del flamenco’, ‘Tesoros del baile flamenco’ y ‘Tesoros de la guitarra flamenca’. Para la cadena Arte dirigió el documental ‘La luz del flamenco’.

Camarón
(grafito de Alfonso Ibáñez)
En octubre de 2006, presentó en Barcelona otra recopilación en la que incluyó grabaciones realizadas en los tablaos madrileños entre 1964 y 1992, de las más antiguas habidas en la casa, y que son protagonizadas por ‘Niño Ricardo’ y los cantaores Jacinto Almadén y Rafael Romero, o las de un jovencísimo ‘Paco de Lucía’ con apenas 18 años. También ‘Antonio Mairena’, ‘Porrinas de Badajoz’, ‘Lebrijano’, ‘Fernanda de Utrera’ con el toque de ‘Diego el del Gastor’, ‘Fosforito’ con el de ‘Juan Habichuela’, ‘Fernando Terremoto’ y ‘Manuel Morao’. ‘Carmen Linares’ y ‘Paco Cepero’, o el ‘Indio Gitano’ con ‘Luis Habichuela’, dan nombre a algunas de las joyas seleccionadas. Asimismo incluye, entre otros, imágenes de ‘Enrique Morente’ con Diego Carrasco, ‘José Mercé’ con ‘Moraíto chico’, ‘Beni de Cádiz’, ‘Enrique Montoya’, el bailaor ‘Mario Maya’, ‘Paco de Lucía’ y ‘Manolo Sanlúcar’ en su madurez, y a ‘Camarón de la Isla’ acompañado por ‘Tomatito’. Y todo bajo la garantía de un autor de numerosos estudios sobre flamenco, entre los que destacan, en colaboración con Romualdo Molina: "Juan Varea, un rey sin corona", "Pepe de la Matrona, una pieza de cristal de roca", "El año de Silverio", "Bailar, siempre bailar: Pilar López" y "Flamenco de Ida y Vuelta". Y en colaboración con José Manuel Gamboa, "Luis Maravilla, por derecho”. Cierto que muchas de estas grabaciones están colgades en youtube por personas que han podido accedir a ellas. Mas, la autentica fiabilidad y el mejor sonido siempre se alcanzará en el apartado correspondiente de la pàgina web de RTVE para disfrute de los aficionados, y más concretamente de los investigadores del flamenco por una visión y audición más directa.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

jueves, 6 de septiembre de 2018

Memoria flamenca. MANUEL MORENO JIMÉNEZ ‘MORAO DE JEREZ’ (I).

‘TIO TATI’, PADRE DE ‘EL BORRICO’, ME BUSCÓ A JAVIER MOLINA PARA ENSEÑARME.

Morao de Jerez con Rafael Valera
(foto de Pepe Pamos)
Numerosas han sido la entrevistas que he realizado a los más prestigiosos artistas de nuestro arte, entre las que he de entresacar las de Fernanda de Utrera, Antonio Fernández ‘Fosforito’, ‘Paco de Lucía’, Enrique Morente, o Rosario López. Mas, en mi recuerdo siempre perdurarán los tres encuentros mantenidos con Manuel Moreno ‘Marao de Jerez’, hasta concluir la que sigue. Fueron entrañables, instruidos y muy divertidos. Pocos son los jerezanos que atesoran tantos conocimientos del flamenco en general, y de comarca en particular como nuestro protagonista. Así la comencé en Candil en la primavera de 2001.

“Me encuentro con un hombre que ama sobre todo el flamenco, a su tierra y a su raza. Una persona simple y llana que dice sus verdades sin asomo de pudor, porque está plenamente convencido de que lo que asegura está demostrado. Un artista que es una auténtica fuente del saber flamenco por su trayectoria, vivencias, investigaciones, y por su pasión por el arte gitano-andaluz. Un maestro de la guitarra con una gran personalidad creativa y un instinto nato para descubrir figuras flamencas en las tres disciplinas de este arte, como demuestra su historial y también su gran afición: Manuel Moreno Jiménez ‘Morao de Jerez’, un singular y gran maestro”.

-“Yo soy muy reacio a los homenajes. Y me explico. Hoy en día se le dan homenajes a mucha gente, se le impone la medalla de tal o cual ayuntamiento… Una placa por aquí… Y además se le dan homenajes a gente que no tiene –pienso yo- la trayectoria necesaria para que así sea. Es por esto que yo estoy siempre remiso a este tipo de acto. En una palabra, se le dan homenajes a cualquiera. En mi entendimiento está que un reconocimiento a un artista tiene que venir precedido de unos logros y una trayectoria lo suficientemente amplia y valiosa para que sea merecedor de ese reconocimiento. Por tanto, hay homenajes y homenajes.”

¿De dónde viene lo de ‘Morao’?

-“Los gitanos, sabes tú, que éramos y somos conocidos por castas o por familias. Lo de ‘Morao’ viene desde muy lejos, desde que los gitanos eran conocidos por los apodos, los cuales daban nombre a toda una familia. Después, comenzamos a tener nombres y apellidos y a figurar en el Registro Civil. Antes se nos identificaba por el apodo de una casta, y el nombre de ‘Morao’ es el de mi familia. Mi tatarabuelo, mi bisabuelo, mi abuelo y mi padre eran la casta de los ‘Moraos’.”

¿Y todos fueron artistas?

-“Eran artistas pero no profesionales y esto es muy importante. Yo tengo el concepto de que una cosa es ser artista y otra es ser profesional. Ser profesional es hacer de un arte una profesión para poder cobrar y así poder vivir. Ser artista es otra cosa, se nace. Luego entonces, mi familia eran artistas, no cobraban. Ellos, principalmente se dedicaban a trabajar en el campo, pero eran artistas ¿Amateur? Bueno, mi abuelo, mi padre, como la mayoría de los gitanos de Andalucía la baja así eran. La primera profesional quizá fuera mi tía, que era una bailaora muy buena y que formó parte de la compañía de ‘La Argentinita’ cuando montó el famoso espectáculo de ‘Las Calles de Cádiz’, que escribieron Sánchez Mejías y García Lorca, aunque durante poco tiempo, pues se casó y se retiró del baile. De la familia de los ‘Moraos’, el primer artista profesional quizá fui yo.”

¿Y el primer guitarrista?

-“También lo fui. Tengo que decirte que en mi casa se cantaba y se bailaba como en otras muchas de Jerez. Como la guitarra es muy joven en el arte gitano-andaluz, antes existía el cante y el baile, los gitanos de Andalucía la baja todos cantaban y bailaban, tocar la guitarra lo hacían muy pocos.
El pariente de mi familia que tocaba la guitarra, una generación antes a la mía, era ‘Currito el de la Jeroma’, pero el primer profesional de mi familia directa fui yo. Los demás eran, como te digo, eran artistas por naturaleza. Mi abuela bailaba muy bien, mi madre también, mi padre cantaba… Había en Jerez un sobrino de ‘Frijones’ que se llamaba ‘Vicente el Morao’, el cual era de mi familia y un artista extraordinario, aunque no fue nunca profesional.

¿Cómo te haces guitarrista?

-“Yo de chico cantaba y bailaba como cualquier chiquillo de nuestra época. Todos los chiquillos de mi generación cantábamos y bailábamos en las casas, en las fiestas, en la calle, en todos lados. Por tanto, la escuela estaba en la calle, en las vivencias de los gitanos. Como casi todos los chiquillos yo era muy malo, por lo que jugando una vez me caí y me rompí el brazo. Al poco tiempo, cuando se me puso bueno me volví a caer y me rompí el otro. Hasta tres veces me rompí los brazos y por eso los tengo torcios.

Como todo el mundo por aquél tiempo trabajaba en el campo y mi padre me decía que yo no podía trabajar porque no iba a tener fuerza en los brazos. Entonces nadie pensaba en la profesionalidad como artista, pues el cante y el baile eran como complementos que teníamos los gitanos para divertirnos y satisfacernos mutuamente. Era como una necesidad que teníamos. Así sucedía en mi entorno en aquella época.

Por ese tiempo había aquí, en el barrio de Santiago, un barbero gitano que era aficionao a la guitarra, como casi todos los barberos de Andalucía en aquella época. Se llamaba Don Guindo y tenía un guitarrillo muy viejo y muy malo. Un día mi padre le dijo que por qué no le vendía el mencionado guitarrillo, y el barbero se lo vendió, creo que por un duro o seis pesetas. Tenía yo seis o siete años cuando mi padre me puso el guitarrillo en la mano. Aunque yo no sabía tocar la guitarra si qué sabia acoplarme al rimo y al compás. Cada vez que se formaba una fiesta en mi casa cogía mi guitarrillo y comenzaba a tocar y a acompañar como podía. Como vería mi interés un gitano, que no era otro que el padre de ‘El Borrico’, el ‘Tío Tati’, hermano a su vez de Tío Juanichi ‘El Manijero’. Una vez que estuvo de fiesta en mi casa le dijo a mi padre: ‘Morao’, porque no le buscas a ese niño un maestro que le enseñe. Y me buscaron a Javier Molina.

Rafael Valera Espinosa 
(crítico flamenco y vicepresidente de la 
Peña Flamenca de Jaén)  

martes, 4 de septiembre de 2018

Por soleá. ¿OCUPAMOS EL LUGAR FLAMENCO QUE MERECEMOS?

Seguimos estando en el guindo. ¿Reivindicamos los andaluces nuestro lugar? Parece que seguimos sin enterarnos. Alabo los esfuerzos y la comunicación que de sus espectáculos han venido desarrollando el Festival del Cante de las Minas de La Unión (Murcia), así como la serie de espectáculos encuadrados en el denominado ‘Flamenco on Fire’ de Pamplona. Más de dos meses entre ambos acontecimientos ocupando la casi totalidad de los medios de comunicación escritos y parte de los finales de los informativos de televisión, con sus noticias sobre los espectáculos programados de nuestro arte flamenco. ¿Y los ecos de nuestros acontecimientos andaluces –numerosos por cierto- donde se reflejan?

He de descubrirme cuando leo y oigo: “Flamenco On Fire sigue creciendo año a año, y en esta quinta edición más de 55.000 personas han asistido a los espectáculos y actividades del festival del 21 al 26 de agosto. Es una de las cifras que se han ofrecido en rueda de prensa de balance de este Festival, que nuevamente ha convertido a Pamplona en punto de encuentro del género en seis intensas jornadas entre el 21 y el 26 de agosto”.

Ni más ni menos que 55.000 personas en seis días ¿Alcanzará la cifra la próxima Bienal Flamenca de Sevilla que se celebrará entre los días 6 y 30 del presente mes? ¿Hemos sabido algo del Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba 2018 en el que se han registrado 31.823 asistentes durante los días 4 al 18 de julio pasado? Ni una coma. ¿Verdaderamente los andaluces apreciamos lo nuestro? Cierto es que en el Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba, entre otros tipos de música engloban a la guitarra a que a veces no es flamenca ¡Pues como ha ocurrido en La Unión y en Pamplona!


A todo lo referido me encuentro con otra noticia que me ha llamado la atención: Con diferentes acciones en materia de educación, industria, investigación e información, la Junta comenzará en septiembre la elaboración del denominado Plan Estratégico del Flamenco en Andalucía, con el objetivo de proteger y divulgar este arte que, en palabras de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, “forma parte del alma de nuestro pueblo”. Así lo ha asegurado en la presentación de la colaboración que mantendrá la Administración autonómica con la Bienal de Flamenco de Sevilla, que se celebrará desde el 6 hasta el 30 de septiembre. Se trata, según Díaz, de una iniciativa demandada por los profesionales del sector y que responde al “esfuerzo económico y político que mantenemos con el flamenco”.

Y me pregunto ¿pero este plan no debiera estar realizado después del nombramiento ‘El Flamenco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad’ otorgado por la UNESCO hace ocho años, o mucho antes, o es que solo la Bienal de Sevilla es la que posee los méritos para que dicho plan se lleve a cabo?

O dedicamos más esfuerzos a la enseñanza de nuestro arte o nos caeremos del guindo. 

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

martes, 7 de agosto de 2018

Por soleá. PEGALAJAR Y VICKY ROMERO.

Vicky Romero
El sábado 4 de agosto se consumó la 50.ª edición del Festival de Arte Flamenco de Pegalajar. Un acontecimiento del cual debemos de sentirnos orgullosos todos los jiennenses, ya que un grupo de pegalajeños, en 1968, supo ponernos en la élite festivalera andaluza, junto con Sevilla y sus ‘Potaje de Utrera’ o ‘Gazpacho de Morón’, Córdoba con sus Concursos de Arte Flamenco y festivales como el de Puente Genil, Almería con el capitalino, el rondeño de Málaga, y el Festival de la Bulería de Jerez. Y aún más, gracias a esta iniciativa nacieron otras nuevas como las de Jódar, Mancha Real y su ‘Pipirrana Flamenca’, o la ‘Besana Flamenca’ de Porcuna, sin olvidar la primigenia del Concurso Nacional de Tarantas de Linares.


Para dar mayor realce a este cincuentenario del Festival de Pegalajar, la Peña Flamenca pegalajeña ha organizado la 1ª Semana Cultural-Flamenca de Pegalajar, la cual ha contado con el patrocinio de la Excma. Diputación Provincial de Jaén y la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Pegalajar, así como buen número empresas de la localidad. En el desarrollo de la misma han participado conferenciantes como Francisco Viedma, Francisco Quesada Braceros, Gregorio Valderrama y este que les escribe, así como los artistas jiennenses Lydia Pérez y el Grupo de Baile ‘Arte y Candela’, Manuel Restoy, Fina Colmenero ‘Fina de Los Ángeles’, Vicky Romero con Juan Moreno, Eduardo Martínez ‘Niño Jorge’ y Antonio Gómez, así como el citado Gregorio Valderrama. 

Vicky Romero con Juan Moreno
Tras mi exposición sobre momentos vividos en diferentes festivales pegalajeños –principalmente desde 1975- la cantaora Vicky Romero acometió su ilustración por cantiñas-alegrías con evocaciones de Pastora Pavón y recuerdos de Rafael Romero, así como de los personalismos gaditanos. Mas su afán siempre estuvo en reivindicar figuras jiennenses como las del citado Rafael Romero ‘El Gallina’ y su antecesor paisano José Illanda. El camino loador fue establecido por soleá con ‘enjundia’ y conocimiento de los iliturgitanos, así como por el complemento rematador por ‘Juaniquín de Lebrija’ con entrega tonal. Enrique ‘El Mellizo’ fue recordado en el inicio de la malagueña con buen melisma, para derivar a la de ‘La Trini’ que modificó Baldomero Pacheco, y redondear con verdial de ‘Fosforito’ y rematar por el de ‘Frasquito Yerbabuena’ con potencia tonal.

Nueva muestra de conocimiento estableció por siguiriyas al iniciarlas por Manuel Torre sobre la base creativa de Manuel Molinaevidenciando así sus influencias de Rafael Romero por los aires de Joaquín ‘Lacherna’, y rematar con valentía y buenas formas por la de ‘El Loco Mateo’ que popularizara ‘Sernita de Jerez’. En su establecida línea reivindicativa de los creativos jiennenses, por tangos se acordó de ‘La Carlotica de Linares’ –madre de Gabriel Moreno- con personalidad y matiz reposado. Con fuerza y poderío estructuró sus cantes gañanes de trilla –hoy conocidas como tonás campesinas- en tesitura reposada y amplia tonalidad. Finalizó con bulerías de Jerez y adecuados pasos de baile complementarios, para continuar en el ritmo con fandango de ‘El Cabrero’, y retomar el localismo jerezano por ‘La Paquera’.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)

Más información: http://cadenaser.com/emisora/2018/07/12/radio_jaen/1531392039_326833.html

miércoles, 1 de agosto de 2018

Crónica flamenca. ‘PERICO SEVILLA’ HOMENAJEADO EN MANCHA REAL.

En este 2018 se han cumplido cuarenta y siete años de la institucionalización del Festival ‘Pipirrana Flamenca’, de Mancha Real. Una puesta en escena que se igualó a los añejos festivales del ‘Potaje de Utrera’, ‘Gazpacho de Morón’ o ‘Caracolá de Lebrija’. La Peña Flamenca ‘El Trillo’ de la citada localidad consideró que Pedro Fernández Ramírez, más conocido como ‘Perico Sevilla, debía recibir el reconocimiento de sus paisanos en un acto entrañable, institucional y netamente flamenco como el acaecido el pasado sábado, 21 de Julio, en el Auditorio Municipal de su pueblo con la participación de la Ilma. Alcaldesa de la ciudad y parte de la Junta Directiva de la Peña. Sus méritos así lo demandaban.

Perico Sevilla’ nació en Mancha Real en 1937, extraordinario “cantaor de adelante” destacando por Fandangos, Tarantas, Soleares, Malagueñas, Cañas, Saetas, Mirabrás, Siguiriyas… artista de alta cotización en los tablaos parisinos (En “Le Catalán”, tablao parisino era una figura destacada) y posteriormente en los madrileños, en el Corral de la Morería. Pedro se hizo imprescindible acompañando a los más importantes bailaores y bailaoras del momento: Faico, Mario Maya, Antonio Gades, Enrique El Cojo, María Rosa, Matilde Coral… Se casó con la bailaora Carmen Sibajas, e interpretó, en numerosas representaciones, bajo la dirección de Frübeck de Burgos “La vida breve” de Manuel de Falla.

Rubito hijo acompañado por Antonio Carrión
Abrió el espectáculo del cantaor morisco Manuel González Cabrera ‘Rubito hijo’, el cual comenzó su recital con granaínas con matices de Vallejo y resonancias de Pepe Menese, para enlazar con potencia tonal por la línea de Manuel y estructura musical de don Antonio Chacón. En los tangos se denotó entremezcla de los localismos de Sevilla y Jerez, ciertas inclinaciones hacia Pastora Pavón, derivación hacia los sones extremeños, evocación de la creatividad de ‘El Piyayo’, y un remate por Antonio Cortés ’Chiquetete’. En las siguiriyas estableció pellizco tonal y conocimiento por los ecos de Tomás ‘El Nitri’, Paco ‘La Luz’ y un adecuado remate mairenero por Enrique ‘El Mellizo’. Las bulerías las comenzó en el aire del romance flamenco o ritmo de las conocidas como ‘al golpe’, para enlazar con las improntas de ‘Turronero’, aligerar el ritmo hacia las de Cádiz de ‘Manolito el de María’ y rematar con poderío con evocaciones de Pastora Pavón. Finalizó con Fandangos de Cepero, de Huelva por José Rebollo, y el sevillano Manuel Vega ‘El Cabornerillo’.

Rocío Segura con Jesús Zarrias
La almeriense Rocío Segura estableció al principio su conocimiento de los tangos con evocación de las formas de ‘La Pirula’ a través de ‘La Repompa de Málaga’, derivando hacia Utrera-Lebrija con influencias de Juan ‘El Lebrijano’, para rematar con los sones extremeños. Los cantes mineros los estructuró primeramente por taranta con los matices de Juan Varea, para enlazar con la conocida de Pedro ‘El Morao’ por las formas de Enrique Morente, y finalizar por aires abandolaos. Con conocimiento y melodía abordó la granaina y formas chaconianas, incrementando la tonalidad del melisma por los aires de Vallejo para estructurar su media granaína. Se inspiró en ‘La Niña de los Peines’ en su apuesta por las bulerías con ritmos de Cádiz, para enlazar con festiva copla por el estilo, y retomar al final los ecos de Pastora. Finalizó con fandangos de Cepero y un entregado recuerdo de ‘El Niño Gloria’.

Poco brilló el sevillano-mancharealeño en su pueblo adoptivo por sus indisposiciones vocales y su miedo escénico. A pesar de ello, en sus soleares estableció prestancia y dominio del compás del tres por cuatro con resonancias de Alcalá de Guadaira con la entremezcla de Juan Talega y Antonio Mairena, un bello acercamiento al mairenero por la creatividad de ‘La Roesna’, y un remate con alta tonalidad por el jerezano ‘Juaniquín de Lebrija’. Las malagueñas las inició con el recuerdo de don Antonio Chacón, y los duendes y el arte le abandonaron al iniciar los ecos de ‘El Canario’.

La joven bailaora jiennense Rocío Martínez estructuró un baile por cantiñas-alegrías con recuerdos iniciales de la escuela cordobesa al inicio, determinado trabajo con el manto en las alegrías, cortedad en el taconeo con cierto apresuramiento, estableciendo una adecuada derivación hacia las bulerías y determinada brillantez por las de Cádiz.

Manuela Cordero con Antonio Carrión
Manuela Cordero también eligió los tangos para establecer con seguridad su asentamiento en el escenario manchego. Sus sones iniciales me recordaron a copla con matices de ‘Chiquetete’ y ciertos ecos de ‘Las Grecas’, para establecerse después en los tonos extremeños, resonancias de ‘La Revuelo’ y ‘La Repompa, y con personalidad recordar a Camarón al final. Sus cantiñas-alegrías estuvieron basadas con personalidad por las formas de Manolo Vargas-Pericón de Cádiz y gracia gaditana, acercándose después al matiz de ‘Curro de Utrera’ por las de Córdoba, y rematar con potencia tonal por las de Cádiz.

Lección solearera fue la suya al comenzar por ‘El Mellizo’, siguiendo los aires de Tomás Pavón por el estilo, recordar a Rafael Romero por la trianera de ‘Machando’, y ajustándose al final con fuerza por ‘Juaniquín de Lebrija’. Finalizó por bulerías con jerezanos ecos de ‘La Piriñaca’ y Mairena, cosas de ‘El Turronero’, y un final por copla por el estilo. También finalizó con fandangos de Vallejo, ‘El Pichichi de Triana’, Huelva y ‘El Carbonerillo’.

Julián Estrada y Jesús Zarrias
Largo fue el cierre del festival que acometió Julián Estrada con unas flamencas tonás campesinas o cantes gañanes, estableciendo conocimiento por los de siembra-ara, de siega, y también de trilla. En las malagueñas constató su conocimiento de la personalidad de ‘La Trini’, así como su dominio de los verdiales. Las alegrías las ofertó con personalidad y buen compás, así como los tangos en los que brilló en el recuerdo de Pastora, los sones extremeños, un fandango de Cepero por el estilo, así como un remate por ‘Turronero’. Amplio fue su final por fandangos con inclinaciones hacia ‘El Chato Méndez, Enrique ‘El Almendro’ (tío de Caracol), Rafael ‘El Camisa’, ‘Carbonerillo’, cané de Alosno, María ‘La Conejilla’, y los valientes de Alosno con influencias de ‘Toronjo’. Por la insistencia del público remató por milonga.

Rafael Valera Espinosa
(crítico flamenco y vicepresidente de la
Peña Flamenca de Jaén)
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Más información:

Según José Manuel Gamboa (Guía del Flamenco - SGAE Ediciones, Madrid, 2001), Pedro Fernández Ramírez 'Perico Sevilla "nació en Mancha Real (Jaén) en 1937 -otra biografía da 1935-. Su apodo viene del hecho de que vivió en Sevilla desde su infancia. Se casó con la bailaora Carmen Sibajas (Málaga, 1944), que era profesora de piano antes de dedicarse al baile flamenco, para formar pareja artística con Perico Sevilla. La pareja fue bien en cartel en Madrid Tablao "Corral de la Morería" ( "¡Olé Viva Málaga, Los Gitanos de Casta, Calle La Puente y Los Sibajas familia." - dedicación de Fandangos # 4 por el cantaor).

Perico Sevilla es uno de los muchos ejemplos de cantaores talento quedado inexplicablemente ignoradas por los fans y críticos, a pesar de que, entre otros, participó en muchas representaciones de "La vida breve" de Manuel de Falla, llevada a cabo de Rafael Frübeck de Burgos (nada menos ...). Algunos de nuestros lectores pueden recordar haber escuchado "catalán" en París - mantenemos un recuerdo inolvidable de su Siguiriyas, Serranas, Cañas, Mirabrás... acompañado por el guitarrista Miguel Valencia, que, aunque que nacido en Zaragoza, puede clasificarse entre los mejores especialistas del toque jerezano, en un estilo muy inspirado en el de Manuel Morao (cf. nuestro artículo en este mismo apartado).

En lo que a flamenco se refiere, las producciones del sello Marfer se centraron en un repertorio considerado, correcta o erróneamente, como capaz de satisfacer los gustos del "público en general": Fandangos, Rumbas y Bulerías, por artistas como Jarrito, María Vargas, Kiki de Utrera, Soto de Jerez "El Sordera", o Rogelio Beltrán "El Puebla" (otro cantaor injustamente desconocido). Sin embargo, estas ocho series de Fandangos dan una idea de la calidad del estilo de Perico Sevilla.